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Noticia buena mala

Carmen Pérez | 2 de septiembre de 2019 a las 9:21

TRIBUNA ECONÓMICA, 31/5/2019

Al final del año pasado, los economistas advertíamos de que el coste de financiación de nuestra deuda subiría cuando se retirara el que había sido su principal comprador, el BCE, aunque siguiera reinvirtiendo los importes de los bonos que le fueran venciendo: equivocación. El coste del bono español ha ido descendiendo desde el 1,73% de octubre hasta el 0,72% que marcó esta semana. Increíble, porque no estamos hablando de la financiación a corto plazo, sino a 10 años. De mantenerse en estos niveles significará un alivio de intereses para países como España, con una deuda pública que sigue marcando en valores absolutos record tras record. Desde esta perspectiva, la noticia es espléndida.

Este efecto no sólo ha dado en España. Las bajadas del rendimiento de los bonos hasta situarse en mínimos históricos la experimentan también países como Grecia o Portugal y se ha suavizado incluso la tensión en la deuda italiana. El bono alemán profundiza en los tipos negativos: Alemania cobra un 0,17% anual porque le presten dinero a 10 años. Y tampoco se descarta que el bono de EEUU descienda del 2% por primera vez desde finales de 2017.

La causa de la oleada de compras de bonos públicos puede resumirse en una palabra: miedo. La guerra China-EEUU siembra pesimismo y lleva a los inversores a buscar activos más seguros. Esta semana saltaron las alarmas tras la visita del presidente Xi Jinping a una planta de procesamiento de tierras raras, donde se obtienen unos elementos químicos que son completamente necesarios para fabricar productos tecnológicos.

El temor es que China -productor del 71%- contraataque utilizando el suministro de estos elementos como arma. En el parte de guerra semanal también hay que incluir la acusación de Trump a China por manipulación del yuan y la petición de China a EEUU de que declare inconstitucional el veto a su tecnológica.

Pero más allá de esta guerra, aunque agudizada por ella, la perspectiva de desaceleración económica global, incluso de recesión, es lo que subyace en el comportamiento de la renta fija pública. Carmen Reinhart (Universidad de Harvard) destacaba esta semana que la ralentización de China es más profunda y duradera que lo que se esperaba. Por su parte, el Bundesbank también esta semana afirmaba que la mejoría del primer trimestre alemán se debió a factores extraordinarios pero que la tendencia económica en general continua siendo débil. De hecho, Alemania registró en mayo el primer incremento de la tasa de paro desde noviembre de 2013.

Con este panorama la volatilidad en los mercados financieros será elevada. La FED podría bajar los tipos de interés. Al BCE -el 6 de junio tiene Consejo de Gobierno- la opción de subirlos se le aleja y se aviva la posibilidad de que reinicie las compras. En España -con un crecimiento del PIB del 2,4%- la ralentización económica está siendo mucho más moderada.

Además, ahora se encuentra con el beneficio del menor coste de financiación y el estímulo fiscal indirecto que supone que particulares y empresas vayan a seguir endeudados tan baratos. Pero España no podrá evitar el contagio de lo que está pasando, mejor ser conscientes del mal que esta buena noticia lleva incorporado.


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