Deuda pública: de récord en récord

Carmen Pérez | 26 de agosto de 2018 a las 14:29

TRIBUNA ECONÓMICA, 24/8/2018

Esta semana hemos conocido que en España se ha batido un nuevo récord: nuestra deuda pública ha alcanzado los 1,163 billones de euros. Para comprender la magnitud del crecimiento que ha experimentado estos últimos años puede acudirse a un dato: en 2008 ascendía a 400.000 millones de euros. Desde el inicio de la crisis se ha multiplicado prácticamente por tres. Y aportemos dos datos más para terminar de hacernos una idea de su importancia: cada español debe unos 25.000 euros, o unos 65.000 euros si es por familia como se realiza este cálculo.

Si ese montante de deuda se mide en términos relativos -en función del PIB- la noticia es algo más llevadera. Actualmente representa el 98,2% frente al 39,5% del 2008. El máximo se consiguió en 2014, cuando alcanzó el 100,4% del PIB. Pero, con todo, sigue estando muy alejada de los criterios previstos por el Tratado de Maastricht, que considera que un país tiene unas finanzas saneadas si su deuda pública no supera el 60%.

Bajar el nivel ahora que hay crecimiento es lo que aconseja la prudencia. Lejos de eso, tanto la administración central como las autonómicas, como viene siendo su norma, siguen incrementándola. Pero sobre todo es la deuda de la Seguridad Social, por el gasto que suponen las pensiones, la que está subiendo como la espuma. Es tal el ritmo que lleva que en junio acumulaba una deuda de 34.888 millones de euros, 7.501 millones más que en mayo y 17.715 millones más que en junio de 2017. De hecho, este capítulo es la principal causa de que ya se esté incumpliendo el objetivo marcado para este año que estaba fijado en el 96,8% del PIB.

Para la sostenibilidad de ese enorme volumen de deuda resulta decisiva la intervención del Banco Central Europeo. Con el programa de compras de activos que ha desarrollado estos últimos años se ha convertido en propietario de 250.711 millones de euros, casi el 22% del total de nuestra deuda. Disponer de un comprador fuerte, que no mira precios, ha facilitado que la prima de riesgo española se mueva en niveles bajos, con el consecuente ahorro de intereses que esto supone anualmente. En las subastas de Letras a 3 y 9 meses que el Tesoro ha realizado este martes se ha seguido notando su efecto: seguimos cobrando por prestar dinero a corto plazo. Y el bono a diez años está por debajo del 1,4% anual.

España y otros países europeos no dejan de incrementar sus deudas, y luego apelan ansiosos al BCE. Se comportan como los adictos a la cocaína, que desarrollan una adicción paralela a pastillas que contrarrestan sus efectos. Nuestro caso ahora no es el más grave, pero sólo hay que mirar a Italia. La deuda italiana supera el 130% del PIB y su prima de riesgo este lunes cerró en 279 puntos, con el bono a diez años en el 3,1%. Esta semana sus dirigentes pedían a gritos que el BCE garantice la compra de deuda pública en el futuro para que su prima no se siga disparando. Incluso amenazan con que si este apoyo no continuaba “se desmantelará todo”, refiriéndose al euro. Pero por mucho que el BCE siga paliando, el único camino posible es parar el crecimiento de la deuda. España e Italia, sin embargo, están decididos a ir de récord en récord.

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