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Religión al rincón

José Antonio Martín Pereira | 23 de octubre de 2015 a las 12:04

En pleno inicio de la carrera electoral, los diferentes partidos definen su estrategia de cara a las elecciones generales de finales de año; y poco a poco exponen públicamente sus argumentos, con mayor o menor acierto porque la política, al menos la que se revela en España, carece hoy en día del principio básico que no es otro que la confianza de un electorado al que visto lo visto le pueden el desgano y la apatía ante los escándalos que salpican a sus dirigentes(pero ése es otro tema).

A esta circunstancia se suma el todo vale con el que la política actual sienta sus bases en nuestro país, donde se huye de formalismos y de los viejos usos, en un cambio de modelo que busca atraer a esos ciudadanos no convencidos pero, sobretodo, a los medios de comunicación. De esta manera se logra captar a votantes ajenos a una determinada ideología pero a los que, de alguna manera, le llaman la atención las nuevas formas de utopía sembradas.

Y luego están los que pretenden coartar la libertad atacando siempre por la misma vía. En esta perspectiva encajaría el borrador del programa electoral del PSOE, titulado «Un proyecto de país: conocimiento, crecimiento y cohesión. El cambio que une», que contiene alrededor de 1.200 medidas recopiladas en 258 páginas y que está dando mucho que hablar no precisamente por sus pautas de progreso social, sino más bien por todo lo contrario.

En este sentido el documento plantea un amplio número de iniciativas donde destacan diversas propuestas orientadas a derogar medidas aprobadas por el Gobierno del PP en esta última legislatura, como la reforma laboral, la ley educativa o la de seguridad ciudadana, circunstancia lógica en un país de vaivenes como es éste; pero también pretende intervenir sobre el ámbito de la libertad privada en lo que a la religión se refiere.

De este modo, recoge el borrador de dicho programa para las generales intervenciones como las siguientes:

- Suprimir de la escuela pública la enseñanza de la asignatura de religión. Supresión de la religión del currículum y horario escolar. Los colegios concertados y privados que quieran dar religión tendrán que hacerlo, por tanto, en horario extraescolar.
– Revisar el Concordato con la Santa Sede y retirar los símbolos religiosos de los edificios de carácter público, salvo que sean elementos estéticos o artísticos o estén en espacios de culto.
– Reclamar la titularidad del dominio o de otros derechos sobre los bienes que desde 1998 han sido inmatriculados a favor de la Iglesia Católica si este proceso se produjo sin la existencia de un título material y previo que justificase su titularidad.
– Transformar los lugares de culto en los centros públicos de internamiento como prisiones y hospitales en lugares de oración multiconfesionales y garantizarles la asistencia religiosa que soliciten.

En resumidas cuentas, resulta significativo como el partido que se erige en el garante de las libertades, con el señor Sánchez a la cabeza, tal vez dentro de una estrategia para apartar un discurso o un ideario que no atraen, lo que pretenden es intervenir en un estado laico coartando la libertad privada, prohibiendo lo que no prohíbe la Constitución.

Es curioso pero sólo hace falta tomar como botón de muestra los menús de los comedores en los colegios públicos para conocer cuál es el procedimiento con los alumnos musulmanes. Es decir, el laicismo impuesto por unos y consentido por otros mira siempre al mismo lado, y mientras entre unos y otros siguen empujando a la religión al rincón la comunidad cristiana calla y otorga. Así nos va.

La libertad confundida

José Antonio Martín Pereira | 29 de junio de 2015 a las 11:42

La irrefutable realidad es que España vaga en su propio oasis, un escenario políticamente abrupto que amenaza con derrumbar los pilares de la propia sensatez y el respeto. Ya nos lo advertía el líder de la formación política cuya efervescencia preocupa a muchos e invade de optimismo a otros, si ganan las elecciones generales en nuestro país la iglesia desaparecería por falta de recursos económicos públicos. Y sus tiros no iban desencaminados a tenor de las primeras decisiones tomadas en los consistorios donde han conseguido colar el humo, ni en otro tipo de situaciones en las que la masa acompaña y donde aprovechan para radicalizar mensajes a bombo y platillo.

Entre cánticos de «hay que quemar la Conferencia Episcopal» abogaban los discípulos de Podemos la supuesta libertad que tratan de hacer ver al total de la sociedad. Ocurrió durante el desfile del Orgullo de Sevilla, y la provocación no da lugar a falsas interpretaciones o engaños.

Fuente: Youtube; usuario: Ismael Sirio López

Los peligros del electoralismo morado

José Antonio Martín Pereira | 17 de junio de 2015 a las 12:10

La cuestión electoral en el orbe de las cofradías sevillanas se ha convertido en un tema recurrente en los últimos años. De este modo, por mucho que pretendamos obviar tal circunstancia las redes sociales, auténticas catapultas de expresión en todos los sentidos, y la permanente incursión en los distintos medios digitales que cubren la actualidad morada nos recuerdan diariamente que el escenario capirotero sevillano roza en muchas ocasiones una batalla política en la que casi todo vale por alcanzar la vara dorada.

Tal vez en la propia permisividad eclesial se halle una de las principales razones que motivan la delicada desnaturalización con la que las cofradías se acercan a otros terrenos, pero también participan de ello y son actores principales los hermanos y devotos que confunden a la persona o al grupo electoral con la institución. La conclusión reciente de estos movimientos de ideales megalómanos enfundados bajo distinto hábito se reduce habitualmente a hermandades sesgadas por puntos de vista similares que hacen lo posible y lo imposible por divergir sobre el papel.

Lo curioso del fenómeno es el como la vorágine divulgativa irrumpe en el electorado y le motiva a acudir en masa a depositar el voto. Se refuerzan mensajes de unión y confraternización cuando a la vista de los movimientos y acciones antes incluso de tomar posesión las cartas al descubierto demuestran que durante cuatro años nunca se alcanzará ese estado. Hay incluso quien utiliza la caridad para vender humo, como si el colectivo que forman las hermandades no cumpliera con creces un enorme papel en lo referente a uno de los pilares fundamentales de su existencia. Y los hermanos creen y participan, como si el bucle engullera toda capacidad de pensamiento.

A este estado hemos llegado, sin que la autocrítica contribuya para hacer desaparecer uno de los estigmas a los que se agarran desde el exterior de las cofradías en la búsqueda permanente de su desacreditación. De momento siguen valiendo más cuatro años en el sillón…

elecciones cofradesEnlaces relacionados:

-El doble filo electoral
-Movilizaciones electorales
-El electoralismo cofrade
-Periodo electoral

Semana Santa y Feria: problemas comunes

José Antonio Martín Pereira | 27 de abril de 2015 a las 11:34

Sevilla posee la particular habilidad para cambiar capirotes por volantes, incienso por farolillos y marchas por sevillanas en los apenas catorce días en los que confluyen análisis cofradieros con el montaje y puesta a punto de la ciudad efímera y lo que de ella  desciende. Es precisamente esa dualidad el timón al que se aferran los responsables políticos para sacar punta a los vaivenes de la economía local, tan dependiente de ambas celebraciones que exige de respuestas contundentes ante las profundas alteraciones que se están padeciendo.

Y los problemas no pasan precisamente por esa Semana Santa o esa Feria de diez días, culmen de la mutación de caracteres que encuentra hueco en la heterogeneidad de una ciudad que ronda (guardando las distancias) el millón de residentes, sino que plantea inquietudes que habrían de ser atajadas de raíz y no con la poda de ciertas hojas como hasta ahora viene siendo la tónica predominante.

En los alrededores del Real (y también en puntos estratégicos del propio) hemos vuelto ser testigos de botellones como los que sembraban las esquinas del casco histórico en la pasada Madrugá del Viernes Santo, con esa masa humana (porque no son unos pocos) que tiene muy claro a lo que va y lo que se les permite, que es casi todo. Y derivado de esas formas descontroladas de ingerir alcohol, fomentado en sí porque a los textos normativos se les aparta con sutileza, destrozo del mobiliario urbano, ríos de basura y un largo séquito de peleas, tal cual sucede en la Semana Santa de los últimos tiempos.

Llegados a este punto a nadie se le escapa que la cepa es esa sociedad de la que somos partícipes, desenfrenada e inmersa en una falta de civismo crónica, que expone lo peor de sí misma cuando se congrega en multitud. Para qué limpiar, si yo pago mis impuestos para que los recoja otro; o para qué guardar la educación, si aquellos también están molestando y nadie les advierte nada. Lo que está claro es que el nivel de inseguridad roza un listón muy alto, y ello es algo que compete estrictamente a los responsables de que las dos fiestas más importantes de la ciudad transcurran dentro del orden y la normalidad y no a expensas de que ocurra algo grave que obligue a sustituir los parches de la rueda por la rueda completa. La clave está en encontrar los mecanismos para aplicar las normas, aunque la contundencia no sea políticamente correcta.

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La líder de Podemos en Sevilla se topa con la Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 13 de enero de 2015 a las 15:41

Inmersos en plena carrera electoral, y bajo el contexto de un panorama político (el nacional) peligrosamente permisivo, las palabras de la secretaria general de Podemos Sevilla, la hasta ayer semi-desconocida Begoña Gutiérrez, sobre un posible referéndum ciudadano para decidir la continuidad de la Semana Santa en caso de convertirse en la fuerza más votada generó un cisma en las redes sociales de proporciones mayúsculas.

En la entrevista publicada por Juan Miguel Vega para El Mundo, Gutiérrez respondió al hilo de si prohibirá la Semana Santa si gobierna que «en Podemos todo lo decidimos los ciudadanos y las ciudadanas. Si se llegara a plantear esa cuestión, serían ellos quienes lo decidirían». Bien por poner su nombre en el candelero, bien por falta de argumentos de futuro, o seguramente por ambas cosas lo cierto es que las reacciones no se hicieron esperar, y no hablamos de las de la capirotera cofradía que esconde sus opiniones bajo seudónimos en las redes sociales, plagada de frikis y ultras que poco bien hacen a la demostración pública de la fe, sino de otras voces como la del propio alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, el cual exigió respeto «para una celebración popular con cinco siglos de historia».

Al tanto del revuelo, poco más tarde y a través de su cuenta (poco seguida) en Twitter, la líder en Sevilla de esta nueva formación política se vio obligada a matizar sus palabras asegurando que la Semana Santa es «una tradición arraigada que formará siempre parte de nuestra cultura», en un intento por arreglar el desaguisado montado.

Lo cierto es que cuanto más se acercan política y cofradías peor es el resultado, sin embargo eso no quita que de ahí a plantearse la continuidad de la Semana Santa en Sevilla u otras ciudades de las que forma parte de su acervo cultural hay un enorme abismo. Corremos, eso sí, el peligro de que este tipo de mensajes calen sobre una sociedad maleducada culturalmente, y ahí es donde entra en juego el papel que deben jugar las cofradías en la actualidad, cuyas directrices deben ahondar en un profundo clima de unión y respeto. La Semana Santa, en Sevilla, es mucho más de lo que una impresionante instantánea pueda revelar.

Semana Santa Sevilla

Precisamente para comprender mejor qué es o qué significa la Semana Santa de Sevilla acudamos a la literatura clásica, concretamente al primer epígrafe del capítulo sexto de la obra de Antonio Núñez de Herrera Teoría y realidad de la Semana Santa (1934), cuyas reflexiones podrían seguir aplicándose aún hoy día.

DENEGACIÓN Y AUSENCIA DE LA HISTORIA

La Semana Santa no había existido nunca. Es cierto que se celebró otros años. Pero auténtica existencia no tiene hasta este Domingo de Ramos. Las otras Semanas Santas pertenecen a la Historia, es decir, al recuerdo. Y toda memoria se va, desaparece con su caudal de tiempos y acontecimientos, ante el hecho sencillo de salir los nazarenos a la calle. La Semana Santa es incapaz de filosofia y de historia.
En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana toda cuestión previa. Inútil buscarle raíces teológicas o tubérculos históricos. Nace la Semana Santa en sí, para sí y por sí. Es autóctona, autónoma y automática. Nace y crece como una planta. Dura siete días y en este tiempo germina, levanta el tallo, florece, fructifica y grana.
Acaba finalmente cuando el postrer nazareno se descalza las sandalias y las envuelve en el último número de “El Socialista”.
El último nazareno, sí tiene su historia y su filosofía. En pesados artículos doctrinales ha leído algo sobre Hegel. También sabe que existe la interpretación materialista de la Historia. Pero ahora no se trataba de eso. No se trataba de Largo Caballero. Pero, ¡cuidado!, tampoco del Sumo Pontífice. Se trata de la Semana Santa.
La Semana Santa carece de antecedentes filosóficos y políticos. Es decir, no tiene antecedentes penales.
El último nazareno está contento. No siente haberle hecho traición a nadie. Ni siquiera a la Segunda Internacional. Él es, primero, sevillano.
Por lo demás ha cumplido con su deber. En la puerta del Ayuntamiento unos jóvenes tradicionalistas gritaban: ¡Viva la Religión Católica Apostólica Romana! Y él fue uno de los diez mil que pusieron las cosas en su sitio:
— ¡No! ¡Que viva la Semana Santa!
Son dos asuntos, señor. El nazareno envuelve sus sandalias en el último número de “El Socialista”.

Las cofradías, sostén de la Crisis

José Antonio Martín Pereira | 14 de julio de 2012 a las 23:21

Ni que decir tiene mencionar la manita de tizne que ha recibido el horizonte de nuestro país en la presente semana. Futuro incierto, hipotecado a los designios del binomio banca-Europa, que sin embargo algunos insisten en separar de un pasado reciente, adscrito a un apellido que responde como oficio milenario, el cual descansará en los libros de Historia, toda vez los años pasen, como una de las etapas más desastrosas desde que España es tal.

Y pese a ello, entretanto la mayor parte de la sociedad asimila sucesivos malos tragos cual desayuno diario, no faltan los empeñados en seguir maltratando la dignidad de la Iglesia exigiendo, desde posturas cargadas de odio, que los recortes a poder ser acaben con esta institución que tanto bien a cambio de nada realiza en sus labores diarias. No obstante, ése mensaje de sinrazón y despropósito, amparado en la radicalización impune consentida por el aparato legislativo, no deja de ser el mismo con la que desde hace algún tiempo determinados grupos hacen alusión al respeto, siempre bajo sus principios absolutistas.

En estas circunstancias, inmersos en una realidad que reclama a gritos un mensaje de esperanza, es momento de que las cofradías en Sevilla jueguen uno de los principales roles por los que fueron concebidas. Se determina necesario pues el máximo ahínco en pos de la solidaridad con el prójimo, dicho lo cual será preciso redoblar esfuerzos en el apartado caritativo, porque al final ya se sabe, merece infinitamente más la pena ayudar a una persona que ver concluida cualquier aspiración material destinada a incrementar patrimonios de por sí difíciles de mejorar. En definitiva hablamos de labor conjunta, porque las Hermandades son la suma de sus hermanos, y en las Diputaciones de Caridad cabemos todos.

El pleno del Ayuntamiento de Sevilla rechaza la moción de IU destinada a que la Iglesia pague el IBI

José Antonio Martín Pereira | 26 de mayo de 2012 a las 12:17

Según confirmaban desde Europa Press en la tarde de ayer, el pleno del Ayuntamiento de Sevilla, gracias a la mayoría absoluta de la que goza el PP, rechazaba la moción promovida por IU-CA para instar al Gobierno central a modificar la Ley de Haciendas Locales con la supresión de la exención de la que disfruta la Iglesia católica y sus organismos satélite en cuanto al impuesto sobre bienes inmuebles (IBI).

La moción, recogida por esta misma fuente, proponía instar al Gobierno y a las Cortes Generales para que sea suprimida de la Ley de Haciendas Locales la exención del IBI de la que goza la Iglesia católica. La iniciativa, en ese sentido, extendía esta medida a “otras confesiones religiosas” las “organizaciones y centros de enseñanza” de todas ellas. Asimismo, instaba a la derogación de los acuerdos firmados entre España y la Santa Sede al objeto de que la Iglesia católica se “autofinancie”, reclamando así la eliminación de la asignación de esta institución en relación impuesto sobre el rendimiento de las personas físicas (IRPF).

Como no podía ser menos, en el pleno hispalense el movimiento contó con el ferviente apoyo de Antonio Rodrigo Torrijos, portavoz municipal de IU-CA, así como con el respaldo de los concejales socialistas, “amigos” todos de la inestimable labor social que a diario, y sin distinción, realiza la Iglesia Católica. Conste en acta.

Cofradías y política: una mala sintonía

José Antonio Martín Pereira | 3 de febrero de 2012 a las 12:46

La transición entre enero y febrero ha venido inmersa en polémica, y es que la experiencia habla por sí misma y ya se sabe, cuando la política interfiere en el apartado reservado a  las cofradías, o viceversa, el producto suele adquirir proporciones desagradables, principalmente si se tiene en cuenta a estas últimas.

En este sentido, a mediados de la presente semana se hacía pública la visita el pasado domingo 29 de enero, de Francisco Camps, ex-presidente del gobierno valenciano, recientemente exculpado del famoso proceso judicial por los trajes, a la Basílica de La Macarena. Camps, que es hermano de la cofradía, fue recibido por el hermano mayor de la corporación de la Madrugá sevillana, Manuel García, además de por el secretario general del PP andaluz, Javier Arenas, el Alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, y otras personalidades del mismo grupo político.

De igual modo, el mundo de las cofradías de Sevilla, y la hermandad de Santa Genoveva en particular, se ha visto salpicado en los últimos días por la desapacible inclusión política relativa al cambio de rótulo que en breve se aplicará sobre la calle Pilar Bardem (otrora General Merry), la cual pasará a denominarse Nuestra Señora de las Mercedes. Así quedó aprobado por parte de la junta del Distrito Sur el pasado martes, con 13 votos favorables (del PP y de cinco entidades), tres contrarios (IU y dos entidades) y cuatro abstenciones (el PSOE y tres entidades), no sin antes haber generado una enorme controversia, cagada de desafortunados dimes y diretes que poco o nada han contribuido a mejorar la imagen que los cofrades tenemos para el resto de la ciudadanía.

Quizás en base a lo anterior, no estaría de más hacer entre todos un ejercicio de reflexión, precisamente porque las hermandades no son entes independientes a la sociedad, con lo cual conviene guardar posicionamientos de excesiva evidencia. Prueba de ello se halla en la desaprobación popular ha tenido lugar en las propias Redes Sociales, auténticos pulsómetros de la actualidad, en las que un simple vistazo utilizando el buscador sirve como botón de muestra.

Una mala reflexión

José Antonio Martín Pereira | 22 de mayo de 2011 a las 13:21

Cuestiones de la vida misma. Una demostración de valentía anónima sinónimo de cómo circulan los ánimos. En esta ocasión la del iluminado de turno, cobarde aunque él no lo crea, que no alcanza a diferenciar derecho al voto y civismo. Afortunadamente en regímenes democráticos como el nuestro cada ciudadano sigue siendo libre de decidir a quien otorga su confianza, sin necesidad de dar rienda suelta al vandalismo. Precisamente ésa es la razón por la que una mente equilibrada no necesita publicar sus pensamientos sobre el patrimonio que costeamos todos, y menos aún incrustarlo en los muros de la Casa de Dios. La instantánea corresponde a la fachada del Templo de San Juan de la Palma, sede corporativa de la Hermandad de La Amargura.

Esperemos que la jornada en la que nos hallamos concluya sin más alteraciones que las procedidas del resultado de las urnas.

Imagen recibida vía Facebook. Autor anónimo.

Buscando apelativo

José Antonio Martín Pereira | 10 de marzo de 2011 a las 18:22

¿La Cuaresma de qué? Con la consumación del ritual de la ceniza (y los cenizos vaticinando lluvia), se antoja buen momento para puntualizar brevemente los asuntos que perfilarán el devenir en el tránsito hacia el Domingo de Ramos. La Cuaresma más tardía desde 1943 se ha presentado, como no podía ser menos, cargada de contenidos, unos serán protagonistas y otros, más afortunadamente que otra cosa, parece dejarán de serlo. Al final, cargaremos de elementos superfluos la estación espiritual anterior al Misterio Pascual.

Buscando apelativo, diferentes incógnitas presentan candidatura con intensidad variable de cara a levantar el ficticio altar andamiado a base de plataformas sostenidas por argumentos de diferente consideración. Sin lugar a dudas, dos temas parten a priori con ventaja en la carrera de la popularidad, dada la controversia generada. De un lado el cisma «Nazarenas» (decretazo en mano), implorando la primera Semana Santa en plena igualdad, y de otro el bautizado como «proyecto palio» (cada vez oliendo más a politiqueo infame), respondiendo a las pretensiones del Consistorio en su afán por conseguir lugares que atenúen, momentáneamente, los deseos de ampliación de la Carrera Oficial. A ello pudiera unirse lo referente a cambios en horarios e itinerarios (significativos en el Jueves Santo), algún que otro estreno, o la extrañeza de sentir la primera Madrugá del Gran Poder tras la brutal (y casi impune) agresión sufrida a mediados del pasado mes de junio. Por cierto, añádanle música y composiciones para todos los gustos (por desgracia) y estilos, que eso da mucho juego.

Por suerte, la presente Cuaresma huella sin el recurrente guijarro de las últimas ediciones. Monseñor Asenjo cerraba, varios meses atrás, cualquier barrunto de incorporación a la nómina del Sábado Santo por parte de La Resurrección. El resto de la película seguramente ya lo sepan. Ahora solo falta que la cancela quede bien ocluida, evitando dejar pasar demagógicas propuestas y ansias de foto, que la precampaña electoral es propicia a ello.

Atendiendo a la brújula, que no se pierda el norte.

ElMuñidor