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La fuerza de lo efímero

José Antonio Martín Pereira | 3 de abril de 2017 a las 10:54

El tiempo pasa, Ella permanece. No existe mejor definición que describa el milagro que cada año nos regala la primavera. La Macarena ya aguarda una nueva luna llena en su paso, señal inequívoca del inexorable transitar del tiempo, preludio inigualable de la fuerza que es capaz de despertar lo efímero, como si todo el año lo pasáramos esperándola. El ciclo, una vez más, se ha consumado en el desvanecer lento que ofrece el epílogo de la Cuaresma para alcanzar la conclusión, el teorema indescifrable que es Ella. Con la Esperanza en su altar de calle por encima de la belleza lo que brota de nuevo es la luz de la Palabra, en lo que se deduce como una invitación clara, concisa y directa para que mantengamos viva la llama de la fe.

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Foto: Hdad. de la Macarena. Álvaro Heras

Otro dominio precede

José Antonio Martín Pereira | 30 de enero de 2014 a las 11:03

Ahora que la cadena del frío reduce su opresión, los dominios del silencio ceden paso a la algarabía propia de una ciudad que tiende, como es habitual, su mano al fulgor previo a la primavera. Respecto a la lluvia ni un ápice de nuevos designios, con la correspondiente alteración biológica adscrita al fenómeno, a la que se adhiere la particular y eterna preocupación del cofrade que sostiene que ésta retornará cuando menos se la desee.

En este sentido, esboza la luna la firme realidad de que en unas semanas el Tiempo Ordinario que viera su origen tras la Fiesta del Bautismo de Nuestro Señor, terminará por hallar el fin cerca de la calle Toneleros, como si de una composición de Juan Valdés se tratara, en el encuentro del Cristo que reparte Salud desde el Real de la Carretería.

A partir de entonces, la gubia que desde hace siglos talla la hechura con la que Sevilla recibe a la hilera de palmas que determinan que un domingo que es mudable se alce con el honor de ser el día más especial del año, se declararará dueña de delirios, a la espera de que abril trace el guión y el Giraldillo el camino. La Gloria hoy está un paso más cerca…

Triana Sevilla

Horizonte terso…

José Antonio Martín Pereira | 16 de enero de 2014 a las 12:52

Enero y los primeros brotes. Sibil donde los propósitos buscan hueco. Nubes de almidón conquistan el cielo. Reflejos sobre charcos. Reloj pasivo sobre una realidad que se cierne lentamente. Escarcha mañanera emulando finas lágrimas de cera. Cada hoja en el suelo es una vértebra más en el calendario de los contadores que buscan volver a partir de cero. Y en menos de lo que las sombras tardan en reconquistar la plaza del Molviedro en el epílogo de cada tarde, la metamorfosis de la ciudad presentará sus primeros síntomas, simbiosis de ejercicio inexplicable. Horizonte terso…

Sevilla

¿Afectarán los recortes en la AEMET?

José Antonio Martín Pereira | 20 de enero de 2013 a las 12:52

Más pronto que tarde se escribirán páginas de infundados pronósticos meteorológicos para Semana Santa. Comenzará, pues, a completarse de teorías el esquema de alertas que cada año configuran los gurús de turno en la materia, pseudo-aprendices de la ciencia, poco o nada correspondido a los efectos. Al final, será la propia variabilidad de la primavera la que dictamine sus pautas, certificando que cuanto más cercanas al suceso las previsiones, mejor.

No obstante, ciñéndonos a los predicciones del organismo oficial dedicado a estos menesteres en España, la Agencia Estatal de Meteorología, se da la circunstancia de que este año los recortes en sus servicios podrían alterar (en caso de proceder) el uso que las cofradías hacen de los mismos cuando la Semana Santa se plantea incierta en lo que a la meteorología respecta.

Por el momento, la limitación de algunas de las prestaciones públicas que hasta ahora prestaba dicho organismo, desde el pasado mes de noviembre, llega a consecuencia de la reducción del presupuesto de la Agencia en 40 millones en los últimos dos años, de ahí la necesidad, refrendada por aquel entonces por su presidente, Daniel Cano Villaverde, de generar productos que les permitan atraer ingresos y, de esta forma, «salir más baratos a los españoles».

En este sentido, vayamos a lo que verdaderamente nos pueda interesar en cuanto al papel que juega la Agencia Estatal en las cofradías cuando se precisa de sus servicios, atendiendo a los Presupuestos Generales del Estado para este 2013. Por consiguiente, en lo referente a este organismo para el presente curso, el presupuesto de ingresos y gastos asciende a un importe total de 82.692.560 euros, lo que supone una nueva reducción presupuestaria por un importe total de 4.633.020 euros, con una disminución del 5,31% respecto al presupuesto de AEMET del año 2012, que a su vez fue recortado en un espectacular 28,89%. Con ello, el recorte presupuestario acumulado en estos dos últimos años para la Agencia Estatal de Meteorología es de un 32,66%, o en millones de euros, una pérdida presupuestaria de 40.103.960 euros. Sintomáticas son la reducción del 2% en gastos de personal, así como la creación de una nueva tasa por prestaciones patrimoniales públicas por servicios meteorológicos prestados en los aeropuertos gestionados por AENA Aeropuertos por importe de 10.000.000 de euros. Esto último cobra especial interés, teniendo en cuenta que gran parte de las consultas que realizan las cofradías cuando surge, se dirigen al Aeropuerto de San Pablo directamente.

En definitiva, y sin intención de crear inquietudes, se da la circunstancia de que tal vez para la Semana Santa venidera sean necesarias alternativas oficiales en lo relativo a las previsiones del tiempo, dadas las reducciones en el organismo oficial anteriormente esbozadas. Lo mejor, eso sí, será no tener que recurrir a ello.

Incertidumbres meteorológicas

José Antonio Martín Pereira | 22 de marzo de 2012 a las 12:41

Sin intención crear alarmas, y tomando por marco aquello que relatara el madrileño escritor Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594), en cuanto a que «el miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente», conviene no obviar, por poco que nos guste, todo lo concerniente a los modelos del tiempo para la Semana de Pasión. En este sentido, en la conciencia de la Sevilla cofrade es sacar a la palestra lo relativo a la «ciencia que estudia los fenómenos atmosféricos, las propiedades de la atmósfera, y en especial su relación con el tiempo atmosférico y la superficie de la tierra y mares», entiéndase por Meteorología según el propio Instituto Nacional de Meteorología, y avivar recientes recuerdos cargados de ingratitud. A ello súmese un curso fluvial, el presente, anómalo en sus características, el cual no sabemos si terminará por convertirse en un arma de doble filo.

El caso es que, con la prudencia propia ligada a lo que significa pronosticar más allá de cuatro o cinco días vista, empieza a tomar partido cierta inherencia a la inestabilidad (atmosférica) al menos para la primera mitad de la Semana Santa (en lo correspondiente a Sevilla). Los modelos (que no previsiones) que ofrecen algunas de las fuentes más fiables para ello coinciden, dentro de la tendencia invariable de las últimas semanas, en que las advecciones de aire frío en altura debilitarían el sistema de altas presiones dominante. No obstante, la experiencia dicta que los mapas a medio plazo (entre 7 y 10 días vista) suelen vaticinar situaciones más dramáticas a las que finalmente se producen. A ello añádase un hecho muy importante, el que tiene que ver con las oscilaciones del Íncide NAO, las cuales de aquí al día 1 (de abril) se espera sigan siendo positivas, o lo que es lo mismo, según la referida Oscilación del Atlántico Norte (NAO), que es el modo dominante de la variabilidad del clima invernal en la región del Atlántico Norte, las altas presiones dominarían Azores, limitando con ello el acceso de borrascas atlánticas del oeste.

Por el momento toca esperar con intenciones puestas en la mitad de la semana próxima. Será a partir de entonces cuando las predicciones tomen cuerpo en el apartado de la certidumbre.

Y este año qué, ¿hay miedo?

José Antonio Martín Pereira | 13 de marzo de 2012 a las 16:31

La tendencia natural del cofrade, inspirada en el miedo a las isobaras cada vez que marzo echa el ancla, este año parece no estar llevándose a la práctica. Se denota la sensación de igual forma en las tertulias a pie de barra (de bar) o a través del superficial bicheo en la Red de redes. En la memoria aún pesa el drama de ilusiones que privó a la ciudad de un reguero de intensidad difícilmente reemplazable, y como tal la cautela, con paso firme y decidido, domina el presente.

Por consiguiente, y dejando a un lado todas las vías que conduzcan cerca de los pronósticos de las cabañuelas, aún es pronto para sacar conclusiones en firme, no se lleve a error. En este sentido una recomendación, evite en la medida de lo posible a los gurús, porque no será aproximadamente hasta el Domingo de Pasión cuando los modelos adquieran cierta fiabilidad a la hora de diagnosticar posibles tendencias.

En definitiva, lo más interesante hasta la fecha es que los expertos coinciden en que en el conjunto del mes de abril, en España, se rompería la inercia de tiempo seco que venimos arrastrando desde diciembre. Los mapas dibujan anomalías positivas de precipitación en casi todo el territorio, salvo en el tercio Norte peninsular. Si le interesa el tema, una de las pocas Webs certeras es Cazatormentas.net, desde donde se extrae la siguiente previsión para el Domingo de Ramos (emitida el sábado 10 de marzo).

Dicen que no

José Antonio Martín Pereira | 8 de octubre de 2011 a las 8:45

Fíjese que no me lo creo, tal vez por lo que otras veces defendí y a día de hoy sigo haciendo, la climatología es una ciencia extremadamente compleja en la que el diagnóstico de variables a largo plazo suele invocar a la aventura, motivo suficiente para apelar a la más prudente de las cautelas. No obstante, el panorama acaecido durante la pretérita Semana Santa inconscientemente invita a que la razón aparte el cerco sobre la lógica, dejando paso a determinados supuestos los cuales, aún alejados del convencimiento, logran instaurarse en el pensamiento dada la propia necesidad humana de atender al optimismo.

Así las cosas, los días que marchan son utilizados por los cabañuelistas para establecer pronósticos de cara a los próximos meses y en función a diferentes métodos ancestrales obtenidos de la observación de la naturaleza, incluyendo sobre los mismos predicciones de cara a la Semana en la que Dios volverá a tomar las calles de Sevilla. Y el patrón, sin escepticismo de por medio, no pinta nada mal, o al menos eso es lo que se deduce a partir de los modelos elaborados por el Sevillano Antonio Cimarro y el granadino Antonio Baquero, esbozados ambos a la agencia de noticias Europa Press. Ambos defienden que será una Semana Santa seca.

A pesar de ello, y con la consciencia en pie para respetar a todo aquel con buenas dotes para la interpretación del tiempo, personalmente reafirmo mis pensamientos en cuanto a lo aventurado que resulta predecir o estimar, con bastantes meses de antelación, el tiempo que tendremos en la fecha referida, dada la premisa fundamental que existe en climatología: es imposible predecir el tiempo atmosférico al 100%.

Más que admitir, idealice…

Falsos pronósticos

José Antonio Martín Pereira | 9 de abril de 2011 a las 12:34

Como falsos pronósticos concretaría un positivista a la vorágine de cábalas meteorológicas desarrolladas por los multiplicados “doctorados en climatología” cuando la Semana Santa asalta las hojas del calendario. Hagan memoria y díganme si no están hartos ya de tanto entendido suelto. Y concédanme su beneplácito para ser tan claro en mis afirmaciones, porque no me negarán, llevamos una Cuaresma (siguiendo la costumbre) rebosante en impropiedades, como en botica. Que nadie se sienta ofendido.

Gurús ajenos a la premisa fundamental (e irrebatible) en climatología: es imposible predecir el tiempo atmosférico al 100%. Un servidor siempre usa el mismo ejemplo, piensen en los elevados costes relativos al envío de sistemas operativos al espacio exterior, a su servicio se disponen las más precisas técnicas en predicción y aún así la casuística ofrece numerosos ejemplos de lanzamientos suspendidos por motivo de condiciones desfavorables. Cierto es que existen quienes poseen buenas dotes para la interpretación del tiempo, pero de ahí a aventurar con varios meses de antelación el que tendremos para la Semana Santa, que es lo que el cofrade ansía, hay demasiado abismo. Mención aparte a los cabañuelistas, ahí reconozco una vez más un especial escepticismo, ya que científicamente (la climatología es ciencia) los métodos ancestrales utilizados carecen de empirismo. Resulta chistoso eso de «las cabañuelas anuncian tiempo inestable para Semana Santa», como si el clima de primavera fuera estable (sí, dije clima en vez de tiempo). Asimismo, añadan las propias contradicciones entre los dedicados a este tipo de prácticas (que no métodos), unos dicen que lloverá y otros sostienen que no lo hará. Claro, así a los que aciertan poco menos que les beatificamos, y a los que no lo hacen simplemente les dejamos caer en el olvido. Ya me entienden.

El puzzle de las incoherencias meteorológicas lo completarían los dedicados a repasar (que no interpretar) los pronósticos realizados por expertos, vulgo presentadores/as de radio o televisión, “graduados” en el ejercicio de la negatividad y los malos augurios además de acentuados desconocedores de las complejidades del clima. En este sentido lo peor es leer o escuchar mezclas terminológicas al libre albedrío (“clima” y “tiempo” como sinónimos), producto como les decía de la incomprensión. Permítanme ser más explícito utilizando una paradoja, si preguntásemos a estudiantes del primer curso de la ESO  cómo identifican el clima primaveral de Sevilla seguramente responderían algo similar a lo siguiente: «el Clima Mediterráneo concentra sus precipitaciones en otoño y primavera». Visto que de meteorología prácticamente todo el mundo entiende apliquémoslo sin utilizar la ciencia, emitiríamos una conclusión parecida a esta: lloverá en Semana Santa porque la celebramos bajo un clima en el que las lluvias cuentan con un considerable porcentaje de probabilidad.

He querido expresarles que de nada sirve especular aún, el tiempo para Semana Santa se conocerá con relativa fiabilidad días (no más de dos o tres) antes al Domingo de Ramos. Hasta entonces, los expertos vendrán elaborando modelos ajustados a la deducción de variables, reduciendo el margen de error conforme nos acerquemos a la fecha. Mejor será preocuparse por exprimir la Cuaresma.

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