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La vergüenza ahora es lástima

José Antonio Martín Pereira | 28 de agosto de 2011 a las 9:38

Probablemente no debería entrar al trapo de las provocaciones, al fin y al cabo es lo que buscan los amparados en pseudónimos de la cobardía. No obstante, ni mucho menos sobra aclarar que éste en el que usted se encuentra es un Blog católico-cofrade, actuando lo primero de base y directriz sobre lo segundo, y significando por ende que un servidor ni por asomo se plantee remar en contra de los principios que asientan base en El Vaticano. Califíqueme, si le apetece, de retrógrado y carca, sin olvidar que no represento ni soy portavoz de nada ni nadie.

Y sepa que aún sigo perplejo. Durante la semana que consuma he experimentado en primera persona sensaciones similares a las que atravesaron el asombro de los peregrinos que durante Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) paseaban por las inmediaciones de la Puerta del Sol en la fecha y hora en la que se produjeron los altercados previamente respaldados por la pasividad del Ministerio de Interior (quede bien remarcado). Todo por un artículo en el que expresaba mi opinión, fundamentada, acerca de los desproporcionados ataques perpetrados sin consideración a cargo de grupos extremistas camuflados bajo el apelativo de “indignados”. Lástima me dan, porque no distinguen que “indignarse” negando los derechos de otros es totalitarismo, no tolerancia.

Lo paradójico es que ya lo advirtió el propio Jesús: «Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre» (Luc 21:12). Y siendo así, desde los Apóstoles y hasta nuestros días la tendencia, en diferentes escalas, ha tratado de atravesar las murallas que resguardan los cimientos de la Palabra. Y opino ciertamente que parte de culpa, en la disposición actual y en lo referente a nuestro país (el del “todovale” o “valetodo”), por significar el escenario más cercano y por lo tanto mejor interpretable, la tenemos los propios católicos, por permanecer impasibles ante hostigamientos del tipo “os vamos a quemar como en el 36”, manifestados abiertamente a lo largo del atentado a la democracia anteriormente referido. ¿Acaso esto no es suficiente para hacernos reaccionar? El resto, en similar porcentaje, se halla en la omisión de responsabilidades por parte de un ámbito político al que se le deberían exigir respuestas antes necesitar otro encargo de etiquetas de “perturbado” para todo aquel que en el futuro (esperemos no suceda) ejecute un macabro plan perfectamente diseñado contra la Iglesia Católica o sus fieles. En Sevilla, a la memoria por aquello de la repercusión mediática, la brutal agresión al Señor del Gran Poder. En España una holgada lista.

Y a los “valientes” que, o bien se esconden tras una pantalla (aburriéndose demasiado), o bien se dedican a dar muestras de obstinación contra todo lo que pueda oler a católico, recordarles un contundente dato: la Iglesia Católica, la que tratan de despedazar, ahorró el pasado año 2010 al Estado una cifra superior a los 31.186 millones de euros. Además, en lo relativo a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), la cual lentamente va siendo desmenuzada, sepa que nueve de cada diez extranjeros recomendarán visitar España tras haber participado en la misma. Que no lo digo yo, lo expone el avance de resultados de la encuesta realizada por la consultora de investigación sociológica y comunicación GAD3, por encargo de la organización de la JMJ, a juicio de las respuestas de 2.800 peregrinos (la mitad españoles) que han contestado al cuestionario enviado por Internet a los más de 400.000 participantes inscritos. Y aún hay más, y es que las estimaciones sitúan en unos 160 millones de euros los beneficios que se han llevado los hoteles, el transporte y los comercios madrileños con motivo del mencionado evento mundial católico. Y no lo digo yo, lo expresaba el presidente de la Cámara de Comercio de Madrid y de la Confederación de Empresarios de Madrid (CEIM), Arturo Fernández, hace varios días. Asimismo, tampoco lo digo yo, en esta ocasión lo resaltaba el pasado martes el director general de la Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid ‘La Viña’, Juan José Blardony, con motivo de la  JMJ se repartieron tres millones de tickets de comidas y cenas para los peregrinos lo que ha supuesto, según sus estimaciones, beneficios alrededor de 22,5 millones de euros.

Y a modo de epílogo, la misma invitación que ya realizara en semejantes circunstancias. Pásese usted, enemigo de la Iglesia, por cualquier despacho de Caritas, y luego juzgue y valore habiendo comprobado el por qué muchas familias subsisten en estos tiempos de dificultad y precariedad. Quizás su objetivo cambie.

Saldo positivo

José Antonio Martín Pereira | 21 de agosto de 2011 a las 15:29

A pesar de los denigrantes comentarios que pululan encendiendo mechas por las malcriadas redes sociales, el comportamiento ejemplar de los casi dos millones de peregrinos (las cifras varían de una fuente a otra) otorga saldo positivo a la visita del Santo Padre Benedicto XVI sobre la ciudad de Madrid, al menos considerando impresiones desde la vertiente que cree y sigue a Cristo. Por cierto, la intolerancia del laicismo totalitarista fermentado y avivado con virulencia durante los últimos tiempos en éste el país del “todovale”, y refrendado especialmente en estos días a base de violencia (física y verbal), lo que ha venido es a hacernos más fuertes. Vuelvo a preguntarme, al hilo de todo el revuelo que colea, el por qué de la intransigencia de ciertos grupos sobre una multitud que simplemente exponía sus pareceres, de la forma más pacífica posible, situándonos a la vez como epicentro del mundo. Obviamente la respuesta se halla en una España vacía, carente de principios y con una juventud sin dirección, síntoma claro de hacia dónde nos dirijimos como Estado. Hágase la siguiente pregunta: ¿Quién se hubiera manifestado contra una concentración de budistas? De antemano apuesto a que nadie.

En cuanto a los actos, marcados como bien sabrán por las inclemencias meteorológicas (excesivo calor y fuertes aguaceros), cabría resaltar el sobrecogedor silencio profesado por los centenares de miles de asistentes durante la adoración eucarística, prueba palpable de la magnitud del evento. Mensajes claros y rotundos, necesarios, que exigen por sí mismos ser tenidos en cuenta y que eso sí, poco o nada encajaban con un acto, el del Vía Crucis con imágenes representativas de las diferentes Diócesis españolas, al que se le presuponía escaso éxito llegado el momento, como así ha ocurrido.

Y dedicado a los amantes de los números, un apunte: Cáritas ha vuelto a dar de comer hoy a casi 800.000 ciudadanos de este país, como hizo ayer y hará mañana, gracias a Dios.

¡Qué vergüenza!

José Antonio Martín Pereira | 18 de agosto de 2011 a las 23:43

Vergüenza de país. Lastimosa ausencia de civismo, cultura, compostura, respeto y conocimiento de la realidad. No estamos en la Edad de Piedra, pero por una parte de la sociedad, la de los “salvamundos de sofá” y el sector político que le da carroña, como si lo pareciera. De este grupete, asignándoles un apelativo jocoso que supla el ya manido y descubierto de “indignados”, vinculado a las pasadas elecciones municipales y regionales, poco queda esperar. Infectados cantares contra la democracia, que ya no se cree nadie. Se acabó la mentira, cortina con la que cubrían falsos ideales, o más bien antihigiénicas tiendas de campañas, y definitivamente dejan paso a la intolerancia y falta de ética. Una pena que desde Moncloa sigan claudicando, más por un puñado de votos que por futuros contribuyentes para tratar de ver la luz sobre el espeso lodo. Tenemos lo que nos merecemos.

Y aquí no valen comparaciones. Madrid se ha llenado de peregrinos que en defensa de su Fe ni causan daños ni interfieren en molestias contra los ciudadanos, más allá de las propias del tráfico. Y si alguien está interesado en hacer números, ahí están las cuentas para demostrar que tanto el Estado como la ciudad de Madrid son altamente beneficiarios de un acontecimiento mundial como es la visita del Santo Padre Benedicto XVI. Y en el supuesto que no lo fueran vayamos al ejemplo, yo con mis impuestos tampoco quiero financiar a los sindicatos, ¿eso me da derecho a escupir a la cara a cualquier sindicalista? Menuda imagen tercermundista la que mostramos ayer al mundo, agrediendo a todo lo que se movía por allí y olía a católico (niños y jóvenes por supuesto incluidos). Si la manifestación laica, prohibida de antemano (y denunciada por los sindicatos policiales) aunque haciéndose vista gorda, buscó la excusa del gasto del Estado ante la visita del Papa, ¿por qué no protestan, por ejemplo, por los miles de millones de euros que han recibido los sindicatos y que no revierten en el desempleo? Es más, le puedo asegurar que no conozco un solo sindicalista activo en paro. Quizás estén es indignados por comprobar que existe otra juventud que defiende unos valores muy contrarios a los suyos y sin necesidad de vivir de “Papá” Estado.

Y añadiendo un último apunte, para concluir, las Jornadas Mundiales de la Juventud no significan exclusivamente movilizarse para ir a ver al Papa, sino que se tratan de multitudinarios encuentros de jóvenes que llegados de todos los continentes se reúnen para compartir ideas y valores comunes. Los viajes se los pagan ellos, y las Diócesis, en esta ocasión las españolas, actúan como meras organizadoras. En definitiva, lo que falta es cultura, de ahí que no conozcan informaciones.

Una sugerencia publicitaria

José Antonio Martín Pereira | 11 de agosto de 2011 a las 15:55

Circunstancialmente, y por causas que no vienen al caso, a diario un servidor observa más de una avioneta surcando el cielo colindante a una de las playas próximas a la ciudad que posee por epicentro a la Giralda. Sonido que invita a la curiosidad, instando a alzar la vista al cielo. Hecho éste singular y sintomático especialmente durante el mes que nos ocupa, sin embargo menos frecuente que a la misma altura de otras temporadas, efecto ya saben o se imaginan de qué.

Al hilo de ello, y ocurrido hace un par de mañanas, tal vez por la mezcla entre aburrimiento e indignación, entronizaba mis pensamientos una idea tan irreal como quizás no demasiado descabellada, teniendo en cuenta fundamentalmente el sinfín de críticas proporcionadas y malintencionadas con las que cierto sector, el conformado por aquellos “salvamundos” que resguardan comodidades bajo asentamientos ilegales de tiendas de campañas, intenta deteriorar la imagen de los católicos de éste el país del “todovale”, ante la inminente llegada del Santo Padre, Benedicto XVI, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud. Pensaba, quería decirle, que bien podría la Iglesia costear la ruta de unas cuantas avionetas y pasearlas por toda la geografía española, a modo de aclaración visual para los que viven de ojos cerrados.

Y es que sepa usted que la Iglesia Católica ahorró el pasado año 2010 al Estado una cifra superior a los 31.186 millones de euros. Este escandaloso apunte es el que tendría que costear la Administración Pública española si tratara de sustituir la labor social que realiza la Iglesia, en el hipotético caso que ésta desapareciese o dejase de hacerse cargo de sus colegios, hospitales, ambulatorios, dispensarios, organizaciones no gubernamentales y muchas otras organizaciones eclesiásticas las cuales no son necesarias enumerar. Y que conste, el dato lo aportaba en su día el profesor Catedrático en Economía D. José Barea, aquel que diseñara y desarrollada políticas económicas durante el gobierno de José María Aznar, y uno de los más prestigiosos economistas españoles.

Cierto es, igualmente, que la Iglesia recibe 250 millones de euros a través del IRPF, proporcionado por los católicos voluntariamente, así como otras ayudas que no llegan a 20 millones de euros, pero no lo es menos que da a la sociedad muchísimo más que lo que propiamente recibe de las arcas de “Papá” Estado. Son datos, como por ejemplo los ligados a la financiación del 80% del patrimonio histórico y artístico de España, o la manutención de 5.882 (2008) centros entre guarderías, Educación Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y centros Universitarios, en cuyas aulas se sientan 1.578.609 alumnos (actualizado ejercicio 2008) y 81.000 profesores. A la última circunstancia añadan los casi 3 millones de euros que supondría construir un centro de enseñanza, con lo cual el Estado debería invertir 15.423 millones para ofrecer el mismo servicio que le proporciona la Iglesia, cifra similar al coste anual de los Ministerios de Interior, Defensa y Fomento juntos.

Mismas propiedades si atendemos al apartado sanitario, en el que la Iglesia católica española aporta 107 hospitales, 128 ambulatorios y dispensarios, 876 centros para ancianos, enfermos crónicos terminales, de sida y minusválidos. La cobertura asciende a 51. 312 camas, que atienden alrededor de 387.376 personas al año.

La lista podría estirarse y precisarse hasta el extremo, pero ésa considero es tarea de todos los que a pesar de la yacija a la que el (des)Gobierno parece estar conduciéndonos por el simple hecho de defender valores, nos sentimos enormemente orgullosos de mantener la firmeza en el camino espiritual hacia Dios.

Relativo a la Jornada Mundial de la Juventud

José Antonio Martín Pereira | 7 de agosto de 2011 a las 8:53

A los más escépticos con el denominado por los organizadores “acto central de la Jornada Mundial de la Juventud”, la propia cercanía al evento nos viene dando la razón. Basta simplemente ojear diferentes medios, fundamentalmente virtuales y cofrades (empeñados en paganizar las cosas), de las distintas ciudades (que no provincias) que contarán con representación en el Vía Crucis que presidirá el Santo Padre, previsto para el próximo viernes 19 de agosto, para dictaminar que el mensaje no ha calado como es de suponer se esperaba. Tal particularidad la expresan quienes usan por portada el traslado de enseres y parihuelas, desfigurando por completo una finalidad la cual, dicho sea de paso, a muchos nos sigue costando dar por válida de ése modo.

Entiéndase lo anterior como la práctica banal entorno a un evento que hará de España epicentro del catolicismo por unos días, acontecimiento probablemente irrepetible en un futuro cercano, a la vez que sumamente necesario dada la desacertada corriente anticatólica, especialmente durante el último lustro, generada e impuesta por el Ejecutivo de las pocas luces y muchas sombras.

La cara al inmenso movimiento de fieles que desde ya está refrendándose la dictaminan cifras y testimonios del calibre a los aportados por la Archidiócesis de Sevilla en lo relativo a nuestra ciudad y en los presentes días. De este modo, a escasas dos semanas para el inicio de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, más de 20.000 jóvenes sevillanos aguardan ultimando flecos con sus grupos parroquiales, hermandades u otros movimientos también llamados. Se da la circunstancia de que Monseñor Asenjo, Pastor de la iglesia sevillana, ha emplazado a que todos ellos estén presentes en tres citas. Dichos encuentros tendrán lugar el viernes 19, a las diez de la mañana, en la catequesis y Eucaristía que presidirá el propio Arzobispo de Sevilla en la Parroquia del Santísimo Sacramento (Retiro); el sábado, a las nueve de la mañana, en la Parroquia de Móstoles, con la catequesis y Eucaristía que oficializará el obispo auxiliar de Sevilla, Monseñor Santiago Gómez; así como el viernes, de cinco a seis de la tarde, durante el turno de oración por las vocaciones que presidirán ambos obispos en el Seminario de Madrid.

Asimismo, entorno a 3200 jóvenes se estima aterricen en Sevilla entre los días 10 y 11 del presente mes de agosto, provenientes de muy dispares rincones del mundo. El motivo, los denominados “Días en la Diócesis” (DED), que se celebrarán entre el 11 y 15 de agosto, al igual que en otras tantas Diócesis del país. Quedarán alojados en familias de acogida, parroquias, comunidades religiosas, casas de hermandades, colegios y polideportivos, a la espera de completar un extenso programa cultural adaptado a la ciudad y versado en relación al acontecimiento central.

Subsanado el problema económico, la Virgen de Regla estará en Madrid

José Antonio Martín Pereira | 1 de julio de 2011 a las 11:03

La información que encendía las alarmas en la calle Orfila veía la luz el pasado viernes, 24 de junio, a razón de los 15.000 euros que faltaban para alcanzar unos gastos estimados entorno a 60.000 euros, que son los que se prevé deriven de la participación de la Hermandad de Los Panaderos en la Jornadas Mundiales de la Juventud que tendrán lugar en la capital de España el próximo mes de agosto.

Sin embargo, la jornada de ayer servía para disipar toda serie de dudas planteadas entorno a tal financiación, mermada hasta entonces por motivo de la retirada de varios de los patrocinadores que habían comprometido dinero para la causa. Desde la corporación del Miércoles Santo apuntan a que finalmente han sido uno o varios donantes anónimos quienes contribuirán con el montante que hará posible ver en Madrid a la Virgen de Regla. De este modo la Conferencia Episcopal Española cumple sus deseos y Sevilla contará con representación en un Vía Crucis en pleno agosto que bien podría realizarse con más sencillez, primando el protagonismo de Su Santidad y la juventud participante. Igualmente contrastan las cantidades anteriormente referidas con el género de vida más austero implorado a los fieles.

Recordemos que está previsto la Hermandad celebre Solemne y Extraordinario Triduo en honor a la Santísima Virgen de Regla, en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. del Carmen y San Luis Obispo de Madrid a las 21,00 horas, durante los días 15, 16 y 17 de Agosto. Desde allí saldrá en procesión para presidir el Altar central del Vía Crucis que contará con la presencia del Papa, coincidiendo con el viernes 19 de agosto.

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Dificultades económicas siembran dudas en Los Panaderos

José Antonio Martín Pereira | 24 de junio de 2011 a las 15:58

La noticia, extendida a esta hora como reguero de pólvora, es que peligra la participación de la Hermandad de Los Panaderos en la Jornadas Mundiales de la Juventud que tendrán lugar el próximo mes de agosto. Al parecer, la razón se halla en los 15.000 euros que faltan para alcanzar unos gastos estimados entorno a 60.000 euros.

Información aún por confirmar por parte de fuentes oficiales, que toma interés atendiendo al cabildo extraordinario, de conformidad con la regla 48 de la Corporación de la calle Orfila, celebrado el pasado 28 de julio de 2010, en el que se aprobaba el traslado de la Dolorosa a Madrid respondiendo a la propuesta del Arzobispado, siempre y cuando la cofradía no se viera afectada en su tesorería. Precisamente a tenor de ésa circunstancia, la junta de gobierno diseñaba las pautas de un plan de colaboraciones externas a fin de que el viaje y estancia del paso, costaleros, músicos y personal de la cofradía no afectara a las arcas de la hermandad.

Recordemos que está previsto que la Virgen de Regla reciba culto en la Parroquia del Carmen, desde donde saldrá en procesión para presidir el Altar central del Vía Crucis que presidirá el Papa coincidiendo con el viernes 19 de agosto. Se da la paradoja además que hace unos días la Hermandad inauguraba una exposición en los salones del Círculo Mercantil de la calle Sierpes con motivo del citado viaje. Asimismo, la contradicción entre la homilía de la solemnidad del Corpus Christi practicada ayer por el arzobispo, monseñor Juan José Asenjo, donde imploraba un género de vida más austero, contrasta con las cantidades anteriormente referidas.