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Revolución copernicana para la banca

Carmen Pérez | 14 de julio de 2015 a las 7:06

CUANDO Copérnico se enfrentó al modelo cosmológico vigente por entonces estuvo seguro de que algo andaba mal: no podían necesitarse esos presupuestos tan enrevesados y un esqueleto matemático de tantísima dificultad para encima explicar defectuosamente la realidad. Siguiendo la vieja convicción pitagórica, Copérnico desconfiaba de lo que necesitaba de tanta complejidad. Quitó la tierra del centro, colocó al sol en su lugar, y las previsiones teóricas empezaron a responder a las posiciones reales detectadas con mucha mayor simplicidad. También nuestro modelo bancario resulta complicadísimo para no conseguir la estabilidad que se requiere ni mantener al contribuyente a salvo de sus descalabros. Pitágoras, sin duda, nos aconsejaría también una revolución en este campo.

Prestar dinero a largo plazo y captarlo, a través de los depósitos, a corto, es una tarea tan delicada que, a los astronómicos niveles en los que se desarrolla, la banca precisa del apoyo público: de la garantía pública y explícita sobre los depósitos; y de la financiación continuada del Banco Central Europeo. El poder político se lo proporciona porque también la necesita: para canalizar la política monetaria; para que adquiera las emisiones de deuda pública que financian los estados, siempre sedientos de recursos; y como instrumento de recaudación, de pagos y de información de las Haciendas Públicas.

Y para que funcione esta simbiosis, se somete al sistema a una hiperregulación. La Autoridad Europea Bancaria, EBA, lo inunda cada año de miles de páginas de regulación procedentes de los reguladores nacionales, comunitarios y de los supervisores internacionales. Además, no sólo es excesiva en cantidad sino que han ido adquiriendo una enorme dificultad y conllevan la utilización de un sofisticado aparato matemático y estadístico, que produce verdadero cansancio existencial. Sin embargo, de nada ha servido tanta complejidad cuando hemos asistido a la mayor crisis financiera de la historia.

¿Qué cambiar? Las revoluciones extremas no aseguran resultados aceptables. Los copérnicos liberales eliminarían de golpe esta interrelación y dejarían que los bancos se comportaran como cualquier otra empresa, pudiendo quebrar. El contribuyente estaría así a salvo, pero dejaría a los depositantes desamparados, ya que tendrían que decidir a qué banco entregarle sus ahorros, analizando minuciosamente la solvencia de cada uno de ellos. Los copérnicos de izquierdas también lo tendrían claro: la nacionalizarían. La protección en este caso sería máxima, pero, dada las experiencias pasadas, el consumo de recursos públicos podría ser muy alto, y, por tanto, gravoso para el contribuyente, aunque no estuviera explicitado en forma de rescates.

Sin embargo, para el actual modelo intervencionista, también hay copérnicos por ahí con propuestas revolucionarias interesantes, muchas de ellas rescatadas del pasado, y que se están considerando. Algunos reclaman una total separación de la banca comercial, que es única que debe recibir el apoyo público, de la banca de inversión. Otros señalan que aunque es cierto que el sistema está hiperregulado, incluso más desde la crisis, a la vez presenta graves lagunas en aspectos claves, porque no limita adecuadamente ni el endeudamiento ni la liquidez de la banca. O denuncian que no se tocan otras cuestiones fundamentales, como el bajísimo coeficiente de caja (1%) que disfrutan, que fomenta una excesiva expansión crediticia. Y por citar alguna otra que va mucho más allá, la propuesta del banco central de Islandia, recogida hace unos días en el Financial Times por Alberto Gallo, en su artículo Rethink needed for monetary policy rol: permitirle a los bancos comerciales que presten sólo dentro de un rango máximo, revisado cada mes.

Si el modelo copernicano funcionaba mejor era porque estaba más cerca de la alineación real de los astros. Para que el modelo bancario funcionara mejor tendría que alinearse también a otra realidad: la lógica avaricia de la banca, la equivocada avaricia de los estados y la humana avaricia de la población, por ese orden, a las que sólo hay que prenderlas con bajos tipos de interés para que se desmanden todas ellas y organicen fenomenales burbujas, de las que sólo puede salirse creando otras.

La revolución copernicana que necesita el modelo bancario no es cuestión de mayor conocimiento, todo se sabe ya, sino de valentía: de la firme voluntad política, libre de la presión de los lobbies bancarios, de imponer un sistema que tenga los controles adecuados, pocos y simples pero rotundos, para que las diferentes avaricias se autosujeten. Pero, como ya dijo Upton Sinclair, “es difícil hacer que alguien entienda algo cuando su objetivo depende de no entender”.

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¿Están siendo los ahorradores “expropiados”?

Carmen Pérez | 8 de julio de 2015 a las 10:34

Ante la acusación de algunos medios de comunicación y de ciertos economistas alemanes de que se estaba produciendo una expropiación a los ahorradores  – como el banco central ha bajado tanto el tipo de interés básico (0,05%) se  está abaratando el crédito para los prestatarios pero los ciudadanos no están obteniendo intereses por sus ahorros- , el BCE vio la necesidad de encargar a unos especialistas que estudiaran este tema y otros relativos a la conveniencia de sus políticas monetarias. El informe resultante,  «Critique of accommodating central bank policies», ha sido publicado por el BCE recientemente.

Los autores concluyen negando este efecto. Sus argumentos pueden resumirse en estos puntos:

–  El BCE afecta a los rendimientos nominales, no a los rendimientos reales (una vez descontada la inflación), que son los que les interesan a los ahorradores.

–  Si los rendimiento reales del ahorro son bajos es porque estamos en una fase de débil crecimiento económico.

–  Para elevar los rendimientos reales  hay que aplicar  políticas favorables al crecimiento que  fortalezcan la economía real. No es la política monetaria la que puede cambiar esta situación, pero sí puede actuar en su apoyo.

–  Si el BCE no aplicara la política monetaria adecuada (minorando  los tipos de interés nominales a largo plazo ante  un escenario de debilidad económica y baja inflación, como el que tenemos ) podría frenarse la economía aun más, perjudicando las perspectivas de rendimiento real a largo plazo de los ahorradores. Además, el mandato del BCE es  garantizar la estabilidad de precios (objetivo inflación por debajo, pero cercano, al 2%).

En definitiva, nos dicen, si no actuara, las perspectivas futuras serían peores. Los ahorradores pueden estar perdiendo a corto plazo pero obtendrán más dinero a largo plazo. Que sus políticas monetarias son correctas, tanto por su mandato respecto a la inflación como para ayudar a la recuperación económica.

Todo esto está muy bien, pero si volvemos a la  pregunta inicial, la respuesta es afirmativa: los ahorradores actualmente están perjudicados con las tasas tan bajas que impone el BCE, aunque,  eso sí, es lo mejor que se puede hacer por ellos a largo plazo, y pueden tener esperanzas de que compensarán en el futuro. ¿Alguien se consuela?

https://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/scpops/ecbop161.en.pdf

 

Tipos de intervención del BCE

Carmen Pérez | 3 de junio de 2015 a las 12:29

3 de JUNIO de 2015 – Decisiones de política monetaria

BCEEn su reunión de hoy, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido que los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación, la facilidad marginal de crédito y la facilidad de depósito se mantengan sin variación en el 0,05 %, el 0,30 % y el -0,20 % respectivamente. Es decir, mantener los tipos vigentes.

Ante estas decisiones periódicas del BCE conviene subrayar lo siguiente:

  • Son una forma de intervención muy importante en la economía. Estos tipos de interés que fija el BCE se trasmiten a la economía real, influyendo enormemente en todas las decisiones de inversión y financiación que finalmente tomamos las familias, las empresas, y las administraciones públicas. Aunque ciertamente vivimos en una economía de mercado, en donde no se planifica qué producir, cuánto producir y dónde producir, la intervención se realiza en la actualidad, entre otras vías, mediante el control de esta variable clave para todas las decisiones económicas.
  • Actualmente, el BCE persigue manteniendo estos tipos de interés tan bajos, e incluso negativos para la facilidad de depósito, que la inflación se eleve hasta el 2%, objetivo único fijado en sus Estatutos: así, estos tipos estimularán el consumo y la inversión, dando lugar a una recuperación económica, que debe traducirse en un aumento de los precios, También, favorecen la depreciación del euro y fomentan con ello las exportaciones y, por último, abaratan la financiación de los Estados.

(Para ver cómo se trasmiten desde el BCE los tipos de interés a la economía real, ver http://blogs.grupojoly.com/pressing-cash/2015/03/24/el-banco-central-europeo/ )

Esta vez es diferente

Carmen Pérez | 19 de mayo de 2015 a las 7:18

310647999_e47343d8ecThis time is different es el título del libro de los economistas americanos Carmen Reinhart y Keneth Rogoff, que se hizo famoso en plena crisis financiera. Es un detallado recorrido histórico y estadístico de la arrogancia financiera a través de los siglos, de cómo el hombre enloquece y no quiere creer que las burbujas que se forman, y que están bien patentes, terminarán pinchándose. Siempre existe un elemento novedoso al que se agarra para pensar que esta vez será diferente. Hybris le denominaban los griegos, y Eurípides lo explicaba muy bien en esta frase: Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.

Un total desmadre en la concesión de créditos caracterizó a los años del boom. Llevamos años corrigiendo la situación de sobreendeudamiento a la que llegamos y el apalancamiento de las empresas ha ido descendiendo, pero, aunque todavía queda mucho por hacer en sectores concretos, se está produciendo una nueva apertura del crédito.

Sí, los datos certifican que el crédito se está reactivando, y para nuevas operaciones crece ya a un 14% interanual. Lo fomentan de forma importante las TLTRO (Targeted Longer-term Refinancing Operations), por las que la banca capta recursos del Banco Central Europeo, BCE, a unas condiciones extremadamente buenas, y que deben ser utilizados de forma obligatoria para dar préstamos a empresas; y lo favorecen los bajos tipos de interés, derivados también de las políticas del BCE, que a pesar de superar a la media europea, siguen descendiendo.

A la vez, se están intensificando diferentes alternativas financieras, como el capital riesgo, los business angels, el crowdfunding o los fondos de inversión en deuda, por citar algunas. Del mismo modo, se está produciendo un aumento de la financiación directa de las empresas en los mercados financieros, mediante emisiones de deuda o de capital. Así, la reciente ley de fomento de la financiación empresarial es la respuesta legal para favorecer estos cambios. Todas ellas empujarán a que la proporción de financiación bancaria en nuestro país, que representa actualmente el 78% del total de la financiación empresarial, se acerque a los ratios de los países de nuestro entorno, que se sitúan en torno al 55%.

En definitiva, una oferta potencial de crédito importantísima de la que podría pensarse que desembocará en la misma concesión desaforada de préstamos previa a la crisis. Pero no, se ha instalado la prudencia, hoy en día los agentes financieros no quieren asumir riesgos, falta la confianza que entonces sobró. Existe un exceso de liquidez, pero nadie está dispuesto a prestar ni un euro si la demanda no es sobradamente solvente.

El considerable endurecimiento de la regulación bancaria y la experiencia de las entidades bancarias respecto a los altos costes que han soportado con la reestructuración y saneamiento realizados han incrementado su aversión al riesgo. La política de concesión de créditos será mucho más rigurosa a pesar de estar presionadas por la necesidad de obtener rentabilidad. Cuanto más cuando las empresas incorporan cada vez más riesgo en su actividad, ya que los activos intangibles, de menor valor liquidativo en caso de insolvencia, ganan peso en el conjunto de los activos de capital productivo.

La prudencia será necesaria entonces también en los empresarios. Les va a resultar más difícil transferir el riesgo de sus empresas a terceros, a través del endeudamiento, por lo que tendrán que dotarlas de una estructura financiera más sólida, trabajando con más proporción de recursos propios y menos deuda, intensificando además la autofinanciación, reinvirtiendo anualmente mayor parte de sus beneficios.

La crisis no ha pasado en vano, ha servido para detectar malas prácticas financieras, como el sobreendeudamiento empresarial, y reaccionar ante ellas. Pero se están gestando nuevas amenazas, como las derivadas de la intervención tan espectacular que están llevando a cabo el BCE y otros bancos centrales, que está provocando importantes anomalías financieras. Otra burbuja se está formando, ahora con el precio de los activos financieros. La hybris puede reaparecer y hacer pensar que esta vez la situación sí está controlada. Si se ignoran las crecientes señales de peligro, en cuando aparezcan acontecimientos que ahora ni sospechamos, las incógnitas desconocidas, una nueva crisis financiera estará servida. Y volverá a ser diferente.

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El euribor a 3 meses, a tipos negativos

Carmen Pérez | 22 de abril de 2015 a las 11:37

Ya está negativo el euríbor a 3 meses; los de plazos más altos siguen su descenso continuado, el doce meses, hoy 22/4 se ha situado en 0,175%. Seguirán bajando, sólo llevamos dos meses con las compras del BCE.

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Un mundo financiero al revés

Carmen Pérez | 9 de abril de 2015 a las 8:13

Conviene echar un vistazo a lo que pasa en otros países europeos porque es bastante posible que pronto esas mismas circunstancias las veamos por aquí. El Financial Times publica hoy un artículo sobre Dinamarca (Denmark highlights naked truth about negative lending, by Richard Milne). Resulta que una terapeuta sexual danesa ha saltado a la fama no por su oficio sino por endeudarse a tipos negativos: recibe dinero y encima cobra por ello un ´-0,0172 % anual.

Es sólo un ejemplo  de que lo que estamos viviendo: un mundo financiero al revés. Allí de forma más extrema a consecuencia de las medidas no convencionales tan radicales que ha tomado, al igual que ha sucedido en Suecia, el banco central danés, el primero en fijar la tasa repo en negativo y situar la facilidad permanente de depósito para sus bancos en un -0,75% (en el BCE, -0,20%).

No hay precedentes en la historia, los bancos centrales están realizando un experimento del que desconocemos sus consecuencias. Como declara un banquero danés para el artículo, para ellos es como aprender a conducir un coche hacia atrás. Así, muchos bancos daneses han comenzado a cobrar a sus mayores clientes corporativos e institucionales por depositar dinero en efectivo, y, si los propios bancos se ven obligados a pagar 0.75% en el caso de Dinamarca por el dinero líquido, entonces tiene sentido que quieran prestar a tasas negativas para compartir parte de esa carga con los clientes.

Es verdad que la mayoría de los bancos daneses han tenido cuidado y evitan penalizar al público en general en las cuentas corrientes, pero hay una excepción, el Erhvervsbank, un pequeño prestamista danés, que en febrero manifestó que cobraría un 0,5% en los depósitos.  Tampoco lo de obtener préstamos cobrando intereses está extendido. De momento, lo que sí se están planteando con urgencia son los problemas que pudieran surgir en los sistemas informáticos si tienen que tratar con estas tasas inusuales negativas para depósitos y préstamos de forma generalizada.

En estos países existe gran preocupación por lo que sucederá si persisten estas tasas negativas durante mucho tiempo. Todo es completamente nuevo y no es meramente coyuntural. Si impulsarán burbujas inmobiliarias, cuando en Dinamarca los precios ya se sitúan por encima de su máximo previo a la crisis. En Suecia, el Riksbank sigue profundamente preocupado porque se disparen los altos niveles en la deuda de los hogares.

A España todavía estas anomalías en préstamos y depósitos no han llegado, aunque existen ya casos, como los de algunos trabajadores de la banca, con condiciones preferentes, que ya están cobrando por sus préstamos. Pero ya sabemos lo que dice nuestro refranero: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar, así que podemos ir todos rellenando los formularios para  solicitar nuestros préstamos.

Letras del Tesoro: ¿pagar por prestar?

Carmen Pérez | 8 de abril de 2015 a las 21:40

Ayer hubo subasta del Tesoro. En la de las Letras a 6 meses , el precio medio resultante fue de 100,001%, o sea, que el inversor desembolsa 1000,01 euros hoy para recibir 1.000 euros dentro de 6 meses, o lo que es lo mismo, obtiene una rentabilidad del -0,002% anual. Para el Estado español es una estupenda noticia, porque se financió adjudicando un nominal de 725 millones de euros cobrando encima por ello. Dicho con otras palabras: el Estado recibe más de 725 millones hoy, y devolverá a los inversores dentro de seis meses el nominal, esto es, 725 millones de euros.

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Pero, lo que intriga es la posición del otro lado, la del inversor, institucional o minorista, que desembolsa su dinero en estas condiciones : presta su dinero pagando, desembolsa más dinero que el que va a recibir dentro de seis meses. Para entender esta anomalía financiera, que además va a agudizarse en los próximos meses, tenemos que acudir a diferentes explicaciones:

  • Facilidad de depósito al -0,20%

La facilidad de depósito en el BCE, es decir, la posibilidad de que los bancos depositen sus excesos de liquidez en el BCE, y por la que en condiciones normales  el banco cobra unos intereses, ahora está fijada en el -0,20%. Comparativamente, el -0,002% de las Letras del Tesoro ya no se ve tan negativo para ellos.

  • Tipos euríbor a niveles bajísimos, incluso negativos para los plazos más cortos

Otra posibilidad para los bancos con exceso de liquidez es prestarlo a otros bancos en el mercado interbancario, pero los tipos euríbor a los distintos plazos están también tiñéndose de rojo para los distintos plazos, alcanzando ya al euríbor a 2 meses. Además, el nivel de riesgo que se asume al prestarlo a otro banco es más alto que prestarlo al Estado español, y la seguridad se paga.

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  •  Deflación

Además, hay que considerar que una cosa son los tipos de interés nominales y otra los reales, y en la actualidad la inflación es también negativa. Si tuviéramos unas letras con un 1,5% de rendimiento pero con una inflación del 2%, el interés real sería de -0,5%. En este sentido, lo negativo del interés real actual, -0,002%,  no llega todavía al nivel de las tasas negativas de la inflación (-0,7%): ¡el interés real es positivo!

  • Tipo de Cambio entre divisas

Otros inversores podrán soportar el interés negativo si el cambio a su moneda respecto del euro puede beneficiarle,  los tipos de cambio entre las  divisas pueden compensar bajas o negativas tasas de interés.

  • Operaciones especulativas aprovechando las actuaciones del BCE

Para entender la última de las explicaciones hay que conocer que el precio y la rentabilidad de un activo de renta fija tienen una relación inversa: a más precio, menor rentabilidad, y viceversa. Así, puedes querer comprar caro (incluso con rentabilidad negativa) si esperas poder vender aún más caro (con rentabilidades incluso más negativas). Y esto es lo que muchos inversores esperan que pase porque las actuaciones que está teniendo el BCE en los mercados de renta fija permiten esperarlo así.

Como en cualquier mercado, sea de productos reales o financieros, al aumentar la demanda, el precio se eleva. Como el BCE está comprando masivamente títulos de renta fija, entre ellos de deuda pública española, la demanda de estos títulos en el mercado secundario está subiendo intensamente, reaccionando los precios al alza. Podemos decir que el BCE está provocando una burbuja de los precios de la deuda. De ahí, que un -0,002% de interés, que equivale a 1000,001 euros, no es tan malo si esperas vender antes del vencimiento a un precio mayor.

Para terminar, hay que señalar que estas anomalías que se están produciendo están buscadas deliberadamente por el BCE al aplicar como viene haciendo determinadas medidas de política monetaria expansivas. El objetivo: cumplir con su mandato, que es mantener el nivel de inflación por debajo, pero cercano al 2%. Y de camino, reactivar la economía europea. Pero, a medida que la inflación vaya alcanzando ese nivel, el BCE irá retirándose, y entonces, y esto hay que tenerlo muy presente, la burbuja se deshinchará y los precios de la deuda pública  con mayor o menor brusquedad caerán.

El Banco Central Europeo

Carmen Pérez | 24 de marzo de 2015 a las 19:49

 

BCE

Nueva sede del BCE en Frankfurt

Os  aconsejo los vídeos, de sólo unos cinco minutos cada uno,  que nos propone la web del Banco Central Europeo para conocerlo un poco más (https://www.ecb.europa.eu/ecb/educational/movies/html/index.es.html):   entender cuáles son sus funciones, su historia, el objetivo que persigue, cómo es el funcionamiento del Eurosistema, o la manera de llevar a cabo la política monetaria, es fundamental hoy en día. Tanto para defenderlo como para criticarlo es necesario previamente conocerlo.

Son todos ellos interesantes, pero especialmente los que nos explican la Estrategia de Política monetaria y los Instrumentos de política monetaria, porque nos permiten comprender además la importante conexión del BCE con el sistema bancario europeo.

 

 

 

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La banca en la sombra

Carmen Pérez | 25 de enero de 2015 a las 10:09

Siete años hace ya que comenzó la crisis financiera. Los supervisores financieros se afanaron desde su inicio por identificar sus causas para buscar soluciones, de manera que no se volviera a sufrir en el futuro una inestabilidad financiera semejante ni se tuvieran que rescatar bancos con fondos públicos nunca más. Hace poco, en Chicago, el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, con un discurso titulado Where to from here? (¿Hacia dónde vamos?), hacía una parada en el camino para recopilar los logros alcanzados y las cuestiones que aún quedan por resolver. Sus palabras muestran preocupación, cuestionando que pueda plantearse siquiera esa pregunta con todo lo queda por hacer: aún no estamos here, nos dice.

Que sí, que por supuesto se han llevado a cabo muchas reformas: una mejor supervisión, mayor coordinación internacional, aumento de los requisitos de capital, o nuevos ratios, por nombrar sólo algunas. Pero enseguida señala el fondo del problema. Estos mayores controles se aplicarán a la parte regulada del sistema, en su mayoría bancos, pero resulta que la actividad financiera desarrollada por estas entidades se está reduciendo estos últimos años -los activos totales del sector bancario han disminuido en Europa un 11% desde 2012- y, paralelamente, se está incrementando la de la denominada banca en la sombra, y ahí queda un mundo todavía por hacer.

La banca en la sombra comprende tanto numerosas instituciones de diverso tipo (fondos de inversión, brokers y dealers, y compañías financieras no bancarias), como determinadas operaciones financieras (préstamos no bancarios, titulización, repos y derivados over the counter, OTC, principalmente). Al respecto, lo primero que hay que destacar es que los bancos tradicionales no son ajenos ni a aquéllas ni a éstas: las fronteras son tan difusas que la banca en la sombra es en gran medida la sombra de la banca.

Por otro lado, muchas entidades, como las de leasing o factoring, se niegan a que se las incluya dentro de este saco, cuyo nombre tiene connotaciones peyorativas; otras muchas denuncian que son los bancos regulados los que están presionando y alarmando excesivamente porque no quieren que otras entidades se lleven una porción del negocio; los bancos, por su parte, denuncian competencia desleal y se quejan de que ellos están asfixiados con tantos requisitos y controles, y que éstos deberían hacerse extensivos a todos los que participan del negocio financiero, distinguiendo actividades y no tipo de entidades.

Las dimensiones que está adquiriendo este sector son enormes (para hacernos una idea, el patrimonio de la americana BlackRock, la mayor gestora de fondos del mundo, equivale a casi tres veces el PIB de España), y no se dispone del conocimiento suficiente ni de estadísticas fiables sobre el mismo, por lo que se desconoce el riesgo potencial que se asume globalmente, los posibles riesgos de contagios y la intensidad de las vinculaciones con la banca regulada, que pudieran conducir a que de nuevo en el futuro tuviera que ser rescatada. Además, también los peligros acechan a los inversores minoristas que confían sus ahorros a estas entidades y actividades, haciendo necesario reforzar con urgencia las medidas de protección del inversor para evitar que puedan ser objeto de fraudes en masa.

Sin embargo, el crecimiento de la banca en la sombra también conlleva importantes ventajas. El negocio financiero que desarrollan está completamente desvinculado de la protección pública -a diferencia de los depósitos de los bancos regulados- y, por tanto, las pérdidas en las que se incurra habrán de ser absorbidas directamente por los inversores; proporcionan alternativas más rentables que los depósitos bancarios, especialmente interesante en el contexto actual de bajísimos tipos de interés; también, gracias al alto grado de especialización que mantienen pueden cubrir con mayor eficiencia necesidades financieras específicas; supone abrir e intensificar nuevos canales de financiación hacia la economía real, que complementen a los tradicionales bancarios; y, por último, contribuyen a diversificar el riesgo fuera del sistema bancario.

La regulación del sistema financiero recuerda al mito de la Hidra de Lerna, a la que Hércules le cortaba una cabeza y le salían otras dos. Con esta última crisis se le ha cortado la cabeza a los bancos, haciéndolos mucho más seguros, pero provocando el desplazamiento del negocio financiero hacia la sombra, y con ello nuevas cabezas que cortar en la lucha contra la inestabilidad financiera y por la protección de los inversores. Hércules contó con ayuda para vencer; Estados, empresas y particulares también podrían contribuir utilizando adecuadamente el sistema financiero: por un lado, evitando el endeudamiento excesivo; por el otro, invirtiendo con conocimiento, responsabilidad y sentido común, pero lo cierto es que en vez de quemar las cabezas, como se venció a la Hidra, a veces las alimentamos.

Ahorradores condenados al riesgo

Carmen Pérez | 10 de enero de 2015 a las 20:20

En su reunión del 4 de septiembre de 2014, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, BCE, decidió establecer el tipo de interés aplicable a las operaciones principales de financiación en el 0,05%, el tipo de interés aplicable a la facilidad marginal de crédito en el 0,30%, y el tipo de interés aplicable a la facilidad de depósito en el -0,20%. Estos tipos de interés no se han cambiado desde entonces, veremos qué ocurre en próximos días que toca nueva revisión.

De esta forma (Ver “Instrumentos de política monetaria” en  https://www.ecb.europa.eu/ecb/educational/movies/html/index.es.html), el banco que le pida dinero al BCE tendrá que pagar un 0,05% o el 0,30%, dependiendo del instrumento utilizado, y, si por el contrario tiene exceso de liquidez y el banco quiere depositarlo en el BCE, tendrá que pagar un 0,20%. Sí, extraño, pagar por prestar es algo que rechaza nuestro entendimiento porque supone un total desorden financiero.

Estas decisiones de política monetaria pueden parecernos de altas finanzas, de carácter macroeconómico, y que poco tienen que ver con nosotros. Nada más lejos, porque ese mismo esquema es el que los bancos trasladan en sus relaciones con la clientela. Es lo que se pretende. La receta empuja al endeudamiento y complica el ahorro.

Centrándonos en el ahorro, tenemos que tener claro que se acabó el percibir intereses con total seguridad. Las imposiciones a plazo o  depósitos, garantizadas por el Estado hasta 100.000 euros por cuenta y depositante, se moverán por debajo del 0,5%. O menos, porque algunos bancos alemanes ya están cobrando a sus depositantes, aunque es cierto que para cuentas de más de 500.000 euros. No parece una hipótesis realista que llegue a España y para ahorradores de escasa cuantía, pero no del todo descabellada si el BCE incrementa el 0,20% para la facilidad de depósito para los bancos en las próximas revisiones.

Tampoco el comportamiento de las Letras del Tesoro es ajeno a éstas y a otras decisiones que está tomando el BCE. Sólo hace unos meses estuvieron a punto de adjudicarse en una de las subastas a rendimientos negativos. De haberse producido este hecho los inversores a corto plazo habrían tenido que pagarle al Estado español por prestarle su dinero.

Así, el trasvase de depositantes a fondos de inversión y a otras alternativas financieras está siendo masivo. Pero todas ellas implican asumir un mayor o menor nivel de riesgo, o entrar en mayores plazos, lo que dificulta recuperar la inversión en caso de necesidad. Es más, con las compras de títulos que está realizando el BCE, y las que se esperan, tampoco se obtendrán rendimientos positivos con las opciones más conservadoras, como los fondos de renta fija. No hay escapatoria, los ahorradores están condenados o a asumir riesgos, o a resignarse y dejar su dinero en cuenta corriente.

Dos últimas cosas. La primera, aconsejar al inversor no experto: 1) si no entiende lo que va a comprar, no lo haga, busque asesoramiento en otra parte; 2) el nombre del producto puede no reflejar la realidad, desconfíe de las promesas de rentabilidad “elevada”, “garantizada”, “cubierta” o “absoluta” porque pueden resultar engañosas; 3) sea precavido si necesita liquidez antes de que venza la inversión; 4) asegúrese de entender cuáles son los costes totales; y 5) puede haber disponibles productos similares menos complejos con costes inferiores. La segunda: desearle suerte.