Archivos para el tag ‘Santísimo Sacramento’

24 horas para el Señor

José Antonio Martín Pereira | 4 de marzo de 2016 a las 11:53

Con motivo del Año Jubilar de la Misericordia el Papa Francisco ha convocado de nuevo 24 horas para el Señor. Una jornada para la oración y la celebración del sacramento de la Reconciliación. Secundando la invitación del Papa la Vicaría para la Nueva Evangelización de Sevilla ha organizado una jornada de 24 horas de adoración al Santísimo, preparando un programa de actividades para vivir con intensidad esta jornada, que comenzará a las nueve de la tarde de hoy 4 de marzo y se prolongará hasta la misa de tarde de mañana día 5. El Señor estará expuesto en los siete templos jubilares y al menos en un templo por arciprestazgo, para lo cual se han organizado los distintos turnos de vela.

Cartel-24h-con-el-Se--or-796x448Foto: Archidiócesis de Sevilla

La Cuaresma es gentío

José Antonio Martín Pereira | 9 de marzo de 2015 a las 11:35

El gentío colapsa la entrada a los templos. La espera lentamente se desvanece, dejando entrever un anuncio que en sí es una aproximación de caminos que confluirán en apenas tres semanas. Cosa distinta es el sentido de las acciones, tan alejado en ocasiones del que verdaderamente expresan las hermandades del siglo XXI sobre la sociedad en la que se desarrollan. Los templos rebosan vida, pero ésta se manifiesta estéril en las muestras de escaso o nulo respeto sobre el Santísimo Sacramento, o cada vez que por megafonía alguien de la corporación recuerda que en los lugares de culto hay que guardar silencio y compostura. Quedarse sólo con estar y ver, aunque sea ver mucho, significa no haber entendido nada de la liturgia presente. De este modo podría decirse que no todos los caminos aunque conduzcan al mismo sitio son idóneos, por mucho que intentemos mirar hacia otro lado ahí se halla uno de los verdaderos talones de aquiles de las cofradías sevillanas. Sobran pruebas…

Besapié Aguas

Corpus Christi. Y brilló el sol

José Antonio Martín Pereira | 23 de junio de 2011 a las 12:07

No es estrictamente correcto argumentar que Sevilla madruga cada año para acompañar a la procesión del Corpus Christi, ya que la festividad se conmemora con ahínco desde la mismísima tarde previa, aquella cuyas postrimerías acogen esplendores de altares vivos de Fe.

Corrían las ocho y media de una mañana en la que el sol ya apuntaba intenciones cuando el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, oficializaba las primeras palabras en la Santa Misa de la solemnidad del Corpus celebrada en el Altar del Jubileo. A partir de ése momento, Dios al reencuentro de la Sevilla eterna, fundiendo acero para revitalizar los eslabones de la tradición versada entre bermejas espigas y verdores de uvas, Cuerpo y Sangre del Divino.

Entorno a cuatro horas repletas de bullicio y majestuosidad, fermentadas en la conjunción religiosa y civil elevada sobre las fluctuaciones de la política, y colmadas de grandeza al transitar de la comitiva formada por los pasos de Santa Ángela, las Santas Justa y Rufina, San Isidoro, San Leandro, San Fernando, la Inmaculada, el del Niño Jesús de Martínez Montañés, de la Sacramental del Sagrario, el de la Santa Espina, que porta la reliquia más importante de la Catedral, y el de la Sagrada Custodia.

Jornada que al término de la procesión eucarística no concluye, tornándose en inexcusable la oportunidad para admirar los altares, escaparates y balcones exornados en el recorrido y calles aledañas. Ello bajo el sol que vislumbra la magnificencia del Santísimo.

Recogimiento extremo

José Antonio Martín Pereira | 8 de marzo de 2011 a las 16:28

El día saturado de gris invita a sumergir las reflexiones en el plano de lo místico, refugio de sensibilidades dispuesto a entorpecer posibles extravíos de la memoria en un momento, el vigente, ideal para ensalzar la vastedad que ensarta los muros. Existe una realidad por encima del almanaque, subrayando que los católicos no necesitamos esperar al Miércoles de Ceniza para rebuscar la introspección. Cada cual acude, cuando estima conveniente, a la comisura que une los bordes de su propia fe, reservando a Cristo el papel de guía y ejemplo, hoz que despeja de malas hierbas el camino trazado.

La soledad, recusada por la inherente condición de seres humanos, en ocasiones arriba con la inverosímil llave que hace girar el cerrojo impuesto sin condición por la mal llamada “sociedad del conocimiento”, revelando diferentes formas de encuentro entre lo terrenal y lo divino, y horadando los diques de la cobardía que ciertos grupos intentan levantar para anular al Dogma Verdadero.

Una de esas maneras de converger lo humano y lo bienaventurado toma cuerpo visible en San Lorenzo, a los pies del Señor, no obstante si su necesidad pasa por hallar un lugar donde todos los parámetros del recogimiento extremo se den cita, acuda cualquier tarde de viernes al interior del Convento de Santa Rosalía, sito en la calle Cardenal Spínola. Allí, el clímax que envuelve a la exposición del Santísimo Sacramento es sobrecogedor, digno de ser constatado. Si se decide a hacerlo, no olvide fijarse en el Retablo Mayor del presbiterio, obra del retablista y escultor portugués Cayetano de Acosta, entre 1761 y 1763, una auténtica maravilla.

Olvídese pues de contar los días, y disfrute de la cercanía a Cristo como método de bienvenida al Tiempo que ya aguarda pergeñado a renovar designios.

SantaRosaliaElMuñidor