Los préstamos al consumo, disparados

Carmen Pérez | 11 de junio de 2018 a las 8:52

TRIBUNA ECONÓMICA, 25/5/2018

Durante la crisis estuvimos años y años retrayéndonos de gastar. Para renovar un electrodoméstico nos lo pensábamos más de dos veces. Y ni hablar de comprar un nuevo dormitorio para el niño o cambiar de coche, por muy viejo que estuviera. En muchos casos, la dura realidad hacía que no hubiera más remedio que posponer las decisiones de compra. En otros, era el miedo a un futuro incierto, lo que cerraba el bolsillo. Pero con la recuperación económica y el aumento del empleo hemos ido cogiendo ritmo. De nuevo, optimismo y confianza: nos estamos desquitando. Compramos y compramos, y aplazamos el pago. ¿Por qué no? Para eso están los préstamos.

El Banco de España, en el Informe de Estabilidad Financiera publicado esta semana, destaca este hecho. El crédito al consumo viene creciendo de forma ininterrumpida desde el primer trimestre de 2016, y cada año con tasas de crecimiento mayores: en 2017 la tasa de crecimiento fue del 15% y a finales de diciembre el volumen ya superaba los 58.000 millones de euros. El 53% de estos préstamos han financiado bienes de consumo duradero, que incluye la adquisición de automóviles. Son los que más han crecido, a una tasa que alcanzó el 26,8 % en diciembre de 2017. Y estas estadísticas sólo incluyen a los bancos, y no a las entidades de financiación y otros prestamistas que están siendo especialmente activos últimamente.

Estamos a la cabeza de Europa. Los préstamos al consumo en España vienen creciendo con mucha más fuerza que los del resto de países de la zona euro. Aunque, eso sí, también fuimos el país que los contrajo con mayor intensidad en los años de crisis. Somos los que más crecemos y también los que más caros los pagamos. La asociación de consumidores Adicae ha venido denunciando que en nuestro país se paga un tipo de interés medio del 8,3% TAE en las operaciones a plazo entre 1 y 5 años, frente al 4,8% de la eurozona. Y eso por no hablar de las entidades no financieras que ofrecen créditos rápidos a precios de usura.

Y si por nuestra parte estamos muy propensos a solicitarlos, también los bancos están más que intensos ofreciéndolos. Se están volcando con estos préstamos. Según la última Encuesta de Préstamos Bancarios publicada por el Banco de España, los bancos han relajado los criterios de concesión. El porcentaje de solicitudes denegadas ha vuelto a reducirse durante los tres primeros meses de 2018. Y también sus condiciones se han suavizado, con menores costes de financiación y con mayores importes en las operaciones.

Este segmento de negocio les permite obtener mayores rentabilidades. En el entorno de bajos tipos de interés en el que se desarrolla el negocio bancario, a estos préstamos pueden aplicarles mayores tipos. Por eso, el Banco de España ya ha activado las alertas. Piensa vigilar estrechamente la evolución de este tipo de crédito y su morosidad porque el sector puede estar incurriendo en mayores riesgos. La morosidad en estas operaciones es relativamente elevada y no suelen estar respaldadas con garantías. Pero también es responsabilidad de todos nosotros no entrar como locos al trapo. Ni en este tipo de préstamos ni en ningún otro.

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