La psd2: ¿en qué nos afecta?

Carmen Pérez | 11 de junio de 2018 a las 8:00

TRIBUNA ECONÓMICA, 4/5/2918

la PSD2 es como se conoce a la nueva Directiva europea sobre Servicios de Pagos. Ha entrado en vigor este año, aunque para que esté plenamente operativa en España hace falta que se produzca su trasposición a nuestro ordenamiento jurídico. Viene a actualizar la PSD de 2007, que sentó las bases para acabar con la fragmentación del mercado de servicio de pagos en Europa. Pero la aparición de nuevas tecnologías y la proliferación de entidades de servicios de pago desde entonces, incluidas las grandes compañías tecnológicas, han hecho necesario reformar la regulación. La nueva directiva busca que el usuario realice sus pagos electrónicos con total confianza, y también que le sean menos costosos, al fomentar la innovación y facilitar la competencia entre las entidades que ofrezcan estos servicios.

Para comprender la disrupción que supone esta normativa hay que recordar que los bancos son las únicas entidades financieras autorizadas para captar el dinero del público, a través de cuentas corrientes y depósitos. Los bancos son así los propietarios de la red de tuberías por donde circula el dinero. Pero ahora esta directiva obliga a los bancos a que otras entidades puedan acceder a las cuentas de los clientes, conocer las posiciones de estos y actuar sobre sus saldos. Las dos nuevas actividades que regula son la “iniciación de pagos” y el “acceso a la información de cuentas de pagos de los clientes bancarios”. Por la primera se podrá, por ejemplo, al hacer una compra on line autorizar al vendedor a que se cobre el importe directamente de la cuenta, sin necesidad de tarjeta. Con la segunda, nuevas entidades podrán tener una visión financiera completa de un cliente, pudiendo proponerle así soluciones a su situación concreta.

 Las entidades de pago tendrán que obtener la autorización del regulador y el consentimiento expreso de los clientes. La directiva exige que se establezcan mecanismos de autenticación reforzada y que las transacciones se realicen con todas las medidas de seguridad necesarias. Obliga a que se utilicen al menos dos mecanismos independientes: un PIN, que sólo conozca el cliente; algo material, como una tarjeta, o algún rasgo biométrico, como la huella o el iris.

Con esta directiva quedan reguladas muchas fintech, que podrán ofrecer nuevos sus servicios. Las grandes tecnológicas, como Facebook, Amazon, Apple o Google, están ya inmersas en el mundo de los pagos, funcionando como entidades de pago o de dinero electrónico, los dos tipos creados con la PSD. Ahora, con la PSD2, podrán desplegar todo su potencial sobre sus grandes masas de usuarios. Para las grandes cadenas de comercio, restauración o turismo también constituye una gran oportunidad, tanto iniciando los pagos, eliminando el coste de las tarjetas, como accediendo a datos que les permitan atender de forma más personaliza a sus clientes.

La PSD2 es un paso radical en la transformación del negocio financiero. Los bancos tradicionales tendrán que espabilarse, pues seguirán siendo los dueños de las tuberías del sistema financiero, pero toda la interacción con el cliente se la pueden arrebatar rivales tecnológicamente más cercanos y capaces.

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