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Cerco al martillo y al costal

José Antonio Martín Pereira | 26 de noviembre de 2015 a las 11:40

En los últimos tiempos para analizar en su conjunto al mundo del martillo y el costal en Sevilla bien pudiéramos recurrir al toro bravo para el que se han reservado las mejores dehesas. El análisis sociológico de este grupo fuertemente vinculado a las cofradías en la ciudad alcanzaría para elaborar numerosas tesis de investigación, pero probablemente la inmensa mayoría coincidiría en que los mejores pastos han sido reservados y trabajados con esmero por las juntas de gobierno, auténticas responsables de la situación a la que se ha llegado.

Tanto se ha descuidado la cuestión, que lo que hoy se reduce a una moda o al culto al Deporte Sacro está generando fuertes corrientes de opinión en el seno de las propias cofradías cuya intención es la de frenar ciertos impulsos y regularizar pautas en las que hasta ahora primaban la improvisación y el desorden. Lejos queda esa percepción de la que debiera imperar, aquella que haría del costalero partícipe de la evangelización más privilegiada, aprendiendo a rezar por las calles y transmitiendo lo necesario para que todo aquel que lo vislumbra sienta necesidad de hacer lo mismo.

A favor de este grupo, eso sí, cabe destacar la colaboración extrema que realizan sobre las arcas de las distintas corporaciones, dada su facilidad para llenar los bares de las casas de hermandad cuando les corresponde, o para participar y obtener resultados en las diversas acciones de respuesta a las necesidades de las diputaciones de caridad. ¡Qué no todo es malo! Dicha circunstancia precisamente, unida al importante valor cuantitativo que significan de cara a los procesos electorales cada cuatro año, han significado quizás las principales causas del estado actual en el que nos encontramos.

Sin embargo, tal y como se apuntaba, las nuevas fuentes de decisión traen vallas para cercar el campo con sus correspondientes peligros, en intentos por limitar los privilegios y adoraciones sobre el sector de las cofradías más protegido. Así las cosas, la Hermandad de la Esperanza de Triana emitió un comunicado a principios del pasado mes de octubre en el que se recogían las normas básicas con las que se regirán las cuadrillas del Cristo de las Tres Caídas y de la Virgen de la Esperanza a partir de 2017, aprobadas por el cabildo de oficiales. Le siguió la Hermandad del Polígono San Pablo, de manera muy parecida; y ahora ha sido la Hermandad del Valle la última en incorporar un reglamento interno que deberán cumplir tanto los capataces como los costaleros de los tres pasos. En ésta precisamente el control llega al punto de que tan sólo se podrán dedicar levantás en algún momento de excepción, con el visto bueno el diputado mayor de gobierno, o el fiscal del paso. En medio de dicho contexto habrá que seguir atentos a las evoluciones, porque el tema se las promete, y sobretodo a las posibles reacciones por parte del colectivo si es que se produjeran.

ENSAYO HDAD DE LOS GITANOS FOTO.FLORES ESQUIVIASFoto: Diario de Sevilla

Costaleros profesionales

José Antonio Martín Pereira | 23 de julio de 2014 a las 12:39

Las cosas de la Sevilla capirotera. Dimite un grupo de capataces (la familia Ariza en San Esteban) y se arma la de San Quintín. Luego, claro está, nos llevamos las manos a la cabeza porque desde el arzobispado pretendan formar como es debido a futuros miembros de juntas de gobierno en cursos de tres años. Aun así el desaguisado al que ha quedado relegado el orbe de las cofradías sevillanas aparenta difícil solución, y no solo una buena formación encauzará las vías idóneas de futuro. El simple hecho de elevar a portada la renuncia del cuerpo de capataces en una cofradía debería hacernos plantear si la brújula de la coherencia ha perdido definitivamente el rumbo, o es hábito pasajero. Cierto es que pretender limitar el campo de privilegios y adoraciones al sector de las cofradías más protegido en los últimos tiempos no es nada sencillo y precisa de la colaboración de todos. La formación puede servir de impulso, pero igual no sería descabellado volver a las cuadrillas profesionales para arrancar de cuajo las malas hierbas.

Vencedores vencidos

José Antonio Martín Pereira | 27 de enero de 2014 a las 17:02

En aquel tiempo, los hermanos elegían a su Junta de Gobierno, la Junta al cuerpo de capataces y éstos por sus propias competencias adquiridas, a sus costaleros. A día de hoy, al menos en la ciudad de los mil y un prismas, el Deporte Sacro llevado al extremo merced al frikismo y a la falta de convicción cristiana, ha sido capaz de dar la vuelta a la tortilla hasta conseguir, con más o menos esfuerzos, intervenciones en forma de gestoras en algunas de nuestras cofradías. Conocidos son los casos.

Pero la culpa es de todos. No podemos ahora llevarnos las manos a la cabeza porque la rebelión de un grupo de devotos del costal (exclusivamente) haga girar con su llave un poco más esa tuerca de poder que les ha sido concedida. De sobra es sabido, cada cuatro años ponen y quitan bastones de mando, y bien se encargan de recordárnoslo. Lejos queda esa percepción de la que debiera imperar, aquella que haría del costalero partícipe de la evangelización más privilegiada, aprendiendo a rezar por las calles y transmitiendo lo necesario para que todo aquel que lo vislumbra sienta necesidad de hacer lo mismo.

Lo cierto es que cualquier tipo de movilización, venga del sector de la hermandad que venga, debe no solo contribuir en el bien de todos los hermanos, sino también guardar las formas en su camino. El desorden no deja más que una guerra de vencedores vencidos.

La falta de control

José Antonio Martín Pereira | 23 de junio de 2013 a las 14:29

Lo acontecido esta semana en la Hermandad del Juncal no es precisamente para que lo tomemos a guasa. La involución sigue estirando sus tentáculos sobre las cofradías, precisamente ahora que corren tiempos difíciles para la fe.No estaría de más aprendernos la lección, y comprender que no hace falta echar la vista fuera para caer en la cuenta de que las manzanas podridas las tenemos dentro.

Al Juncal llega un comisionado, el que presidirá José Antonio Fajardo Romero, quien fuera hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de las Mercedes de la Puerta Real y consejero de Glorias en el Consejo de Cofradías en la etapa de Manuel Román, en plan Cascos Azules para retomar el orden en medio de la degeneración gestada a base de robos de enseres, malversaciones de fondos, comentarios ofensivos a la curia e incluso sacrilegios a la imagen titular por parte de algún oficial, todo ello documentalmente en manos de Palacio. La circulación a través de diversos canales de un vídeo en el que el prioste primero de la corporación letífica, quien además es autor de la imagen de la Dolorosa titular de la hermandad, la Virgen de la Esperanza, baila, canta y taconea sobre la toca de sobremanto de la imagen de Nuestra Señora de la Juncal, ha precipitado la decisión de la autoridad eclesiástica, si bien ésta ya se encontraba en proceso.

Pero el problema es el filtro, que no se aplica. Lo del Juncal es solo la punta de la lanza. La falta de control para el acceso a cargos de responsabilidad en las hermandades cada vez más, amplificado por el mal uso de las redes sociales, suscita hechos e intervenciones de esta índole. En estas, quizás sea preciso exigir (que no pedir) algo más que la partida de bautismo y un par de referencias de dudosa credibilidad. Si las hermandades, con sus rectores espirituales a la cabeza, no se esmeran en cuidar esto, ejemplos como este que fluctúan entre la sevillana guasa y el escándalo más deplorable cada vez, por desgracia, se harán más habituales.

Fuente: Youtube; usuario: PasionCofrade

 

 

Relativo a la sorprendente decisión en El Museo

José Antonio Martín Pereira | 7 de marzo de 2012 a las 16:10

Probablemente a estas horas se encuentre debidamente informado, y sepa que el Cristo de la Expiración de la Hermandad del Museo no será trasladado al Instituto de Patrimonio Histórico (IAPH), donde se le pretendía realizar una exploración exhaustiva de cara a conocer con precisión su estado de conservación. En la noche de ayer, martes 6 de marzo, los hermanos de la citada corporación del Lunes Santo estaban citados para la celebración del cabildo ordinario de salida, en el que se incluía como quinto punto en el orden del día el hecho al que se hacía mención, el cual a la postre arrojaría unos resultados verdaderamente sorprendentes.

En este sentido, 52 hermanos votaron a favor, 40 en contra y 4 en blanco, concibiendo una respuesta claramente inferior a la mayoría de dos tercios que hubiera sido suficiente para secundar la propuesta de la junta de gobierno que actualmente preside Alfonso Gentil.

La cuestión queda ahora en el aire, ya que habían sido los propios técnicos quienes en su día emitieron un primer informe en la propia capilla y recomendaron un estudio más profundo en las instalaciones de la Isla de la Cartuja, donde el equipo realiza sus trabajo. Por consiguiente, cabría plantearse hasta dónde alcanza la potestad de las juntas de gobierno, y hasta qué punto los hermanos, en ausencia de conocimientos artístico-técnicos, poseen legitimidad para condicionar acciones relativas a la conservación de un patrimonio de tan extraordinario valor. Si al Cristo le sucediera algo, ¿quién cargaría con las responsabilidades? El tema es delicado…

¿Hasta dónde?

José Antonio Martín Pereira | 7 de febrero de 2012 a las 11:57

¿Hasta dónde alcanza la libertad de los que se van? Los que se van, llámense juntas de gobierno, que sin embargo a veces no reparan en dejar atado lo que no corresponde porque, una cosa es el criterio iconográfico o artístico vigente en una determinada corporación, la línea no escrita que ésta guarda y reproduce año tras año, y otra bien distinta es ponderar gustos personales, y además dictarlos a través de la rúbrica de contratos.

Y es que aquí entra en juego lo delicado de las postrimerías en los mandatos de las juntas de gobierno, las cuales, en cualquiera de los casos, parece ser no quedan exentas de una capacidad decisoria, otorgarda eso sí por los hermanos, que no obstante expone enormes diferencias con respecto al estado inicial que las mismas encuentran cuando acceden a los cargos.

En la memoria de todos, suficientes ejemplos relativos a la inmersión de determinados grupos gestores de las cofradías con fecha de caducidad, en aquello que tiene que ver con proyectos de embergadura, o simplemente en cuestiones puntuales, cargadas igualmente de importancia, como pueden ser las sujetas a la firma de un florista, un vestidor o una determinada banda. En este sentido, tal vez no estaría de más alguna revisión de las Normas, básicamente por evitar posibles confrontaciones internas, que haberlas haylas…