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Tutorial de Blogger

Susana Caballero | 3 de junio de 2011 a las 19:00

Sí, ya sé que los recopilatorios apestan. Pero a mí me gusta tener las cosas ordenaditas, y como imagino que habrá lectores a los que no les hará gracia eso de ir saltando de post en post buscando la respuesta a su duda, reúno aquí las cuatro entregas del tutorial de Blogger como ya hice en su momento con el de Twitter:

Primera entrega: Cómo crear una cuenta, un blog y cómo configurarlo, paso a paso.

Segunda entrega: Familiarizarnos con el panel de edición para aprender a escribir y publicar artículos.

Tercera entrega: El diseño de plantillas de Blogger y cómo instalar una plantilla externa.

Cuarta entrega: El diseño de los elementos de la página, los gadgets o artilugios con los que podemos enriquecer los menús.

Y un par de bonus tracks. El primero, este vídeo, que tiene ya unos añitos pero sigue siendo igual de bueno que cuando fue publicado. Explica, “in plain English”, o sea, en cristiano (aunque esté en inglés) qué es un blog:

El segundo es un vistazo a lo que fue el año 2010 para Blogger:

Y el tercero es en realidad un avance de lo que se nos viene encima, porque todo lo que les he contado en los artículos de arriba tiene los días contados (bueno, la base será la misma, aunque se añadirán nuevas opciones), porque este es el inminente nuevo Blogger. Lo que nadie sabe es cuándo llegará, pero yo estoy deseando echarle el guante.

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Cómo hacer un blog en Blogger (IV)

Susana Caballero | 2 de junio de 2011 a las 16:11

Cerramos este tutorial de Blogger (salvo que se me ocurra cualquier otra cosa o alguno de los presentes quiera saber más del tema, en cuyo caso habría una quinta entrega) con el diseño y la disposición de los distintos elementos del blog, desde el cuerpo central donde aparecen los posts hasta los distintos elementos del menú. Para acceder a eso, tenemos que ir a Diseño y, ahí, a Elementos de la página, donde veremos esto:

Ahí podemos cambiar la barra de navegación (lo que se ve arriba, con el logo de Blogger, cuando tenemos la sesión abierta y estamos navegando por alguno de sus blogs), la cabecera (donde podemos cambiar el título del blog -como ya dije en su momento, esto no afecta a la dirección-, la descripción o añadir una imagen, con sus diferentes opciones de ajuste).

Si pulsamos en Editar en el bloque de entradas del blog, se abrirá una ventana emergente como la de la imagen de la izquierda, donde podemos configurar diferentes opciones como la cantidad de textos que queremos mostrar en la portada, cómo queremos que se vean (si queremos que se vean, porque podemos desactivarlo) la fecha, la firma, la hora, los comentarios, las etiquetas (no recuerdo si lo he explicado en algún momento, pero las etiquetas permiten ordenar los contenidos; a los lectores les deja claro de qué va el artículo y cómo encontrar textos semejantes y a nosotros nos ayuda a tener mejor localizados los temas y las piezas que publicamos), la edición rápida (esto es recomendable mantenerlo; sólo lo veremos nosotros y nos permite acceder a la edición mientras vemos el blog, sin tener que ir al panel de Blogger; sí debemos, sin embargo, tener la sesión abierta), las reacciones, los enlaces para envío de entradas (por correo electrónico) o los botones para compartir (si queremos utilizar algo más personalizable, escogiendo qué servicios queremos ofrecer, podemos probar soluciones como Share This. Puede ver un ejemplo al pie de este mismo post: el botón de compartir, que abre un desplegable al pulsarlo).

Debajo de todo eso vemos algo parecido al esquema de un post. Si arrastramos los elementos podemos colocarlos a nuestro gusto, por encima o por debajo del texto, por ejemplo, y ordenarlos como queramos. (Si usa una plantilla instalada desde otro sitio o en algunas plantillas del propio Blogger puede que los elementos no se muevan por mucho que los arrastre; no se preocupe, a veces pasa).

Ahora pasemos a la parte de los gadgets. Así es como se llaman todos los cacharritos que se pueden ver en las barras laterales de los blogs, desde el archivo a la lista de blogs que seguimos (que se conoce como blogroll), pasando por tuits, fotos y casi cualquier cosa que se nos ocurra. Podemos añadir cualquiera de estos gadgets, o artilugios, como también se les conoce, en todo aquel punto en que veamos Añadir un gadget. La cantidad de cacharritos que se pueden añadir y las zonas en que se pueden incluir dependen de la plantilla que hayamos escogido.

Si pulsamos en cualquiera de esos Añadir un gadget se abrirá una ventana emergente con, literalmente, más de un millar de cosas que podemos incluir en nuestro blog. En la primera venta, bajo el epígrafe Lo básico, están los oficiales, los 24 más habituales (archivo, etiquetas, el blogroll, el perfil, los seguidores, cuadro de búsqueda, RSS y unos cuantos más). Si tiene cuenta de Google Reader y quiere que en su blog aparezca la lista de los sitios que frecuenta, pulse en Añadir lista de blogs. Ahí le aparecerá la opción de añadir los títulos a mano y también la de importar sus suscripciones de Reader; puede combinar ambas como guste. Obviamente, no es necesario tener una cuenta en Reader para configurar un blogroll. Tampoco es necesaria una en YouTube para disfrutar de la Barra de vídeo. Puede mostrar ahí los vídeos más vistos, valorados o recientes, sus propios vídeos o los de otro usuario o, simplemente, lo que se le antoje rellenando la casilla de palabras clave. Probemos con los más vistos, que no quiero que nadie me critique por mis aficiones…

Si queremos añadir un texto tal cual, como una cita que nos guste, por ejemplo, debemos usar la opción Añadir texto. Si queremos incluir contenido directamente desde otro servicio, como Twitter, Facebook o Flickr, a partir del código que éstos nos proporcionan, necesitamos un módulo de html. Añadimos, pegamos ahí lo que queremos y guardamos. Voy a probar con un módulo de Twitter. El código lo conseguimos en el apartado de Recursos de Twitter, donde debemos buscar los widgets. Casi todos los servicios contemplan la posibilidad de insertar en blogs su contenido. Si cuando haya terminado quiere reordenar los módulos, sólo tiene que arrastrar los módulos desde la opción del diseño y ponerlos donde quiera. Del mismo modo que la edición rápida nos permite acceder a los artículos mientras los estamos viendo en el propio blog, podemos acceder a los artilugios desde el propio blog. Basta con pulsar en las herramientas que aparecen al lado de cada uno de ellos. Así podemos editarlos sin tener que volver a Blogger.

Soy consciente de que el resultado es un tanto kitsch. Lo mismo puede pasarles a ustedes. Pero esto, por suerte, tiene fácil arreglo. Basta con cambiar cosas de sitio, quitar unas, añadir otras, modificar las que queramos conservar o sumar o restar columnas hasta que nuestro blog se parezca lo máximo posible a lo que queramos. Y cuando nos cansemos de su aspecto, no tenemos más que volver a empezar. Cambiar de vez en cuando la decoración siempre es saludable.

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Cómo hacer un blog en Blogger (III)

Susana Caballero | 1 de junio de 2011 a las 18:37

Después de haber visto cómo crear y configurar un blog en Blogger y cómo familiarizarnos con el panel de escritura de artículos, en esta entrega veremos cómo personalizar la plantilla de nuestro blog sin necesidad de saber html. Evidentemente, si se conoce las opciones son más amplias, porque no sólo se puede modificar lo que tengamos, sino también crear lo que se ajuste a nuestros deseos. Pero por ahora lo haremos sin html.

Para cambiar la plantilla podemos usar el diseñador de plantillas de Blogger o instalar alguna que hayamos creado o hayamos encontrado en cualquiera de los numerosos sitios que ofrecen plantillas (gratuitas y de pago). En páginas como Blog and Web explican, además, como instalarlas, aunque, en resumen, se accede desde la opción Edición de html del menú de diseño del blog. Ahí se sube la plantilla y después se le hacen las modificaciones necesarias (si alguien tiene alguna consulta al respecto, no tiene más que dejar un comentario).

En cuanto al diseñador de plantillas (en la pestaña de Diseño), una novedad incluida por Blogger hace relativamente poco, permite cambiar de forma sencilla los modelos de plantilla que proporciona de serie (agrupados en seis bloques: Sencillo, Picture window, Fantástico SA, Filigrana, Etéreo y Viajes). Basta con escoger un modelo de cualquiera de los bloques e ir cambiando cada uno de sus aspectos. Veremos qué es lo que se puede cambiar.

Como escogimos en su momento una del bloque Sencillo en el blog en el que estamos haciendo las pruebas, seguiremos con ella para modificarla.

En el apartado Fondo podemos seleccionar una gama de colores principal. Eso significa que todos los colores que usemos en los distintos elementos de nuestro blog combinarán, aunque más adelante podremos cambiar individualmente cada uno de esos elementos. También podemos escoger una imagen de fondo. Si no nos gusta el catálogo que nos ofrece Blogger, podemos subir una que nos guste.

En Ajustar ancho, obviamente podemos determinar el ancho de todo nuestro blog y también el de la columna de la derecha, aunque si no es ese diseño predeterminado el que queremos conservar, porque preferimos tres columnas, o sólo una, por ejemplo, será mejor que volvamos aquí cuando tengamos eso claro. Vamos, pues, a Diseño. Creo que no hace falta explicarlo mucho más, porque las imágenes son lo suficientemente elocuentes, así que dejo una captura del menú: podemos cambiar la distribución (y cantidad) de las columnas laterales (o menús) y también el pie de página (lo que va a los pies del blog).

En esto, como en otras muchas cosas, soy una clasicista, así que la opción que me gusta es la de un bloque central con un menú, con una sola columna a la derecha (en alguna ocasión he necesitado, eso sí, una segunda columna, pero siempre al lado de la otra), aunque me decantaré aquí por una opción algo menos ortodoxa para que vean las posibilidades: doble columna a la izquierda y el pie de página en tres bloques. Volvemos al apartado de diseño para ajustar el ancho del blog y el del bloque de columnas de la izquierda a nuestro gusto, y lo que tenemos es lo que podemos ver en la imagen de la izquierda (click para ampliar).

El último apartado es el Avanzado. Ahí veremos distintos elementos (texto de la página, fondos, enlaces, título del blog, descripción del blog, texto de la pestaña, fondo de las pestañas, título de entrada, cabecera de fecha, pie de página de la entrada, gadgets, imágenes, acentos y añadir CSS).

A esos elementos (conforme los vayamos seleccionando se irán destacando en la previsualización que tenemos abajo, para saber siempre por dónde andamos) podemos cambiarles aspectos como la fuente de la letra (y ponerla en cursiva o negrita si así lo deseamos), su cuerpo (el tamaño) y el color. Blogger nos indica qué colores son los que están en esa plantilla y cuáles son los que encajan con el patrón cromático de nuestro diseño, pero si no tenemos miedo a las combinaciones osadas de colores, podemos coger cualquiera que nos plazca. A las fotos, además, podemos cambiarles el borde con que se muestran en el blog, o ponérselo o quitárselo, según lo que nos ofrezca la plantilla que hemos escogido. Y con un par de cambios aquí y allá, lo hemos dejado como se puede ver en la imagen de la izquierda (click para ampliar).

En la siguiente entrega seguiremos con el diseño, pero esta vez a partir de los bloques de la página.

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A los que se quejan por los cambios en Spotify

Susana Caballero | 14 de abril de 2011 a las 19:59

Supongo que si usáis Spotify o si os habéis dado una vuelta por Twitter habréis visto que Spotify cambiará a partir de mayo las condiciones del servicio que ofrece a los usuarios gratuitos, aquellos que no pagan un euro por escuchar desde su ordenador las canciones disponibles en su catálogo. A partir de ahora, los usuarios que optan por la versión gratuita sólo podrán escuchar cada canción cinco veces en total (adiós a las repeticiones sin fin) y al mes sólo podrán disfrutar de diez horas de música (imagino que en ese cómputo no cuentan los anuncios, ¿no?).

Si habéis, como decía más arriba, dado una vuelta por Twitter (o por internet en general) hoy habréis comprobado que el grito en contra de este cambio es mayoritario. Hay un montón de autodefinidos amantes de la música (un poco más adelante explico por qué creo que en realidad no lo son) quejándose porque a partir de ahora si quieren escuchar cuanto les plazca tendrán que pagar ¡cinco euros al mes! (hay otra opción, mejor, que cuesta 10). E, inevitablemente, me pregunto: si tan amantes de la música son, ¿cómo es que aguantan las constantes (y molestas) interrupciones publicitarias? ¿Cómo no prefieren pagar (insisto, cinco o diez euros al mes) para evitarlas, para poder escuchar esas canciones en el móvil e, incluso (con la opción de los diez euros), disfrutarla sin necesidad de tener conexión a internet?

Y que conste que lo pregunto porque quiero saberlo. En serio. Yo no soy una amante de la música. Ni siquiera escucho mucha. Tengo una cuenta gratuita de Spotify en la que hace meses que no entro, así que no me supone un trauma este cambio en las condiciones de su servicio. Pero si, por poner un ejemplo de algo que sí me afecte, disfrutase de un servicio on line de series gratuito pero con un montón de restricciones y cortes publicitarios que, por cinco o diez euros al mes, me ofreciese ver cuanto quisiera, incluso off line, sin aguantar ni un solo anuncio, no lo dudaría.

En internet, como en casi todo, hay cosas por las que merece la pena pagar y otras por las que no. Lo que es absurdo es predicar constantemente por el todo gratis. Así no vamos a ningún lado, y no porque las sindes y las esgaes tengan razón (no la tienen), sino porque, entre otras cosas, ponemos freno a que sigan apareciendo y creciendo iniciativas como Spotify.

PD: Hay unos cuantos servicios similares por si decidís emigrar. Grooveshark es sólo uno de ellos.

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Cómo hacer un blog en Blogger (II)

Susana Caballero | 8 de abril de 2011 a las 18:42

En la primera entrega vimos cómo crear y configurar un blog en Blogger. Ahora veremos cómo escribir un artículo, a los que Blogger llama entradas. En otros sitios verá referirse a ellos como posts. No importa cómo se les llame. Son el alma de todo blog. Da igual cuántos aderezos pongamos alrededor, lo bonita que sea nuestra plantilla, lo cargado que esté el menú lateral/superior/inferior o que al entrar nos salte un gatito con un cartel diciéndonos lo maravillosos que somos. Lo verdaderamente importante de un blog, lo único importante, es su contenido. Si lo que publicamos, nuestros posts, no le interesan a quienes nos visitan, no volverán.

Vamos a por nuestro primer post, entonces. Para entrar en el apartado de creación de nuevas entradas puede hacerlo desde el inicio de Blogger, en el escritorio (Nueva Entrada) o desde el menú de configuración (Creación de entradas). Veremos esto:

Si están familiarizados con procesadores de textos sabrán lo que significa cada símbolo, o casi, pero aun así permítanme que sea redundante, por si hay alguien que no los conoce (pasando el cursor por encima nos dice qué es cada cosa). Los botones que hay bajo el campo título son, de izquierda a derecha: deshacer, rehacer, tipo de fuente (de letra), tamaño de la letra, negrita, cursiva, subrayado, tachado, color de la letra, color del fondo, insertar enlace, insertar imagen, insertar vídeo, insertar salto de línea, alineación del texto, lista numerada, lista con viñetas, cita, deshacer formato y revisar ortografía.

Entre el título y todos estos botones hay dos pestañas: edición de html y redactar. Normalmente emplearemos la segunda. La primera, si no se sabe html y se quiere escribir normal, sólo se usa para pegar el código de algún vídeo, foto o similar. En la parte inferior de la caja de texto hay una casilla en blanco: etiquetas. Se usan, entre otras cosas, para organizar los contenidos y para indicar a nuestros lectores de qué va el asunto y cómo encontrar otras piezas similares. A su izquierda, está Opciones de entrada, un menú desplegable en el que podrá indicar si permite o no comentarios, editar los saltos de línea y configurar la composición (recomiendo que estos dos últimos los deje tal como los encuentre) y especificar la fecha y hora de la entrada. Si lo deja en automático, al publicarse constará el día y la hora en que le dé a publicar. Si quiere, por ejemplo, programarla para que se publique otro día o a otra hora, no tiene más que marcarlo. Debajo de todo eso verá los botones de Publicar, Guardar y Vista previa, que le muestra precisamente eso, una vista previa de cómo se verá su artículo cuando lo publique sin necesidad de que lo haya antes publicado.

Para nuestro primer post, cogeremos prestado el clásico Lorem Ipsum (si no sabe de qué demonios hablo, pulse en el enlace y le explicarán qué es). Si queremos incluir un enlace en alguna parte del texto, seleccionamos la palabra o palabras en cuestión y le damos a enlace:

Si queremos meter una foto, lo hacemos desde el botón insertar imagen. Si la imagen está en nuestro ordenador, pulsamos en elegir archivos. Si está en otro sitio web, podemos añadirla desde la opción añadir url.

Una vez subida la foto, la seleccionamos y la insertamos en la entrada. Al pulsar sobre ella veremos esto (pulse para ampliar):

Aquí podemos determinar su tamaño (lo ideal es que al subirla la hayamos cortado con el ancho de nuestra plantilla, para poder después usar la opción tamaño original sin miedo a quedarnos cortos o pasarnos) y alinearla para ponerla donde queramos. Para insertar un vídeo se sigue el mismo proceso, sólo que se arranca en el botón insertar vídeo (más adelante veremos cómo insertar un vídeo de YouTube, Vimeo o Daily Motion y también cómo usar fotos de Flickr).

Voy a publicar la prueba para que vean cómo queda. Tiene un par de enlaces, una foto y un bloque de cita. Al pie del post verán la firma, la hora a la que se publicó y las etiquetas. Además, hay un lápiz con el que se puede volver a editar si advertimos algún error o que algo no ha quedado como nos gustaría (esto también se puede hacer en el propio Blogger, en el apartado Editar entradas). Junto a él hay botones para compartirlo por correo, Blogger, Twitter, Facebook y Buzz.

Cómo insertar contenidos de otros servicios

Ahora haremos una segunda prueba para probar la inserción de objetos desde otros servicios. Empecemos por YouTube.

No hace falta tener cuenta en YouTube o acceder a la web con nuestra cuenta abierta para poder insertar un vídeo. Basta ir al vídeo en cuestión y copiar su código de inserción. Como en el caso de las distintas formas de llamar a los artículos de los blogs, aquí también encontrará diferente nomenclatura: insertar, incrustar y hasta embeber. Es lo mismo: poner en nuestro blog un contenido procedente de otro sitio sin necesidad de cargarlo en nuestro servidor o nuestro blog. Tomemos, por ejemplo, uno sobre el revuelo levantado en Twitter por la negativa de los eurodiputados a apretarse el cinturón ya que tanto nos piden a los ciudadanos que lo hagamos. Bajo el vídeo vemos un botón que pone insertar. (Si no lo vemos es que el usuario que lo ha publicado ha desactivado la opción de insertarlo). Al pulsarlo se despliega un menú con opciones como si queremos mostrar vídeos relacionados, activar la mejora de la privacidad o el https (acceso seguro). Debajo de eso, veremos las medidas predeterminadas en que se mostrará el vídeo:

Si la plantilla de nuestro blog no encaja con ninguna de ellas no pasa nada. Se puede indicar manualmente qué tamaño queremos que tenga (si no sabe qué medidas tiene, puede probar a instalar en su navegador la extensión Measure It, disponible tanto para Firefox como para Chrome, o cualquier otra similar). Nuestro blog tiene 520 píxeles de ancho, así que marcamos esa cifra y copiamos el código. Para meterlo en un post tenemos que irnos a la pestaña edición de html. Ahí, buscamos el punto en que queremos insertarlo y lo pegamos. Este es el resultado.

En el resto de servicios de vídeo el proceso es similar. En Vimeo, por ejemplo, hay que pulsar en Embed y se abre una pantalla donde se puede personalizar el código que queremos insertar (customize embed options): tamaño, autoreproducción o mostrar texto con enlace por debajo.

En Daily Motion las opciones se despliegan pulsando Incrustar:

Pego en el mismo post de antes un vídeo de Vimeo y otro de Daily Motion para que vean cómo queda.

Veamos ahora cómo incluir una foto de Flickr. Lo primero que tiene que tener en cuenta es que no todas las fotos de Flickr se pueden publicar donde a uno se le antoje. Existen distintos tipos de licencia y debe fijarse en ello antes de coger el código de ninguna. El tema de las licencias daría para otro artículo, pero resumiendo mucho, digamos que si pone (abajo a la derecha, en la página de la foto en cuestión) Todos los derechos reservados no puede usarla. Si indica Algunos derechos reservados y un logo de Getty Images, debe pedir primero permiso a Getty para poder publicarla. Si no aparece el logo de Getty debe mirar igualmente los términos de esa licencia, porque si prohíbe su uso para fines comerciales sólo puede usarla en un proyecto personal.

Una vez aclarado todo esto, busquemos una foto cualquiera para ponerla en nuestro blog, por ejemplo esta de bombones. Para obtener el código de inserción debe pulsar en la flecha junto a los logos de Facebook y Twitter y luego en Obtener el código HTML/BBCode. Ahí podremos seleccionar el tamaño que más se ajuste a nuestro blog.

Cuando pegue ese código en su post, podrá editarlo como cualquier otra imagen (como vimos más arriba), ajustando su tamaño y su alineación. Lo pego en el post de prueba.

Hay otros muchos servicios que permiten insertar contenido, como Scribd o Slideshare, por ejemplo. El mecanismo en todos ellos es similar a los que ya hemos visto. De todas formas, si tienen alguna duda sobre alguno de ellos en concreto, no tienen más que usar el apartado de comentarios.

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Google +1, la respuesta al ‘me gusta’ de Facebook

Susana Caballero | 30 de marzo de 2011 a las 22:35

Google lleva tiempo trabajando en búsquedas sociales para ofrecer a sus usuarios no sólo la información que más se ajusta a lo que quieren (también andan liados con su famoso algoritmo para eliminar buena parte de la basura que los expertos en SEO de tres al cuarto -y sin escrúpulos- les han colado por doquier), sino resultados recomendados por los contactos del usuario en cuestión. Esto no es nuevo. Ya se hace en Facebook, Twitter, otras redes sociales y hasta en el propio Google Reader, pero la firma de Mountain View quiere extenderlo a su buscador, tal vez para sacar de Facebook a toda esa gente que cree que internet es Facebook y recuperar a aquellos que creen que Google es internet que puedan haber perdido por culpa de la red social de Mark Zuckerberg.

Y para hacer realidad esas búsquedas sociales, Google se ha inspirado en el famoso botón Me gusta de Facebook (por cierto, ¿para cuándo un No me gusta?), y para ponerle nombre también han acudido a la Red en busca de inspiración, y se han apropiado de una expresión, si es que puede llamarse así, que muchos usamos para mostrar nuestra aprobación: +1. (No quiero meterme en un jardín, pero me gustaría escuchar ahora la opinión de todos los que criticaron a Apple por registrar AppStore -o cualquier otro de los términos que han registrado- y que tampoco hicieron mucho ruido cuando Facebook quiso registrar la palabra face, cara).

El +1 de Google funciona, en esencia, como el Me gusta de Facebook. Cuando entre al buscador con su cuenta de Google verá en las búsquedas quiénes de sus contactos han recomendado determinados resultados. Por ahora esta funcionalidad sólo está activada en Estados Unidos, aunque si quieren probarlo ya y no esperar a que se extienda pueden darse de alta en el apartado experimental de la compañía.

Lo curioso es que esto me ha permitido comprobar qué entiende Google por contactos. Si piensan que son solamente aquellas personas con las que intercambia correos electrónicos o compartidos en Reader, se equivoca. Son muchos más. Si tiene otras cuentas (Twitter, YouTube, Tumblr, blogs o lo que sea) asociadas a su perfil de Google, la compañía entenderá que todos aquellos usuarios con los que haya contactado en alguna ocasión a través de cada uno de esos servicios son, de hecho, sus contactos, algo que puede o no coincidir. Puede comprobar quiénes son esas personas cuyas recomendaciones seguirá cuando el +1 de Google se extienda en el apartado Contenido y círculo social de su perfil de Google. Imagino que cuando se implante por todas partes habrá manera de desactivar esta opción si no se está a gusto con ella. Como Buzz, por ejemplo, que sigue dándole alegrías a Google

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Cómo hacer un blog en Blogger (I)

Susana Caballero | 24 de febrero de 2011 a las 21:48

Decía al principio del tutorial de Twitter que a los que llevamos un tiempo enredando (nunca mejor dicho) en internet se nos olvida a veces que al principio no teníamos ni la más remota idea de cómo se usaba Twitter, de cómo iba eso de Facebook y, desde luego, tampoco de cómo se creaba o gestionaba un blog. Pese a que el auge de las redes sociales pueda hacer pensar lo contrario, se siguen escribiendo muchos blogs todos los días en todo el mundo y también se siguen creando muchos más casi cada minuto. Y aunque ahora es mucho más fácil crear uno que hace unos cuantos años (no les voy a aburrir con batallitas, pero cuando yo empecé con mi primer blog no había estadísticas integradas, ni diseños personalizados de plantillas ni otras muchas de las cosas que se pueden hacer ahora con Blogger) sigue habiendo personas que no terminan de lanzarse a esto de los blogs porque no saben por dónde empezar.

No hablaré aquí de la conveniencia de tener o no un blog, ni de cómo hay que escribir, ni con qué frecuencia, ni desde luego sobre qué temas, sino de cómo empezar a hacerlo si es que quien lee esto está decidido a tener uno. Hay unas cuantas plataformas gratuitas (y de pago) más para administrar blogs, pero las dos más populares son Blogger y WordPress. Más adelante puede que haga un tutorial sobre la segunda, pero por ahora vamos a empezar por la primera: Blogger.

Como Blogger pertenece desde hace tiempo a Google, lo primero que necesitamos es una cuenta de Google. Si tiene una de Gmail, puede acceder con ella y configurarla como cuenta de Google, si es que no lo ha hecho ya (para configurar su acceso a Reader, por ejemplo). Una vez haya hecho eso, acceda a Blogger.

Ahí tendrá que indicar el nombre con el que quiere firmar sus textos y aceptar las condiciones del servicio.

En la siguiente página podrá crear su blog o editar, si lo prefiere, su perfil. Al perfil se puede acceder en cualquier momento y contiene las casillas habituales en los servicios de este tipo, así que pasaremos directamente a la creación de un blog. Pulsemos en Crear blog ahora:

Ahora hay que darle un nombre al blog (es el que se verá en la cabecera, como el Redes y cacharros se ve en la entrada a éste) y tenemos que asignarle una dirección. Todas las direcciones que proporciona Blogger terminan en blogspot.com, pero la parte anterior podemos decidirla nosotros. El título del blog y la dirección que le asignemos pueden o no coincidir. El título podremos cambiarlo más adelante si no nos gusta o cambiamos de opinión. Escribimos el título deseado y la dirección que queremos que tenga y comprobamos la disponibilidad. En mi caso, me dice que pruebatutorial.blogspot.com no está disponible, y me ofrece cambiarlo por pruebaparatutorial.blogspot.com. Acepto y creo el blog.

El siguiente paso es escoger una plantilla:

Como indica la propia página, se puede cambiar más adelante e incluso modificarla con el diseñador de plantillas, así que escogemos una cualquiera para ir probando (ya explicaré más adelante los distintos tipos de plantillas y cómo modificarlas).

Ahora podemos asignarle a nuestro blog un dominio personalizado, uno que ya tengamos, o quedarnos con el blogspot.com. Esto también podemos cambiarlo más adelante. También podemos importar un blog de Blogger que ya tengamos para incluirlo en este, configurarlo o empezar a publicar. Si tiene prisa por contar al mundo lo que se le pasa por la cabeza, adelante, pero me gustaría que antes de publicar nada se familiarizasen primero con el menú del blog.

A partir de ahora, cuando entremos en Blogger aterrizaremos en el Escritorio, que tendrá este aspecto:

Si le damos a cualquiera de las opciones (nueva entrada, editar entradas, comentarios, estadísticas…) accederemos al menú del blog propiamente dicho:

En el apartado Creación de entradas podemos añadir textos nuevos, editar otros que ya tengamos hechos (los hayamos publicado o guardado en borrador) y añadir y editar páginas, que no son posts propiamente dichos, sino textos que escapan al flujo habitual de un blog porque son más o menos fijos, como un texto sobre el autor, por poner un ejemplo. Podemos añadir hasta diez páginas diferentes, y podemos hacerlo en cualquier momento, como casi todo lo demás.

En la pestaña comentarios se irán almacenando todos los que vayamos recibiendo en los textos que publicamos. Como veremos enseguida, podemos configurar que los comentarios aparezcan publicados tal como se reciben o dejarlos sin publicar hasta que lo autoricemos. En cualquier caso, todos ellos aparecerán siempre ahí (esta es, por cierto, otra de las novedades implementadas por Blogger en los últimos tiempos).

En el apartado de configuración vamos a llevarnos un rato. Si pulsan en la imagen podrán verla ampliada. Vayamos por partes.

Ya hemos explicado someramente lo que es importar un blog (traer contenido de otra publicación en Blogger), y creo que se entiende también lo que es exportarlo y suprimirlo. Aquí podemos cambiarle el título si el que hemos puesto de inicio no nos gusta y añadir una descripción, que normalmente se verá en la cabecera del blog, bajo el título (hay plantillas que no admiten la descripción en ese espacio, pero sí en el lateral, por ejemplo).

Es recomendable tanto añadir el blog a las listas de Blogger como hacerlo visible a los motores de búsqueda, si es que queremos que alguien entre en él. También es recomendable mostrar la edición rápida, porque permite editar un texto desde el propio blog, sin tener que ir primero al panel de administración, y utilizar el editor actualizado, para no perdernos ninguna de las nuevas funciones incorporadas. Lo de los enlaces de envío de entradas es más a gusto del consumidor, aunque en mis blogs personales sí que lo incluyo. El botón de contenido para adultos se explica por sí mismo. Cuando haya terminado aquí, guarde la configuración antes de pasar al siguiente apartado.

En Publicación podrá cambiar, como decía antes, el dominio blogspot.com por uno personalizado. En Formato podrá indicar cuántos textos quiere que se vean en su página principal (cuando tecleamos la dirección de cualquier blog vemos en portada unos cuantos posts, uno encima del otro; este punto se refiere a esa cifra de textos), el formato de fecha y de hora, la zona horaria o el idioma, entre otras cuestiones.

Pasemos al apartado de comentarios. Ahí puede seleccionar si se muestran o no, quién puede comentar en su blog (todo el mundo, sólo usuarios registrados, sólo usuarios de Google o sólo los miembros del blog). Esto también es cosa de cada uno, pero yo prefiero que comente todo el que quiera (no aquí, porque este sitio está sujeto a la misma política editorial que los diarios y hay que aprobar lo que se publica). Esto también lo puede cambiar si ve que entra demasiada morralla o si no le gustan los comentarios anónimos. Aquí puede además indicar dónde quiere que aparezca el formulario de comentarios, si en una ventana emergente, en una página completa o a continuación del propio post, escoger si quiere que sus textos admitan o no comentarios y configurar los enlaces de retroceso (cuya naturaleza se explica en la propia página).

Más abajo podemos añadir, si lo deseamos, un mensaje para que lo vean quienes accedan al formulario de comentarios (del tipo “gracias por pasar por aquí y decirme lo que opinas”, por poner un ejemplo tonto), indicar si queremos habilitar la moderación de comentarios (si queremos autorizarlos antes de que se publiquen), si se muestra una palabra de verificación para poder dejar un comentario (para evitar los dejados por máquinas), si queremos o no que se vea la imagen de perfil de quienes nos comenten y, por último, una dirección de correo en la que recibamos los avisos de nuevos comentarios (por defecto sale la cuenta con la que hemos creado el blog).

En Archivo hay poco que comentar aparte de lo que se ve, así que saltamos al Feed del sitio. Por ahora nos quedaremos en el modo básico, donde configuraremos cómo recibirán nuestros lectores lo que escribamos si usan un lector de feeds (del tipo Google Reader) para estar al tanto de las actualizaciones. En el propio Blogger se indica qué significa cada una de las opciones que podemos escoger. Mi consejo, no vinculante, claro, es que se permita el envío completo. Así pierdo visitas a mi blog, puede pensar. Es posible, pero hay mil y una formas de esquivar los feeds truncados y leer cualquier post completo sin tener que entrar en el blog del que procede, y que se corte el texto a la mitad, o tras el primer párrafo y que tengamos que ir a otro sitio a terminar de leerlo es un incordio que no hará que tengamos más lectores ni desde luego que les caigamos mejor. Si lo que publicamos es interesante vendrán a decírnoslo en los comentarios. Aquí también se puede añadir un pie de página para que lo vean quienes estén suscritos al Feed.

Los apartados Correo electrónico y móvil y OpenID vamos a saltarlos por ahora. En el punto Permisos podemos añadir hasta 100 autores para que colaboren en el blog y establecer quién puede leer lo que hagamos. La pestaña monetizar integra AdSense, para gestionar la publicidad de nuestro blog, si es que queremos que incluya anuncios.

Y en Estadísticas, otra de las incorporaciones recientes (antes había que acudir a servicios como Analytics si queríamos saber si entraba alguien en el blog) podemos ver por momento, día, semana, mes o en cualquier momento (siempre) cuántas visitas tenemos, y ver cuáles son los textos que leen, de dónde vienen (fuentes de tráfico) y cómo son nuestros lectores (por países, por navegadores y por sistemas operativos).

Si ha llegado hasta aquí puede que esté un poco abrumado y se pregunte para qué todos estos pasos si ni siquiera ha publicado nada. Puede que aún no lo haya hecho, pero si ha llegado al final de esta escalera, al menos puede decir que ya tiene un blog. Enhorabuena.

En la siguiente entrega veremos cómo publicar artículos, con todas las variantes y complementos que se me ocurran y, si no me enredo mucho (algo que no puedo prometer), hablaremos también del diseño.

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Cambios en Facebook

Susana Caballero | 23 de febrero de 2011 a las 21:08

En los últimos días Facebook ha incluido unos cuantos cambios que afectan sobre todo a la gestión de las páginas, aunque una de estas novedades atañe a los perfiles de sus usuarios. Como lo de las páginas es -siguiendo el estilo de Facebook- bastante lioso, liquidaré primero lo que incumbe a todo el mundo, porque a fin de cuentas no todo el mundo ha creado o administra páginas en la red social.

Al entrar en nuestra cuenta de Facebook solemos ver un listado con las últimas actualizaciones de la gente a la que seguimos. Hasta ahora, ahí aparecía todo lo que nuestros contactos publicaban. Pero ya no. Ahora, por defecto, sólo aparecen las novedades de los usuarios y páginas más populares. Para cambiar eso, hay que picar en la flechita junto a Más recientes y en el menú desplegable seleccionar Editar opciones y, ahí, marcar Mostrar noticias de todos tus amigos y páginas (en el caso de que queramos verlo todo, claro).

Ahora vamos a la parte más peliaguda, la de las páginas. Los afectados, es decir, todos los que administren alguna página en la red social, habrán recibido en los últimos días un correo avisándoles de las novedades, que podrán probar y trastear hasta el 10 de marzo, fecha en la que todas las páginas migrarán a la nueva configuración (como ocurrió hace unos meses con los perfiles de usuario).

Estos son los cambios que se indicaban en el mensaje:

->Notificaciones para hacerte saber cuándo tus fans interactúan con tu página o tus publicaciones
->Un espacio en la parte superior de tu página para para mostrar fotos
->Una sección de noticias para tu página
->La posibilidad de publicar en otras páginas y señalar que te gustan con el nombre de tu página (no como usuario)

Del primer apartado puede que ya se hayan dado cuenta, al recibir más correos electrónicos de Facebook. Eso se puede configurar, y es lo primero que voy a explicar, porque es posible que se haya encontrado de buenas a primeras con una pila de correos electrónicos que no tiene el menor interés en leer (mi caso, por ejemplo: he creado la mayor parte de las páginas en Facebook de los diarios del Grupo Joly, pero no me encargo de administrarlas, así que podría vivir sin la mayor parte de esa información). Para solucionar ese desaguisado, debe ir a la página y picar el botón Editar página (esquina superior derecha). Ahí, en el menú de la izquierda, vaya a Tu configuración. Ahí podrá marcar o desmarcar si quiere recibir un correo cuando alguien publique algo o comente en su página.

Los cambios más evidentes son meramente estéticos y no hacen más que extender las modificaciones introducidas hace unos meses en los perfiles, con el friso de fotos bajo la información general del sitio en cuestión y las tradicionales pestañas en el menú de la izquierda. Como en el caso de los perfiles, se puede seleccionar qué fotos queremos que aparezcan en ese friso superior y, sobre todo, cuáles no queremos que aparezcan (basta con marcar la X que aparece al pasar el ratón por encima).

Siguiendo con las fotos, se reduce un poco el tamaño de la foto de perfil, por lo que es muy posible que tenga que adaptarla cuando cambie al nuevo diseño. Bajo la foto de perfil aparecerá ahora la categoría en la que ha inscrito su página al crearla (puede cambiarla en Editar página -> Información básica).

Una de las novedades más interesantes, al menos a mi juicio, es la posibilidad de usar tu página como si fuese tu cuenta, es decir, poder comentar en otras páginas (o decir que algo te gusta) en nombre de tu página, y no sólo como usuario. Para activar esa opción, basta picar en Usar Facebook como xx (nombre de la página), a la derecha. Para recuperar nuestra identidad, podemos hacerlo en Cuenta (esquina superior derecha, en la cabecera).

El otro punto destacado son los filtros, tanto del contenido que queremos que aparezca en el muro de nuestra página como de las palabras ofensivas, por así decirlo, que no queremos que aparezcan en él.

En Editar página -> Ver permisos podemos restringir el acceso a la página por país o por edad, decidir si en nuestro muro queremos ver sólo lo que publicamos nosotros o también lo que publica quien nos visita, escoger dónde queremos que aterrice quien llegue a la página (en el muro, el apartado de información, el foro, las fotos o los enlaces), editar una lista de términos prohibidos que no queremos que nadie escriba en el muro y hasta establecer un bloqueo de groserías (cuya fiabilidad desconozco, la verdad).

Aparte de todo esto, hay unos cuantos cambios más y unas cuantas dudas sobre esos cambios que Facebook ha recopilado en este listado, al que conviene echarle un vistazo si gestionamos páginas para que no nos pille desprevenidos cuando Facebook cambie el 10 de marzo el diseño. Y no, no habrá vuelta atrás.

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‘Ley Sinde': políticos, cinismo, miedo y censura

Susana Caballero | 18 de febrero de 2011 a las 23:11

Ya lo sabrán, supongo, pero el caso es que ya tenemos ley Sinde. Rechazada en un primer momento en el Congreso, fue al Senado y allí un extraño pacto entre PSOE, PP y CiU, casi a escondidas, la salvó, con algunas modificaciones (nada sustancial). De allí volvió al Congreso, donde fue aprobada con los votos de esos mismos partidos. Probablemente también estarán al corriente del lío que se montó con los cables de Wikileaks sobre dicha norma, que revelaban las presiones de Estados Unidos para que se redactase y aprobase el texto cuanto antes, leyeran este artículo con un par de consideraciones sobre la ley Sinde e incluso se rieran de la desafortunada parábola de Javier Bardem sobre los tomates, así que no insistiré más en eso.

Sigo pensando lo mismo que entonces sobre la ley Sinde, pero no de nuestros representantes políticos, que han dado en las últimas semanas una lección de cinismo o, quizás, no han hecho sino demostrar lo poco que les importa lo que opinan los ciudadanos, que somos los que les votamos para que ocupen uno u otro cargo y también los que les pagamos. Pero los votantes no elegimos a personas, sino la cuota de poder de cada partido. Son los aparatos de las respectivas formaciones los que reparten el pastel. Es a ellos a los que deben agradar nuestros diputados y senadores, no a sus votantes, y esa es una de las razones por las que existe la disciplina de voto. Todos deben votar lo mismo porque el disidente puede que no vuelva a sentarse en su escaño. Hasta que no existan listas abiertas y podamos votar a las personas que nos apetezca no desaparecerá esta dictadura partitocrática. Algo poco probable.

Pero no quiero extenderme más con eso, porque el propósito principal de esta pieza es recopilar una serie de declaraciones curiosas que he escuchado en las últimas semanas.

Ignacio Cosidó, diputado del PP en el Congreso, el 22 de enero, en la Convención del PP en Sevilla (al día siguiente publicó su intervención en su blog):

“Prefiero que me roben la tarjeta de crédito en internet a que me detengan por escribir un blog. Es esencial que el Partido Popular mantenga alta la bandera de la libertad en este momento. La libertad es el valor supremo y la seña de identidad del PP. (…) El Gobierno socialista está recortado las libertades en España. Lo ha hecho con su afán prohibicionista. (…) Internet es hoy la nueva frontera de la libertad. La Red es la mejor herramienta para difundir la libertad en cualquier país del mundo. Los regímenes totalitarios intentan controlar internet porque saben que hoy es su principal amenaza. También el Gobierno español hace esfuerzos por subyugar la Red con medidas como el cierre preventivo de páginas webs. El PP debe estar siempre del lado de la libertad”.

José María Chiquillo, portavoz de Nuevas Tecnologías del PP en el Senado, en la Convención del PP en Sevilla (en otra mesa redonda diferente).

“Hay que armonizar el derecho individual del autor frente al derecho colectivo de libre acceso a la cultura. La libertad en la Red innegociable e incuestionable, gobierne quien gobierne, para que los internautas hagan lo que quieran hacer. Hay quien mira desde el miedo esa libertad en internet y sólo se preocupa del control. La libertad tiene que seguir siendo la esencia de internet. (…) Ningún tribunal sentencia en contra de compartir contenidos (vulgarmente se llama piratear, interesadamente, para confundir). Tenemos una Ley de Propiedad Intelectual de la época analógica. Hoy no vale. Hay una crisis irreversible del modelo que exige cambiar el modelo cultural y el modelo de negocio. Intercambio sí, pirateo no”.

Menos de 48 horas después, el lunes siguiente, el Partido Popular anunciaba que había llegado a un acuerdo con el PSOE para sacar adelante el texto en el Senado. Teniendo en cuenta que los jerifaltes populares se pegaron todo el fin de semana en Sevilla y que estas cosas no se negocian en una mañana, podría pensarse que ya lo tenían medio hablado antes de venirse a Andalucía para el sarao.

La nueva versión de la ley Sinde incluía reformas que, pese a ser mínimas, convencieron a los populares (y a CiU, no nos olvidemos de ellos) para que la aprobasen. Esto es lo que dijo José María Chiquillo cuando salió adelante en la Cámara Alta (no he encontrado las declaraciones exactas):

Chiquillo aseguró que el nuevo texto arroja garantías sobre el procedimiento y exige que la autorización judicial no sólo esté vinculada a la decisión sobre el cierre de una web sino también a la solicitud de información para que se acredite los supuestos culpables. No obstante, recordó que este acuerdo no supone “un cheque en blanco” al Gobierno porque el texto es “manifiestamente mejorable. Gracias al PP contiene unos mínimos innegociables, un marco de seguridad jurídica durante un período de tiempo transitorio, hasta que se apruebe una nueva ley de propiedad intelectual. (…) Así se logra que no se criminalice a los internautas ni se vulneren derechos fundamentales”.

El 13 de febrero se celebró la gala de los premios Goya. Ya saben de las protestas en la entrada contra la ley Sinde, la foto de marras entre Álex de la Iglesia y la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde (y Elena Salgado, Leire Pajín y Miguel Sebastián, que a lo mejor fueron para guardarle las espaldas a su colega cultural, porque a santo de qué venía meter a medio Gobierno en unos premios de cine), y puede que hasta hayan visto el discurso del presidente de la Academia, pero aun así lo vuelvo a poner:

Tras el discurso que, como toda la gala, fue ampliamente comentado en Twitter (la única manera de sobrellevar tan soporífera velada), Esteban González Pons hizo acto de presencia (en Twitter) para soltar unos cuantos mensajes al respecto. ¿Oportunista? Sí, pero es una práctica habitual. Los partidos han aprendido que nada mejor que aportar su granito de arena sobre el tema que esté en boga en ese momento en la plataforma para, o eso creen, ganar algo de cuota de pantalla. Durante la Convención del PP el PSOE apareció usando la etiqueta oficial del evento para atacar a los populares y estos se tomaron cumplida revancha unas semanas después cuando le tocó al PSOE celebrar su convención en Sevilla. Pero volviendo a González Pons, esto es lo que dijo en Twitter:

Parece que él no lo entendió tan bien como De la Iglesia, porque dos días después votó a favor de la ley Sinde en el Congreso, igual que todos sus compañeros de partido (salvo uno, que al parecer se equivocó; estos son los que votaron a favor y en contra). Donde había que decirlo era en el Congreso, señor González Pons, que es donde se hacen las leyes. Y ahora tenemos ley Sinde gracias a ustedes.

Pero el humor no se quedó en las filas populares. La artífice (por ser generosos, porque ya sabemos a quién corresponde su autoría intelectual) de la ley que lleva su nombre ha dicho esta semana alguna que otra cosa curiosa. Las negritas son mías y sí, son intencionadas:

Tras la gala de los Goya:

“Álex [de la Iglesia] entiende la situación perfectamente y el equilibrio de los derechos de todos, que es lo que persigue el Gobierno. (…) Mañana [por el día en que se votaba en el Congreso la disposición segunda de marras] esperemos que los diputados voten en el mismo sentido que los senadores, con un 95% de los votos. La Cámara Alta apoyó esa regulación y ese respeto de los derechos de todos en la Red para poder estar en el presente y en el futuro, como sugería Álex”. (No creo que fuera eso lo que De la Iglesia sugirió).

Después de que el Congreso aprobase la ley:

“Es una oportunidad para generar empleo y defender nuestra lengua. Es una buena noticia no sólo para la cultura sino también para los ciudadanos (…) Que salga adelante por abrumadora mayoría es un importante mensaje de las fuerzas políticas y una noticia tranquilizadora para los usuarios, creadores y para todos los que defendemos internet como medio de difusión de la cultura (…) mecanismo que prevé la ley para garantizar tanto que las obras no son explotadas sin permisos por algunos aprovechados como garantizar que los ciudadanos puedan seguir accediendo a la cultura de manera legal, de manera rápida y a precios competitivos. (…) Lo importante es que a partir de ahora se pueda desarrollar esa oferta legal a través de ese nuevo canal de distribución de la cultura que supone internet. (…) Mientras no haya unas reglas de convivencia que hagan compatibles los derechos de todos no se va a poder desarrollar el mercado como quieren los usuarios, por medio de videoclubes on line, con libros electrónicos que uno se pueda descargar fácilmente y a un coste barato (…) ofertas que hoy en día no están en la forma en la que los ciudadanos las demandan y, en este sentido, el Gobierno considera que es importante tener ese marco legal para que, en el futuro inmediato, podamos tener una oferta en la Red tan competitiva y tan importante como tienen otros países de nuestro entorno que han desarrollado ya leyes similares”.

Sinde, en una entrevista en Los Desayunos de RTVE, sobre la ley (este es el enlace a la entrevista completa. No puedo incrustar el vídeo aquí):

“El éxito se medirá en función de la oferta legal que vaya habiendo este año”. El objetivo no es cerrar páginas o bloquear contenidos, “porque eso significaría que no se ha producido la transformación. (…) Lo más importante es que a partir de que haya un marco legal de seguridad jurídica, las empresas hagan por fin ese gran desembarco en la Red“.

Sobre la presión de la industria de EEUU y del embajador:

“Ha habido la misma presión de parte de los lobbies que de los intereses legítimos de la industria fonográfica independiente española, o de los dueños de los videoclubes, que antes eran 10.000 y ahora quedan algo más de 2.000. (…) Por supuesto se le explicó [al embajador de EEUU] el equilibrio parlamentario [y la negativa de los grupos a apoyar el texto de la ley]”.

En resumen, que lo que busca la ley Sinde es “ese gran desembarco en la Red” de las distribuidoras de contenidos, y en lugar de obligarles, o motivarles o como se quiera decir (tan simple como decirle a las sociedades de gestión de derechos, distribuidoras y similares que se pongan las pilas y dejen de lloriquear), deciden aprobar una norma de censura y miedo.

El factor miedo lo aporta el párrafo en el que se indica que los procesos contra las páginas denunciadas por la comisión administrativa esa que incluye la ley podrán anularse si sus responsables se retiran los contenidos polémicos y prometen no volver a hacerlo. Es decir, que con una simple denuncia administrativa, antes de que ningún juez diga nada al respecto, pueden asustar lo suficiente a cualquier página web  de tres al cuarto cuyo creador no tendrá probablemente conocimiento ni recursos para defender su causa ante un tribunal.

El factor censura, por si no quedaba claro qué es lo que pretende en realidad esta ley, queda explícito en este párrafo (las negritas aquí son también mías):

“La sección podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información que vulnere derechos de propiedad intelectual o para retirar los contenidos que vulneren los citados derechos siempre que el prestador, directa o indirectamente, actúe con ánimo de lucro o haya causado o sea susceptible de causar un daño patrimonial“.

En el texto, sin embargo, no queda claro si el don de la clarividencia será requisito indispensable para convertirse en miembro de la comisión o si simplemente bastará con echarlo a cara o cruz para saber si algo puede, en el futuro o en una realidad alternativa, causar un daño patrimonial.

Esto, señoras y señores, es lo que han votado PSOE, PP y CiU. El otro día dijo Álex de la Iglesia que en el cine trabajaban 30.000 personas. Supongo que contando a todos los implicados en todas las facetas serán unos cuantos más, y muchos más si sumamos al resto de los trabajadores de las industrias culturales afectadas (música y libros, principalmente). No sé de cuántas personas estamos hablando, pero por muchos que sean son una minoría (muy minoritaria, valga la redundancia) de la sociedad española, un país en el que vivimos 45 millones de personas que al parecer debemos someternos a leyes dictadas por y para una minoría. ¿No estábamos en una democracia?

PD: Si alguien cree que con esto se han quedado satisfechas las esgaes y sus amigos, se equivoca. La Coalición de Creadores ya ha dicho que si en unos meses no les convencen los resultados (que se disparen sus ingresos, se entiende) volverán a la carga. Su siguiente objetivo son los usuarios. Y visto lo visto, nadie duda que conseguirán todo lo que se propongan.

Tutorial de Twitter

Susana Caballero | 11 de febrero de 2011 a las 21:23

Por petición popular (bueno, me lo ha pedido una sola persona, pero para mí cada lector vale millones) recopilo aquí las cuatro entregas que he publicado sobre cómo funciona Twitter y cómo usarlo. Si hay alguien por ahí que crea que me he dejado algo atrás o que tenga alguna duda sobre todo esto, hagan uso sin miedo del apartado de comentarios. Este es mi pequeño manual sobre Twitter:

-Primeros pasos (I): Para empezar, un par de conceptos básicos (qué es Twitter y qué es un tuit), antes de explicar cómo crear una cuenta y cómo configurarla y cómo empezar a tuitear.

-Primeros pasos (II): Tuitear y retuitear; responder, enviar a alguien un mensaje o mencionar a alguien; enviar un mensaje directo; favoritos; listas; privacidad y cómo proteger la cuenta y bloquear a un usuario que no deseamos que nos siga.

-Primeros pasos (III): Etiquetas, aplicaciones para acceder al margen de la web, conectar Twitter y Facebook, conectar cuentas de otros servicios con Twiter para que aparezca en nuestro perfil lo que actualicemos en ellas y un par de consejos sobre a quién seguir.

-Cómo usar (bien) Twitter: Unas cuantas recomendaciones para mejorar la experiencia en Twitter y prácticas que debemos evitar si no queremos que nos cancelen la cuenta o que la gente en general piense mal de nosotros. Si nos importa lo que la gente piense de nosotros, claro…

Y para disimular un poco el tufo a reciclado de este post, dejo un bonus track en forma de vídeo en el que se dan un par de buenas razones para apuntarse a esto del Twitter:

(Visto, cómo no, en Twitter)

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