El Muñidor » Pedro de Leon

Archivos para el tag ‘Pedro de Leon’

La cofradía de la Cárcel Real

José Antonio Martín Pereira | 23 de abril de 2020 a las 14:03

Los historiadores coinciden en determinar el que el origen de la Semana Santa sevillana guarda relación directa con el nacimiento de las cofradías. Existen, incluso, documentos históricos que demuestran la existencia de cofradías en Sevilla desde el siglo XIII, como agrupaciones de fieles que vivían la religiosidad, de modo discreto, en el interior de templos y conventos.

En este sentido, todo parece indicar que la primera procesión de Semana Santa de Sevilla se inició con el Vía Crucis a la Cruz del Campo, una costumbre que instauró el Marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, en 1521 tras su regreso a la ciudad procedente de Jerusalén.

No sería hasta mediados del siglo XVI cuando el Concilio de Trento, ante la incipiente crisis de la Iglesia, recomendó sacar pasos a la calle para llegar a más fieles, momento en el que las hermandades empezaron a portar sus imágenes.

Confluirán desde entonces los grupos de disciplinantes que ya existían previamente, la transformación de muchas hermandades de gloria, gremiales o étnicas en torno a una advocación y la modificación de la tradición medieval de las representaciones con personajes vivos de escenas de la Pasión.

En ese contexto surge una peculiar cofradía de penitencia a fines de siglo en la Cárcel pública de Sevilla, cuya existencia no es del todo considerada por los cronistas oficiales de la Semana Santa, quizás por el reducido entorno en que se desenvolvía.

Dicha organización fue creada por el Padre León, empezando como una hermandad anti-blasfemia y evolucionando hasta convertirse en cofradía de penitentes. El Padre Pedro de León (1544-1632) fue un jesuita de las primeras promociones sevillanas. Ejerció su ministerio en la Cárcel pública de Sevilla desde 1578 hasta 1616, entre otros destinos. Allí asistía a los presos, intercedía por ellos y los confesaba antes de morir.

La Cárcel Real de Sevilla se encontraba en un edificio medieval en la actual calle Sierpes reformado en los siglos XVI, XVII y XVIII y que se mantuvo en uso hasta el siglo XIX. Sus techos albergaron presos ilustres del Siglo de Oro Español, e incluso se dice que allí comenzó Cervantes a gestar su obra insigne, El Quijote.

Al parecer la procesión desfilaba el Viernes Santo por el interior de la misma, con disciplinantes e insignias, como cualquier otra cofradía sevillana; contaba incluso con una pequeña “bolsa de caridad” con la que se libraban algunos presos por deudas.

En su obra ‘Compendio’, el Padre Pedro de León relata algunas experiencias en los ministerios de que usa la Compañía de Jesús. Se cree que debió terminarse de escribir en 1616, cuando el autor contaba 71 años de edad y dejaba el ministerio de la Cárcel de Sevilla para marchar de Rector al Colegio de Cádiz.

En dicha obra el propio pastor ofrece algunos detalles de esta singular procesión: “Procuré con muchas veras estirpar el abuso notable que había en las cárceles de jurar y blasfemar, predicándoles de los males y daños que han venido al mundo por este vicio. Y para más obligarlos, hice una cofradía o congregación del nombre de Jesús contra los juramentos, en la cual se asentaron todos los que actualmente estaban presos entonces, y se iban asentando los que de nuevo entraban y estaban algún tiempo presos; y se avisaban unos a otros cuando se oían jurar, que era una de las reglas de la cofradía, y aprovechaba mucho este cuidado, e hiciéronse algunos años las fiestas con mucha música y muchos señores de los oidores y alcaldes, que se hallaban en ellas; y alguna vez el señor Regente y el Asistente y los treinta de la Congregación que después se instituyó y a la Misa comulgaron estos caballeros y algunos de los presos, cosa que causaba mucha devoción, predicándoles a las Misa algunos de los Nuestros.

Y llegó a tanto su devoción que no se contentaron los presos con que fuese esta cofradía para estorbar pecados, no jurando, sino para hacer penitencia de lo que habían jurado, y el Viernes Santo hacían por dentro de la cárcel su procesión de azotes y sus insignias, como si fuera por las calles y con mucha sangre, y azotábanse con tal denuedo que hasta caían por ahí desmayados. No había quien les quitase las diciplinas de las manos y era tan de ver la procesión, que venían gentes de fuera de la cárcel a verla, y decían que no había ninguna tan devota con sus pasos de la pasión y su estandarte y sus bocinas y muy gran número de disciplinantes, todos presos, y con muy grande concierto, y a la verdad como era dentro de la cárcel parecía que tenía un no sé qué de correspondencia con los azotes, que le habían dado a Nuestro Señor Jesús en la cárcel y prisión.

De lo que sobraba de la cera y del gasto para la fiesta se sacaban presos de deudas o de los que estaban por algunas costas; y todos estos gastos eran de las penas que se les llevaban a los que juraban, y de lo que dentro de la misma cárcel se juntaba de limosna que pedían así los que venían a ver los presos, como de lo que se les pedía a ellos mismos”.

Fuentes:

– “De las cofradías sevillanas en el siglo XVI”, Alberto Pozo Ruiz. Universidad de Sevilla.
– “Pedro de Leon, jesuita del siglo XVI-XVII (1544-1632)”, Universidad de Sevilla.

carcel real sevilla

resizer