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Viernes Santo 2019: memorias

José Antonio Martín Pereira | 21 de abril de 2019 a las 11:59

Con naturalidad, sin dramas, con la certeza de que la tarde del Viernes Santo se planteó deferente a la soñada, pero con la ilusión que conlleva poder vivirla como corresponde y merece el año que viene. Así asumimos y así abandonamos el templo los hermanos del Cachorro una vez nos fue comunicada la noticia, y tras dirigir distintos rezos a Nuestros Sagrados Titulares. En un ejercicio de madurez propio, de emociones contenidas, difícil de explicar con palabras. Tal vez, la lección de amor a su hermandad más significativa fue la que exhibieron los niños, demostrando una entereza impropia de su edad y condición como tales.

El Viernes Santo quedaría a posteriori huérfano de cofradías, pues los pronósticos fueron empeorando a lo largo de la jornada y las distintas hermandades no tuvieron opción de realizar sus estaciones de penitencia. Una situación similar no ocurría desde la Semana Santa de 2013.

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La “inexplicable” historia de los cuadros del Cachorro

José Antonio Martín Pereira | 28 de diciembre de 2018 a las 12:36

«La casualidad es la manera que tiene Dios de mantenerse en el anonimato». Esta frase no pertenece a ningún teólogo o religioso reconocido, sino que fue pronunciada por Albert Einstein. Sí, Albert Einstein, figura icónica de la ciencia admirada hasta el presente por sus innumerables aportaciones no sólo en lo referente a la teoría de la Relatividad, sino también por sus conocimientos políticos, históricos y filosóficos.

Precisamente una de las muchas controversias que planean aún hoy día sobre el pensamiento de Einstein en materias fuera de la física teórica es si era ateo o creía en Dios. La cuestión sea como fuere, es que sus razonamientos matemáticos escapan a determinados hechos excepcionales como ocurren a diario en nuestras vidas.

De este modo, cuando no existe ninguna posibilidad estadístico-matemática que pueda explicar ciertos fenómenos, éstos se sitúan, según los parámetros científicos, en el campo de lo imposible. Ni siquiera alcanzan el rango de hipótesis de trabajo. Es ahí donde aparece la única respuesta admisible, que no es otra que la Providencia de Dios.

Toda esta exposición previa calza con una visita a la aldea almonteña en la jornada previa al nacimiento del Pastorcito Divino. Parada obligada en Bollullos par del Condado (Huelva) para disfrutar de la rica gastronomía que ofrecen sus tradicionales bodegones, elegimos por recomendación el del Abuelo Curro. Más que aconsejable en todos los sentidos, máxime al conocer la “inexplicable” historia de los dos cuadros que presiden el segundo de los salones, uno del Santísimo Cristo de la Expiración, el Cachorro, y otro de su Madre Bendita del Patrocinio.

Fue Esteban, una de las personas que con tanta amabilidad atiende a sus comensales, quien ante mi curiosidad justo antes de marcharnos me relató aquello que un infausto día les heló el alma. Ocurrió a mediados de 2007 y así lo constatan las crónicas de la época. «Un incendio declarado en el interior del establecimiento dejó completamente calcinado el mismo, aunque sin causar daños personales». Según contaba Esteban «no se salvó nada, ni las máquinas ni ningún tipo de enser quedó en uso, tuvimos que empezar completamente de nuevo». Lo único que escapó al fuego, y así lo relataba esta persona, «fueron los cuadros del Cachorro y la Virgen del Patrocinio, que inexplicablemente yacían en el suelo del local, con el marco abrasado y sin el cristal que los cubría pero con la estampa de las imágenes en perfecto estado. Al comprobarlo no dimos crédito, parecía un milagro que el  fuego no los hubiera devorado».

Un caso extraordinario que ha servido a sus propietarios de estímulo para que once años después de la tragedia el negocio camine viento en popa y goce de una salud inmensa. El Cachorro, no cabe lugar a dudas, siempre estará con ellos.

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Estampas del Vía Crucis

José Antonio Martín Pereira | 15 de febrero de 2013 a las 12:13

Los malos augurios hacen presagiar que el domingo la cita quedará empañada, irremediablemente, por aquella que tiene por costumbre aparecer cuando menos se la invoca. La lluvia, a la espera de que los pronósticos confirmen la desgraciada tendencia, modificará todo lo previsto, pero no podrá privarnos de insólitas estampas como la presente.

Reluce desde el altar mayor de la Basílica de Triana la Madre del Cachorro, acomodando el cúmulo de nimiedades, dosis perfecta de sensaciones que embelesará cuando el sol de Domingo de Ramos desfile por las azoteas de la ciudad. Ha emergido la primera flor de nieve, abriendo paso a la Cruz de Guía que transita inapelable en las mañanas de Cuaresma. Entretanto, la luz dorada, apoderada de las tardes, imagina una primavera que aún acicala de singular invierno. Se precibe la veleidad, dádiva de una Sevilla que aveza sus muros al servicio de centenares de convocatorias formativas.

Escudriñemos, por tanto, la búsqueda de signos, entendiendo que la mejor forma de mitigar la calma es aquella que revierte el valor de las pequeñeces. El anhelo, más pronto que tarde, acompasará el tradicional resurgir de la divinidad eterna.

Pátina sombreada

José Antonio Martín Pereira | 18 de octubre de 2012 a las 11:21

Pátina sombreada. Contraluces conformando un paisaje de misterio, movimiento y plasticidad, desembocan en la inapelable representación del Hijo de Dios hecho hombre. Barroco en su máxima expresión. La bondad de una mirada entregada a su suerte sigue siendo, tres siglos después de su concepción, camino directo entre lo terrenal y lo divino. Brazo extendido sobre el que cuelgan cientos de promesas no escritas, que son en sí mismas reflejo de la Historia de la ciudad. Mano dignificada por el dolor de la vida, cuyo secreto es guardado y descifrado entre lo abstracto y lo concreto. Desafío rehúso a las leyes teologales. Símbolo cuya firmeza supera los propios límites del barrio, y que es amalgama entre la sevillana fe y el sumo respeto del que no teniéndola reconoce el legado sentimental y artístico recibido. Silueta perfecto tapiz para que el corazón se entregue. Contemplarlo es suficiente, si lo que se pretende es creer. A Tí. Cachorro, te imploramos.

Foto: Juanma García

Monseñor Asenjo consagró la Basílica del Cachorro

José Antonio Martín Pereira | 3 de junio de 2012 a las 22:38

El arzobispo Asenjo presidió en la mañana de hoy la ceremonia de consagración del nuevo Altar de la primera basílica trianera

En la mañana de hoy, día 03 de Junio de 2012, ha tenido lugar la consagración del Templo del Santísimo Cristo de la Expiración como Pontificia Basílica Menor. Jornada que quedará en la retina de la multitud de fieles y personalidades allí presentes, así como en los anales del barrio y de la propia ciudad, la versada entorno a la ceremonia oficiada por el Arzobispo D. Juan José Asenjo Pelegrina, el cual procedía, durante el transcurso de la misma, a consagrar la nueva mesa de Altar que desde entonces ya preside dicho lugar de culto. De este modo, el Prelado cumplía aquello que él mismo anunciara en el segundo domingo de Cuaresma (el pasado 4 de marzo), durante el curso de la Solemne Funcion Principal del Quinario en honor y mayor gloria del Santísimo Cristo de la Expiración.

Se cumplía pues el viejo anhelo, entendido así en el seno de la hermandad trianera, que naciera a feliz propuesta del recordado y admirado D. Francisco J. Ruiz Torrent, por entonces Teniente de Hermano Mayor, ocupando D. Francisco de Asís Osorno el cargo de Hermano Mayor (1998-2004), y actuando curiosamente el propio Ruiz Romero (actual Hermano Mayor) como Mayordomo.

El acta de tan recordada efemérides fue rubricada por el propio Sr. Arzobispo, D. Juan José Asenjo Pelegrina; el Arcipreste de Triana-Los Remedios: Rvdo. D. Francisco Navarro Ruiz; el Rector de la Basílica: Rvdo. D. José Capitas Duran; el Capellán y Director Espiritual de la Hermandad: Rvdo. D. Marco Antonio Rubio Gracia; el sr. Hermano Mayor: D. José María Ruiz Romero; y por especialísimo deseo del sr. Arzobispo, el Teniente de Hermano Mayor: D. Jacinto Carlos Pérez Elliot, ‘alma mater’ del diseño de tan extrordinaria obra religiosa.

El vocablo basílica, proveniente de un término latino que a su vez deriva del griego βασιλική (fonéticamente, basiliké), significa regia o real (fem.), y viene a interpretarse como una abreviatura de la expresión completa βασιλική οικία (basiliké oikía), que quiere decir ‘casa real’. Este tipo de edificios obtuvo un gran valor en las culturas griega y romana, circunstancia que más adelante los cristianos aprovecharían derivando las funciones de dichas construcciones a las relativas de los templos en virtud a su particular concepción. Actualmente, y según la propia Archidiócesis de Sevilla, el título de basílica se concede en función a una serie de condiciones que se resumen en cuatro: ‘que la iglesia esté dedicada y sea en la diócesis centro ejemplar de vida litúrgica y pastoral; tener (el edificio) suficiente amplitud, así como su presbiterio, para el desarrollo adecuado de las celebraciones litúrgicas, así como que sus elementos principales (altar, ambón, sede) estén realizados de acuerdo con las exigencias de la reforma litúrgica; que la iglesia goce en la diócesis de cierta celebridad, sea histórico-religiosa, o por conservar el cuerpo o reliquias insignes del algún Santo o alguna sagrada imagen muy venerada. Valorándose también el valor monumental de la iglesia o su contenido artístico, y que para el desarrollo de las celebraciones durante todo el año litúrgico esté dotada la iglesia del congruo número de presbíteros dedicados a la cura litúrgico-pastoral, así como que esté garantizada la disponibilidad de confesores con un programa de atención a los fieles. Igualmente se requiere el suficiente número de ministros y una adecuada schola cantorum, para facilitar la participación de los fieles’.

El Cachorro ya espera

José Antonio Martín Pereira | 27 de marzo de 2012 a las 10:17

Desde anoche las Imágenes Titulares de la Hermandad del Cachorro ya descansan sobre sus respectivos altares itinerantes. Tras un fin de semana intenso consagrado a la devoción a la Santísima Virgen del Patrocinio, los muros de la recién proclamada Basílica Menor  (qué bien suena) han amanecido como testigos de excepción, envueltos en la sobrecogedora delicadeza que emerge de la confrontación de dos de los más significativos retablos móviles de cuantos posee la Semana Santa sevillana.

A partir de ahora un ejército de anónimos servidores terminará por mudar la piel de la Hermandad, tal y como llevan meses descubriendo, hasta que se obre el milagro y ésta, consumando el rito que jamás nadie acertará a describir, otorgue su beneplácito a la tarde del Viernes Santo entre oscuros capirotes y albas capas.

De nuevo renace el sabor de las vísperas que aún mantiene la esencia del incontable reguero de almas que desde los orígenes de la cofradía entregaron su aliento a la Expiración de Cristo según el barrio de Triana. Y en estas, recordando las palabras del centurión romano que según el Evangelio de Marcos acompañara al Redentor en sus últimos momentos de vida, nos atrevemos a decir que «Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,39).

El templo del Cachorro, Basílica Menor

José Antonio Martín Pereira | 4 de marzo de 2012 a las 17:51

En el curso de la Solemne Funcion Principal del Quinario en honor y mayor gloria del Santísimo Cristo de la Expiración, celebrada en la mañana de hoy, segundo domingo de Cuaresma, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Sevilla, D. Juan José Asenjo Pelegrina, ha notificado al Sr. Hermano Mayor de la corporación del Viernes Santo trianero, D. José María Ruiz Romero, el Scriptum por el que S. S. el Papa Benedicto XVI otorga al Templo dedicado a su bendita advocación el rango y dignidad de Basílica Menor. Tan extraordinaria noticia, muy esperada, ha llenado de gozo a todos los miembros de la Hermandad.

Foto: Francisco Palanco

El Detalle

Los privilegios ligados a la situación de la basílica, que se confiere por un Breve Apostólico, incluyen una determinada precedencia respecto de otras iglesias, el derecho a utilizar el canópeo (un dosel parecido a un paraguas, también llamado umbráculo, ombrellino, papilio, siniquio, etc.) y una campana llamada tintinábulo, que son utilizadas juntas en procesión a la cabeza del clero en actos oficiales, y la cappa magna, que es usada por los cánones o los miembros seculares del capítulo al asistir al Oficio Divino.

Al Cachorro…

José Antonio Martín Pereira | 1 de marzo de 2012 a las 11:42

Tal vez Tu mirada solo sirva de abrigo a los últimos retazos de cal que aún destellan en el barrio, de aquella Triana primitiva a la que conociste recién llegado, quién sabe como, cuando aún la configuración del otrora rebosante de vida Zurraque ni siquiera había gestado parte de la impronta que más tarde experimentaría. Quizás Tus ojos, aquellos que llevan más de tres siglos observando como las nubes tejen escenarios desapacibles cada vez que intentas adivinar la textura del azul, no muestren más que el sinfín de historias de tantos a los que escuchaste y por los que velaste, y que ahora descansan junto a tu Cruz, profundizando raíces aquí en la tierra. Puede que Tú, que has visto confluir ante tí la antagonía entre lo macabro y lo tierno que desliza sobre la fina linea de la incongruente conciencia del ser humano, extenuando hasta el extremo las marcas del profundo dolor, todavía no entiendas que la inexactitud camine a tus pies revestida de piel de cordero, como si nada.

En estas, la conclusión hacia la que deriva el sentimiento ahora que los cultos en Tu honor han despojado de protagonismo a la Cuaresma, es que nada fue en balde. Desde Galilea a Triana, desde el Patrocinio al cielo, la misma distancia resuelve entre los meridianos y paralelos que confluyen allí donde una Cruz de oscura pátina espera a todo aquel que con Fe acude a aferrarse. Sea, Cachorro, como Tú voluntad quiera que sea.

Foto: María Fernández

El Domingo es de los niños

José Antonio Martín Pereira | 13 de noviembre de 2011 a las 12:01

En el Evangelio del VI Domingo de Pascua, el Señor prometió a sus Apóstoles en la Última Cena: «Me voy y vuelvo a vuestro lado» (Jn 14, 28). Posteriormente como sabemos, sufriría la Pasión y Muerte, pero tal y como había consagrado volvió a verles tras Su Resurrección. Se fue a la diestra del Padre en la Ascención pero no nos dejó, sino que también permanece en la Eucaristía.

Así las cosas, el domingo pasado ocurría en la Capilla del Patrocinio, y éste hará lo propio en la Iglesia de la Anunciación. Entre un montón de padres y madres, los pequeños y la vez grandes protagonistas de Cristo aquí en la tierra, pertenecientes unos a la Hermandad del Cachorro, y otros a la Archicofradía del Valle, pueblan de vida los templos, realzando que su provecho dentro de las cofradías alcanza más allá de las contadas participaciones cuaresmales.

De este modo, valores como solidaridad y respeto logran cimentar la base de los que a la postre serán el relevo en una u otra esfera de la sociedad. Y lo hacen de la manera más sencilla y humana, a través de una Eucaristía adaptada a su medida, es decir, omitiendo algunas lecturas y oraciones, y enfocada a partir de una participación acorde con su comprensión. Al fin y al cabo ya lo dijo el propio Jesús, «Dejad que los niños se acerquen a mí» (Mc 10,14), y ello nunca debería perderse.

Propio de noviembre

José Antonio Martín Pereira | 10 de noviembre de 2011 a las 12:22

Noviembre, el mes. María, la protagonista. El negro, el color que envuelve al morado de la liturgia, simbolizando un escenario espiritual que aguarda la llegada del Adviento, y más tarde de la Navidad. Sevilla lo acepta, ahorma y refortalece como lo que viene siendo, costumbre honrosa hacia la que es Madre de Dios en el Cielo y en la Tierra. Los días, de mañanas gélidas y tardes más cortas, cercan la estrechez entre la intimidad y el consuelo. Que no se extienda un manto de desesperanza, el Adviento se acerca, y con su llegada retornará el color al atuendo de María.

Y en el anexo de la antigua Capilla del Patrocinio reposa un dolor irreal y pasajero, revestido luto, y encarnado en la sencillez letífica de una advocación que interrelaciona amparo, protección y auxilio. El rostro de la Virgen del Patrocinio, “Señorita” de Triana, evidencia el reflejo de un dolor suave y preciso, que no desvirtúa las facciones, y que, sea en un día de noviembre o en cualquiera de los que conforman la Cuaresma, invita al sosiego, a la quietud, al reposo. Una buena oportunidad para acercarse y contemplarla pasa por este próximo fin de semana, coincidiendo con el Solemne Tríduo que se celebrará en honor a la Santísima Virgen en tan gloriosa advocación.

Virgen del Patrocinio, intercede por nosotros.

Foto: María Fernández

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