La subida de tipos de interés se atrasa

Carmen Pérez | 24 de septiembre de 2017 a las 17:40

TRIBUNA ECONÓMICA, 8/9/2017

Desde que en julio de 2012 Mario Draghi pronunció aquella frase -“Haré todo lo que sea necesario para preservar al euro, y créanme será suficiente”-, ha sido consecuente: fue bajando los tipos de interés hasta llevarlos a terreno negativo y ha realizado un monumental programa de compras de activos financieros, fundamentalmente bonos soberanos europeos. Puede decirse que Draghi ha cumplido su palabra: la economía de la zona euro ha salido del pozo en el que se encontraba. Ayer hubo una nueva reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE), y Draghi prosigue con la misma autoridad en esta nueva y delicada fase, en la que hay que determinar cuándo y cómo se va a proceder a la retirada de los estímulos monetarios, resistiendo las fuertes presiones de algunos países europeos, y también de la banca, que están en desacuerdo con lo que él está desarrollando.

Draghi sabe que una salida prematura o demasiado radical podría revertir la recuperación y arruinar su éxito. Tiene muy presente el mal que supuso para la economía de la Eurozona -especialmente para España- que Jean-Claude Trichet, el gobernador del BCE por entonces, subiera los tipos de interés en 2011. Así, aunque la buena previsión en cuanto al crecimiento -se ha elevado hasta el 2,2% para 2017- empuja a iniciar la retirada, ayer Draghi siguió sin mover ficha, manteniendo los mismos tipos de interés y las compras hasta diciembre, como estaban planificadas.

Y es que otra variable -la fortaleza del euro de estos últimos meses- se ha vuelto condicionante para la eliminación de los estímulos, o incluso para reavivarlos. Actualmente el euro cotiza a 1,2 dólares, tras una subida del 13% en este año. Un euro fuerte puede perjudicar la recuperación económica, por el efecto negativo en las exportaciones; y porque puede presionar la inflación a la baja, por el abaratamiento de las importaciones. Aunque Draghi no quiso darle demasiada importancia a este tema, señalando que “el tipo de cambio no es objetivo de la política monetaria”, terminó reconociendo que afecta a la estabilidad de los precios, por lo que hay que vigilarlo de forma estrecha.

“Este otoño revisaremos y decidiremos el calibre de nuestra política monetaria”, dijo, remitiendo a la reunión de octubre para los detalles de qué pasará a partir de enero con las compras. En cuanto a los tipos de interés subrayó repetidamente que seguiría manteniéndolos en los niveles actuales hasta mucho más allá de las compras de activos. Y todo hace pensar desde ayer que esa fecha se atrasa. Por las previsiones de inflación que manejó, 1,5%, 1,2% y 1,5% para 2017, 2018 y 2019, que están lejos del objetivo del 2%. Y porque puede acentuarse la escalada del euro frente al dólar si la Reserva Federal reduce el ritmo de subidas de sus tipos de interés y si persisten los graves problemas políticos de EEUU con Corea del Norte. Así lo interpretó el mercado: los futuros sobre los tipos de interés marcaban una probabilidad sólo del 34% de que subieran el próximo año. Esta probabilidad era del 90% hace seis meses, y del 46% justo antes de que la reunión de Draghi empezara.


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