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La Esperanza de Triana da un paso más en la regulación de sus cuadrillas de costaleros

José Antonio Martín Pereira | 5 de octubre de 2015 a las 12:03

La hermandad de la Esperanza de Triana a través de sus medios de comunicación digitales, publicaba en la jornada de ayer primer domingo de octubre las nuevas normas básicas con las que se regirán las cuadrillas del Cristo de las Tres Caídas y de la Virgen de la Esperanza a partir de 2017, aprobadas por el cabildo de oficiales el pasado día 1.

Del nuevo reglamento llaman la atención dos circunstancias especialmente: de un lado la limitación de edad a los integrantes de sus dos cuadrillas (50 años); y de otro, relacionado en cierto modo con lo anterior, un periodo máximo de permanencia en ellas acotado en 25 años.

Otro de los aspectos a destacar del nuevo texto es que para pertenecer a las cuadrillas se requerirá una antigüedad como hermano de al menos cuatro años, cuando antes eran solamente dos, así como estar al corriente de pago de las anualidades vencidas de las cuotas de hermano. Asimismo, queda recogido que sólo se les permitirá participar en una procesión entre el Viernes de Dolores y el Martes Santo inclusive, y que corresponderá al capataz juzgar la idoneidad del aspirante conforme a su juicio técnico.

Con todo ello, la hermandad pretende dar paso a nuevas generaciones, si bien muchas de las medidas se articulan como normas de derecho transitorio para evitar situaciones de conflicto innecesarias. En definitiva, se trata de una vuelta más de tuerca (no es ni la primera ni será la última hermandad en ejercerlo) sobre un colectivo que genera multitud de corrientes de opinión.

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Semana Santa 2015: a olvidar

José Antonio Martín Pereira | 8 de abril de 2015 a las 11:55

La organización de la Madrugá

La Madrugá fue un caos. Desde el Cabildo de Toma de Horas y su posterior corrección (circunstancia surrealista), y hasta que las Esperanzas detuvieron la incomprensible batalla de relojes (nada más y nada menos que a las tres de la tarde), en esa pugna por alzarse con el dudoso honor de convertirse en la última cofradía en cerrar una jornada para el olvido, la Madrugá de Sevilla evidenció un estado de decadencia que requiere de inapelable solución conjunta. Hubo carreritas en distintos puntos del centro de la ciudad que evocaron episodios pasados, retrasos acumulados en el palquillo de la Campana (por encima de la media hora), un escape de gas en la calle Feria que obligó a La Macarena a tomar un itinerario alternativo, y sobretodo una extrema sensación de inseguridad ciudadana. El modelo está agotado, sin embargo a día de hoy aún esperamos alguna respuesta oficial (y creíble) para no pensar que lo acontecido volverá a repetirse en un futuro.

Las sillitas portátiles

La tomadura de pelo. Nadie creía antes del comienzo de la Semana Santa, cuando se instalaron las famosas señales, que con simples “recomendaciones” se conseguiría atajar el profundo problema de movilidad y seguridad que a la postre ha afectado (un año más y viene ocurriendo desde 2008) al centro de la ciudad y a los principales enclaves por los que pasaban las cofradías durante los días que dejamos atrás. Las señales y las “recomendaciones”, más que nada, han supuesto motivo de mofa entre las redes sociales en forma de imágenes clarividentes. La plaga, ésa que nos permite hacernos con un trocito de calle “porque la calle es de todos y aquí me siento y no me muevo” se ha extendido a razón de 2,90 euros. Y ahora que venga quien quiera a decir que no es necesario prohibir.

La basura

Si bien pasado cualquier evento la basura es utilizada como indicador para medir la cantidad de público asistente, también puede servir para caer en la cuenta de la degeneración de una sociedad avocada a la desconsideración cívica más categórica. Papeleras vacías como meros adornos en calles cubiertas de desperdicios al paso de todas y cada una de las cofradías. Los empleados del servicio público de recogida de basuras no dieron a basto desde las vísperas y hasta bien entrado el Domingo de Resurrección.

Los retrasos y las entradas tardías

Mal endémico de la Semana Santa de Sevilla en su concepción actual. Los retrasos marcaron una vez más el discurrir de las jornadas avivando la percepción que invita a pensar en que se ha alcanzado un punto de saturación que requiere de algo más que el quitar y poner minutos entre unas cofradías y otras del mismo día. Las soluciones parecen hallarse en la reconversión drástica del invento. Cosa distinta fueron algunas de las entradas tardías (con la parte del público que ronda las calles a esas horas), como las de La Candelaria o El Dulce Nombre, cuyos pasos de palio entraron entorno a las cuatro y media de la madrugada del Miércoles Santo; o las de La Estrella, San Gonzalo, Los Panaderos o La O, amén de las ya mencionadas de la Esperanza de Triana y La Macarena; por citar las más notorias. Ninguna de estas cofradías puede achacar su demorada entrada a los retrasos acumulados en sus respectivas jornadas porque esa justificación no tiene por dónde sostenerse.

Algunos usos de la tecnología

La tecnología en ocasiones puede llevar a la ceguera. Malgastamos un momento único, algo que sólo disfrutaremos una vez en la vida, en tomar una fotografía con el teléfono móvil que probablemente saldrá descuadrada, y que con casi toda seguridad caerá en un archivo del que no se hará uso nunca más. A los pasos le rodeaban multitud de manos alzadas con pantallas brillantes, y algún que otro (molesto) palito selfie. Y lo que era irrepetible, se escapó…

Madrugá Sevilla 2015

Semana Santa 2015: herida sin sutura

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2015 a las 12:27

Partamos de la base que la literatura de Núñez de Herrera o de José Sánchez Herrero deberían admitirse como asignatura obligatoria o requisitos indispensables a la hora de entregar papeletas de sitio en las casas de hermandad durante los días previos a la celebración que acabamos de dejar atrás. Eso sería como reconocer la parte de culpa de los cofrades, porque a la Semana Santa de Sevilla le persigue una lenta agonía, una gangrena que poco a poco siembra estigmas y que este año ha vuelto a poner en relieve síntomas de verdadera preocupación. El sol brindó una perfecta oportunidad y se lo devolvimos con asfaltos de cáscaras de pipas sobre el que dar reposo miles de kilos de basura como prueba palpable del comportamiento incívico y deteriorado que nos impregna, con una concepción de lo que significa el respeto que bebe sus aguas en una sociedad embrutecida y sin valores que exterioriza lo peor de sí misma cuando obtiene licencia para ejercer el descontrol. La hemorragia obedece a una herida sin sutura que lleva abierta varios años.

Lo cierto es que la Semana Santa de Sevilla tendrá que adaptarse a la sociedad actual, eso es irrefutable, al igual que ha conseguido hacerlo desde sus orígenes, y no huir de ella como parece ser el caso. Y la culpa no es sólo de los jóvenes, de los niñatos que una vez más consiguieron manchar una magia, la de la Madrugá, otrora referente y hoy punto neurálgico de la decadencia más absoluta, ya que en la calle y en los propios cortejos de las hermandades se observan comportamientos desacertados o irresponsables por parte de personas de todos los grupos de edad.

Cuando vemos los dirigentes que tenemos, miembros de juntas de gobierno con escasa formación vocacional, presidentes del Consejo sobrepasados por el cargo y políticos que, por no mancharse han preferido “recomendar” en lugar de aplicar sentido común y prohibir, como exigía la causa, el uso de las archiconocidas sillitas portátiles, al menos en los lugares donde bien se han encargado de contaminar visualmente con señales que no valieron para absolutamente nada, caemos en la cuenta de que tenemos lo que nos merecemos. Porque aquí estamos más preocupados por ensalzar a capataces y costaleros; por aplaudir los interminables solos de corneta (por suerte venidos a menos); por esos tres minutos de margen en la plaza de la Campana que parecen ser el fin de todo esto; por creerse periodistas cubriendo recorridos y poblar de fotografías inútiles las redes sociales; o por no dañar la imagen de esos “pobres” nazarenos que vistiendo hábito y en plenas facultades físicas salen de su tramo para tomarse un café (y lo que no es un café) asestando un mazazo a la Historia y al legado por el que muchas personas de bien dieron incluso lo que no tenían para entregárnoslo con la mayor dignidad posible. La Semana Santa de Sevilla, aunque nos duela, necesita de respiración asistida y de un cónclave entre sus actores principales, eso es obvio, pero también que se apliquen las leyes y normas antes de que lamentemos algo mucho menos agradable de relatar.

sillitas Semana Santa

El desconcierto

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2015 a las 11:13

Llegados a esta cota del calendario la sensación generalizada es la de que exprimimos tanto la espera que a veces resulta complicado seguir escalando para descubrir el horizonte ansiado. La Cuaresma ultima sus últimas puntadas para configurar el rostro que en varios días lucirá (a pleno sol) la ciudad, en medio de un revuelo que ha vuelto a agitar el frasco de los olores desabridos, emanación que mancha la atmósfera que respiran cofrades y que tiene que ver con los vaivenes de horarios y opiniones a los que han quedado sometida la Madrugá y el conjunto de sus seis cofradías, con el Consejo de Cofradías a la cabeza.

La raíz tiene su origen en el pasado viernes día 20, cuando se hacía pública que la Madrugá de este año sería igual que la del año pasado. El Consejo de Cofradías optaba por esta decisión, «de conformidad con las seis cofradías», después de que el Cecop desautorizara los horarios acordados por los hermanos mayores y ratificados el domingo anterior por el vicario general en el Cabildo de Toma de Horas. La junta de seguridad celebrada a primera hora de ese mismo viernes alertaba de una disfunción de 21 minutos entre el Silencio y la Macarena en el cruce de la calle San Miguel con Trajano.

A partir de entonces el desconcierto parece haberse apoderado de las acciones, con criterios de corte extremo que empiezan a calar poco a poco, secundados por la inestabilidad que reina sobre el órgano gestor de las cofradías sevillanas, el Consejo. De tal modo, opciones que defienden el crear una nueva Madrugá para reubicar cofradías, o limitar el número de nazarenos, ganan adeptos en el complejo rompecabezas que tiene por finalidad el descongestionar los horarios de cara al futuro. Otra alternativa de la baraja, refrendada por el propio presidente de la institución cofradiera Carlos Bourrellier, es la que pasaría por la permuta de lugar o día de hermandades.

En medio de esta laguna , desde el propio Consejo dan por hecho que volverá a haber conteo de nazarenos y cortejos para esta próxima Semana Santa, en un intento además por medir cómo transitan las hermandades fuera de la Carrera Oficial, y no sólo al paso por la misma. Lo que no quita nadie es que este año caminaremos entre parches, circunstancia que se comprueba en los programas de mano que han quedado desactualizados antes incluso de ver la luz por motivo de los vaivenes de última hora. Y no digamos de la imagen de ridículo proyectada…

Gran Poder Sevilla

Marejada en la Madrugá

José Antonio Martín Pereira | 4 de febrero de 2015 a las 11:35

La dimisión irrevocable de Francisco Vázquez Perea como delegado de la Madrugá, acaecida en la noche del pasado lunes, ha sembrado de polémica todo lo relativo a la configuración de horarios e itinerarios de cara a la próxima Semana Santa. Si hace apenas unos días nos congratulábamos por el alegato unánime refrendado por los hermanos mayores del Jueves Santo en colaboración con el Consejo de Cofradías (que podrá salir bien o mal llevado a la práctica), las noticias en ese mismo sentido entorno a la Madrugá han vuelto a poner de manifiesto ciertos órbices, casi estigmas, que poco contribuyen a mejorar la imagen que proyectamos al exterior (entiéndase de la esfera cofradiera).

Los antecedentes, tras casi un año de reuniones entre hermanos mayores y diputados mayores de gobierno, juntos y separados, con delegado y sin él, habían desembocado recientemente en una especie de plan trienal que contemplaba una modificación de los recorridos de todas las hermandades, y que rotaría cada año con la idea de que todas de las hermandades se sacrificaran de alguna u otra manera y, así, evaluar cuál de esos cambios era el que mejor funcionaría. La Madrugá se estiraría 50 minutos (20 por delante y 30 por detrás), otorgando a cinco de las seis cofradías, con la salvedad del Calvario, más tiempo de paso.

Sin embargo todo ello, a cincuenta y tantos días para Semana Santa, se ha diluido por ausencia de consenso. Los focos apuntan a la Hermandad de Los Gitanos, pero más allá de eso lo verdaderamente triste es la incapacidad de solucionar problemas comunes en el que parecen estar sumidas (salvo honrosas excepciones) las cofradías sevillanas. Nos duela o no, por encima de buscar culpables cuando los preacuerdos no progresan, lo sensato aquí sería preguntarnos el por qué de estos comportamientos anquilosados (recordemos que el Martes Santo en este aspecto está también plagado de parches) que actúan como freno a la evolución propia de los tiempos. Al final, como en otras circunstancias, la única vía recta parece ser la de la imposición, por mucho que pueda llegar a disgustar llegado el caso.

Los gitanos Sevilla

Con fajín o sin él

José Antonio Martín Pereira | 4 de abril de 2011 a las 10:46

«Muñidor, ¿te has enterado que la Macarena este año no saca el fajín de capitana? Lo anunciaron en un programa de radio. ¿Qué sabes?»

Estimada amiga, desde la humilde modestia de un servidor me va a permitir contestar a su breve correo electrónico públicamente, con dos puntualizaciones si no es excederme en demasía: la primera es que el susodicho fajín en todo caso sería de generala (qué palabra más malsonante). Imagino sabrá que Ésta y otras imágenes de la Virgen lucen fajines de general porque a la Virgen se le tributan honores propios, y No (en mayúscula y con dedicatoria) porque a los generales se les quiera con ello rendir homenaje. La segunda es que El Muñidor no tiene obligación de dar primicias, simplemente comparte lo que estima, de ahí que cite o profundice unos u otros temas sin guión previo.

Tenga en cuenta que la Esperanza Macarena no porta habitualmente el fajín militar de Queipo de Llano (dato fundamental), dado el delicado estado de conservación de la pieza, así que se debiera dar menos bombo a la decisión tomada por los miembros de junta puesto que entra dentro de los parámetros lógicos. Al respecto de las críticas vertidas cada vez que aparece el tema, ni siquiera merecen propaganda ya que provienen de la dirección radical y desconocedora germen de aquella Ley, de Memoria Histórica, habilitada al gusto del olvido. Los hay incorregibles en la deplorable y manida idea de las Dos Españas. El discursito ya lo conocemos.

Si desde el propio orbe cofradiero engordamos el retorcimiento y la confusión terminológica e histórica, qué esperar de los que guadaña en mano acarician cualquier descuido para reabrir heridas defendiendo justamente lo antagónico a sus ideales (qué curioso). Tengamos cuidado. Probablemente el sector de la censura ignora la Historia de Sevilla, y por ende las agitaciones sociales de la II República tras el levantamiento del 18 de julio. Haciendo Memoria Histórica, pudiera ponerse sobre la mesa todo cuanto perdieron las cofradías de Sevilla en los incendios revolucionarios de 1931 a 1936. Pobres los milicianos que trataban de oponerse al levantamiento, y que en vez de enfrentarse a las tropas sublevadas dedicaron sus fuerzas en actos de valentía sublime a quemar iglesias, ¿o no? Sí, eso, imágenes titulares, altares, patrimonio procesional, archivos… en lo que vino a ser un despedace al legado cultivado durante siglos. ¿Tiramos de Memoria? Mientras tanto, la Virgen de la Esperanza escapaba al sacrilegio gracias a que unos hermanos la sacaron de San Gil en un cajón y la escondieron en la calle Orfila.

Quiero decirle, mejor dejar de ahondar en juicios morales, la Macarena con fajín o sin él volverá a iluminar la Madrugá eterna de Sevilla.

FajinMacarena

En La Macarena, novedades

José Antonio Martín Pereira | 18 de marzo de 2011 a las 12:34

Todo lo que genera el Arco invariablemente se toma por referencia. A ese hecho añádanle un condicionante, el que acontece cuando las referencias giran entorno a la Estación de Penitencia. La Macarena es la Macarena, y eso Sevilla lo discierne. El transcurrir de los días despeja interrogantes.

Yendo por partes, sepan ustedes que la junta de gobierno de la Hermandad de La Macarena, presidida por Manuel García, ha emitido al Consejo de Cofradías dos alternativas de itinerarios para la próxima Semana Santa, en previsión ante las dudas en cuanto al acondicionamiento del lateral de la Plaza de la Encarnación. No se asusten, no tiene pinta de tratarse de un intento por esquivar las “Setas”. De este modo, y en vistas a la hipotética imposibilidad de discurrir por el citado espacio, la Corporación de la Madrugá suprimiría el tránsito por la calle Alcázares para acceder a la calle Santa Ángela de la Cruz desde la misma plaza, haciéndolo en su defecto por la calle Imagen.

Acto seguido, ya es oficial que la Esperanza Macarena lucirá el manto de la Coronación en la Estación de Penitencia venidera. Estrenado el 31 de mayo de 1964, el mencionado manto fue diseñado por el desaparecido orfebre y proyectista Fernando Marmolejo Camargo, y bordado por Esperanza Elena Caro. Se trata del más moderno de los mantos de salida de la Dolorosa, utilizado por última vez en la Madrugá de 2009, y más recientemente con motivo de la salida extraordinaria por la Beatificación de Madre María de la Purísima. La Virgen, según informa la propia Corporación, llevará la saya conocida como “de las corbatas”. El manto de tisú, actualmente sometido a un complejo proceso de restauración en el taller de Fernández y Enríquez, apunta a principal novedad para 2012.

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