Pressing Cash » EURO DIGITAL

Archivos para el tag ‘EURO DIGITAL’

Otro paso en el cambio hacia el euro digital

Carmen Pérez | 17 de abril de 2021 a las 16:43

TRIBUNA, 16/4/2021

El 12 de octubre de 2020, el BCE anunció una consulta pública para que el mundo académico, el sector financiero, las autoridades públicas, empresas y, en general, cualquier ciudadano, tuvieran la oportunidad de pronunciarse acerca de la posibilidad de disponer, como complemento al euro físico actual, de un euro digital, esto es, un euro igual de seguro por estar emitido también por el banco central pero que proporcionara una mayor eficiencia y comodidad para los pagos diarios. Tres meses después, el 12 de enero de 2021, se cerró la consulta, y esta semana, Fabio Panetta, del Comité Ejecutivo del BCE, ha presentado el informe con sus resultados a la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.

El informe analiza las 8.221 respuestas recibidas, un récord histórico en las consultas públicas del BCE. Aproximadamente en el 43% de ellas la privacidad se consideró la característica más importante para un futuro euro digital. Otras características relevantes que se han señalado por los participantes son la seguridad, que pueda usarse en toda la zona del euro, sin costes adicionales y que fuera fácil su uso fuera de línea.

La cuestión de la privacidad ocupó gran parte de la intervención de Panetta en el Parlamento. La clave reside en conseguir que se respete el anonimato pero que a la vez puedan evitarse las actividades ilícitas como el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo. La tecnología puede conseguirlo, afirmó Panetta. Y también aclaró que en todo caso mejor guardados están los datos en el BCE que lo que están ahora en instituciones privadas que pueden hacer uso de ellos para fines comerciales. Además, explicó que podría tener diferentes grados de privacidad al igual que tiene ahora el dinero: para pagos fuera de línea de bajo valor, podrían ser completamente anónimos; para transacciones electrónicas y de gran valor, sólo se accedería a la información bajo supuestos legales.

Del mismo modo, Panetta trató aspectos como la integración en los servicios de pagos actuales, la necesaria protección digital, las propuestas de soluciones técnicas o la conexión internacional con otras monedas. También se afanó en calmar los temores de los bancos comerciales ante la posibilidad de que se produjera una salida masiva de sus depósitos hacia el dinero seguro en el BCE: “El euro digital estará programado para pagar, no para ahorrar”. Para conseguirlo podría imponerse un límite por usuario o remunerar/cobrar por ellos para gestionar la cantidad de euros digitales en circulación.

En los próximos meses, el Consejo de Gobierno del BCE decidirá si se inicia una fase de investigación formal sobre un euro digital. Cinco años tardaría el proceso hasta ponerse en práctica. Todo esfuerzo necesario para garantizar que ese euro digital satisfaga las necesidades y expectativas de los europeos, y siempre en convivencia con el dinero físico. Éste es el programa, según Panetta, pero la significativa disminución del uso de efectivo, el auge de las criptomonedas, los lanzamientos de medios privados de pagos globales y los avances de otras monedas soberanas virtuales -como el e-yuan- pueden apresurarlo.

Etiquetas:

Privacidad, por favor

Carmen Pérez | 20 de febrero de 2021 a las 9:21

TRIBUNA ECONÓMICA,  15/1/2021

El 12 de octubre, el Banco Central Europeo, pocos días después de que el Parlamento Europeo le instara a que resolviera los desafíos que plantea el establecimiento de un euro digital, anunció una consulta pública para que el mundo académico, el sector financiero, autoridades públicas, empresas y, en general, cualquier ciudadano, tuvieran la oportunidad de hablar sobre este tema. Esto es, que pudieran pronunciarse sobre la posibilidad de que, como complemento al efectivo físico actual, porque de momento no lo reemplazaría, se disponga del mismo dinero de siempre, pero en formato digital. El euro digital combinaría la seguridad de estar emitido por el banco central y la eficiencia y comodidad para los pagos diarios. El plazo terminó este martes. Y, según comunicó el BCE tras el cierre, ha sido todo un éxito.

En realidad, el BCE no investiga con esta consulta si habría que lanzar el euro digital, porque ya cuenta con razones contundentes para hacerlo. La más evidente es la significativa disminución del uso de efectivo como medio de pago, tendencia además agudizada con la pandemia, que está otorgando un protagonismo en exclusiva inaceptable al único dinero del que se dispone hasta ahora en formato digital: el dinero bancario. También urge emitirlo por la amenaza de lanzamientos de medios privados de pagos globales, como la propuesta de Facebook, que plantearían preocupaciones regulatorias, riesgos para la estabilidad financiera y para el consumidor, y que le robaría al banco central la soberanía sobre el dinero y le dejaría sin armas de política monetaria. Por último, porque otros bancos centrales, como el de China, ya lo están haciendo.

El BCE, por tanto, simplemente investiga sobre su diseño. Y nunca una consulta pública suya recibió tantas respuestas: 8.221. Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y presidente del grupo de trabajo sobre un euro digital, señaló que este elevado número de respuestas “muestra el gran interés de los ciudadanos y las empresas de Europa en dar forma a la visión de un euro digital”, aunque la verdad es que a las encuestas acuden fundamentalmente los que potencialmente pueden verse perjudicados. Quiénes han sido y qué han opinado se conocerá en un informe completo que se publicará en primavera.

Por el momento, sólo han proporcionado una primera valoración sobre las características de un potencial euro digital. Y lo más requerido fue que respetara la privacidad de los pagos, con un 41% de las respuestas. Sin duda, el anonimato del euro digital es uno de los aspectos más conflictivos. Si con el efectivo actual ya es enorme la lucha para combatir la financiación del terrorismo, el blanqueo, la economía sumergida y demás actividades ilícitas, con un euro digital anónimo esta lucha se acrecentaría aún más porque sería más fácil acumularlo y sin peligro de robo o deterioro. Así, el BCE tendrá que encontrar fórmulas que permitan mantener dinero digital en billeteras electrónicas en los móviles de forma anónima, aunque en cantidades reducidas, y al mismo tiempo posibilitar la apertura de cuentas para saldos mayores, de información conocida, aunque sólo utilizada ésta bajo supuestos determinados.

Etiquetas: ,

El euro digital, en primera plana

Carmen Pérez | 23 de octubre de 2020 a las 8:44

TRIBUNA ECONÓMICA, 9/10/2020

Estas últimas semanas, el euro digital está teniendo un protagonismo indiscutible. El 18 de septiembre, el Parlamento Europeo aprobó una resolución con recomendaciones en el campo de las finanzas digitales. Entre otras, insta al Banco Central Europeo a desarrollar un análisis de las oportunidades y los riesgos que presenta el establecimiento de un euro digital y a que mantenga un diálogo internacional sobre este tema. Hace unos meses era impensable que el Parlamento europeo tratara este tema. Algo se mueve, y rápido.

Esta recomendación llega a posteriori: el BCE lleva tiempo implicado en el asunto. Pero que se trate expresamente en el Parlamento supone un espaldarazo político para que avance en su desarrollo. Sólo 15 días después, el 2 de octubre, el BCE publicó un extenso informe -On a digital euro- analizando numerosos aspectos sobre la emisión de un euro digital. Al mismo tiempo, anunció una consulta pública -el 12 de octubre- por la que se mantendrán contactos frecuentes con ciudadanos, el mundo académico, el sector financiero y las autoridades públicas para valorar en detalle los beneficios y retos que esperan de un euro digital.

El Banco de España, por su parte, ese mismo día también publicaba una nota informativa notificando que el BCE está intensificando su trabajo sobre un euro digital. En ella se hace eco de las declaraciones de la gobernadora, Christine Lagarde: “El euro pertenece a los europeos y nuestra misión es salvaguardarlo. Los europeos eligen cada vez más los medios digitales para gastar, ahorrar e invertir. Nuestro papel es garantizar la confianza en el dinero, lo que significa asegurar que el euro sea adecuado para la era digital. Debemos estar preparados para emitir un euro digital si fuera necesario”.

Y, por último, también el mismo 2 de octubre, Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, publicaba una entrada en el blog del BCE en la que explica de forma pedagógica de qué va todo esto: “Contamos con medios de pago digitales, como transferencias electrónicas. Y, por supuesto, tenemos dinero físico del banco central en forma de efectivo. Lo que no tenemos es una moneda digital emitida por el banco central y que todos podamos usar en la vida diaria. En otras palabras, no tenemos un equivalente digital de los billetes en euros”.

Los que llevamos mucho tiempo siguiendo este tema, ahora vemos en las más altas instancias el reconocimiento de que resulta completamente necesario: han asumido que está en peligro la soberanía pública del dinero. La amenaza está en posibles iniciativas privadas, como la propuesta de Mark Zuckerberg, con el anuncio de Facebook de lanzar la moneda libra. Pero la amenaza también se encuentra en la emisión de otras públicas, como la moneda digital china, que ya se está probando en la práctica, y que no sólo persigue dominar los pagos domésticos de China, sino expandir su uso e influencia. La recomendación del Parlamento es más bien una exigencia: resolved los desafíos que plantea. Entre ellos, el impacto que tendría en el sistema bancario: ¿qué puede pasar con estas entidades si se abre la posibilidad de tener nuestro dinero seguro en un colchón electrónico?

Etiquetas:

Los pagos y el dinero del futuro

Carmen Pérez | 23 de octubre de 2020 a las 7:59

TRIBUNA ECONÓMICA, 26/6/2020

Los sistemas de pago son el conjunto de instrumentos, procedimientos y reglas para que se produzca la transferencia de fondos entre dos partes. El documento Central banks and payments in the digital era, publicado esta semana por el Banco de Pagos Internacional (BIS), señala el motivo de sus inicios: el mal -la desconfianza- es la raíz de todo el dinero, nos dice, citando a John Moore y a Nobu Kiyotaki. Los sistemas de pagos, que palian esa falta de confianza entre las partes, no han dejado de evolucionar a lo largo de la historia. No obstante, los particulares y las empresas seguimos exigiendo que los pagos sean aún más seguros y eficientes. Además, en la actualidad, se impone mejorarlos en un entorno digital y completamente globalizado.

Así, las circunstancias actuales añaden otras reivindicaciones a las tradicionales de seguridad y menores costes y plazos. La digitalización plantea un problema de acceso, porque cientos de millones de personas y empresas en todo el mundo están vinculados al efectivo como su único medio de pago. Por su parte, la globalización exige que la eficiencia se consiga en los pagos transfronterizos, que no sólo suelen ser opacos sino que también son especialmente costosos y a menudo tardan días en liquidarse.

Nuevas formas de gestionar los pagos han tratado de solventar y capitalizar estas nuevas deficiencias. Así, ha motivado el desarrollo del Bitcoin y otras criptomonedas. También ha sido el objetivo tanto de la propuesta de Facebook para desarrollar la moneda Libra como de los acuerdos privados globales que se ensayan para generar monedas estables. Por último, ha conllevado la incursión de las grandes empresas tecnológicas y fintech en los servicios financieros.

Ante esto, los bancos centrales han decidido tomar cartas en el asunto. Como garantes que son de los sistemas de pagos combaten sus amenazas, como el riesgo sistémico, el fraude, la falsificación del efectivo, el financiamiento ilícito, el lavado de dinero o las cibernéticas. Pero la honda preocupación actual no es sólo por estos aspectos. Tampoco porque se vean responsables de mejorar la eficiencia. El problema real que subyace para los bancos centrales, aunque no se exponga así en el informe, son las enormes implicaciones que conllevan esas propuestas privadas: perder la soberanía monetaria y la eficacia de la política monetaria.

Por eso, la actitud actual es totalmente favorable hacia la única manera de escapar a esas pérdidas: la emisión de monedas digitales soberanas (CBDC). Se afanan por estudiar las características para que sean como el dinero físico, no supongan una destrucción abrupta del sistema bancario y puedan interactuar entre ellas. Parece que se han inclinado ya por un sistema a dos niveles, como en China, en el que los bancos centrales emiten el dinero digital y los bancos y multitud de operadores se encargan de diseminarlo. Los pagos del futuro -totalmente digitales y globales- están forzando la aparición del dinero del futuro: ahora, sólo disponemos de un dinero digital: el bancario convertible en dinero físico; pronto, dispondremos de billetes y monedas digitales directamente en billeteras electrónicas de nuestro móvil.

Etiquetas: ,