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Google+ ‘adopta’ las etiquetas y los ‘trending topics’ de Twitter

Susana Caballero | 21 de noviembre de 2011 a las 21:46

No sé si tratan de reunir las mejores características de cada red social para que sus usuarios no echen nada en falta, si es simplemente un afán por copiar todo lo que se les ocurre o si lo que de verdad planean es hacerla tan buena que abandonemos todas las demás y, entonces, empezar a cobrarnos por usarla o, más acorde con la filosofía de Google, enriquecerse poniendo publicidad en todos esos huequecitos blancos que ahora tiene Google+.

O a lo mejor su plan maestro es hacer de Google+ la red social definitiva para después cerrar el resto de internet…

El caso es que, después del +1 (inspirado por el Me gusta de Facebook), los círculos (inspirados por las listas de amigos de Facebook y los Aspects de Diaspora), la posibilidad de recompartir contenido (esto lo tenía Google Reader, pero también Tumblr, con su rebloguear), mencionar o etiquetar a usuarios en publicaciones (inspirado por las menciones de Twitter y las etiquetas de Facebook), ahora la red social de Google da un paso más e incorpora dos de las marcas de la casa de Twitter: las etiquetas (o hashtags, con su parrilla # y todo) y los temas de interés (o trending topics).

Las nuevas etiquetas de Google+ funcionan exactamente igual que las de Twitter (era de esperar, ¿no?). Se pone una # delante de lo que nos parezca oportuno (todo junto, eso sí), y publicamos lo que se nos antoje. Si cualquiera que lo vea pulsa en esa etiqueta (que se convierte automáticamente en un enlace) verá todas las publicaciones o comentarios que lleven esa misma etiqueta.

El funcionamiento de los trending topics o temas de interés tampoco tiene mucha ciencia, aunque por ahora no se puede configurar por país o región y sólo podemos ver los mundiales. Además, la lista sólo aparece si buscamos algo. Así, por ejemplo:

Al margen de estas novedades, la red social ha mejorado las búsquedas internas desde el propio Google+. Ha incorporado la búsqueda instantánea (se actualiza en vivo a menos que detengamos el flujo), que no sólo examina las publicaciones como tales sino también los comentarios que reciban, y ha añadido la posibilidad de guardar las búsquedas que hagamos, para recuperarlas cuando lo deseemos y ver de un vistazo las novedades publicadas sobre ese tema o término (seguro que esto también les sonará a los usuarios de Tumblr, ¿verdad?).

Los usuarios de Twitter protestan por la pestaña de ‘Actividad’

Susana Caballero | 15 de noviembre de 2011 a las 20:06

Si utiliza para acceder a Twitter cualquier cliente móvil o de escritorio no se habrá dado cuenta de los cambios (hasta ahora, no ha habido novedades en las aplicaciones; puede que las haya en la próxima actualización), pero si entra desde la web seguro que los habrá visto. Hace unas semanas que la compañía comenzó a introducir su nueva interfaz, poco a poco, y anoche decidió actualizarla de forma masiva. Y los usuarios empezaron a quejarse también de forma masiva.


Donde antes se veían las pestañas de menciones y retuits, junto a la de cronología, en el perfil de cada usuario, lo que ahora ven quienes usen Twitter desde la web es, por un lado, una con su nombre de usuario precedido por una arroba y, por otro, una titulada Actividad, que es la que ha centrado las críticas. La primera de las nuevas pestañas reúne toda la información de actividad relacionada con el propio usuario, es decir, las menciones, los retuits, lo que hemos marcado como favorito (y los tuits nuestros que otros usuarios han marcado como favoritos) y quién ha empezado a seguirnos. En la de actividad vemos lo mismo, pero de los usuarios a los que seguimos, incluidos otros datos como a quiénes han empezado a seguir.

Aunque también ha habido quien se ha quejado porque ahora todas las menciones, retuits y favoritos aparezcan entremezclados en el mismo apartado, los lamentos se han centrado en la nueva Actividad (de hecho, la etiqueta #PestañaActividad fue trending topic durante buena parte de la noche, por encima incluso del gran tema del día, Terelu), porque muchos consideran que vulnera su privacidad, ofrece información poco relevante y que para todo eso ya está Facebook.

Es cierto que ofrece en principio información poco relevante para el usuario normal, pero sí que puede ser interesante para otros usuarios avanzados, o empresas, o anunciantes, encontrar en un solo sitio información que por otra parte es pública (salvo que se tenga una cuenta privada, en cuyo caso sólo verán esa actividad quienes autorice el usuario). También puede ser útil para quien quiera ver de un vistazo qué han retuiteado o marcado como favorito aquellos a quienes sigue sin tener que estar pendiente del flujo normal de tuits. Y para los cotillas en general, claro. Salvo que las aplicaciones móviles o de escritorio incorporen estos cambios, todos ellos tendrán que ir a la web a ver todo eso. Y a Twitter le vendrá bien, imagino, aumentar el tráfico en su web (o a lo mejor no, porque la web se cayó del todo cuando empezó a extenderse la pestaña de actividad. Quizás fue por las quejas…).

Y en cuanto a lo de que copie a Facebook, que unos servicios incorporen características de otros (como WordPress.com de Tumblr o Google de Facebook con su +1) no tiene por qué ser necesariamente malo, siempre que se haga bien. En el caso de la poco popular Actividad de Twitter, basta con no pulsarla. El único problema es que no se puede configurar si se quiere o no aparecer en las pestañas de quienes nos siguen…

Cómo configurar la privacidad en Facebook (II)

Susana Caballero | 19 de octubre de 2011 a las 15:50

En el artículo en el que reseñaba las últimas novedades de Facebook les hablé, entre otras cosas, de cómo controlar quién ve lo que publicamos. En otro lo hice sobre la configuración de la seguridad para mejorar la protección de nuestros datos, controlar los accesos indeseados a nuestra cuenta, los permisos a aplicaciones de terceros y los anuncios, entre otras cuestiones. En éste veremos la configuración de la privacidad y del perfil. Empezamos por la privacidad.

Cuando accedamos a la configuración de la privacidad, veremos esta pantalla:

Aunque, como decía hace unos días, se puede seleccionar a quién permitimos ver todo lo que publicamos, no todas las aplicaciones externas con las que entramos a Facebook (de dispositivos móviles, por ejemplo) tienen esa opción. Aquí es donde seleccionaremos la opción predeterminada que se aplicará a todo por defecto: público, amigos o personalizada. Mi consejo: personalizada, aunque amigos tampoco es mala elección.

En la parte inferior de esa misma pantalla vemos estas otras opciones:

Iremos paso a paso. Primero, cómo conectas:

Las posibilidades en casi todos esos apartados son todos, amigos de amigos o amigos. Lo idóneo es partir del amigos, si no queremos que cualquiera que nos busque (sea o no nuestro amigo) nos encuentre. También es aconsejable que sólo los amigos de nuestros amigos puedan enviarnos solicitudes de amistad. (Insisto, lo que planteo es una configuración más o menos restringida, pero si quien lee esto prefiere que todo el mundo pueda ver todo lo que hace en Facebook, ya sabe que su opción, siempre, es todos). El último punto (¿Quién puede ver en tu perfil las publicaciones de otras personas en el muro?) es interesante, porque afecta, como su propio nombre indica, a quien escriba o comparta algo en nuestro muro. Aquí las posibilidades son más amplias, como se ve en la imagen de arriba. En el resto de Facebook (en el muro del comentarista en cuestión, por ejemplo) saldrá según lo tenga configurado dicho usuario, pero lo más elegante es que en nuestro dominio, en nuestro muro, sólo puedan verlo, como máximo, nuestros amigos.

En cuanto a las etiquetas, uno de los últimos cambios introducidos por la red social es poder aprobar la aparición de nuestro nombre en una foto o cualquier otro contenido antes de que se publique en Facebook. Antes sólo podíamos revisarlo a posteriori. También se pueden revisar las etiquetas que nuestros contactos quieran añadir a lo que nosotros publiquemos. (Ni que decir tiene que recomiendo activar ambas opciones y limitar a amigos la visibilidad máxima de dichas publicaciones).

En Aplicaciones y sitios web volvemos a encontrarnos con los programas que tienen permiso para acceder a datos de nuestra cuenta (como ya expliqué en el artículo anterior), la personalización instantánea (aún no disponible), la búsqueda pública (seguro que ya se lo veían venir, pero sí, recomiendo desactivarla, para controlar quién puede acceder a nuestro perfil y qué puede ver cuando nos busque) y cómo utilizan los demás nuestra información en las aplicaciones que usan. Aquí si vamos a detenernos un momento. Esto es lo que veremos cuando pulsemos en editar configuración.

Puede seleccionar los puntos que desee (todos, algunos o ninguno) y, obviamente, cambiarlo más tarde en cualquier momento.

El siguiente apartado, Limitar la visibilidad de las publicaciones anteriores, se refiere al tiempo en el que no se podía seleccionar quién podía ver cada cosa que poníamos en Facebook. Si se pulsa en el botón azul todo lo que hubiésemos publicado antes de ese cambio tomará la configuración predeterminada que hayamos escogido ahora.

El último punto de esta página permite administrar los bloqueos de usuarios y de invitaciones (a juegos y eventos) que recibimos.

Vamos ahora a editar nuestro perfil. Si tienen cuenta en Facebook y han añadido datos en su perfil, estarán familiarizados con los distintos campos (amigos, familia, trabajo, estudios, intereses…), pero quizás no con la posibilidad de marcar, en cada uno de esos campos (a estos efectos son independientes unos de otros, así que no todos tienen que tener la misma configuración), quién puede ver esa información (público, amigos, sólo yo, personalizado, listas concretas…). Aquí tienen más información sobre los últimos cambios en los perfiles.

Cuando haya terminado puede comprobar cómo ven los demás (tanto el público en general como alguno de sus contactos) pulsando en el botón Ver como (arriba, a la derecha).

Creo que no me dejo nada más, salvo un último consejo: dense una vuelta por el apartado de Privacidad de Facebook. Aun en el supuesto de que se leyesen las condiciones de servicio antes de aceptarlas para crear su cuenta (admitámoslo: no suele pasar) probablemente hayan cambiado bastante desde entonces. Nunca está de más echarles un vistazo, por si las moscas.

Cómo configurar la privacidad en Facebook (I)

Susana Caballero | 18 de octubre de 2011 a las 16:31

El otro día, cuando les hablaba de los últimos cambios en Facebook, les prometí abordar más a fondo el tema de la privacidad para explicarles cómo configurarla lo máximo posible para evitar sorpresas desagradables y controlar la visibilidad de nuestros datos y de lo que publicamos. La clave de la frase anterior está en las palabras “lo máximo posible”, porque una vez publicamos cualquier cosa, lo que sea, en internet, perdemos el control sobre ella. Por eso, antes de continuar, no viene mal recordar la máxima que debe presidir nuestra actividad en la Red:

Si no quieres que algo sea público, no lo cuentes en internet.

Y por “contar” me refiero no sólo a Facebook, sino también a Twitter, blogs, foros y hasta correos electrónicos. Si está circulando por ahí es mucho más fácil que salga a la luz que si lo tenemos guardado en un cajón. Suena drástico, pero es así. Seguro que han leído o escuchado historias de gente que ha perdido su trabajo o a su pareja por indiscreciones en redes sociales, ¿verdad? Y seguro que también saben que ya no es nuestro currículum lo único importante en la selección de candidatos para puestos de trabajo… Pero bueno, sigamos adelante, que no quiero que se asusten. Vayamos a por Facebook.

Empecemos por la configuración de la cuenta (arriba, a la derecha, en el menú de la barrita azul de Faceboook, en un desplegable que se abre al pulsar en una flecha). En el apartado general es donde consta información como su nombre de usuario, su correo electrónico o su contraseña, entre otras cuestiones. Pero la parte más importante de este apartado es la de la seguridad (arriba, a la izquierda).

Esto es cuestión de gustos, claro, pero mi recomendación es que activen la navegación segura y las notificaciones de inicio de sesión. Al hacer esto último recibiremos un correo cada vez que iniciemos sesión con un dispositivo que no tengamos registrado y así tendremos controlados los accesos a la cuenta (los propios y, sobre todo, los ajenos). Además, podemos, si queremos, establecer una contraseña para entrar con uno de esos dispositivos nuevos. (Si reciben un correo avisándoles de un acceso extraño a su cuenta, pulsen en el enlace correspondiente y sigan las instrucciones).

Al apartado de aplicaciones conviene también echarle un vistazo de vez en cuando. Ahí quedan registrados todos los programas a los que alguna vez hemos autorizado a acceder a nuestra cuenta de Facebook (como juegos, clientes para dispositivos móviles, aplicaciones como 24symbols y cualquier otro servicio al que hayamos accedido o en el que nos hayamos registrado con nuestra cuenta de Facebook). Con el tiempo, puede que dejemos de usar esos servicios, por lo que no tiene sentido que sigan teniendo autorización para acceder a nuestros datos. Además, pueden haber entrado de forma puntual en cualquier sitio y no haberlo hecho nunca más. También pueden borrar eso. Aparte de eliminar los accesos a esas aplicaciones que ya no usamos podemos editar las que queremos seguir usando. Hay una serie de parámetros obligatorios (diferentes según la aplicación de que se trate; por ejemplo, alguna puede querer acceder a nuestro nombre de usuario y al muro para publicar cosas en él y otra sólo querer acceder a nuestras fotos) que debemos aceptar para seguir usando esa funcionalidad, pero otros no lo son. Elimine todo lo que no sea obligatorio.

La parte de las sesiones activas es graciosa, por no decir otra cosa, sobre todo para quienes cierran el navegador sin más sin salir antes de las sesiones que tienen abiertas en cualquier servicio. También para quienes, como yo, tienen su navegador configurado para que al cerrarse apague todas esas sesiones. Hace unos días descubrí que a Facebook eso le importa bastante poco, porque me encontré una decena de sesiones abiertas desde todos los dispositivos en los que he accedido en los últimos meses a la red social. Revisen con frecuencia este apartado para evitar sustos y acuérdense de pulsar siempre el botón de cerrar sesión cuando terminen.

El siguiente punto por el que les recomiendo que pasen es el de anuncios, donde podrá controlar los anuncios de terceros que ve cuando navega por Facebook y los anuncios sociales, esos en los que vemos las fotos de perfil de nuestros amigos y ellos ven la nuestra, siempre que se anuncie un servicio o producto que nos haya gustado o que hayamos utilizado. Mi consejo es que en ambos casos escojan la opción nadie. Así evitarán que en un futuro cambio de las condiciones de servicio o de privacidad (dentro de un par de meses, por ejemplo) Facebook decida permitir a cualquiera de sus anunciantes acceder a todos sus datos personales.

El siguiente capítulo es la privacidad propiamente dicha. Pero eso lo dejo para otra entrega. Si quieren ir curioseando, vayan a la pestaña de configuración de la privacidad, a la que se accede desde esa flecha de la que hablaba antes, arriba a la derecha.

Las suscripciones, las nuevas listas y otros cambios en Facebook

Susana Caballero | 14 de octubre de 2011 a las 20:29

Ya sé que llego tarde, que los cambios en Facebook tienen casi un mes y todo eso, pero, si les soy sincera, a Facebook sólo entro cuando no tengo más remedio que hacerlo porque no me convence demasiado. En los últimos días, por motivos que no vienen al caso, he tenido que hacerlo en unas cuantas ocasiones y, ya que estaba, he dado una vuelta para ver las novedades. Pese a que, como digo, no me entusiasma Facebook, sí que han introducido algunos cambios interesantes. Otros no lo son tanto.

Vamos por partes. Empecemos por las buenas noticias. Ahora es posible escoger quién queremos que vea cada cosa que publiquemos. Cuando pulsemos en la barra de actualización de estado, veremos debajo un desplegable en el que podremos marcar quién podrá ver lo que publiquemos, si todo el mundo, todos nuestros amigos, sólo alguna de nuestras listas de amigos o directamente personas concretas. Facebook tomará nota de lo que escojamos, pero podemos cambiar de opinión y marcar otra cosa cada vez que queramos publicar algo.

Y ya que hablamos de listas, otra de las novedades es lo que Facebook llama listas inteligentes y que nos ha plantado a todos los usuarios como suele implantar las cosas, por las bravas. Por suerte, no hay que usarlas y podremos seguir usando nuestras listas de siempre tan tranquilos. La pena es que no se pueden borrar…

Facebook ahora propone diversos métodos para organizar nuestros contactos, con listas como mejores amigos, conocidos, familia, amigos cercanos (geográficamente hablando), amigos del trabajo… El propio Facebook se encarga de añadir amigos a estas listas. Se pueden añadir, eliminar y hasta ocultar las listas que no se desee usar. Pero, insisto, seguirán ahí.

He dicho en alguna ocasión que uno de los principales defectos de Facebook es que exige que nuestras relaciones sean simétricas, es decir, para añadir a alguien a tu lista de contactos tienes que contar con su beneplácito, y viceversa. En la última tanda de novedades han incluido dos que alivian en parte esta circunstancia.

La primera es la lista de acceso restringido. Todo aquel que coloquemos ahí (que no sabrá, claro, que lo hemos colocado ahí) sólo verá lo que cataloguemos como público, por mucho que el individuo en cuestión figure en nuestra lista de amigos. Así no tendremos que preocuparnos de si lo que publicamos sólo para nuestros amigos puede o no verlo ese que tenemos agregado porque no tenemos más remedio (seguro que saben a lo que me refiero; todos tenemos a alguien así). El problema es que sí que podrán ver qué publicamos en los muros de otros amigos o en los grupos a los que pertenecemos, porque eso se considera público. No he conseguido aún averiguar cómo evitar eso.

La segunda son las suscripciones. Hasta ahora, uno sólo podía seguir las actualizaciones de sus amigos (contactos aceptados por ambas partes), de grupos o de páginas (de empresas, famosos, etcétera).

Esas actualizaciones seguiremos recibiéndolas en nuestra sección de últimas noticias, pero ahora podemos configurar cuántas de esas novedades recibimos, si todas, solamente algunas de ellas o exclusivamente las más importantes. También podemos marcar o desmarcar si queremos o no saber si sube fotos nuevas, si cambia su estado o si está jugando a algún juego, entre otras opciones.

Además, ahora podemos apuntarnos a las novedades de personas de las que no somos amigos y permitir que otros usuarios de Facebook se suscriban a lo que publiquemos. Esta opción viene por defecto desactivada, y seguirá así a menos que le demos a aceptar en el apartado de suscripciones. En ese mismo apartado podremos gestionar posteriormente esas suscripciones. Quien se apunte a lo que pongamos en Facebook sólo recibirá aquellas noticias (fotos, cambios de estado, enlaces…) que hayamos marcado como públicos.

En mis últimas visitas a Facebook he descubierto algún que otro cambio en las configuraciones de privacidad, pero para meterme en ese jardín voy a necesitar un par de días de exploración. Cualquiera que sepa un poco del tema sabrá que ajustar las opciones de privacidad es toda una epopeya…

A Google+ no le gustan los seudónimos (y algunos nombres reales tampoco)

Susana Caballero | 25 de julio de 2011 a las 18:52

En internet soy mninha. Lo soy desde que me abrí mi primera cuenta de correo electrónico, hace casi 15 años. Es el nombre con el que firmo en mis blogs personales y también es mi nombre de usuario en Twitter y en casi todos los servicios en los que tengo cuenta, salvo en Facebook, donde sí empleo mi nombre real, el mismo con el que firmo en este blog (y el que uso en la segunda cuenta de Twitter que me abrí hace poco, varios años después de la primera).

Hasta hace unos meses también era mninha en Google (en una de las cuentas que tengo), hasta que la compañía decidió que para seguir disfrutando de todos sus servicios, como Reader, entre otros, había que tener un perfil público. Y en ese perfil público había que poner un nombre real (o, al menos, un nombre y un apellido que lo pareciesen). Un tiempo después se reveló qué había detrás de aquel cambio de política: Google+, que ha copiado a Facebook en muchas cosas y una de ellas es la exigencia de que sus usuarios empleen nombres reales.

Hasta aquí, se puede estar más o menos de acuerdo (yo no lo estoy, pero ya hablaré de eso luego) y, si no se acepta, siempre se puede dar uno de baja y punto.

El problema es cuando aceptas plegarte a las demandas de Google, les das tu nombre real y ellos te cancelan la cuenta por incumplir sus términos. En un primer momento el celo de Google canceló muchas cuentas de empresas y asociaciones (a la espera de que saquen la versión específica para empresas) e incluso las cuentas de algún que otro personaje más que conocido, como William Shatner, que fue expulsado, imagino que para prevenir cualquier intento de suplantación de identidad, y después readmitido (no es buena idea cabrear al capitán Kirk, señores de Google).

Se ve que el encargado de comprobar las cuentas se quedó sin empresas a las que banear y celebrities a las que fastidiar, así que fue un paso más allá y empezó a decidir qué nombres eran reales y cuáles otros no. Y, claro, la cosa se le ha ido de las manos, porque ha decidido que, por ejemplo, Ángel Custodio Delgado no es un nombre real y le ha cancelado la cuenta.

No sé si lo que le ha pasado a Ángel es una mera anécdota y simplemente alguien de Google le ha dado al botón equivocado o si realmente van a ponerse así de tontos estrictos con lo de los nombres reales (que ahora encima tienen que ser verosímiles), porque si siguen por ese camino Google+ será el primer servicio on line que exija a sus usuarios el envío de una copia (compulsada) de la partida de nacimiento (y hay gente que se quejaba de lo de las invitaciones…).

Puedo entender que quieran controlar las suplantaciones de identidad, el spam incontrolado e incluso las cuentas peligrosas, pero no estoy de acuerdo en la exigencia del nombre real ni, por supuesto, en que no puedas escoger que, una vez proporcionado ese dato, sea tu seudónimo el que aparezca como tu nombre de usuario.

También puedo entender el argumento (calcadito también de Facebook) de que “si es una red social tienes que usar tu nombre para que los demás puedan encontrarte”, pero tampoco lo comparto. A lo mejor no quiero que me encuentren. A lo mejor uso Google+, o Facebook, o lo que sea, sólo para estar en contacto con la gente que de verdad me interesa, con la gente que sabe cómo encontrarme, me llame como me llame, y con los que me conocen como mninha.

Pero, como acertadamente expone Dave Winer en este artículo, hay una poderosa razón por la que Google quiere saber cuál es nuestro verdadero nombre: el dinero. Puede que me llame mninha, pero no es ese el nombre que figura en mis tarjetas de crédito ni en las compras que hago en el mundo físico y en el virtual. Y, claro, a Google (y a los demás, que tampoco vamos a demonizar sólo a Google) esos son los datos que le interesan. Creo que fue a Eduo al primero al que le leí eso de que si una empresa no te cobra nada por usar sus servicios significa que el producto que están vendiendo eres tú, y no sus servicios. Este es otro ejemplo. No me parece ni bien ni mal, pero no me vendan la historia de que es “para que los demás te encuentren”.

Tampoco confundan usar un seudónimo con el anonimato. Hay gente que sí que usa un seudónimo para esconderse tras él (sean cuales sean sus propósitos), pero otros firmamos con un seudónimo sencillamente porque nos gusta hacerlo así, no para escondernos.

Bonus track: Nos siguen desconocidos

Desde hace unos días proliferan las quejas en Twitter (y también en Google+) sobre la cantidad de gente a la que no conocemos (de nada, ni siquiera de internet) que nos añade en Google+ (por suerte, puedes bloquear a quien no quieras ver ni en pintura e ignorar a quien no te interese; la reciprocidad no es, por ahora, un requisito). Como ya tuiteé hace unos días, en una de mis cuentas tengo un círculo (por si alguien aún no sabe de qué va esto de Google+ y los círculos puede pasarse por Bloglobosofia, donde Drea lo explica bien clarito) titulado algo así como Gente que no conozco. Cada vez está más poblado, lo que me hace preguntarme de nuevo por qué es algo positivo que cualquiera pueda encontrarte.

Google +1, la respuesta al ‘me gusta’ de Facebook

Susana Caballero | 30 de marzo de 2011 a las 22:35

Google lleva tiempo trabajando en búsquedas sociales para ofrecer a sus usuarios no sólo la información que más se ajusta a lo que quieren (también andan liados con su famoso algoritmo para eliminar buena parte de la basura que los expertos en SEO de tres al cuarto -y sin escrúpulos- les han colado por doquier), sino resultados recomendados por los contactos del usuario en cuestión. Esto no es nuevo. Ya se hace en Facebook, Twitter, otras redes sociales y hasta en el propio Google Reader, pero la firma de Mountain View quiere extenderlo a su buscador, tal vez para sacar de Facebook a toda esa gente que cree que internet es Facebook y recuperar a aquellos que creen que Google es internet que puedan haber perdido por culpa de la red social de Mark Zuckerberg.

Y para hacer realidad esas búsquedas sociales, Google se ha inspirado en el famoso botón Me gusta de Facebook (por cierto, ¿para cuándo un No me gusta?), y para ponerle nombre también han acudido a la Red en busca de inspiración, y se han apropiado de una expresión, si es que puede llamarse así, que muchos usamos para mostrar nuestra aprobación: +1. (No quiero meterme en un jardín, pero me gustaría escuchar ahora la opinión de todos los que criticaron a Apple por registrar AppStore -o cualquier otro de los términos que han registrado- y que tampoco hicieron mucho ruido cuando Facebook quiso registrar la palabra face, cara).

El +1 de Google funciona, en esencia, como el Me gusta de Facebook. Cuando entre al buscador con su cuenta de Google verá en las búsquedas quiénes de sus contactos han recomendado determinados resultados. Por ahora esta funcionalidad sólo está activada en Estados Unidos, aunque si quieren probarlo ya y no esperar a que se extienda pueden darse de alta en el apartado experimental de la compañía.

Lo curioso es que esto me ha permitido comprobar qué entiende Google por contactos. Si piensan que son solamente aquellas personas con las que intercambia correos electrónicos o compartidos en Reader, se equivoca. Son muchos más. Si tiene otras cuentas (Twitter, YouTube, Tumblr, blogs o lo que sea) asociadas a su perfil de Google, la compañía entenderá que todos aquellos usuarios con los que haya contactado en alguna ocasión a través de cada uno de esos servicios son, de hecho, sus contactos, algo que puede o no coincidir. Puede comprobar quiénes son esas personas cuyas recomendaciones seguirá cuando el +1 de Google se extienda en el apartado Contenido y círculo social de su perfil de Google. Imagino que cuando se implante por todas partes habrá manera de desactivar esta opción si no se está a gusto con ella. Como Buzz, por ejemplo, que sigue dándole alegrías a Google

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Cambios en Facebook

Susana Caballero | 23 de febrero de 2011 a las 21:08

En los últimos días Facebook ha incluido unos cuantos cambios que afectan sobre todo a la gestión de las páginas, aunque una de estas novedades atañe a los perfiles de sus usuarios. Como lo de las páginas es -siguiendo el estilo de Facebook- bastante lioso, liquidaré primero lo que incumbe a todo el mundo, porque a fin de cuentas no todo el mundo ha creado o administra páginas en la red social.

Al entrar en nuestra cuenta de Facebook solemos ver un listado con las últimas actualizaciones de la gente a la que seguimos. Hasta ahora, ahí aparecía todo lo que nuestros contactos publicaban. Pero ya no. Ahora, por defecto, sólo aparecen las novedades de los usuarios y páginas más populares. Para cambiar eso, hay que picar en la flechita junto a Más recientes y en el menú desplegable seleccionar Editar opciones y, ahí, marcar Mostrar noticias de todos tus amigos y páginas (en el caso de que queramos verlo todo, claro).

Ahora vamos a la parte más peliaguda, la de las páginas. Los afectados, es decir, todos los que administren alguna página en la red social, habrán recibido en los últimos días un correo avisándoles de las novedades, que podrán probar y trastear hasta el 10 de marzo, fecha en la que todas las páginas migrarán a la nueva configuración (como ocurrió hace unos meses con los perfiles de usuario).

Estos son los cambios que se indicaban en el mensaje:

->Notificaciones para hacerte saber cuándo tus fans interactúan con tu página o tus publicaciones
->Un espacio en la parte superior de tu página para para mostrar fotos
->Una sección de noticias para tu página
->La posibilidad de publicar en otras páginas y señalar que te gustan con el nombre de tu página (no como usuario)

Del primer apartado puede que ya se hayan dado cuenta, al recibir más correos electrónicos de Facebook. Eso se puede configurar, y es lo primero que voy a explicar, porque es posible que se haya encontrado de buenas a primeras con una pila de correos electrónicos que no tiene el menor interés en leer (mi caso, por ejemplo: he creado la mayor parte de las páginas en Facebook de los diarios del Grupo Joly, pero no me encargo de administrarlas, así que podría vivir sin la mayor parte de esa información). Para solucionar ese desaguisado, debe ir a la página y picar el botón Editar página (esquina superior derecha). Ahí, en el menú de la izquierda, vaya a Tu configuración. Ahí podrá marcar o desmarcar si quiere recibir un correo cuando alguien publique algo o comente en su página.

Los cambios más evidentes son meramente estéticos y no hacen más que extender las modificaciones introducidas hace unos meses en los perfiles, con el friso de fotos bajo la información general del sitio en cuestión y las tradicionales pestañas en el menú de la izquierda. Como en el caso de los perfiles, se puede seleccionar qué fotos queremos que aparezcan en ese friso superior y, sobre todo, cuáles no queremos que aparezcan (basta con marcar la X que aparece al pasar el ratón por encima).

Siguiendo con las fotos, se reduce un poco el tamaño de la foto de perfil, por lo que es muy posible que tenga que adaptarla cuando cambie al nuevo diseño. Bajo la foto de perfil aparecerá ahora la categoría en la que ha inscrito su página al crearla (puede cambiarla en Editar página -> Información básica).

Una de las novedades más interesantes, al menos a mi juicio, es la posibilidad de usar tu página como si fuese tu cuenta, es decir, poder comentar en otras páginas (o decir que algo te gusta) en nombre de tu página, y no sólo como usuario. Para activar esa opción, basta picar en Usar Facebook como xx (nombre de la página), a la derecha. Para recuperar nuestra identidad, podemos hacerlo en Cuenta (esquina superior derecha, en la cabecera).

El otro punto destacado son los filtros, tanto del contenido que queremos que aparezca en el muro de nuestra página como de las palabras ofensivas, por así decirlo, que no queremos que aparezcan en él.

En Editar página -> Ver permisos podemos restringir el acceso a la página por país o por edad, decidir si en nuestro muro queremos ver sólo lo que publicamos nosotros o también lo que publica quien nos visita, escoger dónde queremos que aterrice quien llegue a la página (en el muro, el apartado de información, el foro, las fotos o los enlaces), editar una lista de términos prohibidos que no queremos que nadie escriba en el muro y hasta establecer un bloqueo de groserías (cuya fiabilidad desconozco, la verdad).

Aparte de todo esto, hay unos cuantos cambios más y unas cuantas dudas sobre esos cambios que Facebook ha recopilado en este listado, al que conviene echarle un vistazo si gestionamos páginas para que no nos pille desprevenidos cuando Facebook cambie el 10 de marzo el diseño. Y no, no habrá vuelta atrás.

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La ‘persona del año’ y las listas de ‘Time’

Susana Caballero | 16 de diciembre de 2010 a las 17:35

El chico de la foto, por si hay alguien que no lo conoce, es Mark Zuckerberg, uno de los fundadores de Facebook, miembro de la selecta lista de los más ricos del mundo, protagonista -a su pesar- de una de las películas del año (La red social, de David Fincher) y, además, la persona del año de Time por, dice la revista, “conectar a más de 500 millones de personas y cartografiar las relaciones sociales entre ellas; por crear un nuevo sistema de intercambio de información y por cambiar la forma en que vivimos nuestras vidas”. Zuckerberg se ha impuesto a candidatos tan dispares como los mineros chilenos, el Tea Party o Julian Assange, fundador de Wikileaks (sobre cuya supuesta desaparición de la lista de votaciones se armó un buen lío hace unos días, tanto que la propia revista tuvo que desmentir que le hubiesen quitado; poco después de conocerse que Zuckerberg era el elegido comenzaron a surgir voces contra la decisión, que según ellos estaría enmarcada dentro de la campaña gubernamental y empresarial contra Wikileaks. Puede que Assange se haya quedado sin ese título honorífico, pero sí protagonizó la portada de la semana pasada. También es cierto que los lectores eligieron por amplia mayoría al australiano, pero no son ellos los que tienen la última palabra).

En cuanto a la elección en sí de Zuckerberg como persona del año, tengo la misma sensación que con los Oscar de compensación (esos que reciben quienes deberían haberlo logrado mucho antes y que se lo terminan llevando habitualmente por trabajos que no lo merecen; Martin Scorsese es uno de los muchos ejemplos que hay). No me parece mal que lo consiga, pero me da la impresión de que llega tarde, porque Facebook lleva ya unos años conectando amigos (o lo que Facebook -y muchas otras personas- entienden por amigos), aunque es cierto que ha sido este año cuando ha alcanzado los 500 millones de usuarios y cuando se ha estrenado su película (peliculón, por cierto, aunque era de esperar con el tándem David Fincher-Aaron Sorkin).

Pero el trabajo de cada fin de año de Time no termina con la elección de la persona del año. La revista también publica en estas fechas sus listas, con lo mejor y lo peor de los doce meses precedentes. Los listados incluyen casi cualquier apartado que a uno se le pueda ocurrir (también uno con las mejores disculpas; gana Tiger Woods, por cierto), y aunque aquí sólo comentaré las que tienen que ver con tecnología en sus distintas variantes, sí recomiendo que se pierda un ratito echándoles un ojo (o un par de ellos, porque siempre lo merecen).

Una de esas listas es la dedicada a las Tendencias en Facebook. El primer puesto lo ocupa el filme de Fincher sobre el nacimiento de la red social (¿he dicho ya que es un peliculón?), y tras él la marca de los 500 millones de usuarios y el estreno de Facebook Places. El premio al gadget del año se lo lleva, como no podía ser de otra forma, el iPad de Apple. En segundo lugar ha quedado el Samsung Galaxy S y tercero el MacBook Air de 11 pulgadas, también de Apple. Alan Wake, Angry Birds y Red Dead Redemption ocupan el podio de los videojuegos, mientras que Netflix, Groupon e iMovie se sitúan como las mejores aplicaciones del año para iPhone.

En el apartado de vídeo, el trío de los más talentosos lo conforman Happy Together / Paper Planes Lip Dub, Marcel the Shell With Shoes On y White Knuckles, de OK Go, mientras que la lista de los vídeos virales la encabezan Double Rainbow (que ha atravesado las fronteras de YouTube; que se lo digan a Nathan Fillion), Merton on Chatroulette y Bed Intruder.

También hay hueco para Twitter en las listas de Time, concretamente dos, uno para los mejores tuits (los tres primeros son de John McCain, Sarah Palin y Kevin Smith) y otro para los mejores momentos Twitter, que lideran el rapero Kanye West (cuando decidió unirse a la red), las dosis diarias de ingenio de Conan O’Brien mientras buscaba trabajo (y lo consiguió, en la TBS; puede que Twitter ayudase) y Justin Bieber, cuyos fans tuvieron la culpa de que Twitter, que dedica al cantante el 3% de sus servidores, cambiase el método en que determina sus trending topics.

Pregunta a un Premio Nobel

Susana Caballero | 21 de octubre de 2010 a las 21:25

La Fundación Nobel ha puesto en marcha la campaña pregunta a un premiado con el Nobel (Ask a Nobel Laureate) en colaboración con Facebook y YouTube. Por medio de la página de la Fundación en la red social y su canal de vídeos cualquiera que lo desee puede remitir sus preguntas (por escrito o con un vídeo) a los galardonados este año con el Nobel. Todo aquel interesado puede escribir sus preguntas o remitir sus vídeos al ganador del premio de Literatura (Mario Vargas Llosa), a los de Física (Andre Geim y Konstantin Novoselov), a los de Química (Richard F. Heck, Ei-ichi Negishi y Akira Suzuki), al de Medicina (Robert G. Edwards) o a los reconocidos con el premio de Ciencias Económicas (Peter A. Diamond, Dale T. Mortensen y Christopher A. Pissarides).

Por motivos obvios el ganador del Nobel de la Paz, el disidente chino Liu Xiaobo, no podrá responder a ninguna pregunta (aunque en ningún sitio prohíbe la Fundación Nobel que se envíen preguntas dirigidas a él). El plazo para remitirlas finaliza el 31 de octubre y, aunque las hasta ahora publicadas se decantan por el inglés, también hay alguna en español, como esta para Vargas Llosa:

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