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Beatriz Barrientos, cartelista de la Semana Santa 2014

José Antonio Martín Pereira | 27 de septiembre de 2013 a las 12:13

La Junta Superior del Consejo General de Hermandades y Cofradías acordó en su reunión de este jueves, 26 de septiembre, designar a la pintora sevillana Beatriz Barrientos Bueno como cartelista de la Semana Santa del año 2014.

Beatriz Barrientos, que fuera autora en 2009 del cartel del Día de la Virgen, se licenció en el año 2000 por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, especialidad de Escultura. En 2007 realizó en la misma Facultad la especialidad de Conservación y Restauración de Obras de Arte.

Barrientos, acreedora de numerosos premios e integrante en multitud de exposiciones dentro y fuera de nuestras fronteras, ha participado de las cofradías sevillanas pintando en 2007 el cartel de la Exposición conmemorativa del 450 aniversario de la aprobación de las Reglas de la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo. Asimismo, en 2008 hizo lo propio con el cartel de la XVI Exaltación de la Semana Santa de Sevilla, del Colegio Oficial de Peritos e Ingenieros Técnicos Industriales. En 2009 realizó para el Consejo General de Hermandades y Cofradías el ya citado cartel del Día de la Virgen. En 2011 pinta el cartel de la Jornada Mundial de la juventud de Madrid, de la Hermandad de los Panaderos, y en este 2013 ha sido autora del cartel Triana 2013, de la Hermandad de la Esperanza de Triana.

Otras obras suyas son la pintura para el Guión de la Vida de la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo, o la Visión mística de Santa Teresa de Jesús y el Retrato del Beato Papa Juan Pablo II para la Iglesia del Santo Ángel, entre otras. Del mismo modo, la pintora sevillana fue la encargada de crear la Papeleta de Sitio para el Via Crucis Extraordinario por el Año de la Fe de la Hermandad de las Siete Palabras.

El Consejo desestima la sanción a Los Panaderos

José Antonio Martín Pereira | 13 de junio de 2013 a las 13:46

Sin saber muy bien si el lío comienza o acaba, tres meses después del último Miércoles Santo, el Consejo de Cofradías, reunido anoche en Junta Superior, decidía cerrar la polémica en relación a los hechos producidos cuando la Corporación de Los Panaderos dificultó el regreso de La Lanzada, en mitad de la lluvia.

De este modo, desde San Gregorio han remitido una carta a la Hermandad de Los Panaderos en la que se expresa claramente que los hechos acaecidos el pasado Miércoles Santo no contribuyen al normal funcionamiento de la Semana Santa de Sevilla, y que su comportamiento es motivo de un serio apercibimiento y no puede volver a repetirse.

La clave, sin embargo, parece alojarse en que los nuevos estatutos (en vigor desde el pasado 28 de mayo) que rigen la actividad del Consejo General de Hermandades y Cofradías, cuyo Régimen sancionador exime de competencias sobre este caso, no existiendo además retroactividad en la norma, que ya es de obligado cumplimiento por las cofradías de la ciudad, toda vez quedó refrendada por la autoridad eclesiástica competente.

De todo ello se deduce, además, que será la propia Corporación de la calle Orfila quien decida depurar o no sus propias responsabilidades, circunstancia que a tres meses vista del conflicto, y teniendo en cuenta las primeras valoraciones emitidas por su hermano mayor, Ildefonso Martínez, a través del comunicado hecho público el jueves 4 de abril, mediante el cual se responsabilizaba de los hechos acaecidos a los medios de comunicación, el Cecop y otras circunstancias ajenas a su voluntad, se antoja ciertamente utópico.

Fuente: Youtube; Usuario: MarioQuijano

La puerta sigue abierta

José Antonio Martín Pereira | 4 de noviembre de 2012 a las 13:37

De poco sirve argumentar cualquier propósito. Atrás queda una semana que halla su medida entre la convulsión y el bochorno. Flaco favor que superaba al orden de las cofradías y de la propia Iglesia sevillana, habiendo salpicado, probablemente más de lo que alcance la conciencia general, al mismo nombre de la ciudad.

Sucedió el pasado martes. Adolfo Arenas, ya ex-presidente del Consejo de Cofradías, bendijo sus intenciones con el apellido irrevocable, consciente del pulso que ello significaba, pero ajeno a los derroteros por los cuales derivaría su escueto comunicado. La respuesta de Palacio fue fría. Sin contemplaciones, apenas veinticuatro horas después, aceptaban públicamente la dimisión del hasta entonces cabeza visible del órgano rector de las cofradías sevillanas. El desenlace final, mismamente emitido desde la plaza Virgen de los Reyes, colocaba a Carlos Bourrellier, ex-hermano mayor del Buen Fin (y Rey Melchor en la Cabalgata de Reyes de 2009), al frente de la institución, a la espera de normalizar la delicada situación gestada lo antes posible. Estatutos en mano ésa era la solución, o el parche.

Coyuntura producto de un cúmulo de malas prácticas. Lo de las filtraciones no es cosa de ayer, más bien podría decirse que viene de lejos, e incluso que ha sido una de las notas características del mandato de Arenas (cuatro años y cuatro meses). En cuanto a los conocidos roces, no son sino una consecuencia más de como la política devora todo lo que se pone a tiro, incluidas las hermandades y, en este caso, su organismo común.

De una situación tan lamentable como la vivida, lo justo sería sacar conclusiones que sirvieran para mejorar y no caer en similares errores. Sin embargo, y aún con el beneficio de la duda, lo verdaderamente lícito, es que la cúpula de las cofradías en Sevilla exige renovación urgente, tal vez no tanto en lo que respecta a las personas, pero sí en lo que a la institución rectora propiamente dicho. Y es que no estamos hablando de sacar pasitos, gestionar o hacer como que se gestionan sillas, y repartir pasteles de tres sabores, lo importate es y seguirá siendo promover el culto, alentar las bolsas de caridad y prestar una formación coherente, en consonancia a los tiempos y en atenta responsabilidad de futuro. Dicho esto, los cofrades de a pie sostenemos la puerta abierta en San Gregorio, para que salgan aquellos que pretenden grabar su nombre a costa de desairar su compromiso.

La oportunidad, ahora

José Antonio Martín Pereira | 20 de septiembre de 2012 a las 14:56

Recién levantaos los zancos del nuevo curso, con el Año de la Fe marcando el izquierdo (su inauguración en nuestra Diócesis tendrá lugar el próximo 14 de octubre en la Catedral), varias son las cuestiones que identificarán el que será un recorrido que, como marcan los cánones, concluirá toda vez atravesemos el dintel que separa la primavera del verano. Las fechas, con la Semana Santa como telón de fondo, están más que claras: el 15 y el 27 de octubre respectivamente, se elegirán al cartelista y al pregonero; en cuanto a la imagen que presidirá el Vía-Crucis, se sabrá (filtraciones aparte) llegado el 5 de noviembre.

Con respecto a esto último, abierta queda la posibilidad, anhelo de una gran corriente, de que el Gran Poder pudiera repetir el encuentro con sus fieles en tan remarcada cita, como ya hiciera en las ediciones de 1979 y en 1987. Si de lo que se trata, y así parece pretenden fomentar desde el Consejo de Cofradías, es de evangelizar a través de las Imágenes, en Sevilla las miras no deben sino fijarse en la viva representación del Dios humilde y bondadoso que carga la pesada Cruz de nuestros pecados, por mucho que la devoción pueda o quiera pesar por otro lado. Basta acudir a la Basílica para comprobarlo con certeza.

Precisamente por esto, argumentar una cierta cronología en el reparto de la distribución del acto implica hilar fino, y tratar de colocar a las Vísperas, cuando todavía restan Imágenes centenarias (al caso el Cristo de la Expiración del Museo por ejemplo) las cuales no han tenido lugar de ser protagonistas, aún lo es más. El Gran Poder no cabe la menor duda sería la llave que abriría la puerta de la fe de Sevilla al mundo, si bien todo parece indicar que esta gran oportunidad finalmente pasará de largo por la zona noble de San Gregorio.

Queda esperar, al menos, que de organizarse algún tipo de acto central por parte de las hermandades, éste se conciba lo más litúrgico y menos folclórico posible. Si así fuera, ya habríamos dado un paso adelante.

Consejo de Cofradías: oportunidad perdida

José Antonio Martín Pereira | 13 de junio de 2012 a las 9:26

Con la sobremesa se despejaba la duda: Rafael Medina, hasta ayer candidato a las elecciones para presidir el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, anunciaba su renuncia a acudir a los comicios del próximo 27 de junio. A este respecto, su equipo elaboraba un breve comunicado en el que exponía las las razones de este cambio, así como felicitaba al candidato oficial Adolfo Arenas Castillo, que previsiblemente seguirá al mando de la institución durante otros cuatro (largos) años. Del mismo se extrae que «no se reúnen las condiciones necesarias para presentar una candidatura destinada a dirigir el gobierno», y a partir de ahí, que cada cual saque sus propias conclusiones.

Motivos del cambio aparte, más o menos influyentes, lo que se ha vuelto a poner de manifiesto es que la jerarquía, política, en el orbe de las cofradías de Sevilla sigue acentuando su cuerpo, evidencia palpable en los desequilibrios y fracturas que están teniendo lugar en buena parte de nuestras hermandades actualmente (por cuestiones electorales). En el Consejo obviamente la disyuntiva no podía ser menos, estando la marrullería de los favores a la orden del día, y la sensación que queda, toda vez que la retirada de Medina se ha hecho efectiva, es que las cofradías han perdido una oportunidad de equilibrar los desajustes de una institución en la que pocos creen (o creemos), un organismo alejado de sus originarios principios que actualmente, en parte a tenor de la gestión de los últimos cuatro años, seguirá divagando a la espera de encontrarse a sí mismo, el día que los cofrades así lo expresen.

Se prevé por tanto, con la correspondiente victoria de Arenas, la continuación de un período en el que el Pregón seguirá siendo coto privado, en el que la Carrera Oficial acentuará sus problemas, donde los chivatazos serán carne de carroña y en el que la institución seguirá a merced de amiguismos y colegueos más propios de otras esferas. Tal vez Medina tampoco hubiera traído la solución, pero al menos un período de nuevos aires podría haber contribuido a salir de la turbiedad a un organismo avocado al fracaso.

Objetivo San Gregorio

José Antonio Martín Pereira | 8 de junio de 2012 a las 11:34

Aún con los compases y el regusto de la gloriosa jornada del Corpus en la mente de todos, se abren de par en par las puertas que conducen a la deseada cúspide sita en San Gregorio. La cita, vulgo proceso electoral, tendrá lugar el próximo 27 de junio, tal y como confirmaba el Padre Isacio Siguero, Delegado Episcopal para los Asuntos Jurídicos de Hermandades y Cofradías, y a ella concurrirán el actual presidente del Consejo de Cofradías, Adolfo Arenas, y el exhermano mayor de la Estrella, Rafael Medina. Se da la particularidad de que ésta será la primera ocasión que un presidente del Consejo que opta a la reelección tenga enfrente a otro aspirante, hecho que obviamente no contribuirá al beneficio de la imagen de una institución desgastada en la conciencia de los cofrades.

La cuestión aquí es que ya sabemos no valdrán los programas ni las intenciones de cada cual, desgraciadamente los resultados (actualmente favorables a Arenas según diversas fuentes) permanecerán supeditados al colegueo que se alimenta a base de promesas y conjeturas. Por consiguiente, más les valdría a aquellos que tendrán la posibilidad de decidir acerca del futuro del organismo que acoge a las Hermandades de la ciudad, echarle un vistazo a la excepcional publicación del catedrático en Antropología Social y Cultural Isidoro Moreno, La Semana Santa de Sevilla, cuyo epígrafe El Consejo de Cofradías no tiene pero ningún desperdicio. Quizás así, con el justo valor entre manos por lo que tenemos, los resultados de la votación se ajustarían a lo que las cofradías necesitan, y no al conjunto de intereses personales que rodean la previa y condicionarán el producto.