Archivos para el tag ‘procesiones’

Hasta las narices

José Antonio Martín Pereira | 16 de marzo de 2012 a las 12:28

Hasta las narices, dicho alto y claro. Porque en esta España donde al parecer cada razón es digna de asociación, y donde parte de las más importantes, que no son sino las encargadas de velar por los derechos y la dignidad de los trabajadores, actúan bajo la invitación y motivaciones de una izquierda (política) ausente en planteamientos de futuro, y no digamos en ética presente, las puertas del derecho se han abierto a tal amplitud que el tránsito de incongruentes vulgaridades es incesante. A este respecto, los argumentos de buena parte de estas inoperantes asociaciones responden, desde la cobardía, al deshonroso triunvirato que conforman aburrimiento, resentimiento y desconocimiento, similares piezas en la burda escala que expone el peor rostro de los seres humanos.

Todo ello circunscrito a la noticia publicada por eldiadecordoba.es hace un par días relativa a las exigencias del mal-denominado Observatorio de Laicidad, desde el cual han exigido a la Consejería de Educación que se dicten «instrucciones» a los centros educativos, especialmente en las provincias de Málaga, Sevilla, Córdoba y Cádiz, donde se llevan a cabo procesiones de Semana Santa. Dicha organización ajena a la cultura reclama además una serie de medidas a la Junta para que los colegios «no celebren estos rituales religiosos, que frecuentemente están enmascarados dentro del folklore y la cultura andaluza». El uso de la terminología no tiene desperdicio.

El partidista razonamiento es sostenido en virtud, insistimos según su criterio, a que los desfiles procesionales que se llevan a cabo en determinados centros educativos representan «la vulneración de la aconfesionalidad del Estado y de la escuela laica que plantea el Estatuto de Andalucía, así como la discriminación y la vulneración de la libertad de conciencia del alumnado que no recibe enseñanzas de religión católica».

Por consiguiente la discriminación cultural, amén de la evidente falta de conocimiento hacia un entorno, el educativo, con graves problemas estructurales, queda descrita en el comunicado emitido por las supuestas mentes abiertas y defensoras de la democracia encargadas de redactarlo, las cuales más bien pretenden avivar llamas de unos pastos ya carbonizados.

Desde luego la percepción de este grupo de individuos dista mucho de la realidad. Las puertas de Cáritas, así como las de tantas hermandades que durante este tiempo litúrgico refuerzan sus acciones de caridad, siguen abiertas para cualquiera que tenga interés por acercarse a comprobarlo, por mínimo que éste sea.

Lo que pervive de aquel Corpus de San Julián

José Antonio Martín Pereira | 16 de junio de 2011 a las 12:19

Inequívoco es como durante la última década fueron muchas las hermandades que en Sevilla comenzaron a celebrar procesiones eucarísticas. El fenómeno lo propagaban aquellas que bien poseían o bien podían hacerse con una custodia más o menos decente (y si no, se encargaba nueva), un Niño Jesús, una Inmaculada, al Santo de turno (dicho con todos los respetos), unas andas, ganas de salir a la calle y dinero para pagar las respectivas bandas de música. Así, junto a las procesiones clásicas y arraigadas que no necesitan ser nombradas, surgían otras sin tradición y con escasa participación de fieles, amén de los propios integrantes enchaquetados y engominados del cortejo que, vara en mano, se desvivían en ocasiones por saludar al escaso público asistente.

Dentro de aquellas procesiones surgidas recientemente se encontró la del Corpus de la Parroquia de San Julián, cuyos orígenes se remontan al año 2002. Con la misma vino a sustituirse la procesión de Enfermos e Impedidos que con anterioridad celebraba la parroquia (que venía conmemorándose desde la década de los 90). Desde sus inicios, dicha comitiva fue formada por pasos, imágenes y enseres de las Hermandades de La Hiniesta, La Resurrección (ambas corporaciones sacramentales) y el Monasterio de San Clemente, del mismo modo que participaron otras como la del Rosario de San Julián, Pastora de Capuchinos o la Hermandad de El Silencio.

Siendo así, hasta 2009 la procesión del Corpus de San Julián lo componían cuatro pasos, presididos respectivamente por la imagen del Niño Jesús (hermandad de la Resurrección), San Julián, la Inmaculada Concepción, obra de Alonso Cano, y la Custodia del Monasterio de San Clemente*. También se incluyó un año un paso con la imagen de Santa Marina. Fue éste que decimos el último año en celebrarse tal cual, ya que el año pasado la junta de gobierno de la mencionada hermandad reunida en cabildo de oficiales presidido por su Hermano Mayor, Francisco Granados, decidía continuar la tradición sin ningún paso, es decir, con la única presencia del Santísimo bajo palio.

A partir de ahí múltiples cuestiones podrían extrapolarse a las proliferantes celebraciones de carácter similar ya que, aunque han servido de cantera en los diferentes órdenes que a la postre componen una cofradía en la calle en Semana Santa, y teniendo en cuenta la ingente necesidad evangelizadora en los tiempos que corren, su configuración ha generado verdaderos problemas de sostenibilidad económica para las hermandades encargadas de ponerlas en práctica. De este modo, ¿qué sentido tenía y tiene sacar una procesión sacramental por las calles en esas condiciones? ¿Cuánto dinero han gastado y gastan algunas corporaciones en este tipo de culto? ¿Verdaderamente merece la pena? Con la crisis que azota y no tiene visos de dejarnos, al menos a corto plazo, las cofradías están prácticamente en la obligación de ser las primeras en tomar conciencia y dar ejemplo de austeridad y coherencia, aunque a veces cueste comprender sus decisiones desde fuera.

Corpus de San Julián, año 2007

Fuente: Youtube, usuario “ardoju”

*Sobre la Custodia utilizada por aquel entonces citar que se desconoce su autoría aunque está datada a principios del siglo XIX. Mide la obra 2,25 metros de altura y antes de ser restaurada por los Hermanos Delgado en 2003 presentaba un deficiente estado de conservación. Del coste de la reparación se encargó la Hermandad de la Hiniesta.