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Sillitas a tutiplén

José Antonio Martín Pereira | 19 de marzo de 2015 a las 9:40

La Sevilla de estos días cambia el tradicional se hacen capirotes por el nuevo modelo del se venden sillitas. Curiosa regresión de conceptos, justo ahora que el delegado de Empleo, Economía, Fiestas Mayores y Turismo, Gregorio Serrano, a través del Consorcio de Turismo de Sevilla, acaba de promocionar la Cuaresma y la Semana Santa de Sevilla en la británica ciudad de Londres con motivo de la nueva conexión aérea entre ambas ciudades. Esta imagen capta el escaparate de un comercio de la principal arteria comercial del barrio de Triana, por el que reflejará la candelería de la Virgen de la Salud cuando el Lunes Santo esté a poco de convertirse en recuerdo; pero fácilmente podría extrapolarse a otros cientos de negocios de similar tipología repartidos a lo largo y ancho de la capital y sus alrededores.

Las hay de distintos modelos y colores, para satisfacer los gustos del consumidor. Todas, sin excepción, esperan ser partícipes un año más del atentado estético, desmedido y egoísta contra los placeres que rodean al transitar de una cofradía; o lo que es lo mismo, he aquí una de las canteras de las que posteriormente nacerán muros infranqueables regentados por celosos guardianes de acera. Es evidente que la Semana Santa de calle no es la que fue, circunstancia que ocurre en gran parte porque las autoridades locales especulan mucho en la antesala pero llegado el momento esquivan las formas de efectuar remedios. Por ello volveremos a verlas, ya están preparadas a tutiplén.

sillas de los chinosFoto: Moisés Ruz

Semana Santa 2012: los debates

José Antonio Martín Pereira | 11 de abril de 2012 a las 11:22

Los Panaderos, y el exceso

Una cortejo desmembrado desde la Plaza del Salvador hasta la calle Orfila, objetivando el regusto de aquel sector que poco o nada tiene que ver con las cofradías, pero que aprovecha la más mínima para exhibir el lastimoso comportamiento del que habitualmente hace gala. El efecto atracción de una puesta en escena cuestionable, unido a la ruptura total de horarios (el palio de la Virgen de Regla entró por encima de las 4 de la madrugada), volvió a poner de manifiesto la cara más amarga que ostenta el capricho por estar más horas en la calle. Lo ideal sería hallar el protagonismo por medio de la caridad, aunque ello no suene tan rimbombante. Y a todo esto disponiendo de los cuerpos y fuerzas de seguridad como si la ciudad fuera nuestra.

 

Vera-Cruz y la reliquia del Lignum Crucis

Empezando porque la mayoría se enteraba el pasado Lunes Santo de qué era eso de un Lignum Crucis, y por qué la Hermandad de la Vera-Cruz le tributa honores como Titular de su cofradía. Hasta la fecha sin duda la cuestión más llamativa de cuantas se sucedieron en la Semana Santa de 2012. Dos corrientes, una a favor, que estima como válida la salida de una cofradía sin pasos para celebrar manifestación pública de fe sin necesidad de poner en riesgo el patrimonio material; y otra en contra, considerando que la estación de penitencia solo debe realizarse con la presencia de todos los titulares. Lo cierto es que aprovechando las inclemencias meteorológicas, no ha estado de más volver a los orígenes para poner sobre la mesa el verdadero sentido de aquello que celebramos.

 

Tiempos de espera

Hasta dónde es lícito alargar el tiempo de espera utilizado por las juntas de gobierno para decidir si ponen o no sus cofradías en la calle. Esta Semana Santa hemos sido testigos de prórrogas interminables solapadas a la emisión de partes meteorológicos. Pérdidas de mesura obviando el cansancio de los hermanos que agotan inquietudes en los templos, así como la propia dinámica de la ciudad, que no puede ni debe estar sujeta a determinadas acciones de las cofradías.

 

Las sillitas

No es nuevo, pero están ahí. Interminable hilera, o más bien muralla, en el tramo final de la calle Trajano esquina Plaza del Duque, paradigma de otras tantas zonas del centro de la ciudad. Ocupar un sitio y hacerse dueño de la calle imponiendo peaje a base de malas actitudes. Al final, y ya se ha comentado en ocasiones anteriores, es una cuestión que atañe solamente a la educación. No obstante existen alternativas que podrían regular el embrollo, por ejemplo, sancionar a los vendedores ambulantes.

Semana Santa 2011: sillas, sillitas y campamentos

José Antonio Martín Pereira | 27 de abril de 2011 a las 11:32

Menos protagonismo del esperado han tenido las sillas. Siendo como fueron uno de los objetos principales de la pasada Cuaresma parece que, ahora que relucen resúmenes de lo acontecido, su repercusión ha quedado diluida entre tanta agua de lluvia. Contadas alusiones a un «Plan Palio» el cual dados sus improvisados matices poseía todas las papeletas para resultar lo que finalmente ha sido: un fracaso. Porque no me negarán, era necesario tener valor para sentarse a esperar las cofradías bajo el sofocante calor del Domingo de Ramos.

Así que ni las asociaciones de mayores ni los hoteles, a los que el Ayuntamiento destinó el uso de los controvertidos asientos, han conseguido mitigar la indiferencia causada por los corralitos instalados en la Encarnación y otros puntos, demostrando que electoralismo y caridad no calzan por el mismo canto. Y ello pese a que Sacyr, la empresa concesionaria del Metropol Parasol, había editado un programa en el que se recogían las 15 cofradías que debieran haber pasado por el disonante hito arquitectónico de Jürgen Mayer, bajo el lema «Un gran lugar para vivir un gran momento de la Semana Santa» (casi “ná”). Así las cosas, hubo quien optó por ver cofradías sentado en las escalinatas de las “Setas”, frente a los que prefirieron ni acercarse al renovado espacio.

Cosa distinta, aunque bien pudiéramos usar aquí también el término corralito, es la que continúa rodeando a una moda la cual lejos de disolverse cada año afianza con mayor fuerza sus peligrosas raíces. La Semana Santa de calle no es la que fue, empezando porque las autoridades especulan mucho en la antesala pero llegado el momento esquivan las formas de efectuar remedios. Me sigue picando la curiosidad por saber si los chinos que campeaban entre el público sillitas en mano eran poseedores de algún tipo de licencia para vender en la vía pública, o simplemente esas acciones obedecen a determinadas excepciones fiscales como añadidura a la lista de bulos en relación a ese orden y por todos conocidos. Empezando por ahí sería posible asimilar el uso de los polémicos escabeles de mano siempre y cuando fuesen usados por personas a las que la salud demandara el invento. Cualquier ocupación fuera de esa circunscripción mantiene similitudes con un atentado estético, desmedido y egoísta contra los placeres que rodean al transitar de una cofradía. A muchos se les sigue olvidando que no son propietarios de la parcela donde plantan el trasero.

Y ligado al uso irracional de sillitas surgen los campamentos. Al más puro estilo dominguero de playa cualquier día encontraremos a más de uno con su mesita coronada por la tortilla de patatas y el picadillo. A la Alfalfa, lugar cumbre en este tipo de prácticas en pretéritos años, poco a poco se han ido adscribiendo otros como Trajano, Orfila, Lasso de la Vega, El Duque o Rioja, además de inmediaciones de capillas como la de los Marineros, donde a las cuatro de la tarde del Jueves Santo y bajo un intenso aguacero ya se observaban a los primeros guardianes de acera instalando cuartelillos. Tipología de prácticas superada incluso por irresponsables que desafían los cánones del ridículo toalla y neverita en el suelo. Claro que por propia integridad personal, a tenor de las pintas de los jóvenes individuos, mejor no detenerse buscando la instantánea para ofrecerles.

Dicho lo anterior, queda la impresión de que mientras se mantenga la moda expuesta el fino hilo sobre el que se sostiene la paciencia continuará soportando exceso de carga. Las actuaciones llegarán cuando lamentemos incidentes.

El «Palio» cimbrea

José Antonio Martín Pereira | 14 de abril de 2011 a las 11:40

Con carices de improvisación, y pese a las desconfianzas suscitadas, fuentes municipales afirmaban en la jornada de ayer miércoles que se montará el «Palio». Un «Palio» incierto desde su concepción, y en el que a escasas horas de que se despliegue el telón que dejará paso a la Jerusalén andaluza los varales siguen sin encajar correctamente en las aberturas de los estrechos basamentos ideados para su sustento. En Fiestas Mayores cierto descoloque, mientras el Consejo admite enterarse por la prensa. Ya ven la firmeza de las acciones por «socializar» la Semana Santa.

Así pues desde Plaza Nueva han confirmado se instalarán 500 sillas en cuatro puntos de la ciudad, concretamente en Reyes Católicos, San Gregorio esquina con la Puerta de Jerez, La Encarnación y en la calle Sinaí del Polígono San Pablo, a las que tendrán acceso personas mayores y discapacitados de hermandades y asociaciones. Serán un centenar en cada uno de esos puntos, exceptuando La Encarnación donde habrá 200, con la particularidad (o letra pequeña) de que en este caso aproximadamente 100 estarán dirigidas a los clientes de las asociaciones de Hoteles (75%) y Hostelería de Sevilla (25%), quedando el remanente para que el Consejo Municipal de Discapacitados las distribuya gratuitamente. No obstante, el Consistorio parece haber ofrecido algunas sillas (obviamente pocas) bajo el Metropol a las hermandades.

No sé que le parecerá, pero todo esto («Plan Palio») sigue sonando a cortina propagandística electoral y a nuevo esquivo Ayuntamiento-Consejo en el abordaje de una de las principales deficiencias de la Semana Santa de Sevilla, de nombre Carrera Oficial. Pasado el Domingo de Resurrección tocará evaluar si la improvisación surte efecto o por el contrario se mantendrá aconsejable la postura consistente en estudiar con profundidad cualquier tipo de cambio.

Y lo que no son sillas

José Antonio Martín Pereira | 1 de abril de 2011 a las 7:23

Permítame decirle, sigo sin ver claro el entramado «sillas» que pretende disponer el Ayuntamiento la próxima Semana Santa, así que de momento prefiero guardar cautela. Y no es que no haya hecho por entenderlo, es que ni ellos mismos terminan de ajustar las líneas del Proyecto («Palio»). Da la sensación de que alrededor revolotean votos y euros, recubiertos eso sí de una fina lámina de acción social (como si estuvieran vendiendo el helado del verano) de dudosa convicción.

El sistema, recuerde, se complementa con un Consejo ausente públicamente, con lo cual desde el Consistorio sobrentienden la validez de sus acciones al no encontrar otro punto de vista a sus planteamientos. La cuestión es que poco a poco la ciudadanía (o los cofrades en particular) también va asimilando esas intenciones como dialécticas, terminando por exhibir un camino despejado. A eso añádale las elecciones del mes de mayo, lo digo por depurar responsabilidades en un hipotético caso de que el experimento no saliera como prevén.

Aunque, dejando a un lado una planificación expuesta a la altura de lo sublime que ya veremos como consuma, los detractores del ensayo sostienen su disconformidad (sin hacer ruido en su defensa) al amparo de los «tapones» que pudiera ocasionar la colocación de asientos en la vía pública. Cierto es que a estas alturas (dos semanas escasamente separan del Domingo de Ramos) aún no ha comparecido nadie de la Delegación de Fiestas Mayores a exponer una serie de medidas para al menos intentar paliar los problemas de congestión en determinados puntos de la ciudad a lo largo de los días de Semana Santa, por mucho que se hablara de ello al término de la pasada. Particularizando en la zona de la Alfalfa quizás entienda mejor por donde van los tiros. Auténticos campamentos levantados en las aceras (con sillitas de los chinos o sin ellas) imposibilitando el paso de viandantes desde horas antes al paso de las Cofradías. Evidentemente estamos ante una falta de civismo tremendamente difícil de corregir por parte de las autoridades públicas, pero se echan en falta intentos antes de que alguna desgracia obligue a ejecutarlos.

Tan preciso es deshabilitar como habilitar…

sillitas

«Plan Palio»

José Antonio Martín Pereira | 19 de marzo de 2011 a las 15:16

Digamos que está por cuajar. La idea de «socializar» la Semana Santa viene de lejos, con la salvedad de que ahora mayo toca a las puertas y se agotan los plazos para el correcto engendro. En su última Semana Santa como alcalde, la de este año, Monteseirín pretende habilitar parcelas de sillas gratuitas en zonas amplias, como la alianza Reyes Católicos-San Pablo, la Puerta de Jerez, y por supuesto la Encarnación, en un intento salvaje éste último por promocionar el controvertido Metropol Parasol. Además, la idea pretendería extrapolarse hasta determinados barrios, caso del Polígono de San Pablo, El Cerro o San Gonzalo. ¡Ahí es “ná”!

Por el Consejo ni pregunten. Callan y otorgan, o como mucho se pronuncian con la boca pequeña, ¿por no molestar o por falta de argumentos? Tal vez por las dos cosas… Mientras tanto, a menos de un mes para el Domingo de Ramos sigue sin quedar claro a quien iría dirigida la teórica medida con visos de improvisación, si al colectivo de ancianos y personas con movilidad reducida, al de los turistas, o a ambos en una peligrosa mezcla de churras con merinas. Lo único que a estas alturas de la película parece estipulado es que será el Consistorio, a través de la Delegación de Bienestar Social, quien reparta los tickets que permitirán el acceso a tan singulares lugares. Un servidor, por si acaso cuela, ya tiene apalabrado con un amigo hostelero un «certificado de turista», porque en Semana Santa los pies nunca reciben con desagrado un descansito, aunque sea al sol.

La ampliación selectiva de las sillas (vulgo «Plan Palio»), caballo de batalla de tantos, mantiene firme candidatura al estrellato de la ostensible Cuaresma. Tomen nota…

Buscando apelativo

José Antonio Martín Pereira | 10 de marzo de 2011 a las 18:22

¿La Cuaresma de qué? Con la consumación del ritual de la ceniza (y los cenizos vaticinando lluvia), se antoja buen momento para puntualizar brevemente los asuntos que perfilarán el devenir en el tránsito hacia el Domingo de Ramos. La Cuaresma más tardía desde 1943 se ha presentado, como no podía ser menos, cargada de contenidos, unos serán protagonistas y otros, más afortunadamente que otra cosa, parece dejarán de serlo. Al final, cargaremos de elementos superfluos la estación espiritual anterior al Misterio Pascual.

Buscando apelativo, diferentes incógnitas presentan candidatura con intensidad variable de cara a levantar el ficticio altar andamiado a base de plataformas sostenidas por argumentos de diferente consideración. Sin lugar a dudas, dos temas parten a priori con ventaja en la carrera de la popularidad, dada la controversia generada. De un lado el cisma «Nazarenas» (decretazo en mano), implorando la primera Semana Santa en plena igualdad, y de otro el bautizado como «proyecto palio» (cada vez oliendo más a politiqueo infame), respondiendo a las pretensiones del Consistorio en su afán por conseguir lugares que atenúen, momentáneamente, los deseos de ampliación de la Carrera Oficial. A ello pudiera unirse lo referente a cambios en horarios e itinerarios (significativos en el Jueves Santo), algún que otro estreno, o la extrañeza de sentir la primera Madrugá del Gran Poder tras la brutal (y casi impune) agresión sufrida a mediados del pasado mes de junio. Por cierto, añádanle música y composiciones para todos los gustos (por desgracia) y estilos, que eso da mucho juego.

Por suerte, la presente Cuaresma huella sin el recurrente guijarro de las últimas ediciones. Monseñor Asenjo cerraba, varios meses atrás, cualquier barrunto de incorporación a la nómina del Sábado Santo por parte de La Resurrección. El resto de la película seguramente ya lo sepan. Ahora solo falta que la cancela quede bien ocluida, evitando dejar pasar demagógicas propuestas y ansias de foto, que la precampaña electoral es propicia a ello.

Atendiendo a la brújula, que no se pierda el norte.

ElMuñidor

Habrá más sillas

José Antonio Martín Pereira | 5 de marzo de 2011 a las 13:03

Habrá más sillas. Sí, como lo oyen (o mejor dicho, leen). ¿Para ver mejor la Semana Santa? No, para promocionar el Metropol, que buena falta le hace después del escaso «feeling» generado, merced al sobrecoste y los retrasos atesorados (obviando su diseño). Según parece, existe principio de acuerdo formal entre el Consistorio y la empresa propietaria del suelo (Sacyr) para la instalación de una grada con 200 sillas en las escalinatas principales del Metropol Parasol durante la próxima Semana Santa. Supuestamente las pretensiones pasan por dar continuidad al permiso, «aunque este primer año se trataría como una actividad más de promoción de la Plaza de la Encarnación». De lo último se deduce una clara maniobra política (otra más) de cara a mayo, aprovechando el tirón de público que movilizan las Cofradías sobre el centro de la ciudad.

Menos se especifica la preferencia para la adjudicación de los asientos, ya que de manera conjunta hacen referencia a personas de movilidad reducida, con hosteleros y guías turísticos. Algo que suena, cuánto menos, raro, dando que pensar que aquí las intenciones pasan ineludiblemente por sacar tajada del impacto que tiene cualquier actividad convocada en las calles del centro, en esta ocasión la Semana Santa.

Conviene recordar que serán hasta 15 las Cofradías que transiten por algún punto de la Plaza de la Encarnación este año. El Domingo de Ramos, las Hermandades de La Cena y San Roque en sus recorridos de ida, y las de La Hiniesta y La Amargura de regreso. El Lunes Santo, Beso de Judas a la ida y Polígono de San Pablo a la vuelta. El Martes Santo, San Benito (ida). El Miércoles Santo, La Sed y Cristo de Burgos, ambas a la ida. El Jueves Santo, Los Negritos (ida) y La Exaltación (ida). En la Madrugá, Los Gitanos a la ida y La Macarena de vuelta. Y el Sábado Santo, Los Servitas (ida) y La Trinidad (ida).

A la espera de noticias que confirmen lo anterior, las intenciones apuntan que la Semana Santa venidera contará (al menos) con un nuevo punto de aforo reservado. Seguiremos pendientes.

metropol