Archivos para el tag ‘Quinario’

La inmensidad

José Antonio Martín Pereira | 1 de marzo de 2019 a las 12:28

Corren tardes entremezcladas con nuevos aromas. Matices de la vida, argumentos y razones revisten de singularidad estos días en los que la conciencia despierta del letargo invernal. Y un ritual que se repite en sus formas, pero cuyo contenido es distinto cada año.

La inmensidad del Cachorro ha vuelto a rodearse de fugaces puntos de luz, elementos que motivan la contemplación y fomentan piadosos rezos. Sus brazos abiertos de par en par apuntan directamente a la conciencia, al encuentro de uno mismo con Dios como elemento central, epicentro que es invitación directa y sin rodeos al reciclaje del alma. En esa necesidad vivimos abrumados por la velocidad de lo cotidiano, y es por ello que no debemos desaprovechar ni uno solo de los segundos con los que el Señor nos reclama en estas noches de Quinario.

El olor, la luz, la Palabra y la meditación se unen fomentando una atmósfera de recogimiento que eleva el ejercicio personal de conciencia, así como la ilusión por segar las malas hierbas que a diario plantamos. Cinco noches de liturgia para acercar nuestro espíritu a Su bondad y Misericordia; cinco momentos con los que hurgar en nuestro interior; cinco instantes para darle gracias en silencio; cinco oportunidades, también, para conocer al Cachorro e interpretar que necesita Él de cada uno de nosotros.

Quinario_Cachorro_2019Foto: Hermandad del Cachorro

Son sólo luces

José Antonio Martín Pereira | 5 de febrero de 2016 a las 11:14

Se elevan durante estos días numerosos altares de cera, auténticos prodigios transitorios que la arquitectura barroca más sevillana ha perpetuado a lo largo de los años merced al trabajo voluntarioso de priostes y grupos anónimos de hermanos. En este sentido, la tecnología y los medios de difusión digital tienen la particularidad de permitir la degustación inmediata de tales obras de arte sensorial que ya las quisieran para sí en el mismísimo Museo Arquitectónico del Poble Espanyol (sito en la ciudad de Barcelona).

La celebración de cultos internos en buena parte de las cofradías sevillanas se remite ahora, conforme al tiempo litúrgico presente y siempre en atención a sus propias reglas, a los ejercicios de cinco días a los que se les atribuye su origen en el recuerdo de las cinco llagas de Cristo (manos, pies y costado) y que se celebran tanto para el culto a Cristo, como a la Virgen. Y para la celebración de los triduos, quinarios, septenarios o novenas (según proceda), todo esmero parece quedar corto.

La cuestión a definir es si verdaderamente los portentosos aderezos que acostumbramos a ver fomentan la participación de los hermanos en las celebraciones y contribuyen a mitigar la distancia emocional entre Dios y su pueblo, o éstas quedan como ristra de mensajes y consagraciones que caen en saco roto. A nadie se le escapa que vivimos tiempos en los que al ultraje de la fe católica se le corteja fácilmente, sin necesidad de aspavientos, y es ahí donde radica el importante papel de los directores espirituales, de las juntas de gobierno, y de cada uno de los hermanos y devotos que a través de las cofradías toman contacto directo con la Iglesia. Los altares son sólo abrumadoras sucesiones de luces extremadamente bien dispuestas, pero si la Palabra no alcanza al objetivo no sirven de nada.

Quinta AngustiaAltar de Quinario de la Hermandad de la Quinta Angustia, uno de los más imponentes.

Foto: Hermandad de la Quinta Angustia

La primera llamada

José Antonio Martín Pereira | 1 de enero de 2015 a las 12:04

La Basílica, que es la casa de Dios, se llenará de hermanos y devotos venciendo a la pereza y resaca propias del primer día del año. Y así será durante el resto de jornadas previas a la Epifanía, porque el Dios de rostro sevillano emite su primera llamada y la tradición marcada por la fe de su pueblo responderá sin distinciones.

El Quinario del Señor es en sí mismo un bien espiritual, en el cual la Epifanía se identifica con la Salvación y la Palabra con el camino. Es, además, el un desafío directo a aquellos horizontes a los que únicamente les basta con escenificaciones superfluas fundamentadas en una intensa Semana que acontecerá allá por el mes de abril. La cruz de guía que echa pie a tierra hoy solo sigue el camino de la liturgia, acercando nuestro espíritu a la Bondad y Misericordia de Aquel que en Sevilla sirve como termómetro perfecto a la hora de medir la temperatura interior con la que los fieles se acercan a Dios. Génesis del sevillano credo, Señor del Gran Poder.

quinario gran poder

La Epifanía en Sevilla

José Antonio Martín Pereira | 6 de enero de 2013 a las 12:42

Hoy la Iglesia celebra la Epifanía para recordar la Manifestación del Señor a todos los hombres con el relato de los Magos de Oriente que nos narra el Evangelio (Mt 2, 1-12). Aquellos hombres que buscaban ansiosamente simbolizan la sed que tienen los pueblos que todavía no conocen a Jesús. En este sentido, la Fiesta que celebramos además de ser un recuerdo, es sobretodo, y así lo indican los teólogos, un misterio actual, que viene a sacudir la conciencia de los cristianos dormidos.

Por consiguiente, la Epifanía, como lo expresa la liturgia, anticipa nuestra participación en la gloria de la inmortalidad de Cristo manifestada en una naturaleza mortal como la nuestra. Es, pues, una Fiesta de esperanza que prolonga la luz de Navidad. Y ése es precisamente el mensaje que nos ha sido entregado a lo largo de estas noches junto al Señor, en San Lorenzo. Del mismo, una de las últimas invitaciones a la reflexión que nos hacía en la tarde de ayer el Rvdo. Manuel Sánchez Sánchez, en la que nos instaba a preguntarnos: «¿de qué manera buscamos a Jesús en nuestra vida cotidiana?»

De este modo, con el convencimiento de que la primera llamada que Dios le hace al año no ha sido en balde, destronemos la insistente percepción relativa a que tras la carroza de ilusiones del Rey Baltasar ya se avista la primera cruz de guía, o de que el Quinario del Gran Poder y el besapié del Señor de Pasión significan el primer golpe de martillo realizado por el llamador que representa la Plaza de España en el Misterio del Señor de la Victoria, que hará desplegar nuevamente el telón tras el que aguarda la Semana Santa. Seamos, por tanto, partícipes de el mensaje recibido, disfrutando de la inmensa suerte que tenemos al poder poner rostro a Dios, en San Lorenzo.

Trazando la senda, Señor del Gran Poder

José Antonio Martín Pereira | 2 de enero de 2013 a las 13:02

El gélido atardecer, primero de tantos, se presentaba cual vigorosos versos en interpretación la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, gozosa espera con la que la Iglesia invita a celebrar el Bautismo de Nuestro Señor, toda vez alcancemos el primer domingo tras la Fiesta de la Epifanía. Plaza de San Lorenzo y Señor del Gran Poder, binomio eternamente sinónimo de senda segura y resguardo de la fe, misiva añeja dirigida a lo más profundo de cada uno, porque aquí en Sevilla es necesario poner rostro a Dios, y no existe Imagen que mejor represente su Bondad y Misericordia.

Quede aparte, eso sí, la errónea percepción de que la espera de los mártires de Jesús camino del Calvario da comienzo con los cultos al Señor. El Quinario del Señor es, sin distinción, un bien espiritual en sí mismo, donde la Epifanía se identifica con la salvación y la Palabra con el camino, además de la primera llamada que Dios nos hace, porque «in manibus ujus Potestas et Gloria» (en sus manos están el Poder y la Gloria). Tiempo especial de gracia, para disfrute de quienes tantas veces al año acuden a orarle con el sevillano diálogo que nace del silencio contemplativo.

En definitiva, con satisfacción y alegría concluía la Octava de Navidad, simbiosis de fenómenos evocadores que toma cuerpo en la salvación y reconciliación con Dios por medio de su Hijo. Toca, por tanto, disfrutar de la liturgia presente en compañía del que, aferrado a su Cruz, nunca deja de verlar por nosotros.

Hágase, Señor del Gran Poder, según Tu Palabra.

Foto: Web Hermandad del Gran Poder

Primera llamada: Vía Crucis del Cristo del Calvario

José Antonio Martín Pereira | 11 de febrero de 2012 a las 12:35

Un frío golpe de aldaba, el primero, sobre el vetusto portalón tras el que resguardan los sueños infranqueables, hacía presagiar en la tarde de ayer, coincidiendo con el segundo viernes de febrero, la silente proximidad de lo efímero. Llamaba a la solemnidad, al recogimiento, al encuentro personal con el Dios de los adentros, aquel cuya pátina no desgasta con el paso del tiempo, la imponente representación del Hijo del Padre que labrara el inigualable Francisco de Ocampo cuatrocientos años atrás.

La sagrada imagen del Cristo del Calvario era trasladada en devoto Vía-Crucis desde la Capilla de la Hermandad al altar de cultos, donde celebrará solemne quinario en su honor durante los días 14 al 18 de febrero.

En San Vicente, la cercanía

José Antonio Martín Pereira | 15 de enero de 2012 a las 14:32

No era la sublimidad del Altar elevado a base de cera ardiente, como tampoco lo eran las sobrecogedoras voces que emergían desde el coro, el cálido y respetuoso silencio de los fieles o el sobrio acorde de los incensarios que pendían de manos de los monaguillos. Por no ser, no eran la mirada que busca al cielo de la Virgen de los Dolores, ni el alzado de la Cruz Parroquial o la exquisita homilía. El ambiente erigido en base a un cúmulo de sensaciones, y la propia percepción de la mano de Dios, por su cercanía.

Impresión inenarrable la otorgada en función al recogimiento concebido a partir de la palabra  envuelta en un prolijo montaje, digna de ser encumbrada a la categoría donde lo excelso ocupa lugar. En San Vicente, con las cosas bien hechas, el último día del Quinario del Señor de Las Penas sirvió para agitar la conciencia de los allí presentes, dada la proximidad de un Dios que podía intuirse, e incluso palparse. El camino que conduce a la Cuaresma se fragua lentamente…

Foto: RV

La Epifanía en Sevilla

José Antonio Martín Pereira | 6 de enero de 2012 a las 1:18

La Epifanía en Sevilla escribe su prólogo en la Basílica de San Lorenzo. Entorno a las diez, la miscelánea composición de olores con la que había entrado la noche comenzaba a esfumarse, lentamente, a la vez que el leve revuelo dispersaba envuelto entre la más sencilla intimidad. El último de los días dedicados al Gran Poder del Señor tocaba su fin, abriendo paso, previo regazo de esperanza consumado, a la Epifanía según la concibe la ciudad de los cinco sentidos.

De este modo, con el convencimiento de que la primera llamada que Dios le hace al año no ha sido en balde, el final de la Navidad devuelve nuevamente al Tiempo Ordinario, es decir, a un periodo en el cual no se celebra ningún aspecto concreto del misterio de Cristo, y que abarcará hasta el martes anterior al Miércoles de Ceniza, que da inicio a la Cuaresma.

Y la Epifanía llega también de la mano de la ilusión derrochada por los más pequeños al paso de sus Majestades los Reyes de Oriente, exteriorizada en miradas cargadas de atención y en caramelos, demostrando que a veces la felicidad aparta el cerco de las desgracias y se vuelve cercana y alcanzable por parte de todos.

El Quinario del Gran Poder

José Antonio Martín Pereira | 1 de enero de 2012 a las 15:38

En los albores de un nuevo año, coincidiendo con la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, y a poco de que la Iglesia invite a celebrar el Bautismo de Nuestro Señor, comunes se han vuelto las interpretaciones relativas al inicio de una Pasión que lejos está aún de tomar sus primeras consideraciones. San Lorenzo y el Quinario del Gran Poder no representan ningún comienzo, por mucho que exista quien se empeñe, sino que más bien sirven para reordenar el Tiempo Litúrgico presente,con la conmemoración de la Epifanía como celebración más cercana. Lo fácil sin embargo viene siendo minar el guión a ninguna parte con falsas conjeturas, dando pie a un horizonte al que únicamente le basta con las escenificaciones superfluas que llegarán de la mano de una intensa Semana, allá por el mes de abril.

No obstante, cierto es lo que tiene que ver con la simbiosis de fenómenos evocadores que se dan cita a partir del inicio de los cultos anuales del Señor del Gran Poder, porque al fin y al cabo nadie en Sevilla concibe al Redentor recién nacido sin los mártires de su condena por hacernos libres. El Quinario del Señor es por tanto un bien espiritual en sí mismo, en el cual la Epifanía se identifica con la salvación y la Palabra con el camino, además de tratarse de la primera llamada que Dios nos hace, porque ‘in manibus ujus Potestas et Gloria‘ (en sus manos están el Poder y la Gloria).

En San Lorenzo daremos culto a Dios como Sevilla lo entiende, acercando nuestro espíritu a Su bondad y Misericordia para vivir la liturgia que nos toca, porque los cultos en su honor que hoy comienzan no significan la cuenta atrás hacia la Semana Santa, sino un tiempo de gracia para disfrute de quienes tantas veces al año acuden a orarle con el diálogo que parte del silencio contemplativo. Señor del Gran Poder, vela por nosotros.