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Supremacía de matices

José Antonio Martín Pereira | 9 de diciembre de 2012 a las 15:31

Ya en el siglo II saludaba San Ireneo en la Madre de Jesús a la nueva Eva, pero no fue hasta casi finales del segundo milenio cuando poco a poco fue apercibiéndose la Iglesia del depósito revelado referente a la Inmaculada Concepción de María. El Papa Pío IX la proclamó solemnemente el 8 de diciembre de 1854, casi cuatro siglos más tarde de que el papa Sixto IV hubiera extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a toda la Iglesia de Occidente (1483).

En Sevilla el regusto en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María viene de la mano de una improvisada cartera de templos exhalando aromas de flor recién cortada en pleno mes de diciembre. De este modo, la intensa neblina con la que se descubrió la mañana, lentamente resquebrajaría en favor de una jornada suprema en matices, instigada por el ambiente navideño que se percibe en estos días en cada uno de los rincones del centro histórico.

Adviento en posición, contraste con la clara accesibilidad nota predominante en los diferentes actos piadosos desarrollados por las diversas hermandades. Escasas colas, menor afluencia generalizada, y en apariencia un descenso en la cota de incienso en el interior de los distintos lugares de culto. La ebullición se instalaba sobre las calles del centro a la caída de la tarde, con ciertos aires de simetría con el Domingo de Pasión. La ciudad da paso, desde ahora, al aura de una Esperanza con sede terrenal en San Gil…

Vísperas de la Inmaculada

José Antonio Martín Pereira | 7 de diciembre de 2012 a las 20:16

“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…(Bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX. 1854).

Cada 8 de diciembre, la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir, desde el instante en que María comenzó la vida humana. A este respecto, si Sevilla se autoproclama como Ciudad Mariana, buena parte de ese mérito (que no la exclusividad) se debe a que es también una Ciudad Concepcionista, apelando a una Historia cuyo origen se remonta al 29 de Septiembre de 1615, momento en el cual la Hermandad del Silencio proclama, por primera vez en el mundo, el juramento de defensa hasta la muerte del Misterio de la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen María.

En correspondencia, la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud organiza un año más la Vigilia Diocesana de la Inmaculada, que se celebrará en la Catedral esta noche, viernes 7 de diciembre. La Vigilia comenzará a las diez de la noche, con la particularidad de que este año consistirá en una oración en torno a la Palabra de Dios, Lectio Divina, concretamente del relato de la Anunciación con una exposición del Santísimo. Sobre las once y media, una vez finalizada, quedará expuesto el Santísimo en la Capilla Virgen de los Reyes hasta las tres de la madrugada. Los turnos de vela serán de media hora, con arreglo al siguiente reparto por vicarías: Vicaria Norte 12.00 horas, Vicaria Sur 12.30; Vicaría Este 01.00; Vicaría Oeste 01.30; Vicaría Sevilla 2 02.00; y Vicaría Sevilla 1 a las 02.30 horas. La oración estará animada por las Misioneras Eucarísticas de Nazaret y grupos de la Pastoral Juvenil.

Inmaculada Concepción (La Colosal). Bartolomé Murillo. Pintura al óleo sobre lienzo, realizada por este artista sevillano hacia el año 1650. Actualmente expuesta en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

¿Volveremos al 88?

José Antonio Martín Pereira | 20 de diciembre de 2011 a las 15:38

En uno de sus primeros anuncios emitidos durante su discurso de investidura, el nuevo Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunciaba una de las medidas más llamativas en materia laboral, encaminada en este caso a la supresión de los puentes, al mismo tiempo que a trasladar los días festivos a los lunes más cercanos, con la excepción de las fechas con más arraigo social. El motivo de ello fluye entorno al aumento de la competitividad de las empresas, así como a dar salida a parte de las reivindicaciones presentadas por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).

En este sentido, a nadie se le escapa la necesidad de aunar criterios en favor de una Economía, la española, que necesita ahora más que nunca concebir al empleo como fuente de la que emane el resurgir de una sociedad castigada hasta el extremo. No obstante, dentro de la variedad de criterios entorno al horizonte próximo está el de las cofradías de Sevilla, las cuales, inmersas en el giro de una órbita particular a veces incomprendida, en cierto modo recelan atendiendo a los posibles cambios anteriormente referidos.

De este modo, de llegar a buen puerto las negociaciones entre el nuevo Ejecutivo y las distintas asociaciones de empleados y sindicatos cualquiera sabe si podría producirse algo similar a lo que ocurriera en Sevilla entre finales del año 1987 y principios de 1988, dado el perjuicio moral que ocasionaría la medida a las muchas cofradías que organizan sus cultos coincidiendo con la solemnidad de la Inmaculada Concepción (por cuyo Dogma tanto luchó Sevilla), siendo éste el día con mayor número de cultos internos, junto al Domingo de Pasión y el Viernes de Dolores.

Por aquel entonces, las hermandades de Sevilla aunaron criterios, con el respaldo del Consejo de Cofradías y su presidente, José Carlos Campos Camacho, de tal modo que incluso plantearon de manera conjunta la posibilidad de no realizar desfiles procesionales a lo largo de la Semana de 1988, algo que hicieron extensivo en otros puntos de Andalucía. Finalmente, la mediación del consistorio bajo el mandato de Manuel del Valle Arévalo, anunciando que trasladaría uno de los días de fiesta local a la festividad de la Inmaculada si ésta perdiera su carácter, desbloqueó una tensa situación que esperemos no se repita.

Prueba de los desfiles de aquel año la muestra la siguiente grabación:

Fuente: Youtube; usuario: nandosanbenito

Sevilla volvió a ser fiel

José Antonio Martín Pereira | 9 de diciembre de 2011 a las 13:05

Un año más se cumplió el ritual no escrito, y uno de los días más importantes del calendario litúrgico, el de la Inmaculada Concepción de María, volvió a ser correspondido por Sevilla. Así, lo que había comenzado con la Vigilia y el Pontifical en el altar mayor de la Santa Iglesia Catedral, oficiado por el propio arzobispo monseñor Juan José Asenjo, se convertía a la postre en el prólogo de una jornada intensa y cargada de simbolismo, con multitud de imágenes fuera de sus altares y expuestas a la devoción del pueblo.

Junto a ello, una ciudad que rebosaba espelndor a tenor de los diferentes eventos consumados, la Copa Davis de tenis y el II Congreso Nacional de Bandas, amén de los innumerables belenes y por qué no decirlo, de una iluminación navideña apta incluso para la corriente más crítica.

Con esas premisas, bastaba simplemente dar dirección al contexto, inmortalizando estampas y sensaciones en un Tiempo, de Adviento, que lentamente esboza el fin deseado, y que llegará poco después de que baje una Esperanza a la que ya se la aguarda con cierta impaciencia.

Foto: María Fernández

Sine Labe Concepta

José Antonio Martín Pereira | 8 de diciembre de 2011 a las 11:24

Celebramos los católicos en el día de hoy la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, declarada como verdad de fe por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Veinticinco años después, el Papa León XIII elevó la fiesta a la máxima categoría litúrgica. Actualmente es (al menos en España) fiesta de precepto, una de las que por acuerdo de la XXXIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, celebrada en noviembre de 1980, debe conservarse en todo el territorio nacional (siempre que los ultras de la corriente laicista así lo permitan).

Obviamente pudieran exponerse un sinfín visiones o interpretaciones en referencia a esta importante celebración del calendario litúrgico, ésta que a continuación se expone es simplemente una de tantas. Indicando, primeramente, que la Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios María fue preservada de todo pecado desde su concepción. Se entiende por ‘Concepción’ el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

La Encíclica ‘Fulgens Corona’, publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumentaba de este modo: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya (al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera) la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre».

Sin embargo, se da la circunstancia de que las Sagradas Escrituras no mencionan con claridad el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco lo hacen con otras tantas doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. Así, el primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene la promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a Él se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

En Lucas 1:28, el ángel Gabriel enviado por Dios dice a la Santísima Virgen María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Si bien la traducción en castellano “Llena de gracia” no hace justicia exacta al texto griego original que es “kecharitomene” y significa una singular “abundancia de gracia”, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no “prueba” la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.

Finalmente, el Apocalipsis narra sobre la “mujer vestida de sol” (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen en virtud de una gracia singular. Ella es todo esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.

La Inmaculada Concepción de los Venerables, o de Soult (1678)

Museo Nacional del Prado