Archivos para el tag ‘frikismo’

“Panini Cofrade”

José Antonio Martín Pereira | 6 de noviembre de 2015 a las 12:01

Las redes sociales y gran parte de los portales digitales dedicados a la temática cofradiera local rebosan en estos primeros días del recién estrenado mes de noviembre de fotografías que recogen a las diferentes Dolorosas sevillanas ataviadas de luto, en consonancia al escenario espiritual que aguarda la llegada del Adviento, y más tarde de la Navidad.

Pero esta circunstancia, al contrario de lo que se pudiera pensar, no es sino parte del magma que impide alcanzar el núcleo, dentro de la desnaturalización que rodea a la fe del día a día, que solapa a la Semana Santa de todo el año moldeada para ocio y disfrute por la sociedad de la Sevilla de hoy. Cabe preguntarse si verdaderamente nos detenemos a interiorizar el por qué de la simbología que nos rodea durante este mes, o simplemente captamos instantáneas para añadir al álbum como si de una colección de Panini Cofrade se tratara. La sensación es que a menudo se obvia el paso por lugares de culto, eliminando al mismo tiempo lo que significa encontrarse ante imágenes sagradas, envueltos por la vorágine que ansía primicias que no conducen a nada. La tendencia mentada es fruto de un comportamiento cada vez más peligrosamente extendido.

El origen de la tradición

Una buena forma de conocer el origen de lo que hoy interpretamos como tradición es la que propone el investigador Eduardo Fernández Merino, en su libro La Virgen de Luto. La obra narra como en el año 1565 doña María de la Cueva, condesa viuda de Ureña y Camarera Mayor de Isabel de Valois, dona uno de sus propios trajes de luto para vestir la imagen de la Soledad que tallara el escultor Gaspar Becerra a instancias de la reina. Según dicho autor, «tal fue el impacto de esta nueva iconografía que pronto se extendió a las dolorosas de toda la península y los territorios conquistados por España, pudiéndose encontrar aún hoy una larga muestra de estas imágenes de la Virgen vestida como una viuda castellana noble de la corte de Felipe II, no sólo dentro de nuestras fronteras, sino en diversas capitales europeas y americanas que pertenecieron a la corona española, aunque en la actualidad prácticamente se ha olvidado el origen y significado de tales vestidos».

Fuente: Youtube; Usuario: La Virgen de luto

El enemigo está dentro

José Antonio Martín Pereira | 10 de abril de 2015 a las 12:15

En el tiempo en que la nostalgia busca su propio espejo en el recuerdo, y en los que la aliviada sombra de la Palabra, rica y esperanzadora en la Pascua que conmemoramos, es siempre motivo de alegría, multitud de análisis tratan de abrirse camino entre una maleza cofradiera en la que cada vez resulta más complicado encontrar brotes frescos. Con la popularización de perfiles en las distintas redes sociales, y en los numerosos blogs y portales webs que encuentran cabida en los distintos alojamientos, la Semana Santa de todo el año ha desbancado con creces a los días señalados del calendario litúrgico, relegados al uno más en medio de la mediocridad y el frikismo.

Es la vivencia de la religiosidad popular como una afición sin Dios la que no deja de asombrarnos al comprobar como en los conciertos de Cuaresma no se cabe y en muchos de los cultos que celebran las hermandades el público se cuenta en apenas en tres o cuatro de decenas de asistentes. Y precisamente de la Cuaresma y de algunos de sus actos los friki-frades han tomado absoluta posesión y control, por ello observamos retransmisiones de Vía Crucis o panales de pantallitas iluminadas enfocando algunos de los solemnes traslados de sagradas imágenes a sus altares itinerantes de culto, con el peligro incluso de que empiezan a resultarnos situaciones normales.

Y no digamos ya de esa Semana Santa transfigurada en la que la música, las flores, los costaleros o la vestimenta de las veneradas imágenes centran debates en los que se olvida proporcionalmente lo que significan las salidas procesionales que ejercen nuestras cofradías. La continuación de este fenómeno cae por su propio peso y se torna evidente en las desagradables estampas que parte del cuerpo de nazarenos, costaleros, músicos y demás componentes de las cofradías reparten a lo largo de sus estaciones de penitencia y que, merced al uso generalizado de los dispositivos móviles, son captadas y entregadas a una masa que se enfurece sin preocuparse por poner remedio para que ello no adquiera continuidad en el futuro.

La clave es la formación en el seno de las hermandades, y por supuesto que se apliquen las reglas. Toda vez alcancemos o nos aproximemos a ese punto, podremos rendir cuentas a lo que nos rodea. Mientras tanto la tendencia invitará a pensar que el mal endémico o el enemigo de las cofradías no está fuera de las mismas sino dentro.

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La paja en el ojo ajeno

José Antonio Martín Pereira | 21 de agosto de 2014 a las 12:36

El revuelo en las redes sociales ha vuelto a salpicar a las cofradías sevillanas, en este caso a la Hermandad de la Sagrada Lanzada. El motivo, una publicación en Twitter en la que un usuario respaldado en el anonimato de la red comparaba al cortejo de la cofradía del Miércoles Santo con un desfile militar nazi. La denuncia por parte de la corporación de San Martín unida a la de otros muchos usuarios particulares terminaba por conseguir su objetivo y dicha cuenta, en la que se recogían una larga serie de alusiones a modo de mofa pública contra los católicos en España, desaparecía de la red social en la jornada de ayer.

Por desgracia este tipo de provocaciones que consisten en atacar ofensivamente la libertad religiosa alegando una cuestionable libertad de expresión, ya sea mediante éste u otros medios no dejan de ser un habitual en lo que respecta a la persecución del colectivo católico en los últimos tiempos en nuestro país, como bien dejan buena nota numerosos análisis publicados en torno a la materia. Sin embargo, desde la perspectiva de las cofradías sevillanas como de costumbre mucho más fácil resulta ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio. Y no es necesario echar la vista sobre otros escenarios, basta planear sobre Twitter para comprobar la existencia de numerosos perfiles que confunden la guasa con múltiples formas de desprecio o faltas de educación (cívica y religiosa). Y es que, en lo que al ámbito sevillano se refiere, estamos rodeados por jartibles, rancios y otro tipo de especímenes kofradieros que vienen a hacer lo mismo que rápidamente han denunciado, esconder su identidad y armarse de valor para criticar todo lo que les viene en gana sin ningún tipo de tapujos. Pero claro, a estos les reímos las gracias sin pararnos a pensar en que el arduo frikismo ultra que profesan no repercute ni un mínimo de bien sobre las cofradías en particular, y  sobre la defensa de la fe en general. Novelería sevillana en su capítulo de agosto.

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Captura de pantalla de la polémica

¿Por qué?

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2014 a las 13:09

Aquella Semana Santa, la de 1989, con el Cristo de la Salud a los sones de su marcha “Salud de San Bernardo”, sintonía inefable con la que la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal brindaba el recuerdo de lo que perdimos. Lástima que la involución en ciertos aspectos de las cofradías nos priven de volver a vivir, o mejor dicho de recuperar momentos como éste, ya que la formación que actualmente acompaña al Cristo que tallara Andrés Cansino en 1699 no lleva en su repertorio ni ésta ni otras marchas del mismo corte dedicadas a esta populosa cofradía del Miércoles Santo.

El ejemplo contrasta con la sevillana visión cofradiera de los Núñez de Herrera, Chaves Nogales o el profesor Isidoro Moreno, catedráticos de esa tradición cultural soberanamente definida según criterios personales, pero arraigada en virtud a un complot de pilares los cuales nos estamos empeñando en derribar. No obstante, ni la Semana Santa del ayer era mejor ni ésta que hoy concebimos es tan excelsa como desde fuera a veces pudiera parecer. Sin embargo la actual, con la música procesional adherida a las cornetas y tambores, es una Semana Santa que esboza con claridad la desnaturalización a la que ha sido sometida, vinculada a influencias no del todo honrosas y al intrusismo de ciertos modos de composición.

La pregunta es sencilla: ¿por qué? ¿Por qué esa falta de sensibilidad y criterio? ¿Por qué ese olvido por lo que nos hizo grandes? ¿Por qué ese desorden de pareceres? ¿Por qué ni el Consejo ni las Hermandades remedian situaciones de esta índole? ¿Por qué se guardan en los cajones grandes obras y sin en cambio damos la bienvenida a melodías que nada tienen que ver con la identidad religiosa? Quizás haya llegado el momento de contestar a las preguntas con hechos, y ahí indiscutiblemente entramos todos. La oportunidad aguarda cercana…

Vencedores vencidos

José Antonio Martín Pereira | 27 de enero de 2014 a las 17:02

En aquel tiempo, los hermanos elegían a su Junta de Gobierno, la Junta al cuerpo de capataces y éstos por sus propias competencias adquiridas, a sus costaleros. A día de hoy, al menos en la ciudad de los mil y un prismas, el Deporte Sacro llevado al extremo merced al frikismo y a la falta de convicción cristiana, ha sido capaz de dar la vuelta a la tortilla hasta conseguir, con más o menos esfuerzos, intervenciones en forma de gestoras en algunas de nuestras cofradías. Conocidos son los casos.

Pero la culpa es de todos. No podemos ahora llevarnos las manos a la cabeza porque la rebelión de un grupo de devotos del costal (exclusivamente) haga girar con su llave un poco más esa tuerca de poder que les ha sido concedida. De sobra es sabido, cada cuatro años ponen y quitan bastones de mando, y bien se encargan de recordárnoslo. Lejos queda esa percepción de la que debiera imperar, aquella que haría del costalero partícipe de la evangelización más privilegiada, aprendiendo a rezar por las calles y transmitiendo lo necesario para que todo aquel que lo vislumbra sienta necesidad de hacer lo mismo.

Lo cierto es que cualquier tipo de movilización, venga del sector de la hermandad que venga, debe no solo contribuir en el bien de todos los hermanos, sino también guardar las formas en su camino. El desorden no deja más que una guerra de vencedores vencidos.

Twitter y cofradías: buscando la lógica

José Antonio Martín Pereira | 19 de septiembre de 2013 a las 11:19

No es necesario alardear de lucidez para dar por hecho que las redes sociales han cambiado las pautas de comportamiento de la sociedad en la que nos hallamos. Numerosos estudios refrendan que cada vez es más infrecuente tomar asiento y compartir una buena taza de café, dado que la mayor parte de nuestros pensamientos son divulgados a golpe de teclado. A veces incluso, cuando ése café irrumpe en la vorágine de las horas, es el propio teléfono móvil quien se encarga de recordarnos la desorbitada dependencia virtual de la que la inmensa mayoría, queramos o no, hacemos gala.

Como quiera que esto por mucho que se intente discutir ocurre de este modo, poco más o menos, conviene no perder conciencia de lo que tiene lugar a nuestro alrededor, que en lo relativo a las cofradías es de tesis doctoral. Sobre todo a través de Twitter, tal vez la red social más pujante hoy día, o quizás, simplemente, aquella que en la que las virtudes y carencias son deshojadas con facilidad en no más de 140 caracteres. Twitter que, ligado al ramal descristianizado que ha terminado por inundar a las hermandades de laicismo, es nidito de jartibles y rancios, que es como se denomina a sí mismo aquel sector que aún no ha comprendido que el invento al que llamamos Semana Santa lleva varios siglos en marcha y no es, ni por asomo, ése teorema sin hipótesis que circula por los nuevos intelectos.

No obstante, asomarse a Twitter nos permite ir bastante más lejos. Significa por tanto, insistimos, en las filas del incomprensible orbe de las cofradías hispalenses, adentrarse en la realidad paralela de la que éstas son producto, y de la que a la vez emanan en sus opuestos. De este modo, el uso que toma dicha Red viene dispuesto por los diferentes ramales en los que se encuadrarían los numerosos perfiles, de lo más variopintos. Por consiguiente, bandas de música, de cornetas, agrupaciones o tríos de capilla; grupos jóvenes, de costaleros o de acólitos entre otros; candidaturas electorales, hermanos mayores (en su uso particular), periodistas, e incluso entes de la propia Iglesia, caso de la propia Archidiócesis de Sevilla a través de su Delegación de Medios (@Archisevilla1), participan activamente del día a día por medio de esta vía. Cosa distinta es el uso o el aprovechamiento que se genera del medio, tal y como se puede comprobar. En este sentido, es responsabilidad de las propias entidades oficiales, en cualquiera de sus acepciones, designar líneas de uso coherentes con la institución a la que representan, y que dentro de ellas conceder para que el mando de las cuentas o perfiles recaiga a personas con cierto sentido de responsabilidad con respecto al arma comunicativa que manejan.

Si la lógica se impusiera, el retwitteo (en Twitter retwittear significa compartir con nuestros seguidores algún Tweet) limitaría, por ejemplo, la práctica extendida especialmente sobre ciertas formaciones musicales y algunas corporaciones que abraza las patadas al diccionario con las que sus seguidores dan muestras de fervor descontrolado. La información y la veracidad ganarían terreno al morbo morado y, quizás, algún día el frikismo que se viste de jartible y rancio, o aquel que toma las cofradías o la interpretación de la Fe a mofa, o simplemente la ningunea por chulería, desaparecería por incomparecencia de gracia. Claro que… soñar es gratis.