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Arahal, el inconfundible estilo

José Antonio Martín Pereira | 31 de marzo de 2017 a las 10:20

A la mente me vienen esas tardes de fútbol, en las que el bueno de Pepe Domingo Castaño, icono de la comunicación radiofónica española, arranca como sólo él sabe hacer con eso de “… el de siempre, el clásico, el único, el veterano…”, con un arrebato capaz de vaciar de golpe la siesta de los domingos. Largas horas desde el transistor a la radio del coche, en el trabajo o en el sofá de casa, que bien podrían extrapolarse al mundo de las marchas de Semana Santa, universo de variables del que sobresalen algunos emblemas por lo que aún hoy significan, y por la extraordinaria trayectoria que guardan a sus espaldas.

En estas, si hablamos de referentes en lo que a música procesional respecta debemos hacerlo, entre otras, de la Agrupación Santa María Magdalena de Arahal, una de las formaciones musicales más antiguas del país (nacida a finales de 1963) y madre de un estilo propio, el asociado al término agrupación que acuñara su entrañable y recordado director Manuel Rodríguez Ruíz. Por ello, y por como décadas después siguen sonando, referirse a Arahal implica colocar los mismos adjetivos expuestos anteriormente, y así afirmar que es la de siempre, la clásica, única y veterana que cada Domingo de Ramos nos invita a encontrarnos con la niñez, con esa Semana Santa que sigue ahí, en el recuerdo, y renace y perdura gracias a ellos.

Otrora acompañando a hermandades como la Exaltación, el Buen Fin, San Benito, Montesión, la Redención o San Bernardo, hoy existe una corriente que cobra fuerzas por momentos implorando su regreso a otras jornadas de la Semana Grande, ya que se queda corto oírles (¡y qué bien suenan!) únicamente tras los pasos del Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de la Hiniesta. Las comparaciones son odiosas, sin embargo aportan una visión de conjunto que la realidad por asumida a veces distorsiona.

Corría el año 1988, el Cristo de la Salud de San Bernardo llegaba a la plaza de la Campana luciendo parte de su rico patrimonio musical, sin estridencias, al modo tradicional que nunca debió descuidar. Ojalá el futuro, más temprano que tarde, devuelva momentos como éste.

 Fuente del vídeo: Youtube. Canal: Porteño del Sur

*Nota: para degustar también los comentarios del gran periodista sevillano 
(y pregonero de la Semana Santa) don José Luis Garrido Bustamante. Nada que ver con algunas 
de las pastelosas retransmisiones de ahora.

Santa Maria Magdalena Arahal


Foto: Archivo Twitter Agrupación Musical Sta. Mª. Magdalena

¿Por qué?

José Antonio Martín Pereira | 25 de marzo de 2014 a las 13:09

Aquella Semana Santa, la de 1989, con el Cristo de la Salud a los sones de su marcha “Salud de San Bernardo”, sintonía inefable con la que la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal brindaba el recuerdo de lo que perdimos. Lástima que la involución en ciertos aspectos de las cofradías nos priven de volver a vivir, o mejor dicho de recuperar momentos como éste, ya que la formación que actualmente acompaña al Cristo que tallara Andrés Cansino en 1699 no lleva en su repertorio ni ésta ni otras marchas del mismo corte dedicadas a esta populosa cofradía del Miércoles Santo.

El ejemplo contrasta con la sevillana visión cofradiera de los Núñez de Herrera, Chaves Nogales o el profesor Isidoro Moreno, catedráticos de esa tradición cultural soberanamente definida según criterios personales, pero arraigada en virtud a un complot de pilares los cuales nos estamos empeñando en derribar. No obstante, ni la Semana Santa del ayer era mejor ni ésta que hoy concebimos es tan excelsa como desde fuera a veces pudiera parecer. Sin embargo la actual, con la música procesional adherida a las cornetas y tambores, es una Semana Santa que esboza con claridad la desnaturalización a la que ha sido sometida, vinculada a influencias no del todo honrosas y al intrusismo de ciertos modos de composición.

La pregunta es sencilla: ¿por qué? ¿Por qué esa falta de sensibilidad y criterio? ¿Por qué ese olvido por lo que nos hizo grandes? ¿Por qué ese desorden de pareceres? ¿Por qué ni el Consejo ni las Hermandades remedian situaciones de esta índole? ¿Por qué se guardan en los cajones grandes obras y sin en cambio damos la bienvenida a melodías que nada tienen que ver con la identidad religiosa? Quizás haya llegado el momento de contestar a las preguntas con hechos, y ahí indiscutiblemente entramos todos. La oportunidad aguarda cercana…

Las Penas y la Medalla de la ciudad a la Banda del Maestro Tejera

José Antonio Martín Pereira | 27 de febrero de 2014 a las 12:38

Por todos es conocido el fomento que las cofradías practican sobre la cultura en nuestra ciudad. En estos términos, y como una prueba más, la Hermandad de Las Penas acordaba en sesión ordinaria de Cabildo de Oficiales el pasado día 30 de octubre solicitar al Pleno Municipal la concesión de la Medalla de la ciudad de Sevilla en su próxima edición, a la Banda de Música “Maestro Tejera”, atendiendo al vigente Reglamento de Honores y Distinciones del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla y en concreto a lo recogido en el artículo 9 del mismo, por entender que la citada institución se hace acreedora de tal distinción honorífica según lo recogido en el artículo 6 apartado 1 de dicho Reglamento.

Dicha propuesta, acompañada de un dosier explicativo de méritos para la instrucción previa del expediente correspondiente, era presentada el 11 de noviembre del pasado año al Delegado de Fiestas Mayores, Gregorio Serrano, con el objetivo que dicha iniciativa sea elevada al Pleno Municipal, en virtud a lo referido en el artículo 11 apartado 1 de la ordenanza anteriormente citada.

En respuesta a la solicitud, desde la corporación con sede canónica en la Iglesia Parroquial del Invicto Mártir español señor San Vicente expresan su agradecimiento merced a la multitud de cartas de adhesiones a esta iniciativa, tanto por parte del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, como de diferentes Hermandades e Instituciones de nuestra ciudad, e incluso de otras poblaciones. El último comunicado colgado en su propia Web avala esta tesis, exponiendo que «sin duda esta respuesta no es más que el fiel reflejo del cariño y admiración que los sevillanos profesamos por la histórica banda, que reúne los valores de ejemplaridad y representatividad merecedores del reconocimiento máximo que otorga nuestro Excmo. Ayuntamiento».

Sirvan estas líneas como adhesión…

Banda Maestro Tejera

Foto: Web Hermandad de Las Penas

Semana Santa 2011: música y cuadrillas

José Antonio Martín Pereira | 29 de abril de 2011 a las 12:03

En cuanto a música y cuadrillas de costaleros, dentro de lo poco que la climatología dejó ver, suficientes ejemplos como para esbozar una serie de trazos que a grosso modo engloben la Semana Santa reciente. Vaya por delante que aquí para gustos los colores porque, ¿quién o qué establece los límites de los parámetros que acotan la definición de buen gusto? Seguramente nadie, pero si existieran oficializados preceptos La Amargura los cumpliría casi todos. Unanimidad, como de costumbre, entorno a la cofradía de San Juan de la Palma, siempre bordeando la medida de la excelencia.

Juntos o por separado lo cierto es que música procesional y cuadrillas suscitan cada año los más variopintos veredictos. Al respecto de lo primero, la percepción generalizada es la tendencia a la moderación de los extremos en los repertorios. En cuanto a los sones de palio poco que añadir, tal vez porque sean los que conservan una línea menos rimbombante en cuanto a alteraciones. No obstante el capricho por la flauta rociera alimenta su vigencia en momentos puntuales. No es casualidad que lo mejor se escuchara detrás de la Estrella, con “Margot” al paso por la Magdalena, y la Virgen de Consolación de la hermandad de La Sed. Igualmente fino el acompañamiento musical de la Banda de Las Cigarreras tras el palio de la Virgen del Socorro.

En el apartado de las cornetas y tambores, la principal novedad aparecía el Miércoles Santo, con la presencia de la formación musical Esencia tras el Misterio de las Siete Palabras. Estilo clásico y agrado generalizado. Mayores discrepancias sin embargo las que continúa suscitando el repertorio musical de la Presentación al Pueblo tras el Cristo de la Salud de San Bernardo. Binomio clásico-novedoso, exteriorizado sin aparente tacto, que no termina de encajar en el corte de dicho paso. Y si esa situación exhibe componentes de extrañeza, qué decir de la marcha interpretada por la Centuria Macarena a la Virgen de la Palma con motivo del vigésimo aniversario de la escolta al Cristo del Buen Fin, un horror que confiemos descarten repetir.

Pero para controversias las generadas entorno al acompañamiento musical de la cofradía de Jesús Despojado, donde clama con insistencia la necesidad de replantear la idoneidad de ciertas marchas insertas en el repertorio de su paso de Misterio. El “flamenko kofrade” acusa síntomas de desgaste por abuso de estilo. Por lo demás, tónica generalizada en la recuperación de viejos compases. A muy buen nivel La Encarnación el Domingo de Ramos y La Redención el Lunes Santo, e imperturbable el distinguido gusto de la Agrupación Santa María Magdalena de Arahal (una pena disfrutarles solo en La Hiniesta).

En lo que respecta al segundo de los elementos, las cuadrillas de costaleros, evidentes disonancias entre el trabajo milimétrico y los excesos en las formas. La Semana Santa de 2011 ha vuelto constatar exquisiteces en el andar de pasos de Misterio como los de La Amargura o La Paz, inversamente proporcionales a los de Los Panaderos o El Carmen Doloroso (citando únicamente dos). Partiendo de la base del respecto, las escenificaciones del trabajo del costalero deberían circunscribirse, dado que a menudo se olvida que la razón del invento se encuentra por encima del canasto. Obviamente cada cual es libre de expresar su religiosidad como pueda o sepa, aunque legítimo es defender que “no todo vale” en el empeño por compensar el déficit devocional. Al final circunstancias de esta índole son las desencadenantes de “piques” y demás absurdeces que sobran a la hora de alabar a Cristo y su Bendita Madre. En relación a los pasos de palio, y por añadir el punto final, la tendencia versa cerca del escueto movimiento de bambalinas, con lo triste que ello resulta.

Relevo al «flamenko»

José Antonio Martín Pereira | 22 de marzo de 2011 a las 17:06

Desde luego los hermanos de Los Gitanos pueden estar tranquilos con el buen hacer de la recién presentada Agrupación Nuestro Padre Jesús de la Salud. Los hechos atestiguan dicha afirmación, y todo parece indicar seguirán haciéndolo. Vueltas del hado han situado a la Corporación de la Madrugá sevillana en un mar calmo propenso a la hora de tomar decisiones coherentes. Al oído de las palabras pronunciadas por D. Pedro Pacheco, Director Musical de la citada Agrupación, en los micrófonos de El Llamador de Canal Sur Radio, queda patente el sello que encaminará las directrices de la recuperada sección, muy alejado de anteriores derroteros.

Poco que objetar a la reconocida trayectoria musical de Pacheco, reforzado además en su encomienda por los compositores Óscar J. Ruiz Delgado y Manuel Pineda Díaz, un verdadero lujo para instaurar el frente en la lucha por vencer a peligrosas modas. Aunque la música procesional, no lo olvidemos, ha estado rodeada de fluctuaciones desde sus orígenes, la distancia entre lo extraordinario y lo infame nunca fue dilatada, de ahí la veleidad del éxito en numerosas ocasiones. Sazón a la que cabría adherir el fenómeno casi devocional que ha disparado la trascendencia de cualquier acción relacionada con la tipología musical que nos ocupa, apartando en cuantiosas situaciones el fin pretendido con la misma.

Lo que se presenta evidente, particularizando en la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Salud, es que renace alejada de los cánones «flamenkos» que otrora impusieron estilo al abrigo de la novedad. Curioso resulta observar como el destierro puede labrarse en función a errores en la identidad, cosa que al menos por ahora parece bien asentada en las aspiraciones de esta formación. Otro palito más a la extendida (y reciente) manía de mezclar música procesional y flamenco, a ver si no enteramos que esa dupla no hay por donde cogerla, y ya cansa. Aforismo por supuesto ajeno a la calidad musical, muy por encima de controvertidas formas de gestión.

Si usted es de los ultradefensores de la expresión que ha rodeado al Señor de la Salud en los últimos años, muy respetable, un servidor sin en cambio aplaudirá cualquiera de las decisiones que supongan dar relevo al «flamenko» tras los pasos de Sevilla en Semana Santa.