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Las vísperas

José Antonio Martín Pereira | 17 de marzo de 2016 a las 16:16

Las vísperas se circunscriben en la confluencia desordenada de signos que hacen presagiar el nuevo rumbo por donde discurrirá la añoranza, toda vez la mañana soñada despierte a la conciencia con sus genuinas ráfagas de luz como sólo ella sabe. Se cruzan tópicos, alivio para la impaciencia que trata de obrarse hueco entre las frescas madrugadas de marzo. Falta poco, muy poco, y el estampido de belleza se derrama a lo largo y ancho del difuso escenario. Entretanto el símbolo de los símbolos aguarda, ahondando en las entrañas donde la conversión escribe el epílogo de una Cuaresma que lentamente se desvanece ante la ponderación de lo que está por venir.

cruces

¿Es Rampa o “Rampla”?

José Antonio Martín Pereira | 20 de marzo de 2012 a las 11:00

He aquí Aquella a la que el Maestro D. Antonio Burgos con esmero denomina Rampla, tomando como propia una de tantas acepciones terminológicas del rico acervo popular, de ésas que nada se ajustan a las indicaciones de la Real Academia Española pero que todos acertamos a identificar e interpretar. Instalada sobre el piso contiguo a la Colegial del Divino Salvador ya descansa, vanidosa, como lo viene haciendo desde hace más de cuatro décadas. Mecano símbolo de la niñez con el que el tiempo ha sido generoso, preciado material impasible e invulnerable partitura al servicio de unos juegos relatados por generaciones. Llegó como regalo prematuro de Primavera, apenas un puñado de horas antes, evocando nostálgicos rumores de zapatitos nuevos a la vez que abriendo paso a la estación que dictamina el inagotable cariz de la ciudad eterna. Es el último anuncio, y trae consigo la sombra de la emoción.

Dejó escrito Aristóteles que ‘una definición es una frase que significa la esencia de una cosa’. En definitiva la Rampa, o Rampla, en sí misma lo es.

Acaba y empieza

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2011 a las 10:26

Como el recorrido de una espiral bipolar, la metamorfosis apura la distancia que le separa del extremo. Hace 29 días avivaba el paso, dejando atrás el pausado transitar que había contemplado la permuta de estaciones. En su marcha cuaresmal colmaba de atributos al álbum de realidades que perfilará su primera hoja cuando el blanco expropie el protagonismo al verde Parque de María Luisa. Poco resta para completar el ciclo compuesto por un sinfín de prolijidades, la ciudad apura los días concedidos a un anhelo que acaba y empieza.

En El Salvador la rampa ya aguarda. Mecano símbolo de la niñez con el que el tiempo ha sido generoso, preciado material impasible e invulnerable partitura al servicio de juegos. Llegó como regalo prematuro de Domingo para evocar a viandantes y nostálgicos rumores de zapatitos nuevos, es el último anuncio. Así que no lo piense y acuda a su encuentro, probablemente sus recuerdos lo agradezcan.

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