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En permanente recuperación

José Antonio Martín Pereira | 6 de junio de 2013 a las 12:02

Por séptimo año consecutivo, el Cabildo Catedral acomete obras de restauración en la Giralda. Concretamente, en esta ocasión se llevan a cabo en la galería sur del campanario, coincidiendo con el decimoquinto aniversario de la restauración de las campanas. De tal modo, los técnicos encargados de su conservación han previsto una revisión a fondo de la de la fachada sur, especialmente de la de San Miguel. De la misma forma, se aprovechará la ocasión para inspeccionar y limpiar esa cara del campanario, usando los mismos andamios.

Los trabajos, íntegramente asumidos por el Cabildo Catedral, se prolongarán hasta mediados del mes de julio. En este sentido, en campañas precedentes se han realizado intervenciones en las cuatro jarras de azucenas, en el cuerpo que va inmediatamente debajo del Giraldillo (lo que permitió que los técnicos del IAPH inspeccionaran la monumental veleta) y también en la bóveda del campanario.

La restauración del Retablo Mayor

Los trabajos de conservación en el Retablo Mayor de la Catedral, iniciados a principios del año 2012, han superado actualmente el ecuador de la fase. Durante este tiempo se ha llevado a cabo una amplia labor de investigación con objeto de complementar la realizada anteriormente. Estos estudios previos, necesarios para especificar los tratamientos idóneos de cada problemática concreta, también han puesto en relieve la variedad de materiales y técnicas utilizadas en su ejecución. La finalización del proceso está prevista para la primavera del año que viene.

Moderada intranquilidad…

José Antonio Martín Pereira | 11 de marzo de 2013 a las 12:35

Sevilla es, ahora que las tardes desalojan lentamente sombras, un lienzo de Murillo sobre el que acomodan los más hermosos trazos. Los últimos eslabones del invierno franquean librando ingente batalla con una primavera que aplaza intenciones entre aguaceros y contraluces. La Cuaresma en sí misma expresada como beldad, compuesta por exageración de nimiedades capaces de profundizar en la propia existencia de lo que no se acierta a describir. Abrileño y remangado, el cuarto domingo vino precedido de una nueva hoja simplificada en cinco letras: Valle. Reducto de sobriedad eternizado por la Sevilla academicista. Voluminosa nube de incienso difuminando el camino abierto al encuentro de lo añejo. Marzo expiró la mitad de su aliento autorizando brotes de magnificencia rosácea entre el atrevido centelleo de una plata codiciosa por reflejar las últimas luces del Jueves Santo. La tristeza permuta sus dominios, se impone la serenidad.

Mientras tanto, la ciudad que espera moderadamente intranquila culmina las hechuras de su nuevo ropaje. Las tardes, a partir de este momento, rebañarán la exquisita embocadura con la que la irregular caligrafía de su trama urbana obsequia. Paciencia que gratifica al tiempo que el jaleo de las calles del centro resuelve en una tarde al abrigo de cafés en compañía, y los delirios consagran el estricto punto geográfico que acogerá a la cofradía en menos de lo que la inteligencia osa alcanzar. El resumen de todo, en el fondo, se traduce en la compañía en la que recaen los días. Compartir eleva al cuadrado sensaciones. Queda permitido soñar…