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Semana Santa 2012: fueron protagonista (I)

José Antonio Martín Pereira | 12 de abril de 2012 a las 11:35

El Twitter

Como se esperaba, la que tal vez sea (junto a Facebook) la Red Social más populosa de cuantas existen en Internet fue protagonista de principio a fin durante la pasada Semana Santa. Elevado a tal en parte por las ya archiconocidas inclemencias meteorológicas, y no menos por el ferviente interés que suscita la Semana Grande de Sevilla, avivado desde los lugares más insospechados del globo, Twitter se alzó como ingrediente esencial en todos y cada uno de los asuntos y debates que fueron surgiendo. Algunas de nuestras cofradías coparon incluso los primeros puestos como temas del momento (tendring topic) a nivel mundial, sirviendo el hashtag #SSanta12 (del inglés hash, almohadilla y tag, etiqueta) para aglutinar comentarios, respondiendo así a las intenciones de las diferentes aplicaciones creadas para el uso en dispositivos móviles.

 

Los medios de comunicación

En parte en estrecha vinculación con lo anterior. Información en tiempo real, desde infinidad de puntos y mediante el uso de despliegues técnicos y humanos nunca vistos. Es de recibo felicitar el trabajo de aquellos profesionales que dedicaron innumerable número de horas durante estos días. No obstante, la lluvia sacó a relucir los defectos propios del sobreexceso de información, y así por ejemplo el Martes Santo a media tarde (sin que hubiese caído aún ni una sola gota) se pudieron oir ciertos comentarios tachando de ilógica la postura de los hermanos mayores que habían decidido dejar sus cofradías en el templo, a los que poco después las nubes otorgarían la razón.

 

El público

La siempre difícil tarea de cuantificar las fluctuaciones de público. Según el número de viajeros en el Metro de Sevilla, éstos aumentaron con respecto al año pasado. Para Lipasam, la jornada en la que se recogió mayor volumen de residuos fue el Viernes Santo. Los hosteleros sin embargo dicen que la ocupación no estuvo al nivel deseado, Y sobre las calles, la percepción de un Domingo de Ramos deslucido al paso de la lluvia, una Madrugá muy escasa en aglomeraciones y un Sábado Santo en el que costaba bastante andar. Dicen que éste último se consagró como el día de las bullas.

 

La plaza Cristo de Burgos

El enclave de la Semana Santa. Una cofradía agotando los últimos compases de su regreso al templo confluye con la multitud que aguarda en silencio. Luces apagadas, cielo azafranado y varias saetas que rompen al viento. La cofradía pasa llevándose consigo buena parte de la Semana Santa añorada. Tras ella se recibe al Jueves Santo…

Foto: Juanma García

Semana Santa 2012: balance general

José Antonio Martín Pereira | 10 de abril de 2012 a las 11:45

Quién lo diría a la vista del sol y el ascenso de temperaturas con el que el primer capítulo de la Pascua ha tomado cuerpo sobre la ciudad de Sevilla. Suena incluso irreverente hacer mención a la lluvia a estas alturas, conocido que ésta, como ya ocurriera el año pasado, ha copado gran parte del apartado dedicado al protagonismo en pretéritos días. Semana Santa (vulgo #SSanta en Twitter) pues diagnosticada por la presencia del líquido elemento, que hizo acto de presencia en mayor o menor medida a lo largo y ancho de la práctica totalidad de las jornadas, a excepción eso sí del Miércoles y el Sábado Santo. Por consiguiente, únicamente 31 de las 60 cofradías lograron realizar sus estaciones de penitencia (San Gonzalo y La Redención a medias), cifra ligeramente superior a la de 2011, donde fueron solo 27, y que ha hecho de la pasada una de las más atípicas a las que la memoria alcanza. En este sentido, la principal diferencia entre ambas estuvo en la presencia en las calles de la Macarena y el Gran Poder, devociones siempre referentes.

Vinculada a esta circunstancia la eficiencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad, en cualquiera de sus acepciones, así como el papel de los expertos en Meteorología, cuyos pronósticos fueron trascendentales. Mismamente, gran labor la de parte de los medios de comunicación, con despliegues informativos nunca vistos e incluso ofreciendo a sus usuarios el acceso a determinadas aplicaciones para teléfonos móviles de apreciada utilidad.

Desde tal perspectiva, cabe mencionar lo relativo a los vaivenes de público en las calles. Salvo el Sábado Santo, y sin datos fehacientes hasta el momento (salvo los aportados por Lipasam), tal vez hayamos asistido a la Semana Santa menos concurrida de los últimos años.

En definitiva, habiéndose cebado (en exceso) la lluvia sobre la ilusión de los cofrades de Sevilla, cualquier análisis de la Semana Santa que se precie convergerá en terminos similares a los citados. Bastaría hacer un recuento exhaustivo acerca de la repercusión que la misma ha dictaminado en la ciudad desde la óptica humana, cultural, religiosa y por supuesto económica, para acercar el envite real del infausto capricho de la naturaleza, poco o nada benevolente con las aspiraciones de la ciudad.

Acabas de irte…

José Antonio Martín Pereira | 9 de abril de 2012 a las 11:37

Acabas de irte, y ya se te extraña. No por repetirse la historia acierta a comprender la conciencia aquello que pasó por delante del sinfín de miradas, y que ahora no habita más que en lo recóndito de cada interior. Diciendo adiós los fulgores mediante los cuales la barroca imperfección de los mil y un rasgos sesgó a las nubes, la contradictoria percepción del recuerdo toma de nuevo el pulso sobre una realidad que exhibe deseos a base de instrumentos que traspasan la empalizada cerco de la visceral Semana.

Acabas de irte dejando atrás las decepciones que hoy encuentran refugio en el regazo de la Palabra, habiendo consumado el ciclo que brotara de pequeñas manos por medio de las cuales descubriera el camino del Señor en su Entrada Triunfal, en un Domingo de Ramos atípico. Semilla que ya busca raíces en el delicado huerto que Sevilla reserva al anhelo, a la espera de que el futuro depare provechosas tardes de sol.

Acabas de irte, y ya se te espera…

La imagen de 2011

José Antonio Martín Pereira | 31 de diciembre de 2011 a las 11:48

Es admitido que a la hora resumir desde la perspectiva cofradiera al año que se marcha no existe una partitura definida, y por tanto cada cual opta por describir sus impresiones en base a su sentido de la percepción, si bien al final la tendencia dictamina la unión de pareceres entorno al tópico de la lluvia, que no lleva más lejos que a la puntualidad de tres días, a los cuales la relevancia parece ser la otorgan el número de pasos en la calle y no lo que ocurre en el interior de los templos, donde verdaderamente se da cuenta de los Misterios.

No obstante, un servidor considera que el líquido elemento no es merecedor de acaparar todo el protagonismo, el año dio más de sí, afortunadamente. Como tampoco tiene por qué serlo el sol, cuya persistencia e intensidad a lo largo de un buen número de meses aquí en Sevilla tampoco resulta agradable. Del mismo modo, existe la posibilidad de condensar lo sucedido intrínsecamente perpetuada en los propios deseos de Esperanza (de San Gil), teniendo en cuenta la complejidad del momento y el oscuro futuro que se cierne, pero ello nuevamente significaría acudir a lo redundante.

Es por ello que, desenmascarando la concepción a menudo esquivada que ratifica el sobrado gusto de los cofrades por complicar las cosas, a modo de sinopsis particular adjunto una imagen que representa la inocencia en su máximo esplendor. Una bolsa de caramelos basta para superar la desagradable invitación de un escenario plagado de charcos. El futuro en unas manos. Merece la pena seguir adelante… 

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2011, un año de luces y sombras

José Antonio Martín Pereira | 28 de diciembre de 2011 a las 8:26

Se despide 2011 y como es costumbre, desde las diferentes esferas de la sociedad sobresalen intentos por acercar a modo de resumen los reflejos de un año sin duda marcado por los avatares económicos, que a su vez prevén un futuro incierto.

Por su parte desde la perspectiva que rodea a las cofradías de Sevilla, el hito más importante, en correspondencia al sentido cristiano que éstas promueven, tuvo lugar allá por el mes de agosto, coincidiendo con la visita a nuestro país del Santo Padre Benedicto XVI, quien presidió los actos centrales de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) celebrada en Madrid. El evento, que según diversas fuentes reunió a casi dos millones de peregrinos, estuvo marcado por generosas muestras de comportamiento ejemplar, en clara contraposición a las manifestaciones incívicas de la corriente opuesta a la celebración de dicho acontecimiento.

Amén de lo anterior, y centrando las miras en lo relativo exclusivamente a la ciudad de Sevilla, el año que agota su estancia equilibra sensaciones entre un mar de luces y sombras. Se va el año en el que en la Parroquia de la O celebraron el I Centenario de su fundación (1911-2011), aquel en el que se cumplieron 400 años de la hechura del Cristo del Calvario o 500 desde los orígenes de la primitiva Hermandad de Las 7 Palabras, y el primero del último lustro en el que la Cuaresma dejó de estar adscrita a los intentos de la corporación de Santa Marina por ingresar en la nómina del Sábado Santo.

Una Cuaresma precisamente avivada en virtud a dos temas principales: las nazarenas y el «Plan Palio». En referencia a lo primero, es decir, al Decreto con el que monseñor Asenjo instaba a las tres hermandades restantes (Quinta Angustia, Silencio y Santo Entierro) a que permitieran la presencia en sus cortejos de la mujer, los aires de polémica quedaron diluidos entre el poco interés de las respectivas hermanas por hacer uso de sus nuevos derechos. Curiosamente sería la lluvia quien impidiera el estreno. En cuanto a lo segundo, a modo de estratagema prácticamente anunciando el fin de ciclo en el Consistorio hispalense, finalmente se llevó a la práctica por medio de la instalación de 300 sillas en tres puntos de la ciudad, concretamente en Reyes Católicos, San Gregorio esquina con la Puerta de Jerez y en la calle Sinaí del Polígono San Pablo, destinadas a los colectivos de personas mayores y discapacitados de hermandades y asociaciones. Además, 200 más fueron instaladas en La Encarnación, de las que aproximadamente 100 se dirigieron a los clientes de las asociaciones de Hoteles (75%) y Hostelería de Sevilla (25%).

Mención aparte merecen el cartel pintado por Juan Manuel Calle, con la Virgen de Gracia y Esperanza como protagonista, y el Pregón que pronunciara Fernando Cano-Romero en la mañana del Domingo de Pasión, un Pregón clásico y previsible remarcado a modo de exaltación religiosa con reivindicaciones católicas en asuntos de actualidad, a la vez que reforzado de matices en sus propias devociones. Además, el Señor del Soberano Poder presidió el tradicional Vía Crucis de las Hermandades, con notable afluencia de fieles pese a la inestabilidad climatológica que sobrevoló la tarde del primer lunes de Cuaresma.

En cuanto a la Semana Santa propiamente dicha, la de 2011 será recordada como la de ‘la lluvia’. Como novela a medio escribir, de improvisado remate y desagradable sabor, la estadística dicta que fueron menos de mitad (concretamente 29 de 60) las cofradías que lograron alcanzar el frío del mármol catedralicio, haciendo de ésta una de las peores a la que la memoria alcanza. Y las cofradías pasaron por la renovada Plaza de la Encarnación, con las ‘Setas’ como elementos estelares y poco integrados en el espacio. Fue, por cierto, la Semana Santa de las redes sociales, si bien inequívocamente éstas ya venían jugando desde su eclosión hace cierto tiempo un papel elemental en el intercambio de instantes y pareceres, significaba la de 2011 la primera a pleno rendimiento de las nuevas formas de comunicación. Estampas y opiniones en tiempo real construyeron pues una inmensa enciclopedia al alcance desde cualquier lugar del globo.

En otro orden de cosas, 2011 se marcha manteniendo las vergüenzas al descubierto, además de un horizonte tremendamente incierto y por consiguiente difícil de camuflar a base de palabras, para Santa Catalina y San Luis, si bien al menos el primero de los templos goza de un movimiento social que desde hace algunos meses lucha por no dejar caer la restauración en el más desagradable de los olvidos.

Y por último, en referencia al Consejo de Cofradías, el año que se desvanece deja ciertos aires de acercamiento entre la citada institución y el Consistorio en pos de otorgar funcionalidad al antiguo Convento de San Hermenegildo, sito en la Plaza de la Concordia. Además, el proceso de aprobación de los nuevos Estatutos encara la última fase, envuelto en una falta de expectación motivada por continuas filtraciones que ha terminado por revelar los ingredientes de la insípida receta a propios y extraños.

Nostalgia

José Antonio Martín Pereira | 3 de mayo de 2011 a las 15:46

Música: BSO “Braveheart”

Fotos: propiedad de Grupo Joly, Diario de Sevilla

Montaje y texto: El Muñidor

Semana Santa 2011: el remate

José Antonio Martín Pereira | 2 de mayo de 2011 a las 14:05

Uno. – Distribución de encomiendas. Mientras el Arzobispo Asenjo ejerció representación fundamentalmente en la Catedral, Gómez Sierra hizo lo propio en la Campana, acompañado por Manuel Soria.

Dos. – Sin incidencias. Dentro del excepcional papel de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ninguna alteración digna de ser resaltada. Esa circunstancia, teniendo en cuenta las aglomeraciones de público a pesar de la lluvia, vuelve a poner de manifiesto el verdadero éxito de una labor conjunta cimentada en el tiempo.

Tres. – ¿Hubo fútbol? Apenas un mes antes del Domingo de Ramos proclamaban desde una irrepresentativa Asociación de amigos que las cofradías de Sevilla debían manifestarse contra la celebración de la Final de la Copa del Rey de fútbol en la jornada de Miércoles Santo. Curioso resultaba comprobarlo in situ llegada la hora, calles a rebosar y bares sintonizando la televisión municipal.

Cuatro. – Espera devocional. Bajo desafiantes nubarrones de Viernes Santo, fueron cientos las personas que aguardaron turno para presentar los respetos al Santísimo Cristo de la Expiración, El Cachorro, y a su Madre Bendita del Patrocinio. A eso de las siete de la tarde la cola rodeaba el templo, situándose a la altura de la señal Mérida-Huelva de la S-30.

Cinco. – Sorprendente discurrir. Ni los más optimistas creían a priori que la cofradía de La Redención sería capaz de transitar sin desequilibrios horarios por los Jardines de Murillo. Buena labor de hermandad, digna de ser alzada como ejemplo para futuras intenciones.

Seis. – Sin estreno. Las mujeres que este año debutaban como nazarenas en El Silencio,  La Quinta Angustia y El Santo Entierro tendrán que esperar al menos un año más. Del mismo modo la Banda de la Oliva de Salteras tras el palio de la Merced de Pasión.

Siete. – Por costumbre. Llevan pinta de convertirse en clásicas las atenciones sobre el monte de flores del Crucificado de la Fundación de la hermandad de Los Negritos. Este año compuesto únicamente por fresias.

Semana Santa 2011: relevo comunicativo

José Antonio Martín Pereira | 30 de abril de 2011 a las 13:21

Relevo comunicativo definitivamente instaurado. La que se marchó descansa ya en los anales por haberse convertido en la Semana Santa de las redes sociales. Inequívocamente éstas ya venían jugando, desde su eclosión hace cierto tiempo, papel elemental en el intercambio de instantes y pareceres, no obstante la de 2011 ha confirmado convertirse en la primera a pleno rendimiento de las denominadas nuevas tecnologías de la información y comunicación. Estampas y opiniones en tiempo real construyeron pues una inmensa enciclopedia al alcance desde cualquier lugar del globo. Por personalizar, destacar el papel de la virtual Tertulia Cofrade “Los Jartibles” de Facebook, auténtico libro abierto repleto de conocimientos y buenas intenciones.

Y fue la Semana Santa de los medios de comunicación. Excepcionales en sus tareas informativas, prensa, radio y televisión se consagran cada año como auténticos protagonistas en el discurrir de la celebración. Agentes escasamente semejantes a los conocidos si atendiéramos a echar la vista atrás poco más de una década. Magníficos despliegues en pos de ofrecer informaciones actualizadas prácticamente minuto a minuto, y cientos de profesionales alzados a primera línea de necesidades merced a los efectos de la lluvia. Sentidos, emociones y vivencias extapolados a quienes más lo ansiaban.

Por añadir un par de notas discordantes simplemente dos apuntes. El primero tiene que ver con las cámaras de televisión que, buscando los más inverosímiles planos, llegan casi a incrustarse sobre las imágenes cuando éstas discurren cercanas a los puestos donde se instalan. Cualquier día lamentaremos algún incidente, y será a partir de entonces cuando se opte por no traspasar las fronteras de lo comedido. Y el segundo, más cercano si lo prefieren a la opinión personal, el dirigido a las juntas de gobierno que no limitan el cometido de los medios de comunicación cuando se dan a conocer determinaciones que únicamente competen a los hermanos de la cofradía. Señores, son solo cinco los minutos de respeto hacia sus hermanos, y luego que se entere el resto de Sevilla de tal o cual decisión. Una cosa es facilitar la información, y otra completamente opuesta aquella que concierne a la propia intimidad de la cofradía.

Semana Santa 2011: música y cuadrillas

José Antonio Martín Pereira | 29 de abril de 2011 a las 12:03

En cuanto a música y cuadrillas de costaleros, dentro de lo poco que la climatología dejó ver, suficientes ejemplos como para esbozar una serie de trazos que a grosso modo engloben la Semana Santa reciente. Vaya por delante que aquí para gustos los colores porque, ¿quién o qué establece los límites de los parámetros que acotan la definición de buen gusto? Seguramente nadie, pero si existieran oficializados preceptos La Amargura los cumpliría casi todos. Unanimidad, como de costumbre, entorno a la cofradía de San Juan de la Palma, siempre bordeando la medida de la excelencia.

Juntos o por separado lo cierto es que música procesional y cuadrillas suscitan cada año los más variopintos veredictos. Al respecto de lo primero, la percepción generalizada es la tendencia a la moderación de los extremos en los repertorios. En cuanto a los sones de palio poco que añadir, tal vez porque sean los que conservan una línea menos rimbombante en cuanto a alteraciones. No obstante el capricho por la flauta rociera alimenta su vigencia en momentos puntuales. No es casualidad que lo mejor se escuchara detrás de la Estrella, con “Margot” al paso por la Magdalena, y la Virgen de Consolación de la hermandad de La Sed. Igualmente fino el acompañamiento musical de la Banda de Las Cigarreras tras el palio de la Virgen del Socorro.

En el apartado de las cornetas y tambores, la principal novedad aparecía el Miércoles Santo, con la presencia de la formación musical Esencia tras el Misterio de las Siete Palabras. Estilo clásico y agrado generalizado. Mayores discrepancias sin embargo las que continúa suscitando el repertorio musical de la Presentación al Pueblo tras el Cristo de la Salud de San Bernardo. Binomio clásico-novedoso, exteriorizado sin aparente tacto, que no termina de encajar en el corte de dicho paso. Y si esa situación exhibe componentes de extrañeza, qué decir de la marcha interpretada por la Centuria Macarena a la Virgen de la Palma con motivo del vigésimo aniversario de la escolta al Cristo del Buen Fin, un horror que confiemos descarten repetir.

Pero para controversias las generadas entorno al acompañamiento musical de la cofradía de Jesús Despojado, donde clama con insistencia la necesidad de replantear la idoneidad de ciertas marchas insertas en el repertorio de su paso de Misterio. El “flamenko kofrade” acusa síntomas de desgaste por abuso de estilo. Por lo demás, tónica generalizada en la recuperación de viejos compases. A muy buen nivel La Encarnación el Domingo de Ramos y La Redención el Lunes Santo, e imperturbable el distinguido gusto de la Agrupación Santa María Magdalena de Arahal (una pena disfrutarles solo en La Hiniesta).

En lo que respecta al segundo de los elementos, las cuadrillas de costaleros, evidentes disonancias entre el trabajo milimétrico y los excesos en las formas. La Semana Santa de 2011 ha vuelto constatar exquisiteces en el andar de pasos de Misterio como los de La Amargura o La Paz, inversamente proporcionales a los de Los Panaderos o El Carmen Doloroso (citando únicamente dos). Partiendo de la base del respecto, las escenificaciones del trabajo del costalero deberían circunscribirse, dado que a menudo se olvida que la razón del invento se encuentra por encima del canasto. Obviamente cada cual es libre de expresar su religiosidad como pueda o sepa, aunque legítimo es defender que “no todo vale” en el empeño por compensar el déficit devocional. Al final circunstancias de esta índole son las desencadenantes de “piques” y demás absurdeces que sobran a la hora de alabar a Cristo y su Bendita Madre. En relación a los pasos de palio, y por añadir el punto final, la tendencia versa cerca del escueto movimiento de bambalinas, con lo triste que ello resulta.

Semana Santa 2011: indigna compostura

José Antonio Martín Pereira | 28 de abril de 2011 a las 9:34

Hay gente “pa tó”, y de kofrades (con “k” bien grande) está el patio a rebosar. Luego pasa lo que pasa y ésta en la que estamos se configura como la semana de los correos electrónicos adjuntando insólitas perspectivas portadoras del lado más pagano del invento denominado Semana Santa. Y ocurre también que elevamos grito al cielo cuando agentes externos a la celebración religiosa ridiculizan nuestra forma de llevarla a la práctica. Cada vez queda más patente que el mal endémico se halla de puertas adentro, facilitando por añadidura la tarea de los que ocultos en medio de la maraña de la hipocresía aguardan cualquier despiste para hurgar los cimientos de la Fe en Cristo.

Ocurría el Martes Santo, a eso de la media tarde y cuando ya se contaban por varias las cofradías que habían decidido suspender sus estaciones de penitencia. Por cierto en aquel momento clareaba el cielo, instigando a imaginar una mejora climatológica que finalmente quedaría disipada entre paraguas y charcos. Venía a comentarles que se hallaba un servidor, muy bien acompañado dicho sea de paso, descansando los pies y cautivando al paladar entre una agradable taza de café y unos dulces caseros de insuperable aroma, en el preciso instante que un nazareno de una cofradía de la jornada cuyo nombre respetuosamente prefiero omitir hacía su entrada en la cafetería de turno. De lo más normal del mundo, por desgracia, viene siendo cruzarse con kofrades (con “k”) a rostro descubierto vistiendo túnica y luciendo escudo, con lo cual tampoco les aportaría nada nuevo si mis comentarios enfilaran en esa directriz. Atónitos quedamos con la secuencia completa, acontecida minutos más tarde. Pónganse en situación figurando la irrupción en el local de unos aparentemente desorientados turistas cámara en mano. Turistas presentados a la postre como periodistas maños, que pedían al supuesto nazareno permiso para tomar una instantánea.

A partir de ese momento la hecatombe sobre los preceptos de la compostura. El individuo de albugínea túnica, ni corto ni perezoso, procedía a ofrecer su silueta para una pose al más puro estilo modelo de pasarela, regocijando la indignidad bajo el morrión tapa-vergüenzas. Y ahí lo tienen, aunque por la perspectiva es imposible apreciar, en su mano izquierda sostenía una taza. Quizás le muestren próximamente como portada del catálogo “nazarenos por el mundo”, o en otro bajo el lema “nazarenos de Sevilla que no se cortan un pelo”. A la vista de intolerables comportamientos de este estilo, poco derecho queda a reclamar respeto a todos los que se interesan, de uno u otro modo, en nuestra cada vez menos manifestación pública de religiosidad popular.