El Muñidor » Soledad

Archivos para el tag ‘Soledad’

Vacío

José Antonio Martín Pereira | 6 de abril de 2020 a las 11:04

La Semana Santa tiene su fundamento en el Triduo Pascual, que celebramos entre el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. Pero es el Domingo de Ramos el día del primer encuentro con las cofradías y los misterios que éstas representan de la Pasión y Muerte, el primero también en esa preparación vivencial que, unida a los Evangelios, nos conducirá a la Resurrección del Señor.

Sin embargo el Domingo de Ramos de 2020 quedará para siempre grabado a fuego en la memoria de todos. El guión estaba escrito desde hacía semanas, e incluso se podría decir que habíamos disfrutado del tiempo suficiente para asimilarlo. Sería imaginábamos, una Semana Santa mucho más reflexiva, más intensa en lo personal, sin añadidos externos, una Semana Santa simplemente sin procesiones.

Y en parte el día inaugural con el que se inicia la celebración vino cargado de aire fresco para los pulmones, oxígeno para la mente confundido entre los habituales deseos de reencuentro. Pero también dejó en todos y cada uno de nosotros un inmenso vacío creciente conforme pasaban las horas, similar en parte al que debió sentir Cristo cuando fue traicionado por Judas y abandonado por sus discípulos. Soledad que es uno de los grandes temores de los que huimos por naturaleza como seres racionales, y que atrapa diariamente a muchas personas por distintas causas. Tristeza como la que está marcando a innumerables familias la crisis global que nos está azotando. Melancolía creciente.

Por ello precisamente hoy más que nunca debemos mirarnos en el desamparo del Cautivo, forzar ese acercamiento por medio del pensamiento para que las circunstancias dolorosas por las que atravesamos, también las personales y las de quienes nos rodean, se vuelvan menos amargas. Valorar la vida. Al fin y al cabo la historia de la Semana Santa tiene un final conocido, la Resurrección de Cristo, y un mensaje de esperanza que no defrauda.

Cautivo_Santa_GenovevaFoto: Jesús Giraldo

La soledad…

José Antonio Martín Pereira | 20 de abril de 2012 a las 11:32

Dejando atrás la vorágine de curiosidad y frikismo propia de la antesala de aquellos días que bautizara el Maestro Antonio Burgos como del Gozo, y entretanto el Real de la Feria termina de acicalarse al abrigo de una portada cuya imagen (una vez inaugurada) vendrá a reflejar uno de los emblemas cofrades por excelencia, los templos, cual lugares de oración que son, recuperan a lo largo de este tiempo sus funciones originarias, incluso ofreciendo a los fieles instantes de intimidad.

Más por suerte que por desgracia, los efímeros altares de calle, vulgo pasos, permanecen ya en un recuerdo que nadie oculta dejó heridas por sanar, pero que sin embargo ahora apunta a la tercera de Pascua en su afán por seguir hallando el verdadero sentido de los cronómetros que ya miden la espera. Entretanto la soledad, perseguida o no, contribuye a dirimir en favor del rumbo idóneo, máxime estando cortejada por el haz de luz con epicentro en la Esperanza, auténtico eslabón de fiel compañia.

La frontera, en San Lorenzo

José Antonio Martín Pereira | 17 de febrero de 2012 a las 16:24

Como frontera que separa expiración y nacimiento, o crepúsculo de amanceres que descienden sondeando un horizonte cargado de particularidades, en San Lorenzo la Soledad reencarna un fervor que traspasa la empalizada donde aguarda la lógica, entronizando el apellido que hallara allá por 1868, año en el que la corporación se estableciera bajo estos muros.

Y rememorando estampas de antaño, un año más, las cinco naves que conforman el templo, con la del ‘Evangelio’ al frente por razones obvias, y el retablo mayor cuya estructura realizara el mismísimo Martinez Montañés, son testigos del respeto incondicional con el que buena parte de la ciudad entiende a la Virgen en cuyas manos se gesta la Resurrección, cada tarde de Sábado Santo, del Dios cercano, el Gran Poder.

Los siglos pasan, y sin embargo Ella, la Soledad de San Lorenzo, cual azucena sevillana, mantiene un esplendor de eterno preludio sobre lo que vendrá, acopiando sueños e ilusiones.

Foto: Jesús Romero