¿Tan difícil era? Debe ser que sí

Jesús Alba | 13 de julio de 2010 a las 3:47

Quizá moleste por decantarme a abrir este blog con un personaje llamado a desempeñar un papel secundario. Como aún no domino el género, supongo me sabrán perdonar. Me dicen que el secreto en estas cosas está en crear polémica, cuanto más mejor. No irán por ahí mis tiros, al menos no será ésa la intención primera, pero es muy probable que mis opiniones no sean las de todo el mundo aunque luego algunos me den la razón en las menos ocasiones y en las más, me equivoque y me lo recriminen. De eso se trata.

Y que esto vea la luz desde la playa de La Ballena, ahora con el prefijo que le otorga la especulación urbanística -Costa-, donde el Sevilla acaba de iniciar su pretemporada, no tiene ni mucho menos que significar que me vaya a preocupar de contar lo que desayunan, almuerzan y cenan los futbolistas; quién está con quién en las habitaciones y si jugando al pádel Ramón Orellana y Nacho Oria le han ganado a Cristóbal Soria y a Paco Leal (cualquier cosa es un bolito).

Aquí se habla de fútbol, no pretendo otra cosa, y alguno hasta se aburrirá (no los quiero aquí). Es lo que me gusta de esto. Asumo el riesgo y me hago cargo de lo que significa desnudar mis opiniones y exponerlas en público. Mantengo que no soy de esos tipos que caen bien a todo el mundo. Entre otras cosas porque nunca lo he intentado. Debe ser un ejercicio agotador. Expondré mis opiniones, siempre futbolísticas, y serán las que tenga en la cabeza en ese momento, aunque después las cambie por todo lo contrario cuando me demuestren que tenga que hacerlo. Y lo haré. No soy de los que no se mueven de la primera opinión vertida a bombo y plantillo aunque por dentro, pese a que no se lo digan a nadie, lleguen hasta a admitir la evidencia con el tiempo. Ése será su gran secreto.

En fin, expuestas mis condiciones, reflexiono por primera vez para que cada cual marque o no la casilla de “aceptar” según crea oportuno.

En 2008, en abril creo, opiné en Diario de Sevilla acerca de la especialización que echaba en falta en el asunto de los entrenadores auxiliares de los equipos de fútbol. No me he prodigado mucho en estas cuestiones opinativas, pero decía en aquella columna que en una época en la que la profesionalización y la tecnología han convertido a este deporte en una actividad a la que han acudido como moscas al olor de la miel multitud de especialistas multidisciplinares, ya sea con corbata o en calzonas, el trabajo de entrenamientos del día a día se había quedado parado en los tiempos de Helenio Herrera. Y ahí seguimos. Un entrenador, un ayudante, un preparador físico y un adiestrador de porteros, siempre por siempre un guardameta retirado. Venía aquello a colación porque recibía el entonces equipo de Manolo Jiménez una sangría de goles a balón parado y, en general, por falta de concentración defensiva. Yo, más que eso, me atrevía a decir que era una falta de adiestramiento defensivo y no me quedaba simplemente en el borde de la piscina que era criticar los métodos de ese entrenador. Un borde muy concurrido, por cierto.

Exponía que los cursos de entrenadores escupen y escupen anualmente decenas y decenas de Benitos Floros con su titulito Nivel III, muy repeinados, la inmensa mayoría tras haber dejado pasar un par de añitos en los que se aburrieron como ostras desde que colgaron las botas, e ilusionados con que algún amiguete o ex compañero lo animara a ser su segundo. Eso era ya meter la cabeza.

Lo que vi ayer en el primer entrenamiento del Sevilla en Costa Ballena es lo que pensé aquella tarde de 2008 cuando delante del teclado en la calle Rioja plasmé un convencimiento que me indignaba después de años asistiendo a entrenamientos todos iguales, muchas veces tan insulsos que no fuera que lo grabasen las cámaras y lo vieran los rivales.

Un entrenador de porteros, vale. ¿Y por qué no un entrenador de centrales? ¿Por qué no uno de delanteros si tenemos un problema serio de definición? ¿Y de extremos? ¿Quién mejor puede inculcar a los jugadores los trucos que quien prepara concienzudamente y de manera profesional un entrenamiento específico destinado a una acción concreta del juego?

A Javi Navarro, que entre otras cosas se entretuvo en levantar cinco títulos después de pasarse dos años y medio en una máquina de cuádriceps, lo vi ayer hablar más que en todos sus años de futbolista en activo. Lo creía (porque él mismo se definía así) como el tímido por excelencia cuyo primer mandamiento es hablar lo menos posible para no hacerlo más de la cuenta. Claro que en estos casos gana por goleada la capacidad de observación.

Colocado detrás de los centrales, les dijo cosas que posiblemente alguno no haya oído jamás: no perder las referencias, las dos intersecciones de la media luna, juntarse en el momento justo y mirar, mirar mucho. Tocar al rival para saber dónde está cuando uno está esperando el centro. Ir a la basculación lógica que pide la línea, pero cada dos segundos echar una miradita atrás y ver que el compañero está en la distancia correcta. Apretar cuando hay que apretar, esperar cuando hay que esperar. Mandar al lateral, hacer la cobertura (acción defensiva consitente ocupar el puesto del compañero que es desbordado) y hacer la permuta (el jugador desbordado recupera la posición y ocupa, a su vez, la función del que le hizo la cobertura). Hablarle al medio centro, que es el gran guardaespaldas de la defensa, para que no se despegue más de la cuenta…

¿Tan difícil era? Debe ser que sí.

  • José L. Villa

    No estoy muy convencido en eso de entrenar la defensa por un lado y el ataque por otro.
    El fútbol es un todo.
    Se defiende bien para atacar mejor y se ataca bien para defender mejor.
    La cuestión es que el juego es indivisible, sólo hay algo que queda en “zona de nadie”, las transiciones y estas no deben durar mas de 6-8 segundos.

    Enhorabuena por abrir el blog, te leeré atentamente.

  • Jose Angel Gonzalez

    Gran incorporación la del eterno capitán. Tipo serio, con una categoría como central extraordinaria. Dirían los antiguos que conoce el oficio y eso es dificil de encontrar. Además si tiene la capacidad de enseñar y poner en manos de los Fazio, Cala … sus conocimientos eso que gana el Sevilla.

  • Cidi

    Enorme artículo.

  • triana1952

    Me gusta la forma de enfoque de tu articulo cuenta con mi seguimiento SALUDOS

  • david

    bueno don jesus alba creo k tu eres un periodista k kiere destacar y no sabe como. todo lo k has comentado sobre zokora me parece ridiculo y unas ganas tremendas de buscar algo donde no lo hay. k busca las camaras y k? a todo el mundo le gusta k lo ovacionen y caer en gracia a ti no?. En cuanto a k no corta ningun contragolpe, tambien stas poco acertado, todos los partidos aparece d donde nadie spera para cortar un balon en defensa ej. final partido psg cuando ninguno podia ni con su alma.Tampoco has visto los cambios de juego de una banda a otra desde 50m al pie.En cuanto a sus arrancadas a ultima hora no has pensado k las hace en ese momento porque es en el unico momento k pueden ser productivas por el cansancio del rival, k nos gusta malmeter.