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Con Biden, pocas diferencias respecto a China

Carmen Pérez | 10 de diciembre de 2020 a las 8:46

TRIBUNA ECONÓMICA, 13/11/2020

Por supuesto que China quiere a Biden”, decía en uno de sus múltiples tuits el presidente Donald Trump durante la campaña. Incluso lo definió como “el candidato de Xi Jinping”. Defendía que esto obedecía a que él había sabido defender los intereses de su país: “He tomado millones de dólares de China y se los he dado a nuestros granjeros y a la oficina del Tesoro de EEUU”. Y advertía: “China se apoderará de EEUU si gana Biden”. Pero esto realmente no son más que argumentos electorales. Podrán cambiar las maneras, pero la postura del nuevo presidente no diferirá de la de su predecesor en este asunto. El propio Biden ha reconocido estos meses pasados que China es una amenaza por sus avances tecnológicos y sus prácticas represivas. Ha llamado “matón” a Xi Jinping y ha proclamado que “hará todo para que China se comporte de acuerdo a las reglas”. Olvidémonos de que vayan a mejorar las relaciones entre EEUU y China.

China es la segunda economía más grande del mundo, con un PIB de 14 billones de dólares, sólo por detrás de los EEUU, con un PIB de 21,3 billones de dólares. Desde hace años no deja de recortar distancias, y la rápida recuperación de China tras la crisis del Covid-19 acelerará el acercamiento. Además, si se mide la importancia económica a través del PIB en Paridad de Poder Adquisitivo -tomando la producción a precios de EEUU-, la china es ya la más grande del mundo, el 22,7% del PIB global, frente al 17,8% de la estadounidense o el 13,2% de la zona euro.

Tampoco descansa un instante por igualarse en el otro campo, el financiero. En este terreno las distancias son aún enormes, pero su Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo está aplicando multitud de medidas para conseguir la apertura de su sistema financiero. También, ha sido la primera en emitir dinero digital soberano. Todo para conseguir que el yuang se internacionalice. Y según Ray Dalio, el fundador de Bridgewater, la firma de fondos de cobertura más grande del mundo, “lo veremos”. Hace poco, en The New York Times, subrayaba el poder de China y cómo el tiempo juega a su favor, destacando que la cotización de empresas interesantes en los mercados de valores chinos está atrayendo capital y que las tasas de interés más altas de China significan que el gigante asiático está en una mejor posición para “no tener que imprimir dinero”.

Con Biden habrá cambios en numerosos temas, como el cambio climático, pero no demasiados respecto a la escalada comercial y tecnológica de China. Tampoco respecto a la militar; podrá suavizar la estrategia del actual secretario de Estado, Mike Pompeo, pero no tendrá más remedio que enfrentar el expansionismo militar de China en la región del Indo-Pacífico. El secretario general de la ONU, António Guterres habla de la posibilidad de una nueva “Guerra Fría”: “Nos movemos en una dirección muy peligrosa”. Y tampoco conviene ser ingenuos sobre la posición de Biden hacia Europa. Los aranceles son un arma más para presionar: con ellos o contra ellos. Emmanuel Macron tuiteó que no se puede dejar al mundo a merced del pulso entre las dos potencias. Ahí se encuentra una de las explicaciones del solidario Fondo de Reconstrucción europeo.

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