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7 de mayo de 1939. El día en el que el Gran Poder salió por el fin de la Guerra Civil

José Antonio Martín Pereira | 7 de mayo de 2020 a las 19:11

«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado». Con este escueto texto el cuartel general de Franco anunciaba el final de la Guerra Civil Española.

El conflicto entre republicanos y el bando sublevado se había iniciado tres años antes, el 18 de julio de 1936. Ese año en Sevilla la Semana Santa se había celebrado con todo su esplendor ya que hacía tiempo que a la ciudad había llegado la calma y era considerada como retaguardia.

Se da la circunstancia que en octubre del 37 toma posesión como Arzobispo de Sevilla el Cardenal Pedro Segura (tras el fallecimiento del cardenal Ilundain meses antes), un hombre de recio carácter y temperamento. Rápidamente afirmó sus criterios en lo litúrgico y en lo profano.

El Gobierno de Franco halló en él un aliado perfecto para que a través de la piedad popular reconvirtiera la Sevilla marxista de 1936 en la Sevilla cristiana de la Postguerra. El objetivo en 1939 era recristianizar aquella ciudad de entonces: profusión de cultos, creación de nuevas hermandades y un estricto control de la moral.

Durante el mes de abril, el Jefe del Estado Francisco Franco visitaba Sevilla siendo aclamado por la multitud. Se organiza por entonces la histórica procesión de la Virgen de los Reyes, el 16 de Abril de 1939 con motivo de celebrarse en Sevilla el final de la Guerra Civil.

Poco después, el día 3 de mayo, el Gran Poder haría lo propio y el Señor saldría en procesión extraordinaria por la finalización de la dicha contienda. Se celebró un Triduo Sacro en la Catedral, donde permanecería la imagen del Señor hasta el domingo día 7 de mayo. Lució para la ocasión la túnica de estilo neomudéjar, conocida popularmente como persa, bordada por Rodríguez Ojeda.

El regreso a San Lorenzo dejaría estampas insólitas, de la que existen muy pocos testimonios narrativos pero cuyos retratos, los pocos también que se conservan, evidencian con claridad las intenciones del nuevo poder civil en aquel tiempo.

Salió a plena luz del día por la Puerta de San Miguel, recibido de forma unánime por el pueblo con la variante del saludo romano que adoptarían los regímenes fascistas de la época. Abriendo paso el escuadrón y banda de cornetas de caballería del Cuerpo de la Guardia Civil, precediendo al simpecado de la hermandad y tras él, la Banda del Ayuntamiento de Sevilla. La comitiva se cerraba con una Compañía del Regimiento de Infantería de Granada Nº 6 (posterior Soria 9) que reunía escuadra, banda de cornetas y tambores y la banda militar.

La procesión fue presidida por el general jefe del Ejercito Sur, Gonzalo Queipo de Llano; el general Ignacio de las Llanderas; el coronel del Cuerpo Jurídico y hermano mayor de la Macarena, Francisco Bohórquez; el coronel jefe del Estado Mayor, José Cuesta Monedero y por el propio hermano mayor del Gran Poder, José Mejías y Asensio.

A modo de curiosidad, sería esta la única vez que el Gran Poder había procesionado con música hasta su salida extraordinaria de 2016, con motivo del cierre del Año Jubilar de la Misericordia.

granpoder_catedral_37

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16 de abril, el día en el que la Virgen de los Reyes salió por el fin de la Guerra Civil

José Antonio Martín Pereira | 16 de abril de 2020 a las 21:17

«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado». Con este escueto texto el cuartel general de Franco anunciaba el final de la Guerra Civil Española.

El conflicto entre republicanos y el bando sublevado se había iniciado tres años antes, el 18 de julio de 1936. Ese año en Sevilla la Semana Santa se había celebrado con todo su esplendor ya que hacía tiempo que a la ciudad había llegado la calma y era considerada como retaguardia.

Se da la circunstancia que en octubre del 37 toma posesión como Arzobispo de Sevilla el Cardenal Pedro Segura (tras el fallecimiento del cardenal Ilundain meses antes), un hombre de recio carácter y temperamento. Rápidamente afirmó sus criterios en lo litúrgico y en lo profano.

El Gobierno de Franco halló en él un aliado perfecto para que a través de la piedad popular reconvirtiera la Sevilla marxista de 1936 en la Sevilla cristiana de la Postguerra. El objetivo en 1939 era recristianizar aquella ciudad de entonces: profusión de cultos, creación de nuevas hermandades y un estricto control de la moral.

Durante el mes de abril, el Jefe del Estado Francisco Franco visitaba Sevilla siendo aclamado por la multitud. Se organiza por entonces la histórica procesión de la Virgen de los Reyes, el 16 de Abril de 1939 con motivo de celebrarse en Sevilla el final de la Guerra Civil.

La Virgen aparece en la imagen sin su tradicional palio y con un llamativo exorno floral. Franco como Jefe del Estado esperaba el tránsito de la comitiva en la tribuna de autoridades instalada en la Plaza san Francisco. El ministro Serrano Suñer es quien porta la espada de San Fernando.

Virgen de los reyes-1939

Semana Santa de 1933, la última sin procesiones

José Antonio Martín Pereira | 1 de abril de 2020 a las 10:46

“Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo”. Con estas palabras se despedía de España el rey Alfonso XIII tras las elecciones celebradas el domingo 12 de abril de 1931, en las que salieron ganadoras en 41 capitales de provincia las fuerzas opositoras a la Corona.

El monarca dejaría el Gobierno dos días después, dando paso a la II República, un periodo que se extendió hasta 1936 y que supuso una clara recesión para las hermandades y cofradías de Sevilla. La nueva etapa política venía de la mano de un fuerte anticlericalismo, inspirado en argumentos como los que Manuel Azaña pronunció en aquellos días: “Todos los conventos e iglesias de Madrid no valen la vida de un republicano”.

En aquel contexto, la Semana Santa de 1931 comenzó el domingo 29 de marzo, coincidiendo con la campaña electoral de las elecciones municipales que se celebrarían dos domingos más tarde y que como hemos dicho pondrían fin a la monarquía de Alfonso XIII. Por aquel entonces todas las hermandades sevillanas procesionaron a pesar de la ola de agresivo laicismo de una parte de la sociedad y de los actos violencia que anarquistas y miembros de la izquierda cometían contra las cofradías.

Durante el período comprendido entre abril de 1931 y diciembre 1933 la violencia anticlerical fue en constante aumento ante la inactividad del Gobierno y de las Fuerzas del Orden decididas a no intervenir en este tipo de agresiones. Así el primer atentado de consideración lo sufrió la cofradía de la Hiniesta el día 8 de abril cuando una turba asaltó su templo y quemaron La Dolorosa de Martínez Montañés, junto a otras tallas como la de un Cristo del siglo XIV.

Ante los ataques y la incertidumbre generalizada, las cofradías empezaron desde que se iniciara este período a adoptar medidas de autoprotección, por ejemplo ocultando sus imágenes para evitar que fueran dañadas o destruidas.

En 1932, la histórica salida de la Estrella evitó que la primera Semana Santa de la Segunda República -su proclamación tuvo lugar tres días antes del comienzo de la Feria de abril de 1931- se saldara sin un paso en la calle. Y lo hizo desoyendo las consideraciones del Consejo de Cofradías, que se había reunido meses antes decidiendo que las hermandades no procesionaran ante las amenazas y los atentados sufridos en 1932.

En aquel tiempo además se había establecido como obligatorio el deber de las hermandades de comunicar al Gobierno Civil la convocatoria de cabildos, y también debían conocer las disposiciones y artículos de las reglas de las corporaciones.

De este modo, en la Semana Santa de 1933 se daría una circunstancia lo que no ocurría en Sevilla desde 1825, que ni un solo paso saliera a las calles de la ciudad. En un año además muy significativo para la cristiandad, pues se cumplían 19 siglos de la Pasión de Cristo. Para conmemorar dicha efeméride se celebró un triduo en la Catedral. De igual modo las cofradías también dieron mayor realce a sus cultos internos, exponiendo a sus imágenes en vistosos altares, o en sus pasos procesionales, aunque no pudieron disipar la tristeza y decepción de ver a la ciudad sin la Semana Santa como hasta entonces se conocía.

Entre los pasos que se podían contemplar en los templos estaban los de las Aguas, Santa Cruz, las Siete Palabras, la Exaltación, la Quinta Angustia y los Gitanos. Otras, como la Cena, la Amargura o la Esperanza de Triana montaron sólo el paso de palio.

Tras las elecciones de noviembre de 1933, que dieron una mayoría parlamentaria a los partidos de centro-derecha y de derechas, comenzando lo que se conoció como bienio radical-cedista o bienio negro entre 1933 y 1936, las procesiones se reactivan y en la Semana Santa de 1934 saldrían a la calle 14 cofradías. La normalidad no llegaría hasta finalizada la Guerra Civil, sin embargo muchas de las imágenes y del patrimonio de las hermandades no volverían nunca más a salir tras ser destruidos en el aciago año 1936.

Estrella_San_Jacinto_1932El paso de la Virgen de la Estrella saliendo de San Jacinto. Semana Santa de 1932.

Tres cuartos de siglo después

José Antonio Martín Pereira | 29 de octubre de 2011 a las 13:07

En la jornada de hoy, sábado 29 de octubre, se conmemora el LXXV Aniversario de la llegada de la Esperanza Macarena al templo de la Anunciación, sito en la emblemática calle Laraña, como consecuencia de la oleada de incidentes que tuvieron lugar en Sevilla antes del estallido de la Guerra Civil. Cabe recordar igualmente que la Parroquia de San Gil Abad, y la Capilla propiedad de la Hermandad, había sido pasto de las llamas en la madrugada del 18 de julio de 1936.

Por aquel entonces en el citado templo, propiedad de la Universidad de Sevilla, radicaba la corporación de Los Estudiantes, cuyas reglas habían sido aprobadas apenas varios años antes (concretamente el 17 de septiembre de 1924). Ambas corporaciones estrechan lazos y La Macarena permanece en la céntrica parroquia durante seis años, regresando a la reconstruida iglesia de San Gil en la estación de penitencia de la Madrugada del Viernes Santo de 1942. Posteriormente, en 1974, la propia corporación de San Gil se refugiaría en el templo de la calle Laraña debido al inoportuno aguacero acaecido durante su estación de penitencia, aunque en dicha ocasión no confluyó con la Hermandad de Los Estudiantes puesto que en 1966 ésta ya se había trasladado hasta su actual sede, en la capilla de la Universidad.

Hoy, tres cuartos de siglo después del peculiar encuentro, ambas corporaciones celebran solemne Eucaristía para recordar una unión que aún persiste y es patente.

La Esperanza Macarena a su paso por el templo de la Anunciación, actual sede canónica de la Hermandad de El Valle, en la Madrugada de 2010.

Fuente: Youtube; usuario: danidi10o