Archivos para el tag ‘señal’

Acaba y empieza

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2011 a las 10:26

Como el recorrido de una espiral bipolar, la metamorfosis apura la distancia que le separa del extremo. Hace 29 días avivaba el paso, dejando atrás el pausado transitar que había contemplado la permuta de estaciones. En su marcha cuaresmal colmaba de atributos al álbum de realidades que perfilará su primera hoja cuando el blanco expropie el protagonismo al verde Parque de María Luisa. Poco resta para completar el ciclo compuesto por un sinfín de prolijidades, la ciudad apura los días concedidos a un anhelo que acaba y empieza.

En El Salvador la rampa ya aguarda. Mecano símbolo de la niñez con el que el tiempo ha sido generoso, preciado material impasible e invulnerable partitura al servicio de juegos. Llegó como regalo prematuro de Domingo para evocar a viandantes y nostálgicos rumores de zapatitos nuevos, es el último anuncio. Así que no lo piense y acuda a su encuentro, probablemente sus recuerdos lo agradezcan.

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Otra prueba

José Antonio Martín Pereira | 7 de marzo de 2011 a las 16:59

Será el azahar, que está germinando, pero hay más. Un cúmulo de materialidades aventaja a la primavera en sus transformaciones. Solapadas al tránsito del minutero, contribuyen amortiguando la antojadiza dilación, retando incluso a los derroteros por los que fluye la propia prudencia. Curiosa paradoja consumada, atendiendo al pensamiento, en ley positivista: siempre las mismas, cada año distintas.

Sondeando la ciudad, o sencillamente inquiriendo su alrededor, descubrirán la inmediación ansiada, configurada a base de pequeños matices. El cuerpo toma forma, suntuosa e innegable hechura. Y lo mejor es que cualquiera, de una u otra manera, puede ser testigo de la variabilidad con la que los seres humanos moldeamos el marco en el que desarrollar los deseos. Se hacen capirotes en la Puerta Carmona, otra prueba más con la que cubrir el desvanecimiento del anhelo.

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Señal, en Triana

José Antonio Martín Pereira | 26 de febrero de 2011 a las 13:42

El primer brote de azahar rememora a los sentidos la inmediación de la espera. Si buscan una señal, en Triana ya la tienen, porque allí el requiebro transfigurado en aroma empíreo conserva nombre de mocita del viejo arrabal: Patrocinio.

Reluce de hebrea la Madre del Cachorro, dando la bienvenida al cúmulo de nimiedades que a la postre conformarán la dosis perfecta de sensaciones dispuesta a dejarse embelesar cuando el sol de Domingo de Ramos desfile por las azoteas de la ciudad. Ha emergido la primera flor de nieve, abriendo paso a la Cruz de Guía que transita inapelable con destino a la Cuaresma. Entretanto, la luz azulea, apoderada de las tardes, imagina una primavera aún acicalada de singular invierno. Créanlo, y jueguen a ser niños percibiendo la veleidad, dádiva de una Sevilla que aveza sus muros al servicio de centenares de convocatorias formativas.

Ya lo saben, escudriñen al encuentro de signos, la mejor forma de mitigar la calma es aquella que revierte el valor de las pequeñeces, otorgándole lugar privilegiado al regazo de un anhelo que más pronto que tarde acompasará el tradicional resurgir de la divinidad eterna. Aprovechen el sol…

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