Archivos para el tag ‘Twitter’

¡Dejen de meter miedo!

José Antonio Martín Pereira | 2 de marzo de 2018 a las 13:25

La seguridad se ha convertido en uno de los objetos de debate prioritarios para cualquier equipo de gobierno que se preste. La extrema sensibilidad con la que los ciudadanos afrontamos el tema sitúa a las Administraciones ante una responsabilidad sin precedentes hasta ahora, y a la Semana Santa de Sevilla, expuesta a una encrucijada de intereses peligrosamente contrapuestos.

Partiendo de la base que en la Semana Santa de Sevilla son casi 3.000 los agentes de la Policía Local y fuerzas de seguridad del Estado quienes integran el operativo puesto en marcha para la ocasión, fruto de la colaboración entre la Delegación del Gobierno en Andalucía, el Ayuntamiento y la Delegación de la Junta en Sevilla, los graves incidentes acaecidos durante la pasada Madrugá han determinado un giro radical de cara a este año, concretado en una serie de medidas destinadas a evitar situaciones similares.

En este sentido, amén de ciertas innovaciones técnicas preventivas añadidas a algunas modificaciones de horarios e itinerarios, hemos pasado, radicalmente, de intentar buscar las causas y los culpables de aquellos desgraciados incidentes, que los hubo (y sino que pregunten a los Diputados Mayores de Gobierno de las distintas cofradías implicadas), a la última de todas, es decir a que nos intenten hacer creer que una serie de mensajes en cadena difundidos a través de WhatsApp y Twitter van a salvarnos de la histeria colectiva que genera la propia naturaleza humana ante lo gravemente desconocido.

Todo en mitad de una Semana Santa cada vez más encorsetada, la de los últimos años, en la que los cortejos atraviesan calles desiertas o, en su defecto, caminan en el sentido que marcan las vallas de color limón. Una Semana Santa gobernada por una falta de educación exacerbada, por la constante desacralización de sus otrora fervientes signos, y por la escasa unión que demostramos los cofrades cuando se trata de afrontar aspectos básicos. Una Semana Santa, además, en la que interesadamente el pánico ya derrama chorreones de cera hirviente, en la que se ponen parches a no se sabe el qué, pero que hábilmente están consiguiendo fermentar entre intereses personales para, tal vez, dejar constancia de algo que para nada necesitamos.

Llegados a este punto nos preguntamos, ¿qué pasará?; ¿a quién debemos temer?; ¿quién es nuestro enemigo?; ¿contra quién saldremos a luchar?. Miedo, si repasamos la Historia, pasarían nuestros hermanos en tiempos de la Segunda República, por citar sólo un ejemplo de uno de los períodos más infaustos a los que han sobrevivido nuestras cofradías, porque lo que ahora se observa más bien se entiende como relativización de intereses de cara a colocar a la Semana Santa y a sus cofradías una bomba de ventilación para insuflar respiración asistida ante determinados problemas de salud que no se corresponden como mal endémico de la celebración, sino que más bien pertenecen a la degradación colectiva de la sociedad que formamos parte.

Y es que desgraciadamente , los problemas a los que se enfrentan las cofradías no son exclusivos a la celebración de la fiesta, sino que afectan a lo cotidiano y precisamente por ello pasan desapercibidos a la conciencia universalizada. La Semana Santa en general, la Madrugá de Sevilla en concreto como principal objeto de debate, se alza como un simple altavoz por la dimensión que obtiene todo cuanto se le interpone.

Por ello pienso que si no se atajan de raíz las verdaderas inquietudes en materia de seguridad que como vecinos nos intimidan en nuestro día a día, los que se evidencian provocados por la masificación de las calles en Semana Santa, buena parte o todo lo que intentemos caerá en saco roto, porque los problemas no vienen cuando una cruz de guía traspasa el dintel de su templo y pisa la calle, ni tampoco lo traemos los cientos de miles de personas que tranquila y educadamente, como por cierto se viene haciendo desde que las cofradías tienen su origen, salimos a conversar con Cristo y su Bendita Madre contemplando serenamente el milagro de cada primavera y disfrutando de la ciudad a la que amamos; los problemas los traen, y reitero no exclusivamente en Semana Santa, quienes ponen su ausencia de civismo y valores al servicio de la ley que los ampara, protege y acoge.

¿O es que acaso los botellones y las peleas ocurren sólo cuando hay hermandades en la calle? Siendo así, es decir, utilizando a la Semana Santa como gran laboratorio de pruebas, hemos de reconocer que la mayor preocupación para muchos de los que salimos, insisto tranquila y educadamente, a participar de la protestación colectiva de fe que es la Semana Santa, pasa por las dichosas sillitas plegables, las cuales cumplen una década entre nosotros y a las que nada ni nadie parece poner remedio.

Dejando claro, pues, que toda acción formativa debe tener como principal objetivo ser de utilidad, y que algo es útil cuando satisface una necesidad, y la seguridad no sólo es necesaria, sino obligatoria para todos, resulta evidente también que la Semana Santa de Sevilla requiere de una reforma integral en la que participen de manera unánime cada uno de sus agentes. Cierto es, y así lo reconocemos quienes participamos de ella durante los 365 días del año, que las hermandades son reticentes a cambios drásticos inmediatos, pero no es menos cierto que si no hubieran sabido adaptarse a los vaivenes del tiempo con toda seguridad no habrían llegado al presente, con lo cual ese cambio, en el que a menudo se omite a Dios, no pasa ni de lejos por el control de las redes sociales ni tampoco puede ser guiado por agentes externos ajenos en buena parte a la integridad moral y sustancial de nuestras cofradías, y que han visto aquí un extraordinario filón de negocio.

Empecemos a construir por abajo, y no desde arriba, fomentando la educación en valores en casa, en los centros educativos o en las propias hermandades, puesto que ahí reside la clave, permitiendo dicho sea de paso a la Semana Santa aprovecharse de la modernidad que nos rodea sin renunciar a la esencia y al compromiso cristiano que la sostienen. Abracemos su combinación. ¡Dejen de meter miedo!

Semana_Santa_Sevilla

El capataz cesado

José Antonio Martín Pereira | 4 de octubre de 2016 a las 10:56

Ocurría ayer a eso de la media tarde, ahora que tanto interés suscita el impacto que generan ciertos temas sobre las redes sociales, que en un país que va camino del año con un Gobierno en funciones una cofradía y una persona, el capataz cesado, se colocaran al frente entre las principales tendencias de opinión del momento. La circunstancia puede resultar anecdótica, sin embargo también es reveladora en cuanto a la dimensión que un simple relevo de funciones, cuyas razones existirán y hasta lo presente no han trascendido, puede desencadenar en los cimientos sobre los que descansa el orbe del peliagudo mundo cofrade sevillano y desde ahí ser extendido. Es para hacérnoslo mirar…

Los Negritos Sevilla

Vía Crucis: más rezar, y menos tuitear

José Antonio Martín Pereira | 15 de febrero de 2016 a las 11:53

Sevilla vive bajo la jurisprudencia de las nuevas corrientes de pensamiento cofrade que sólo tienen motivación por pisar el mármol de una iglesia para fotografiar imágenes y altares, así como por el estado de los alfileres de los tocados de las dolorosas y por la meticulosa colorcación de las piezas de cera. En realidad son los mismos, pero han mejorado sus medios. Antes se dispersaban con la agenda en la memoria y una camarita del tres al cuarto camuflada en el interior de horteras bandoleras, y ahora utilizan dispositivos móviles de última generación (algunos no han dejado las bandoleras) que les permiten inflar con relativa regularidad temporal las redes sociales, relegando a los protagonistas a la simplicidad de banales obras de arte, y obviando muy a menudo su verdadero carácter de imágenes sagradas.

Lo cierto es que tales generaciones de capillitas de smartphone, a los cuales no debemos caer en el error de encasillar en un grupo de edad determinado, han invadido con sus acciones actos hasta ahora solemnes como el traslado del Señor de las Penas de San Vicente o de la Soledad de San Lorenzo a sus respectivos altares de cultos, o el Vía Crucis y posterior traslado interior del Cristo del Calvario bajo las bóvedas de la Real Parroquia de Santa María Magdalena por citar algunos de los ejemplos más recientes; y masificado tradicionales Vía Crucis como el del Señor de la Sentencia, agolpados en busca del ángulo perfecto que les lleve a 140 caracteres de gloria hueca y frágil. Serán los mismos a los que veamos cuando la Semana Santa más íntima trate de resucitar uno de sus momentos desgraciadamente perdidos, la entrada de la cofradía del Cristo de Burgos en la irrupción de la madrugada del Jueves Santo.

La última viene siendo la de tuitear en tiempo real el desarrollo de los mencionados solemnes y piadosos ejercicios de fe que a lo largo de la Cuaresma se desarrollan por toda la geografía de la ciudad. Vía Crucis que otrora evocaban recuerdo, memoria histórica, enlace amoroso con aquel primogénito que, desde el pretorio del gobernador romano hasta el monte Calvario, recorrió Jesús de Nazaret, y que hasta no hace tanto impulsaban de manera muy fructífera la preparación del alma, día tras día, semana tras semana, al encuentro con el Divino Paciente. Sin embargo ahora se retransmiten en directo, sin pudor, elevados al tono de auténticas procesiones extraordinarias. De otra manera no se explica la extrema masificación de los recientemente acontecidos con el Cristo de las Tres Caídas, el ya mencionado del Sentencia de la Macarena, o el que celebran las hermandades del Aljarafe en el imponente recinto de Itálica. El efecto llamada se propaga por la propia condición humana de suscitar el interés del yo estuve ahí y lo conté.

Y he aquí el contexto que nos ha llevado a lo que brillantemente argumentaba Carlos Colón el pasado viernes en su columna de Diario de Sevilla, la inflación de tales actos hasta alcanzar los más de 40, con una circunstancia curiosa, y es que cuanto más desciende el número de católicos practicantes, más aumenta el número de piadosos participantes y de Vía Crucis. Se ora menos (o nada), y se tuitea más. La conclusión no hace falta relatarla.

Vía Crucis ItálicaImagen del XXVI Vía Crucis del Aljarafe, celebrado el pasado sábado

La hermandad en el bolsillo

José Antonio Martín Pereira | 14 de octubre de 2015 a las 12:09

Desde sus orígenes y durante mucho tiempo las hermandades y cofradías echaron mano del tintero, el plumín y alguna persona con conocimientos de lectura y escritura, para redactar sus actas y rellenar sus libros.

Ahora el trabajo de secretaría encuentra múltiples vías para el contacto con los hermanos minimizando la distancia a golpe de ratón, fundamentalmente a través de las redes sociales, pero hay quien se atreve incluso a ir más lejos. Es el caso de la Hermandad de Los Dolores del Cerro, que en estos días anuncia un sistema de alertas vía WhatsApp, para mantener a sus hermanos al tanto de la actualidad informativa que concierne a la Hermandad.

Se trata de un sistema de comunicación completamente gratuito que «garantiza la total protección de los datos aportados de acuerdo con la normativa legal vigente». Para comenzar a recibir las notificaciones por WhatsApp el interesado sólo tiene que apuntar el número de teléfono 634 945 766 en su agenda de móvil y escribir un mensaje a través de dicho canal dejando constancia de su nombre y apellido. A continuación será inscrito en el servicio y comenzará a recibir automáticamente vía teléfono móvil todas las noticias que publique la Hermandad.

Para dar de baja el servicio, y dejar así de recibir los mensajes, basta con comunicarlo también a través de WhatsApp y según indican desde la corporación del Martes Santo se procederá a la mayor brevedad.

De este modo las hermandades, en este caso la mencionada de Los Dolores del barrio del Cerro del Águila, incorporan su presencia hasta el mismo bolsillo de sus hermanos, en un intento por facilitar la participación en los diversos actos y cultos que desarrollan durante el año y mejorando las actuales vías, que para este caso concreto incluyen canal de YouTube, suscripción automática a las actualizaciones de la Web corporativa, y perfiles oficiales en las redes sociales Facebook, Twitter e Instagram.hermandad del Cerro

Adaptación a los medios

José Antonio Martín Pereira | 22 de mayo de 2015 a las 11:41

Como una más de las señas de adaptación con las que la Iglesia se acoge a la evolución de las sociedades y a los medios de comunicación e interacción, así podría definirse la campaña que comenzó el domingo 17 y que concluirá en apenas dos días desarrollada en recuerdo de los 200 millones de cristianos que son perseguidos por su fe en todo el mundo. A propuesta de la Conferencia Episcopal, la Iglesia en España está celebrando una semana de oración por ellos, y lo está haciendo fundamentalmente a través de la red social más popularizada a día de hoy, Twitter, mediante el lema #UnRTUnaOración con el que se pretende que cada reuit (se denomina retuitear a compartir el mensaje) vaya acompañado de una oración por dicha causa.

cristianos perseguidos

Vigilia de Pentecostés por los cristianos perseguidos

La Catedral de Sevilla abrirá sus puertas el próximo sábado, 23 de mayo, para la vigilia diocesana de Pentecostés, una cita a la que están invitados todos los fieles de Sevilla y que estará dedicada este año a los cristianos perseguidos en el mundo por razón de su fe. La vigilia comenzará a las ocho de la tarde y estará presidida por el arzobispo.

El Silencio plantea un debate moral

José Antonio Martín Pereira | 3 de marzo de 2015 a las 11:56

La noticia saltaba a la luz en la jornada de ayer, segundo lunes de Cuaresma, de la mano de Juan Parejo para Diario de Sevilla, en relación al artículo que firman los censores de la Hermandad del Silencio,guardianes de la ortodoxia en San Antonio Abad, en el último boletín corporativo en el que instan a los hermanos a no publicar fotografías en las redes sociales vistiendo la túnica y a cara descubierta para salvaguardar el anonimato, «que es algo consustancial al hecho de vestir la túnica de los primitivos Nazarenos de Sevilla».

Desde la corporación sita en dicho templo céntrico, referencia en sus procederes para tantas otras dentro y fuera de la ciudad, buscan concienciar a sus hermanos en pos de evitar este tipo de actitudes desafortunadas cada vez más extendidas dado el uso masivo de las nuevas formas de comunicación virtual. Los censores añaden que publicar una foto de nazareno y a cara descubierta en Facebook, Twitter u otra red social, «equivale a algo así como desplazarse sin antifaz por las calles hasta San Antonio Abad», y apelan a la prudencia como vía para preservar el anonimato.

Se plantea de este modo un debate, pero no un debate de barras de bar o de tertulias con nombre propio, sino un debate que afecta directamente y sin caminos paralelos a la moralidad de cada persona que participa de la Semana Santa acompañando a sus titulares. El debate está en cada uno, sin objeciones, porque la intimidad del nazareno no puede ni debe ser vencida por otro tipo de intenciones, aunque en ocasiones éstas partan sin malicia y sin el ánimo de perjudicar a la hermandad.

Reflexionemos por un momento en el largo y sinuoso trayecto recorrido por las cofradías hasta la actualidad, y en la nueva visión aperturista con la que la iglesia presenta a diario sus credenciales al mundo, para caer en la cuenta de lo triste que resulta que una cofradía tenga que recordar este tipo de pautas a quienes visten su hábito. Obviamente las hermandades ni pueden ni aunque pudieran poseen los medios suficientes para contrarrestar y sancionar la conducta inadecuada de sus hermanos a través de Internet, pero luego que nadie se lleve las manos a la cabeza si alguna sanción tiene lugar porque el toque de atención está ahí. Al fin y al cabo la Cuaresma es tiempo de reflexión, así que esperemos que el mensaje cale con suficiente profundidad para que no tengamos que sacarlo de nuevo a la palestra.

nazareno silencio

La líder de Podemos en Sevilla se topa con la Semana Santa

José Antonio Martín Pereira | 13 de enero de 2015 a las 15:41

Inmersos en plena carrera electoral, y bajo el contexto de un panorama político (el nacional) peligrosamente permisivo, las palabras de la secretaria general de Podemos Sevilla, la hasta ayer semi-desconocida Begoña Gutiérrez, sobre un posible referéndum ciudadano para decidir la continuidad de la Semana Santa en caso de convertirse en la fuerza más votada generó un cisma en las redes sociales de proporciones mayúsculas.

En la entrevista publicada por Juan Miguel Vega para El Mundo, Gutiérrez respondió al hilo de si prohibirá la Semana Santa si gobierna que «en Podemos todo lo decidimos los ciudadanos y las ciudadanas. Si se llegara a plantear esa cuestión, serían ellos quienes lo decidirían». Bien por poner su nombre en el candelero, bien por falta de argumentos de futuro, o seguramente por ambas cosas lo cierto es que las reacciones no se hicieron esperar, y no hablamos de las de la capirotera cofradía que esconde sus opiniones bajo seudónimos en las redes sociales, plagada de frikis y ultras que poco bien hacen a la demostración pública de la fe, sino de otras voces como la del propio alcalde de la ciudad, Juan Ignacio Zoido, el cual exigió respeto «para una celebración popular con cinco siglos de historia».

Al tanto del revuelo, poco más tarde y a través de su cuenta (poco seguida) en Twitter, la líder en Sevilla de esta nueva formación política se vio obligada a matizar sus palabras asegurando que la Semana Santa es «una tradición arraigada que formará siempre parte de nuestra cultura», en un intento por arreglar el desaguisado montado.

Lo cierto es que cuanto más se acercan política y cofradías peor es el resultado, sin embargo eso no quita que de ahí a plantearse la continuidad de la Semana Santa en Sevilla u otras ciudades de las que forma parte de su acervo cultural hay un enorme abismo. Corremos, eso sí, el peligro de que este tipo de mensajes calen sobre una sociedad maleducada culturalmente, y ahí es donde entra en juego el papel que deben jugar las cofradías en la actualidad, cuyas directrices deben ahondar en un profundo clima de unión y respeto. La Semana Santa, en Sevilla, es mucho más de lo que una impresionante instantánea pueda revelar.

Semana Santa Sevilla

Precisamente para comprender mejor qué es o qué significa la Semana Santa de Sevilla acudamos a la literatura clásica, concretamente al primer epígrafe del capítulo sexto de la obra de Antonio Núñez de Herrera Teoría y realidad de la Semana Santa (1934), cuyas reflexiones podrían seguir aplicándose aún hoy día.

DENEGACIÓN Y AUSENCIA DE LA HISTORIA

La Semana Santa no había existido nunca. Es cierto que se celebró otros años. Pero auténtica existencia no tiene hasta este Domingo de Ramos. Las otras Semanas Santas pertenecen a la Historia, es decir, al recuerdo. Y toda memoria se va, desaparece con su caudal de tiempos y acontecimientos, ante el hecho sencillo de salir los nazarenos a la calle. La Semana Santa es incapaz de filosofia y de historia.
En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana toda cuestión previa. Inútil buscarle raíces teológicas o tubérculos históricos. Nace la Semana Santa en sí, para sí y por sí. Es autóctona, autónoma y automática. Nace y crece como una planta. Dura siete días y en este tiempo germina, levanta el tallo, florece, fructifica y grana.
Acaba finalmente cuando el postrer nazareno se descalza las sandalias y las envuelve en el último número de “El Socialista”.
El último nazareno, sí tiene su historia y su filosofía. En pesados artículos doctrinales ha leído algo sobre Hegel. También sabe que existe la interpretación materialista de la Historia. Pero ahora no se trataba de eso. No se trataba de Largo Caballero. Pero, ¡cuidado!, tampoco del Sumo Pontífice. Se trata de la Semana Santa.
La Semana Santa carece de antecedentes filosóficos y políticos. Es decir, no tiene antecedentes penales.
El último nazareno está contento. No siente haberle hecho traición a nadie. Ni siquiera a la Segunda Internacional. Él es, primero, sevillano.
Por lo demás ha cumplido con su deber. En la puerta del Ayuntamiento unos jóvenes tradicionalistas gritaban: ¡Viva la Religión Católica Apostólica Romana! Y él fue uno de los diez mil que pusieron las cosas en su sitio:
— ¡No! ¡Que viva la Semana Santa!
Son dos asuntos, señor. El nazareno envuelve sus sandalias en el último número de “El Socialista”.

La paja en el ojo ajeno

José Antonio Martín Pereira | 21 de agosto de 2014 a las 12:36

El revuelo en las redes sociales ha vuelto a salpicar a las cofradías sevillanas, en este caso a la Hermandad de la Sagrada Lanzada. El motivo, una publicación en Twitter en la que un usuario respaldado en el anonimato de la red comparaba al cortejo de la cofradía del Miércoles Santo con un desfile militar nazi. La denuncia por parte de la corporación de San Martín unida a la de otros muchos usuarios particulares terminaba por conseguir su objetivo y dicha cuenta, en la que se recogían una larga serie de alusiones a modo de mofa pública contra los católicos en España, desaparecía de la red social en la jornada de ayer.

Por desgracia este tipo de provocaciones que consisten en atacar ofensivamente la libertad religiosa alegando una cuestionable libertad de expresión, ya sea mediante éste u otros medios no dejan de ser un habitual en lo que respecta a la persecución del colectivo católico en los últimos tiempos en nuestro país, como bien dejan buena nota numerosos análisis publicados en torno a la materia. Sin embargo, desde la perspectiva de las cofradías sevillanas como de costumbre mucho más fácil resulta ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio. Y no es necesario echar la vista sobre otros escenarios, basta planear sobre Twitter para comprobar la existencia de numerosos perfiles que confunden la guasa con múltiples formas de desprecio o faltas de educación (cívica y religiosa). Y es que, en lo que al ámbito sevillano se refiere, estamos rodeados por jartibles, rancios y otro tipo de especímenes kofradieros que vienen a hacer lo mismo que rápidamente han denunciado, esconder su identidad y armarse de valor para criticar todo lo que les viene en gana sin ningún tipo de tapujos. Pero claro, a estos les reímos las gracias sin pararnos a pensar en que el arduo frikismo ultra que profesan no repercute ni un mínimo de bien sobre las cofradías en particular, y  sobre la defensa de la fe en general. Novelería sevillana en su capítulo de agosto.

BvZ7vmRCUAAEobl

Captura de pantalla de la polémica

Twitter y cofradías: buscando la lógica

José Antonio Martín Pereira | 19 de septiembre de 2013 a las 11:19

No es necesario alardear de lucidez para dar por hecho que las redes sociales han cambiado las pautas de comportamiento de la sociedad en la que nos hallamos. Numerosos estudios refrendan que cada vez es más infrecuente tomar asiento y compartir una buena taza de café, dado que la mayor parte de nuestros pensamientos son divulgados a golpe de teclado. A veces incluso, cuando ése café irrumpe en la vorágine de las horas, es el propio teléfono móvil quien se encarga de recordarnos la desorbitada dependencia virtual de la que la inmensa mayoría, queramos o no, hacemos gala.

Como quiera que esto por mucho que se intente discutir ocurre de este modo, poco más o menos, conviene no perder conciencia de lo que tiene lugar a nuestro alrededor, que en lo relativo a las cofradías es de tesis doctoral. Sobre todo a través de Twitter, tal vez la red social más pujante hoy día, o quizás, simplemente, aquella que en la que las virtudes y carencias son deshojadas con facilidad en no más de 140 caracteres. Twitter que, ligado al ramal descristianizado que ha terminado por inundar a las hermandades de laicismo, es nidito de jartibles y rancios, que es como se denomina a sí mismo aquel sector que aún no ha comprendido que el invento al que llamamos Semana Santa lleva varios siglos en marcha y no es, ni por asomo, ése teorema sin hipótesis que circula por los nuevos intelectos.

No obstante, asomarse a Twitter nos permite ir bastante más lejos. Significa por tanto, insistimos, en las filas del incomprensible orbe de las cofradías hispalenses, adentrarse en la realidad paralela de la que éstas son producto, y de la que a la vez emanan en sus opuestos. De este modo, el uso que toma dicha Red viene dispuesto por los diferentes ramales en los que se encuadrarían los numerosos perfiles, de lo más variopintos. Por consiguiente, bandas de música, de cornetas, agrupaciones o tríos de capilla; grupos jóvenes, de costaleros o de acólitos entre otros; candidaturas electorales, hermanos mayores (en su uso particular), periodistas, e incluso entes de la propia Iglesia, caso de la propia Archidiócesis de Sevilla a través de su Delegación de Medios (@Archisevilla1), participan activamente del día a día por medio de esta vía. Cosa distinta es el uso o el aprovechamiento que se genera del medio, tal y como se puede comprobar. En este sentido, es responsabilidad de las propias entidades oficiales, en cualquiera de sus acepciones, designar líneas de uso coherentes con la institución a la que representan, y que dentro de ellas conceder para que el mando de las cuentas o perfiles recaiga a personas con cierto sentido de responsabilidad con respecto al arma comunicativa que manejan.

Si la lógica se impusiera, el retwitteo (en Twitter retwittear significa compartir con nuestros seguidores algún Tweet) limitaría, por ejemplo, la práctica extendida especialmente sobre ciertas formaciones musicales y algunas corporaciones que abraza las patadas al diccionario con las que sus seguidores dan muestras de fervor descontrolado. La información y la veracidad ganarían terreno al morbo morado y, quizás, algún día el frikismo que se viste de jartible y rancio, o aquel que toma las cofradías o la interpretación de la Fe a mofa, o simplemente la ningunea por chulería, desaparecería por incomparecencia de gracia. Claro que… soñar es gratis.

Por siempre

José Antonio Martín Pereira | 7 de mayo de 2013 a las 11:53

«Solo espero nunca perder de vista una cosa: que todo empezó por un ratón». Me va a permitir que utilice esta frase del mítico creador Walt Disney, aplicada eso sí en otro contexto, ya que ni el ratón es el mismo, ni tampoco es el único, le acompañan como compañeros de viaje el teclado y la pantalla, para emitir unas líneas de gratitud en relación a lo que este medio de comunicación, el Blog, lleva generando sobre un servidor desde hace algo más de dos años.

Sirva de especial motivo, el reconocimiento de los miembros del jurado designado por el equipo de Blogosur para la III Edición de los Premios a los mejores blogs y tuiteros de Sevilla, que tuvieron a bien resaltar la cuenta de Twitter (@Elmunidor) de este espacio de la blogosfera sevillana, como mejor Twitter Individual en la categoría de Fiestas. Nada más lejos de la realidad, el placer ha sido tan inmenso como sorprendente, y ya se aloja en la sección de estímulos con destino nuevos horizontes.

No obstante, el sentimiento de correspondencia abarca mucho más. En el tiempo que El Muñidor lleva en la Red, cuantificando más de 480 artículos (que se dicen pronto), muchas han sido las personas a las que he tenido acceso a conocer, algunas de ella hoy día grandes amigos, innumerables los momentos en lo que a la participación íntima de las hermandades y cofradías sevillanas respecta, y fuerte, como no, la percepción de respaldo de un medio local de indudable trascendencia como es Diario de Sevilla. Todo ello, unido a la familia, a los amigos de siempre, a mi respetada y querida Hermandad del Cachorro, y a todos y cada uno de los que han dedicado algún momento a leer lo que aquí, o en las cuentas asociadas de Twitter y Facebook se publica, hacen de una jornada como la presente la idónea para emitir la mejor de las palabras: GRACIAS, por siempre.