Recuerdo de Portugal. Costa/Agamben

Alfonso Crespo | 5 de junio de 2012 a las 18:19

De la mano de Giorgio Agamben, podemos hablar de algunos cineastas portugueses como de los pocos que verdaderamente son, nos son, contemporáneos, ellos que han comprendido que “entre lo arcaico y lo moderno hay una cita secreta”, pues “sólo aquel que percibe en lo más moderno y reciente los índices y las signaturas de lo arcaico puede ser su contemporáneo”; uno que “no se deja cegar por las luces del siglo y es capaz de distinguir en ellas la parte de sombra, su íntima oscuridad”, “aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo…”; es ése que mantiene fija la mirada en la noche estrellada

y comprende que además de la densa negritud que lo rodea hay una luz, la que provocan las galaxias en su expansión, “una luz que, dirigida hacia nosotros, se nos aleja infinitamente”.

Son, en definitiva, los que comprenden que en lo arcaico está el “arché”, es decir, el origen, “un origen que no se sitúa en un pasado cronológico, sino que es contemporáneo al devenir histórico y no cesa de operar en éste, como el embrión continúa actuando en los tejidos del organismo maduro, y el niño, en la vida psíquica del adulto”.

Ne change rien, Pedro Costa.

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