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Gmail sin conexión

Susana Caballero | 1 de septiembre de 2011 a las 18:05

Para quienes en su momento usaban Gears no les resultará demasiado novedoso el anuncio de Google de que a partir de ahora será posible acceder a Gmail, Calendar y Docs aunque no se tenga conexión a internet, aunque puede que agradezcan recuperar una funcionalidad perdida cuando la compañía decidió cerrar Gears hace unos meses.

A dicha funcionalidad se accede instalando una extensión en Chrome que permite leer, contestar y organizar los correos electrónicos aunque no se tenga conexión (cuando se vuelva a tener internet se sincronizará y se enviarán los mensajes pendientes) y, por el momento, sólo consultar, no editar (aunque están trabajando en eso) los documentos y calendarios de Docs y Calendar.

Lo malo, claro, es que sólo es compatible con Chrome, aunque está por ver si se extiende a otros navegadores. El otro punto que rebaja la alegría que algunos pueden sentir por este anuncio es que esa función offline ya la incorporan muchos clientes de correo de escritorio. Y, ya a título personal, la interfaz que verán quienes usen esta funcionalidad es la que tiene Gmail en los tablets y que yo cambio en cuanto termina de cargar. Pero eso es ya cuestión de gustos.

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Vacaciones

Susana Caballero | 29 de julio de 2011 a las 11:00

No sé si serán merecidas o no pero, como diría Rhett Butler, “francamente, querida, me importa un bledo”, porque me voy a ir igual. Servidora se marcha de vacaciones por unos días y, aunque sé que no me van a echar de menos, les dejo un par de recomendaciones por si no se han ido aún o ya han vuelto (lo peor: mis condolencias). Estas recomendaciones, claro, son también válidas para quienes disfrutan en estos momentos de su tiempo de descanso, que marcharse de vacaciones y seguir conectado no son conceptos incompatibles.

Aquí van unas cuantas sugerencias con cosas que pueden hacer estos días:

Por supuesto, aparte de las redes sociales que menciono hay una nueva, revolucionaria y recomendada por los principales expertos que ni siquiera precisa de invitación. Quizás aún no la conozca: se llama vida real y quien la ha probado habla maravillas, si bien tiene inconvenientes como que no se puede cerrar la sesión cuando a uno le plazca, ni siquiera ponerse el estado no disponible si no se tienen demasiadas ganas de hablar con nadie. Pero a pesar de eso dicen que no está mal. Habrá que probarla, ¿no?

Nada más por ahora. Lo habitual en textos de este tipo es incluir una foto de una playa o algún escenario idílico cuya principal finalidad es dar envidia a quienes la ven. No es mi estilo. Además, tampoco soy mucho de playa. Que lo pasen bien.

La ‘creatividad’ del traductor de Google

Susana Caballero | 26 de julio de 2011 a las 17:46

O tiene más agujeros de seguridad que el Android Market o Google ha decidido cambiar de puesto al que decide qué nombres de usuarios de Google+ son reales y cuáles no, pero el caso es que el traductor de Google (muy útil en ocasiones, aunque obviamente no es infalible al cien por cien, como casi nada) parece haberse vuelto loco (o al menos ha caído en manos de algún gracioso, sea o no empleado de Google).

Esta mañana, viendo los feeds en Reader, me topé con esta viñeta de Cuánto cabrón a cuenta de la traducción que propone el servicio de Google cuando se teclea “vamos Rafa” y se le pide que lo traduzca del francés (y del inglés, y el noruego…) al español. La solución no es otra que Roger Federer:


Un par de horas más tarde descubro que no es el único caso de creatividad en las traducciones. El diario on line La información publica que simpatizantes de Anders Breivik, el autor de la matanza de Oslo, han atacado el servicio de Google para que cualquier intento de traducir su apellido arroje resultados con connotaciones positivas. De hecho, si lo traducimos al español la equivalencia que propone es “remodelación”:

No sé si es un ataque intencionado o, como decía más arriba, el resultado de un fallo de seguridad, o de programación o de lo que sea (o simplemente que alguien ha tocado donde no debía), pero estas trastadas no son nuevas. Hace unas semanas la web impre.com ya advirtió de otro hallazgo (no sé a quién se le ocurrió buscar esto ni, sobre todo, por qué): ¿qué pasa cuando queremos traducir Justin Bieber del sueco al inglés? Que Google Translate le convierte en Kylie Minogue. Mucho mejor, sin duda.

¿Habrá más bromas de este tipo? Si es así y las han encontrado, les animo a que me las indiquen en los comentarios para ampliar este post con ellas.

Actualización con algunas otras curiosidades añadidas en los comentarios (gracias):

Juanje avisa de uno de estos errores que existió, como denunciaron en su momento en La Repubblica, pero que ya ha sido corregido. Al introducir “io non ho votato Berlusconi”, el traductor de Google no devolvía “yo no he votado a Berlusconi”, que sería la traducción correcta, sino “yo he votado a Berlusconi”. Por su parte, Caléndula avisa de uno aún más curioso: “Si ponías para traducir del alemán al español la letra A con diéresis no se cuantas veces, la traducción que te salía era Pokémon“. Y como ella misma admite, hay que tener mucho tiempo libre para encontrar un hallazgo similar. Y por último (por ahora, pero quedo a la espera de otras sugerencias), el que propone Minijordan: al buscar la traducción del español al alemán de “quinientos cincuenta y cinco” el traductor de Google devuelve “555”. Así, tal cual. Como dice Minijordan, será tal vez que “el becario al que pusieron a realizar la base de datos se cansó y decidió simplificar”.

Gracias otra vez a los tres por los comentarios.

A Google+ no le gustan los seudónimos (y algunos nombres reales tampoco)

Susana Caballero | 25 de julio de 2011 a las 18:52

En internet soy mninha. Lo soy desde que me abrí mi primera cuenta de correo electrónico, hace casi 15 años. Es el nombre con el que firmo en mis blogs personales y también es mi nombre de usuario en Twitter y en casi todos los servicios en los que tengo cuenta, salvo en Facebook, donde sí empleo mi nombre real, el mismo con el que firmo en este blog (y el que uso en la segunda cuenta de Twitter que me abrí hace poco, varios años después de la primera).

Hasta hace unos meses también era mninha en Google (en una de las cuentas que tengo), hasta que la compañía decidió que para seguir disfrutando de todos sus servicios, como Reader, entre otros, había que tener un perfil público. Y en ese perfil público había que poner un nombre real (o, al menos, un nombre y un apellido que lo pareciesen). Un tiempo después se reveló qué había detrás de aquel cambio de política: Google+, que ha copiado a Facebook en muchas cosas y una de ellas es la exigencia de que sus usuarios empleen nombres reales.

Hasta aquí, se puede estar más o menos de acuerdo (yo no lo estoy, pero ya hablaré de eso luego) y, si no se acepta, siempre se puede dar uno de baja y punto.

El problema es cuando aceptas plegarte a las demandas de Google, les das tu nombre real y ellos te cancelan la cuenta por incumplir sus términos. En un primer momento el celo de Google canceló muchas cuentas de empresas y asociaciones (a la espera de que saquen la versión específica para empresas) e incluso las cuentas de algún que otro personaje más que conocido, como William Shatner, que fue expulsado, imagino que para prevenir cualquier intento de suplantación de identidad, y después readmitido (no es buena idea cabrear al capitán Kirk, señores de Google).

Se ve que el encargado de comprobar las cuentas se quedó sin empresas a las que banear y celebrities a las que fastidiar, así que fue un paso más allá y empezó a decidir qué nombres eran reales y cuáles otros no. Y, claro, la cosa se le ha ido de las manos, porque ha decidido que, por ejemplo, Ángel Custodio Delgado no es un nombre real y le ha cancelado la cuenta.

No sé si lo que le ha pasado a Ángel es una mera anécdota y simplemente alguien de Google le ha dado al botón equivocado o si realmente van a ponerse así de tontos estrictos con lo de los nombres reales (que ahora encima tienen que ser verosímiles), porque si siguen por ese camino Google+ será el primer servicio on line que exija a sus usuarios el envío de una copia (compulsada) de la partida de nacimiento (y hay gente que se quejaba de lo de las invitaciones…).

Puedo entender que quieran controlar las suplantaciones de identidad, el spam incontrolado e incluso las cuentas peligrosas, pero no estoy de acuerdo en la exigencia del nombre real ni, por supuesto, en que no puedas escoger que, una vez proporcionado ese dato, sea tu seudónimo el que aparezca como tu nombre de usuario.

También puedo entender el argumento (calcadito también de Facebook) de que “si es una red social tienes que usar tu nombre para que los demás puedan encontrarte”, pero tampoco lo comparto. A lo mejor no quiero que me encuentren. A lo mejor uso Google+, o Facebook, o lo que sea, sólo para estar en contacto con la gente que de verdad me interesa, con la gente que sabe cómo encontrarme, me llame como me llame, y con los que me conocen como mninha.

Pero, como acertadamente expone Dave Winer en este artículo, hay una poderosa razón por la que Google quiere saber cuál es nuestro verdadero nombre: el dinero. Puede que me llame mninha, pero no es ese el nombre que figura en mis tarjetas de crédito ni en las compras que hago en el mundo físico y en el virtual. Y, claro, a Google (y a los demás, que tampoco vamos a demonizar sólo a Google) esos son los datos que le interesan. Creo que fue a Eduo al primero al que le leí eso de que si una empresa no te cobra nada por usar sus servicios significa que el producto que están vendiendo eres tú, y no sus servicios. Este es otro ejemplo. No me parece ni bien ni mal, pero no me vendan la historia de que es “para que los demás te encuentren”.

Tampoco confundan usar un seudónimo con el anonimato. Hay gente que sí que usa un seudónimo para esconderse tras él (sean cuales sean sus propósitos), pero otros firmamos con un seudónimo sencillamente porque nos gusta hacerlo así, no para escondernos.

Bonus track: Nos siguen desconocidos

Desde hace unos días proliferan las quejas en Twitter (y también en Google+) sobre la cantidad de gente a la que no conocemos (de nada, ni siquiera de internet) que nos añade en Google+ (por suerte, puedes bloquear a quien no quieras ver ni en pintura e ignorar a quien no te interese; la reciprocidad no es, por ahora, un requisito). Como ya tuiteé hace unos días, en una de mis cuentas tengo un círculo (por si alguien aún no sabe de qué va esto de Google+ y los círculos puede pasarse por Bloglobosofia, donde Drea lo explica bien clarito) titulado algo así como Gente que no conozco. Cada vez está más poblado, lo que me hace preguntarme de nuevo por qué es algo positivo que cualquiera pueda encontrarte.

Las invitaciones de Google+

Susana Caballero | 12 de julio de 2011 a las 0:32

Todos sabemos que la mejor forma de tener controlado un servicio en pruebas es mantener al principio su acceso restringido a unos cuantos usuarios, sobre todo si quien lo lanza es Google y sabe que el éxito masivo (al menos en lo que a altas iniciales se refiere) está garantizado. Ese periodo de prueba te permite afinar unas cosas, arreglar otras y, en definitiva, ofrecer un producto que se adecúe mejor a las necesidades y gustos de los usuarios, que en este periodo inicial no son (somos) más que conejillos de indias.

Si se opta por una fase inicial de acceso sólo por invitación se consigue además otra cosa: generar expectación. Por un lado, en los verdaderos interesados en este tipo de servicios y, por otro, en los conocidos como early adopters (lo que aquí llamamos un manolita la primera o fatiguita), que en cuanto ven que alguien habla de algo nuevo quieren jugar también.

Este último grupo está formado por los que se han pasado las dos semanas que lleva en funcionamiento Google+ mendigando invitaciones en cuanta red social, blog o sitio en general han visto hablar del tema. No deja de ser curiosa, por cierto, la ligereza con la que cierta gente publica su correo electrónico por doquier; luego se quejarán, claro. También es graciosa la actitud guadianesca del botón de Google+ para invitar a contactos, que aparecía y desaparecía, al igual que los trucos (sí, en dos semanas ha habido tiempo hasta para inventarse trucos para invitar sin invitación), que no siempre funcionaban.

Parece que el botón de las invitaciones se ha estabilizado durante este fin de semana, al menos su presencia en la página de Google+, no así el acceso efectivo de los invitados, que sigue sin ser perfecto, pero al ver que en sus primeros doce días de funcionamiento se han registrado cinco millones de usuarios (datos publicados en su cuenta de Facebook, porque los de Google son unos cachondos) es más que comprensible ese intento de controlar el crecimiento de su nueva criatura.

No sé qué futuro le aguarda a Google+. No tiene mala pinta de entrada y, desde luego, está (por suerte) muy lejos del caos de Wave (¿recuerdan que la gente también se puso muy pesada entonces para conseguir invitaciones? ¿Cuántos de esos que las pedían siguen usándolo?), pero no sé si será capaz de competir con sitios hegemónicos como Facebook, que parece ser su principal rival. Personalmente no me gusta ni uso demasiado Facebook, así que no sé qué uso le daré a mis cuentas de Google+, aunque este nuevo servicio tiene una ventaja, a mi juicio, importante: la reciprocidad no es obligatoria. Como en Twitter, puedes seguir a quien te plazca sin que él te siga, y tampoco tienes obligación de añadir a quien te añada. Y, aún mejor, que ese alguien con quien quieres compartir cosas ni siquiera tiene que tener cuenta en Google.

Y antes de cerrar, una cosa más sobre los pesados de las invitaciones: ¿no se acuerdan ya de que durante mucho tiempo el acceso a Gmail era exclusivamente por invitación? A lo mejor son los que entraron cuando abrieron las puertas. Puede que ni siquiera conocieran el Beta de la página de entrada. Después de todo, quizás no sean tan early adopters, ¿no?

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Google +1, la respuesta al ‘me gusta’ de Facebook

Susana Caballero | 30 de marzo de 2011 a las 22:35

Google lleva tiempo trabajando en búsquedas sociales para ofrecer a sus usuarios no sólo la información que más se ajusta a lo que quieren (también andan liados con su famoso algoritmo para eliminar buena parte de la basura que los expertos en SEO de tres al cuarto -y sin escrúpulos- les han colado por doquier), sino resultados recomendados por los contactos del usuario en cuestión. Esto no es nuevo. Ya se hace en Facebook, Twitter, otras redes sociales y hasta en el propio Google Reader, pero la firma de Mountain View quiere extenderlo a su buscador, tal vez para sacar de Facebook a toda esa gente que cree que internet es Facebook y recuperar a aquellos que creen que Google es internet que puedan haber perdido por culpa de la red social de Mark Zuckerberg.

Y para hacer realidad esas búsquedas sociales, Google se ha inspirado en el famoso botón Me gusta de Facebook (por cierto, ¿para cuándo un No me gusta?), y para ponerle nombre también han acudido a la Red en busca de inspiración, y se han apropiado de una expresión, si es que puede llamarse así, que muchos usamos para mostrar nuestra aprobación: +1. (No quiero meterme en un jardín, pero me gustaría escuchar ahora la opinión de todos los que criticaron a Apple por registrar AppStore -o cualquier otro de los términos que han registrado- y que tampoco hicieron mucho ruido cuando Facebook quiso registrar la palabra face, cara).

El +1 de Google funciona, en esencia, como el Me gusta de Facebook. Cuando entre al buscador con su cuenta de Google verá en las búsquedas quiénes de sus contactos han recomendado determinados resultados. Por ahora esta funcionalidad sólo está activada en Estados Unidos, aunque si quieren probarlo ya y no esperar a que se extienda pueden darse de alta en el apartado experimental de la compañía.

Lo curioso es que esto me ha permitido comprobar qué entiende Google por contactos. Si piensan que son solamente aquellas personas con las que intercambia correos electrónicos o compartidos en Reader, se equivoca. Son muchos más. Si tiene otras cuentas (Twitter, YouTube, Tumblr, blogs o lo que sea) asociadas a su perfil de Google, la compañía entenderá que todos aquellos usuarios con los que haya contactado en alguna ocasión a través de cada uno de esos servicios son, de hecho, sus contactos, algo que puede o no coincidir. Puede comprobar quiénes son esas personas cuyas recomendaciones seguirá cuando el +1 de Google se extienda en el apartado Contenido y círculo social de su perfil de Google. Imagino que cuando se implante por todas partes habrá manera de desactivar esta opción si no se está a gusto con ella. Como Buzz, por ejemplo, que sigue dándole alegrías a Google

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Google Zeitgeist: lo más buscado en 2010

Susana Caballero | 1 de enero de 2011 a las 21:08

“El espíritu del tiempo”. Eso es lo que significa en alemán la palabra Zeitgeist, que suele emplearse para aludir al “clima cultural e intelectual de un periodo de tiempo”. Y también es el nombre con que Google bautiza sus resúmenes anuales sobre los términos o temas más buscados por sus usuarios en todo el mundo y cuyos resultados se pueden consultar país por país o de modo global.

Como es de suponer, los grandes acontecimientos mundiales del año han acaparado durante 2010 la atención de casi todo el mundo alrededor del globo, y por eso eventos como el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, los Juegos de Invierno de Vancouver, el terremoto de Haití, el vertido de BP en el Golfo de México o la nube de cenizas del volcán Eyjafjallajökull centraron buena parte de las búsquedas del año (en Google se puede consultar su relevancia por mes y por país).

En todo el mundo, los términos de búsqueda con mayor crecimiento fueron Chatroulette (un sitio web ruso para chatear al azar con desconocidos que saltó a la fama por el excesivo gusto de sus usuarios masculinos por exhibirse), el iPad de Apple y el cantante Justin Bieber. Los tres términos cuyo interés decreció más con respecto al año pasado son swine flu (la gripe A), wamu (Washington Mutual, una entidad financiera adquirida por Chase tras protagonizar un estrepitoso fracaso) y new moon (Luna nueva; es de suponer que por Crepúsculo).

En el campo del entretenimiento, las tres búsquedas con mayor crecimiento son Justin Bieber, Shakira y Eminem, mientras que mundial 2010, olympics y espn3 (un canal estadounidense que emite deportes en directo on line) ocupan los primeros puestos en deportes y el iPad, el iPhone 4 y el Nokia 5530 son los que más suben en el ámbito de la electrónica de consumo; Haití, Besiktas y Chile son las noticias más buscadas y Justin Bieber, Katy Perry y Selena Gómez son las personalidades con mayor crecimiento.

Mientras, en España, la lista de términos más populares en las búsquedas de Google no desvela sorpresas (Facebook, Tuenti, Youtube, Hotmail y Marca), ni sorprende tampoco que en deportes lo que más se buscase fuese fútbol, Marca, Mundial, Comunio (una liga virtual) y Real Madrid, o que las palabras más utilizadas para buscar noticias fuesen Madrid, Real Madrid, España (así, en general), Barcelona (probablemente el equipo de fútbol) y Alonso (¿Fernando o Xabi?).

En cuanto a los emergentes (los que más subieron con respecto a datos anteriores), la lista la encabezan el juego on line Farmerama, gmail correo electronico (con poner gmail es suficiente), hotmail iniciar sesión (aquí también basta con la primera palabra), marca.es (hay quien sigue buscando así en lugar de teclear directamente en la barra de direcciones) y Twitter.

Por subsecciones, los temas noticiosos emergentes fueron iPad, Vancouver 2010, Tomás Gómez, Trinidad Jiménez (en las listas de Google también se le adelantó su rival por la candidatura madrileña) y Baltasar Garzón. La lista de nombres emergentes es bastante más prosaica: Paula Prendes (la reportera de Sé lo que hicisteis y efímera profesional de la radio), Paco González (por su polémica marcha de la Cadena Ser), Sara Carbonero, el ubicuo Justin Bieber y la actriz Norma Ruiz (a la que curiosamente acentúan en las búsquedas).

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Google eBooks llega a España a medio gas

Susana Caballero | 6 de diciembre de 2010 a las 22:27

Google acaba de lanzar su nueva tienda de libros, pero como suele pasarnos a los usuarios españoles, nuestra versión es mucho más reducida que la original. Mientras en España solamente se puede acceder a títulos gratuitos básicamente en inglés (aunque en la página de inicio indican que están trabajando con editores de todo el mundo), en la versión estadounidense se puede hacer casi de todo, aparte de, claro, comprar y leer libros (unos tres millones, o eso dicen).

Pero la aplicación de lectura es la misma a ambos lados del Atlántico, y se puede acceder a ella on line, sin necesidad de instalar nada, o disfrutar de los títulos desde teléfonos con Android, iPhones e iPads (mediante la descarga de las respectivas aplicaciones) y además es compatible con el lector de Barnes & Noble Nook y con el Reader de Sony.

Como abanderados de la nube, Google ofrece a los lectores la posibilidad de leer los libros on line, sin que haya que descargarlos al dispositivo en que vayamos a leerlo, pero la empresa de Mountain View sabe que la conectividad permanente es incompatible con determinadas circunstancias, y por eso cuando abramos un libro desde una aplicación móvil se sincronizará con el dispositivo para que podamos leerlo también sin necesidad de estar conectados a internet.

En cuanto a la aplicación de lectura en sí, es similar a otras parecidas, como el iBooks de Apple. Se puede escoger el tipo de letra, el tamaño, el interlineado, la justificación, la disposición de las páginas (también verlo en la versión impresa escaneada), buscar en el texto, consultar la información del libro, navegar entre capítulos o hacerlo por las páginas del volumen. En cuanto a la organización de la biblioteca con los libros que vayamos incorporando, podemos organizarlos en listas, para saber si los hemos leído o no (o si los estamos leyendo) o si los hemos marcado como favoritos. Esas listas, a su vez, pueden permanecer privadas o podemos hacerlas públicas para que las vea todo aquel que eche un vistazo a nuestro perfil de Google (a la parte que hemos designado como pública, claro).

También podemos añadir notas, reseñas y valoraciones a los libros que consultemos o incorporemos a nuestra biblioteca, pero esos añadidos serán siempre públicos, no hay manera de configurarlos para que permanezcan en privado. Tampoco está habilitada por ahora, puede que lo incorporen en futuras actualizaciones (o que estén en las aplicaciones para dispositivos móviles, que todavía no he podido probar), la posibilidad de marcar en el propio libro, a modo de anotación o subrayado.

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Google Instant, las búsquedas ‘discretas’ y Bob Dylan

Susana Caballero | 10 de septiembre de 2010 a las 11:50

Busca mientras tecleas, sin necesidad de pulsar enter. Así se presenta Google Instant, una versión mejorada de su motor de búsqueda que la firma de Mountain View lanzó hace un par de días. Por ahora sólo pueden usarlo quienes accedan al buscador en inglés, aunque en unos días se habrá extendido a todo el mundo. [Actualizado: ya está disponible en el buscador en español]

Dicen los de Google que la mejora acelera las búsquedas, que ahora son instantáneas (tampoco esta vez se han estrujado mucho los sesos para ponerle un nombre), porque desde que predice qué es lo que estás a punto de teclear empieza a mostrarte eso que podría ser lo que estás buscando, sin necesidad de completar la consulta (ni poner acentos ni respetar normas de ortografía, el ya entrañable “quizás quiso decir…”). Jonathan Effrat, responsable de producto de Instant, lo explica en este vídeo:

La compañía dice que se pueden ahorrar entre dos y cinco segundos por búsqueda, algo en apariencia nimio para cualquier usuario, pero de considerable envergadura si pensamos en la cantidad de búsquedas que se hacen cada día en la Red en todo el mundo. (Además, a Google siempre le ha gustado presumir de lo poco que tardaban en buscar lo que querías encontrar; bueno, en buscar lo que escribes, porque encontrar exactamente lo que buscas a veces no es tan fácil… ).

[Tim Carmody apunta en Wired que el verdadero potencial de este motor de búsqueda mejorado está en que la compañía lo extienda a todas sus aplicaciones, como Books, Reader, News y, sobre todo, en la búsqueda de películas para su Google TV, lo que, dice Carmody, podría revolucionar el concepto de zapping].

Pero en ocasiones es posible que no sea buena idea que te muestre en ese instante lo que buscas, o lo que él cree que estás buscando (en Gawker hacen una pequeña lista de cosas que puede ser embarazoso buscar ahora en Google). En su sección de preguntas y respuestas, Google aclara que “la función de autocompletado excluye ciertos términos relacionados con pornografía, violencia o lenguaje difamatorio”. Y, claro, hay gente a la que le ha faltado tiempo para comprobar cómo de segura es esa preocupación por ser discretos. En Fleshbot han reunido algunos de los términos cuya búsqueda Google no te muestra a menos que pulses enter, como porno (porn), nombres de actrices que trabajan en la industria antes mencionada o el de Paris Hilton.

¿Y qué tiene que ver Bob Dylan con todo esto? Pues que el cantautor y su tema Subterranean Homesick Blues protagonizan uno de los vídeos de Google Instant. ¿Y por qué es relevante? Porque Dylan es un ídolo y una inspiración para Steve Jobs, la cabeza visible de Apple, como ha dicho en más de una ocasión, y en el actual clima de guerra fría por el que atraviesan las relaciones entre ambas compañías el recurso a Dylan es más un desafío que un homenaje (está feo hacer apología de la violencia, pero en ocasiones una desearía que quedasen en un descampado a arreglar sus diferencias y nos dejasen a los demás en paz). En Gawker se preguntan si está bien o no que Google use las imágenes de Dylan. No sé si está bien, pero creo que a Jobs no le va a gustar.