El Apple TV llega a España

Susana Caballero | 11 de noviembre de 2010 a las 21:50

Apple ha incorporado al fin a sus tiendas españolas el nuevo Apple TV que presentó a principios de septiembre. Con el dispositivo, mucho más pequeño que su antecesor, se puede disfrutar en la tele del salón (o del dormitorio, o de donde sea) de internet y de los archivos que tengamos en el ordenador, el iPad o el iPhone. Por ahora, podremos ver contenidos de YouTube, Flickr y MobileMe (que, simplificando mucho, es una especie de sincronización de pago en la nube entre dispositivos).

Además, Apple ha estrenado también su servicio de alquiler y venta de películas a través de la iTunes Store, donde estarán disponibles en alta definición y en definición estándar para los que todavía no hemos dado el salto de las teles de tubo a las planas. Aunque estén relacionados ambos lanzamientos, no hace falta tener un Apple TV para disfrutar del servicio de alquiler y compra de películas. Se pueden ver en el ordenador y en cualquiera de los dispositivos móviles de la compañía.

Cuando llega el momento de hablar de los precios llegan las pegas. En EEUU el Apple TV cuesta 99 dólares y aquí 119 euros (hagan ustedes las cuentas). En cuanto a lo que cuestan las películas, la comparación, que sigue siendo sangrante, no es sin embargo nueva, porque ocurre desde siempre con las canciones, por mucho que un dólar siga sin valer lo mismo que un euro. El alquiler de una película en promoción sale por 99 céntimos de euro (1,99 euros si es en HD). Las de catálogo las tendremos por 2,99 (un euro más si queremos HD) y 3,99 los estrenos (otro euro más en HD). Si queremos comprarlas, pagaremos entre 4,99 y 7,99 (entre 5,99 y 9,99 en HD) si el título en cuestión es de catálogo, 9,99 para los lanzamientos recientes (11,99 en HD) y entre 9,99 y 13,99 para los estrenos (16,99 en HD).

Lo que aún no sé es si las películas vendrán con la posibilidad de verlas en versión original y con sus correspondientes subtítulos. Supongo que sí…

Siguiendo con el apartado de críticas, en EEUU se pueden ver episodios de series por 99 centavos pero en España nos quedamos por ahora sin esa posibilidad. Imagino que la cuestión de los derechos internacionales será peliaguda, sobre todo porque en cada país emite la misma serie una empresa diferente, pero eso no quita para que, al menos en mi caso, el cacharro no valga por ahora lo que cuesta. Tampoco hay, por cierto, Netflix en el Apple TV español.

¿Merece la pena comprarse un Apple TV? Depende. Llegados a este punto vuelven a surgir los tópicos sobre que España es un país pirata en el que nadie paga un duro por ver una película o escuchar un disco y tonterías similares. En España hay mucha gente que se descarga contenidos protegidos sin pagar por ellos, es cierto, como en casi todas partes, pero también lo es que buena parte de esa gente no suele pagar por películas, discos o libros, y no porque se los puedan bajar gratis, sino porque simplemente no pagan por ese tipo de productos. Y cuanto antes se enteren las autoridades (in)competentes, las distribuidoras y todos los implicados en el pastel de que quienes guardan en el disco duro cientos de películas, series, discos o libros por el mero placer de acumularlos no son sus clientes y nunca lo serán, antes tendremos servicios dignos por los que pagar quienes sí estamos dispuestos a gastar dinero en ocio y cultura.

Volviendo a la pregunta que abría el párrafo anterior, que me disperso, el Apple TV me parece una compra interesante, y pagar entre uno y cuatro euros por ver una película (la opción del HD, como ya he dicho antes, queda en mi caso por ahora descartada) sin moverte de casa y sin hacer nada más que darle al mando (trae uno incorporado pero se puede gestionar también con iPod, iPhone e iPad) es un coste más que razonable. El precio de compra sí puede ser discutible, porque por ese dinero fácilmente te compras un estreno unos meses después (y siempre están los 3×2 de muchos grandes almacenes, promociones diversas y hasta regalo/venta con periódicos).

Para mí el principal problema es el de las series. El día que Apple o cualquier otra compañía me ofrezca un cacharro que me dé por un euro mi ración semanal de Fringe, Big Bang Theory o House (en versión original con subtítulos, por favor), se habrá ganado un hueco en mi corazón y en el mueble de mi tele.

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