Murillo al rescate de Zoido

Luis Sánchez-Moliní | 15 de abril de 2015 a las 5:00

ZOIDO PRESENTA LA EXPOSICION DE MURILLO

Me lo contó el crítico y profesor de Estética Juan Bosco Díaz-Urmeneta. Cuando Carmen Laffón llegó a París, en 1958, Ramón Gaya y Pepe Bergamín le invitaron a acompañarlos al Louvre para ver sus cuadros de Murillo. La pintora se quedó un poco sorprendida, porque para ella Murillo era sinónimo da arte rancio y almibarado. Fue en el extranjero y en compañía de dos foráneos cuando aprendió a valorar la importancia del maestro de La Virgen de la servilleta. Lo cierto es que pocos pintores españoles han cargado sobre sus espaldas con tantos prejuicios a favor o en contra y su valoración siempre ha basculado entre la de una progresía que hasta hace poco renegaba de sus seráficos cuadros y la de una oligarquía para la que era obligado presumir de tener en sus salones alguno de sus lienzos, aunque en la gran mayoría de los casos estos no eran más que copias del XIX u obras de algunos de sus epígonos, como Alonso Miguel de Tovar o Francisco Meneses Osorio.

Lo cierto es que a Murillo le pasó lo mismo que a Romero de Torres: tuvo la mala suerte de ser uno de los primeros pintores que fue reproducido masivamente en calendarios, estampitas de Primera Comunión y latas de carne de membrillo. Fue, en resumen, una de las primeras víctimas de la industrialización de las artes gráficas y la difusión a gran escala, algo que, unida a la amabilidad praxiteliana de sus curvas, le confirió una popularidad que nunca le perdonaron los estetas y los exquisitos de la cosa pictórica.

Todo lo dicho se ha ido suavizando en las últimas décadas y, hoy por hoy, hay que ser muy contumaz para negar que Murillo es uno de los grandes del barroco europeo, que es lo mismo que decir que es uno de los mejores pintores de la Historia del Arte. Es quizás por eso que nuestro alcalde, consciente de que su mandato ha estado huérfano de grandes proyectos, ha decidido iniciar una gran operación para que 2017 sea el año Murillo en Sevilla aprovechando que se cumplen 400 años de su nacimiento, intentando emular la gran operación realizada en Toledo con el Greco. Por ahora, no estamos más que ante palabras y buenas intenciones motivadas por la inminencia de unas elecciones municipales que no pintan (perdón por el chiste) demasiado bien para el regidor popular.

El acto de presentación del pasado martes fue más una lista de los reyes magos que un auténtico programa cultural. Lo definió muy bien un fotógrafo al que se le preguntó qué material había conseguido en la cita: “Sólo tengo a Zoido junto a un cartel”, respondió. Tenía razón, hay muy poco más, por mucho que el alcalde se empeñe en que va a ser la iniciativa más importante para Sevilla después de la Expo 92 (alguien debería aconsejar mejor a Zoido para que no cometa estos excesos verbales que restan seriedad a sus mensajes).  La propia visita del alcalde hoy miércoles a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, para escenificar el apoyo del Estado al proyecto hay que verla, por ahora, como un descarado acto electoral y habrá que esperar a los presupuestos de 2016 para comprobar el verdadero compromiso del ejecutivo nacional.

Independientemente de que nos guste o no el modelo de las grandes conmemoraciones culturales, que suelen esquilmar un tema hasta dejarlo estéril y yermo (en este sentido el Año Lorca fue ejemplar), no deja de ser curiosa esa continua vuelta al pasado barroco de la ciudad por parte del actual equipo de gobierno. Parece que cada vez que Zoido está en problemas echa mano de Zurbarán, Velázquez o Murillo, como si Sevilla apenas tuviese nada más que ofrecer en el plano cultural y artístico. Esta vez, además, está vendiendo un proyecto que a todas luces está crudo y sin financiación garantizada. Mientras tanto se cierran festivales y las bibliotecas públicas no huelen una novedad desde hace años. Zoido está ofreciendo un buñuelo que, mucho nos tememos, nadie va a querer comprar.

  • alejandro

    Muy buen articulo, deja al desnudo una vez mas a los politicos y sus artimañas para captar votos, una situacion totalmente evitable cuando ha tenido 4 años para ganar credibilidad con su gestion, “el alcalde del empleo” como a Zoido le gustaba llamarse antes de los anteriores comisios, no ha demostrado nada. La unica perjudicada la ciudad de Sevilla que se ha visto estancada en el tiempo 4 años mas y con una tasa de paro identica a la de la anterior alcaldia

  • CULTURA,SI

    SEVILLA HA PERDIDO 4 AÑOS!!

  • Federic

    Luís Sánchez-Moliní, vaya artículo mas malo. Estoy es críticar por criticar. Los amantes del arte no vemos a Murillo ni al Barroco como algo rancio, porque realmente fue todo lo contrario, un momento de explendor y de adelanto. Conmemorar esta efeméride debe de ser algo que todo gestor político tiene que abanderar, y mejor que aspiren a mucho, que a lo que nos tenían acostubrado: ASPIRAR A NADA. Usted critique que Zoido se haga una foto delante de un cartel…pero con razonamiento. En cualquier ciudad del mundo (Roma, Paris, Barcelon, Londres…) la celebración de una efeméride asi sería una gran alegría. Lo que es rancio es son noticias COMO ESTA.

  • Luis Sánchez-Moliní

    Evidentemente no ha leído bien el artículo. En ningún momento se dice que Murillo es rancio, sino que se hace un repaso por la valoración que históricamente ha tenido el autor. Lo que se critica es un programa que, en mi opinión, está más que crudo. Gracias por su comentario. Luis Sánchez-Moliní.

  • Amalia

    Brillante, Luis. No me resisto a ponerte un comentario porque suscribo todas tus opiniones. Echo en falta análisis periodísticos de este tipo en una época en la que nos lo tragamos todo y falta pensamiento crítico.

  • María

    El artículo me ha parecido excelente. Como sevillana y habitante de esta hermosa ciudad, tenía la sensación de que en estos años pasados la ciudad se había reivindicado en lo cultural básicamente a través de sus fiestas mayores, se habían cambiado el nombre de algunas calles (algunos tan hermosos como Viriato o Eritaña por otro imposibles de recordar pero asociados al mundo cofrade o a las Fuerzas de Seguridad)……y se han autorizado un montón de veladores que ocupan la práctica totalidad de muchas de las plazas del centro de la ciudad!.
    Ahora, de repente, en plena campaña, se redescubre a Murillo y se piensa en GRANDES Proyectos…..No sé, yo pienso que Sevilla es también Murillo, sin grandilocuencias que nada tienen que ver con su pintura, pero también y sobre todo Sevilla en términos culturales es muchísimo mas, con verdadera necesidad de inciativas públicas y privadas que promuevan proyectos minúsculos, pequeños o medianos, que revitalicen la cultura de la ciudad y de sus ciudadanos de forma continuada y permanente.

  • Otro Javier

    Pues señor Moliní yo no estoy para nada de acuerdo con usted. Si algo cabe criticarle a Zoido es que haya tardado tanto en embarcarse en este proyecto que, desde mi punto de vista, debía llevar ya al menos un par de años de rodadura. Si el centenario de Murillo para 2017 o 2018 sirve para reivindicar de una vez al pintor, para adquirir para la ciudad obras de ese periodo y para ampliar de una puñeterísima vez el Museo de Bellas Artes, bienvenida sea esta iniciativa. Por último ¿ Qué hay de malo en que Sevilla se asocie a Murillo, Velázquez,Zurbarán o Valdés Leal? ¿ Acaso no se asocia Ámsterdam a Rembrandt, Amberes a Rubens o Venecia a Tiziano y Tintoretto ? ¿Dónde está el problema?

  • Luis Sánchez-Moliní

    Estimado amigo, ¿y por qué ha tardado tanto el señor Zoido en presentar el proyecto? ¿por qué lo hace cuando las elecciones están al lado y las encuestas no le son propicias? ¿por qué presenta un proyecto que, insisto, está crudo y sin financiación garantizada? ¿Por qué comete un exceso verbal diciendo que va a ser algo así como la Expo? Sencillamente, porque aunque estamos más ante una iniciativa que puede ser buena, no está en absoluto madura. Hoy ha ido a ver a Sáenz de Santamaría y esta le ha prometido exclusivamente unos vagos incentivos fiscales para las empresas que colaboren. De la ampliación del museo ni una sola palabra, porque es un proyecto que necesita que se concreten cantidades de las que ahora no dispone el Gobierno nacional. Nada en contra de Murillo, pero todo en contra de su utilización con fines electorales

  • Jartito

    Gran artículo.

  • Antonio

    Acertado análisis. Pienso lo mismo. Zemos desaparece ente otras cosas por no tener garantía de continuidad ni siquiera a un año vista, el Festival Turina sigue sin compromiso municipal, a cinco meses de su celebración, a pesar de ser el de mayor porcentaje de mecenazgo privado y el de menor presupuesto de cuantos eventos se celebran en Sevilla. La Orquesta Barroca, que recibe del Ayuntamiento un importe cincuenta veces inferioir al de la Sinfónica, y que tiene que programar cada temporada al menos con 6/8 meses de antelación recibe la ayuda con la temporada acabada y no la tiene nunca garantizada. Léase el comunicado de Zemos sobre su fin, contiene verdades como puños sobre los que una ciudad decente estaría debatiendo.
    La política de Zoilo no es nueva, sino continuista salvo que ha dado una vuelta de tuerca mas en la estrangulación de la vida cultural. Eso si es megalómana, no habrá dinero pero se gasta un millón y cuarto en las exposiciones de Velázquez y la colección Abello, con pagos escandalosos para los tiempos que corren en seguros.