Violencia financiera contra el depositante

Carmen Pérez | 9 de febrero de 2017 a las 17:30

TRIBUNA ECONÓMICA, 16/12/2016

No es una noticia nueva que en estos últimos años los depositantes están siendo castigados a consecuencia de la política monetaria que está desarrollando el Banco Central Europeo. Ellos bien lo saben, han visto cómo se han ido reduciendo los intereses que percibían por sus ahorros hasta prácticamente anularse.

De hecho, la media de la retribución de los depósitos españoles alcanzó en octubre un mínimo histórico, el 0,13 %. Y dadas las decisiones tomadas por el BCE el pasado 8 de diciembre, al menos en 2017 y 2018 las cosas no van a mejorarse. Además, por si esta intervención pública no fuera ya suficientemente injusta con los pequeños ahorradores, convirtiéndolos en verdaderas víctimas de la crisis, un nuevo factor viene a machacarles.

El ahorro de los hogares españoles, que está concentrado en depósitos en un 42,8%, se enfrenta en los próximos años a tipos de interés nulos -o incluso negativos- junto con una inflación creciente: el escenario más desfavorable.

Uno de los principales argumentos del BCE para defenderse de las críticas a su política ha sido que hay que observar los tipos de interés reales y no los nominales: de tipos muy bajos pero con inflación negativa resultan rentabilidades aceptables. Y comparaba con épocas en las que los tipos se movían a niveles mayores pero con tasas de inflación cercanas al 2%. Pero ahora el razonamiento se le ha vuelto en contra: según el INE, los precios en España en noviembre han aumentado un 0,7% interanual, y las expectativas del BCE para los dos próximos años son del 1,3% y 1,5% respectivamente: ésa es la pérdida de valor que van a sufrir los depositantes.

La incoherencia financiera en la que vivimos es sorprendente: ¿dónde queda aquello de que el ahorro de la población es de gran importancia en la economía tanto individual como de la población en general? ¿Qué pensar al leer frases como “fomentar el hábito de ahorro es uno de los mejores regalos que puede hacer a sus hijos” o “saber ahorrar de una forma adecuada está en la base de la educación financiera”, extraídas de la web Finanzas para Todos, base del plan de educación financiera del Banco de España y la CNMV, y que estarán presentes también en los portales de los demás supervisores financieros europeos? ¿Cómo se puede aconsejar y alabar un determinado comportamiento y al mismo tiempo torpedearlo?

Los 758.000 millones de euros en depósitos a hogares en España corresponden en gran parte a ahorradores minoristas y conservadores, que consiguen sus ahorros a base de esfuerzo y sacrificio. Entienden que, por gozar de la protección estatal -hasta 100.000 euros por titular y entidad-, sólo pueden esperar rendimientos por renunciar a la disponibilidad de su dinero durante un plazo. Por contra, privados ya de intereses, ahora empezarán a descapitalizarse. Para evitarlo tendrían que emigrar hacia productos de mayor complejidad y riesgo. Pero ellos ni saben ni quieren especular con su dinero. Se les incita a actuar en contra de su natural modo de proceder, se están aplicando medios para vencer su resistencia, su repugnancia a hacer algo: exactamente así es como define la palabra violencia la Real Academia Española.


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