Viva ‘La República’

Francisco Andrés Gallardo | 27 de enero de 2011 a las 9:53

Tiene momentos de factura impecable y es de agradecer los esfuerzos virtuales por retratarnos en color el Madrid de los años 30; también tiene escenas donde los diálogos se amodorran, ampliando los minutos con teatralidad. La República tiene las mismas virtudes y defectos que La Señora, su empaque de telenovela cara pero su empeño en ofrecernos un producto cuidado y muy por encima de lo que hay en la pantalla, pese a las mejoras en la ficción nacional. En Diagonal, la productora, saben aprovechar las ambientaciones y son expertos en construir castillos de tramas, aunque este primer capítulo tenía momentos algo farragosos, a fuerza de querer presentar todas las historias.

Con unos cuantos personajes traídos desde Asturias (sigo sin creerme el militar de Raúl Peña), la secuela viene a traer nuevas carambolas de amor y poder, lucha de clases, arriba y abajo, con el mal rollito sociopolítico de los años 30. Algunas frases parecen que están defendiendo al PSOE actual, pero no tengamos malicia, que esto es una ficción. En otros periódicos andan indignados con que se haya hecho una serie para el gran público ambientada en los años previos a la Guerra Civil. No debe de ser algo malo. Ojalá también hubiera redaños para hacer una serie sobre los Comuneros y una biográfico sobre el Cid y otra sobre Almanzor. No deberían haber temas molestos en una ficción española salvo que se quieran ver fantasmas donde sólo hay culebrón.

El veterano Héctor Colomé, grande, siempre eficaz, es el patriarca y centra ahora el juego de las intrigas. Su retoño es el personaje de Félix Gómez, señorito vivales y malcriado, pero buena persona, dispuesto a dejar corazones rotos por el camino. Ojo también con Álex Angulo, el guardés.

Malos y buenos en cada estamento social, todos contra todos, hay República para rato. Si no llega la guerra civil a TVE.

Pincha aquí para ver el primer capítulo de ’14 de abril. La República’ íntegro

El Follonero y Anguita

Francisco Andrés Gallardo | 26 de enero de 2011 a las 10:29

Hay jóvenes que ni siquiera por el spotify han escuchado en su vida La internacional. Por eso creen que el himno comienza con la estrofa “Cara al sol, con la camisa…” o están convencidos de que Dolores Ibárruri tiene el apodo de La Veneno. El equipo de El Follonero se fue por las calles preguntando qué quedan de los símbolos comunistas en el cerebelo social y qué reconocen los cachorros en particular de toda esa simbología y de todas esas utopías que en España acabaron en un trastero o en las aceras de Marinaleda. Jordi Évole regresó a saludar a Gordillo, para destapar la Andalucía frikie que se da la mano con otros lugares de España que dan miedo.

Con la osadía de El Follonero sólo en Salvados se puede hallar una entrevista de más de veinte minutos y seguirla sin rechistar. Jordi se fue a casa de Julio Anguita (el resultado es muchísimo más creíble y digerible que si hubieran quedado en un plató) y el ajado rostro del otrora Califa destiló sabias apreciaciones y nostálgicas alusiones que denotan un resentimiento en el que, claro, no se pueden identificar esos jóvenes que no tienen ni idea de qué color era el libro de Mao (¿quién demonios era Mao?, preguntarán al entrar en uno de esos bazares de plástico y deshoras). Anguita ponía cara de póker y contenido desprecio cuando le preguntaban sobre si considera de izquierdas a Felipe González, a Rosa Aguilar o a Rodríguez Zapatero. A Chávez si lo califica de izquierdas. Pues apagaaa, como grita José Mota.

“En toda riqueza está la base del robo”, pronunciaba Anguita mientras en la competencia estaban los Piratas del Caribe, los insufribles gallos de OT y los insufribles niños telekinésicos de Los protegidos. Y Salvados con una entrevista de otro tiempo. De predicadores en el desierto de la abundancia y ahora pepitos grillos en la escasez y en la explotación. No, aquella izquierda no existe en el mundo real.

Sin Ángel ya no sé qué harán

Francisco Andrés Gallardo | 23 de enero de 2011 a las 21:40

Dicen muchos que Sé lo que hicisteis se acaba con Ángel Martín. Es decir, sin Ángel Martín. El dimitido presentador, un instante antes de emprender la marcha, cuestionaba si esos agoreros no están hartos de equivocarse. Pero, por una vez, hasta los pesimistas, o si quieren, los que no pueden ver a La Sexta ni en pintura, tienen toda la razón: Sé lo que hicisteis se termina de agotar con esta marcha, porque entre otras razones SLQH es, era, Ángel Martín. Lo demás, complemento y relleno. Dani Mateo y Miki Nadal, por ejemplo, son muy buenos, pero se quedan opacos en un SLQH a medio gas.

Cuando Ángel dejó de surtirse de tantas imágenes que crucificaba, desde que se autoconvenció de perder toda la frescura y tirar la toalla, el programa fue naufragando. Y los espectadores jóvenes terminaron de marcharse hacia los corchopanazos de Cuatro. El espectro de Aquí hay tomate, mal que nos pese, ha ganado la guerra.

SLQH no ha muerto, pero si quieren le pueden ir aplicando respiración asistida. Dotar de más voltaje a los guionistas, recortar aún más las faldas y contratar a Chiquito de la Calzada, si Globomedia lo estima oportuno, para que acompañe a Patricia Conde. Pero sin Ángel esto se acabó. Y es una pena, porque pasamos muy buenos ratos. Y también nos delatamos con algunos bostezos en estos últimos meses. Debe de ser duro mantener noventa minutos de directo cada día con la bandera del sarcasmo en todo lo alto.

Ángel Martín se quedó en su despedida en calzoncillos, casi desnudo como los hijos de la mar. Casi desnudo como los escépticos de este negocio. Sin un duro como un colaborador lacio de Sálvame. Con la cara partida como un cornudo en El diario. Yo sé lo que hizo Ángel. Ahora sabremos qué demonios van a hacer los demás.

Internado de agua dulce

Francisco Andrés Gallardo | 18 de enero de 2011 a las 22:14

Cuando se presentó el proyecto de El barco aquello sonaba como El internado con marineros de agua dulce. Y efectivamente, hay cosas en esta vida que no sólo lo parecen sino que lo son. Ni Globomedia ni Antena 3 han jugado al escondite con los seguidores de aquella Laguna Negra tan agotada y maltratado. El barco es un Física o Química barrido por el temporal, entre trinquetes y cuerdas. Eso sí, la nueva serie retoma todo un clásico de la ficción española:las duchas unisex, donde todos los jóvenes se bañan en pelotas sin miramientos, para obsequiar con los senos de alguna secundaria y el culete de algún protagonista. También tienen a mano la cubierta, para tomar el sol.

El barco juega (era previsible) con las cartas marcadas: adolescentes con las hormonas con más ebullición que un caldo verde de Arguiñano, niñas encantadoras metomentodo, un capitán voluntarioso con un ayudante socarrón, tensión sexual en cada escena y la sonrisa de Mario Casas para arrebatar corazones. También le añaden un joven cura (el antiguo novio torero de Fidel en Aída) y misterios colaterales para estirar y estirar los hilos cuando haga falta.

El punto de partida de El barco es interesante, y meritorio, para una ficción española (el acelerador de partículas de Zurich) y el ritmo del suspense se refrenda en los buenos datos de audiencia de este lunes, porque un estreno no puede tirar solo con torsos desnudos. En manos norteamericanas habrían creado un episodio piloto más sustancioso y con detalles originales, pero en España la trama principal se diluye con las incorporaciones infantiles y el abuso de las relaciones entre adolescentes. Todo esto es un tópico, pero nadie quiere que El barco se salga de tópicos, aunque algunas aristas atisban que se quiere dar un paso adelante en la ciencia ficción cañí.

¿Que no se acabe el mundo?

Francisco Andrés Gallardo | 17 de enero de 2011 a las 1:59

Hoy publicamos en papel la repercusión que tuvo hace 20 años el especial Nochevieja de TVE ‘Telepasión’, con Julia Otero de vampiresa y conductora ideal de la muerte, y aquella canción coral que se convirtió en himno contra la guerra de Kuwait, ‘Que no se acabe el mundo’. Lo que no querían en verdad en la pública era que se les acabar el chollo del monopolio: las privadas empezaban a mordisquearle los tobillos. El declive y el despilfarro de RTVE sólo fue cuestión de unos meses, los peores años que se vivieron en Torrespaña.

Para curiosos, descubridores, o simplemente nostálgicos, aquí os enlazo vía youtube algunos de los fragmentos de aquel Telepasión, tan pretencioso como ingenuo, que fue el pionero de una criatura navideña de autobombo que estuvo antena durante casi quince años.

Ojo que al final de este fragmento de abajo anda Tom Martín Benítez en plan director de orquesta. Karadjan con bigote. Je, je, je. Qué poco pudorcete. Y antes, el olvidado y olvidable culebronero Carlos Mata.. .

Aquí va el ‘Que no se acabe el mundo’. Tan tontorrón.

Adiós Juanito, saluda a doña Cocleta

Francisco Andrés Gallardo | 10 de enero de 2011 a las 21:51

sofalicola doña cocleta

El malogrado Simón Cabido, el primer protagonista de los programas de cámara oculta en España (Objetivo indiscreto), andaba patizambo con su barbilla prognática, sus trajes de floripondios, sus gafas de pasta y una pamela indecorosa parodiando a esas guiris que venían a España y que no tenían la delicadeza de aprender el castellano o las sinceras costumbres españolas. El personal que asistía a la transición se partía la caja viendo a esa falsa extranjera que confundía “capote” con “cipote”, qué risa, ante las iracundas recomendaciones del garrulo de don Ciruelo, pertrechado de boina, garrota y acento acolmillado. Doña Cocleta y don Ciruelo regalaban a la audiencia los pocos minutos de humor, es un decir, de aquellos domingos de TVE en los que 625 líneas, un avance de la programación, era una apoteosis de lentejuelas.

Juanito Navarro, aunque no lo sabía, se llevó toda la vida preparándose para trabajar en Telecinco. Sólo con nombrarlo ya sacaba la sonrisa a la concurrencia y por eso nunca le tomaron en serio cuando quiso presidir el Real Madrid. Hubiera sido la parodia noble del vecino de enfrente, Jesús Gil, a quien veladamente remedó en el penúltimo Torrente. Su don Ciruelo, sus mojigangas cinematográficas, su vis cómica de revista con muchas cachas, le convirtieron en esa estrella de teatro chino que alegraba a los cuñados las nocheviejas cuando Nochevieja era sólo una vez al año.

Fichó del tirón para aquella Telecinco de Valerio Lazarov donde se apretujaban Cruz y Raya, Lusson y Codeso, Tip y Coll y Quique Camoiras, compadre de aquí el finado Navarro. El humor dejó de ser un regalo residual de la televisión para convertirse en una atmósfera perpetua e ideal. Juanito y don Ciruelo se quedaron trasnochados hace ya bastante tiempo. Pero si te dicen que se ha muerto, es como si te pegaran una dentellada en los recuerdos.

Suegros al mando

Francisco Andrés Gallardo | 9 de enero de 2011 a las 12:16

Un pijama más feo que un colaborador de El Hormiguero o unos calzoncillos más pasados de moda que la humildad de Álvarez Cascos. Los desinformativos e informativoides se han ensañado en estos territorios de la epifanía con los regalos poco afortunados que suelen endosar padres mayores y, sobre todo, suegros. Los magos de unos presentes dignos de unos reyes republicanos que acaban en el cajón del olvido o la reventa por los ebayes y similares. Con ese argumento, no crean, los noticiarios y magacines matinales han tenido para estirar bastantes minutos.

El poco olfato o la desidia regaladora de los suegros han sido cebo para unos comentarios jocosos pero también para alguna reflexión sociológica. Los detalles desfasados o de psicología ingenua tienen detrás a personas de cierta edad que el tiempo les ha pasado por encima como un rulo, y con él, las tendencias y las falsas necesidades, en un mundo que gira tan deprisa que parece que se ha parado. Esos mayores de paga corta y ocio largo son también espectadores complacientes y fieles a la pantalla de siempre. Tras los calcetines horrorosos envueltos en celofán late cualquier espectadora de las tardes de Juan y Medio, los arrayanes y los tiempos revueltos. Tras las batas espantosas, dispuestas a acurrucar las pelotillas, hay muchas personas que siguen llamando “parte” al Telediario y escuchan con solemnidad de silencio a Roberto Arce, a Leonardo Sardiña, a Pepa Bueno y a David Cantero (qué fichaje más acertado tuvo Telecincuatro).

Y los que a su vez han recibido tantos frascos de colonia elegidos a desgana se pirran por un debate caldeado por cualquier tontería, se embelesan con las recetas en directo y se preocupan con cualquier suceso convertido en forzosa portada. La televisión debería tener más ternura y respeto con tantos suegros vulnerables.

Se supone que ‘Pone’

Francisco Andrés Gallardo | 7 de enero de 2011 a las 21:53

Dios es justo y no le ha dado una voz de gran tenor a Jorge Fernández. Ya sería para envidiarle infinitamente. Los de Antena 3 querían que Jorge se acomodara en los acordes como si estuviera en la ducha, sin apoyarse demasiado en las armonías, para dar un tono casual y de yernísimo. Han invocado al espíritu de Telepasión, de aquellos especiales de TVE donde Terelu, Parada, Bárbara Rey o el dúo Maldonado & Montesdeoca intentaban, con ego y guasa, hacer frente a Miguel Bosé o a Antonio Molina. La cadena privada ha querido hacer un número de fin de curso tipo Freixenet para darse autobombo de blancura, familiaridad y profesionalidad. Dicen que ellos no humillan en el entretenimiento. Y mi admirada Susanna agrega que el amarillo es sólo un color. Como canta Pau Donés: depende.

Con estas promos musicales y de autoafirmación con el lema “Pone”, Antena 3 quiere desmarcarse y remarcarse ante su eterna rival, esa Telecinco tan gorda y amenazante que se ha comido los dos redondeles de Cuatro. Les ha salido una campaña algo artificiosa, con una sonrisa coral demasiado forzada en un medio tan navajero. Deberían haber aliñado con algo más de humor este Pone que fue contraatacado en la misma Nochevieja por la cadena de Berlusconi con unas infografías exageradas para ridiculizar a la competencia (segundo vídeo de arriba. Para mí que el infografía cateó en decimales. Las barras son evidentemente tramposas, que conste). Tantos millones en publicidad y expuestos en el Ibex 35 para al final reducirlo todo a un par de soniquetes. Y TVE, cautiva y desarmada.

Antena 3 pone lo que pone Telecinco. Más o menos. Si no cuentan con un reality granhermanesco o un Sálvame es porque esas fórmula no les funcionan. El fenómeno de la desairada princesa de Vulgaria, recordemos, nació a los pechos de AR, en A3. Los de Planeta, se supone, están obligados a poner otras cosas si quieren que en este 2011 Telecincuatro no se convierta en un monstruo. Que Dios reparta suerte. Se impone.

De regalo, las tapas: abajo os enlazo un fragmento del primer Telepasión, el de la Nochevieja de 1990, con Julia Otero y el autobombo complaciente de esa TVE que atisbaba a las privadas en los talones. Ojo al número entre dos grandes, Prat padre y Constantino. C’est Magnifique…

Informe Semanal, el mejor resumen del año

Francisco Andrés Gallardo | 3 de enero de 2011 a las 23:17

Los informativos están poblados en estos tiempos por un menudeo de publirreportajes, de no-noticias que en realidad son promociones comerciales, y de varios puñados de inserciones, de lo gastronómico a lo esotérico, que tienen más relación con los magacines de conexiones o con espacios de banalidades varias. La información de calado apenas se queda en la superficie de los noticieros del nuevo siglo. Será por no incomodar a la audiencia o porque en realidad ya no se sabe cocinar un análisis que vaya más allá del aquí te pillo, aquí te mato y aquí te pongo un testimonio callejero sin más. Todo lo que no sea sensacionalismo y amarilleo se suele quedar en los cinco primeros minutos de los informativos, por imperativo de sentido común periodístico, pero sin mayor concesión a los interesados por una actualidad más nutritiva. Los Telediarios de TVE y los boletines del Canal 24 Horas, por ahora, aguantan en parte. La supresión publicitaria tiene algunas ventajas para la casa pública.

En la tele de toda la vida quedan rastros de tiempos distintos, cuando los periodistas no tenían por qué ocultarse ante el plasma. En este fin de semana de uvas y refritos Informe Semanal ofreció un resumen del año que se convierte en uno de esos trabajos que servirían de manual para las facultades. La panorámica de 2010, sin caer en lo sesudo, rastreó de forma amena y rigurosa el calendario de este año tan dramático y apasionante. Se puede contar la actualidad y la historia inmediata sin caer en el infantilismo o en la frivolidad. O en la petulancia, que es el pecado de quienes van de puristas. O el partidismo. Eso: informar, formar y entretener. Entretener, es decir, más bien, no-aburrir, con respeto y rigurosidad. En TVE hay un nido de excepciones. Nidos de esperanzas para esta profesión. Si quieren… www.rtve.es

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Crónica de la noche de la Mar-Mota

Francisco Andrés Gallardo | 1 de enero de 2011 a las 22:52

Desde Cadifornia, ahí va la crónica de la Nochevieja televisiva…

La pantalla cada día del año es plana y, salvo excepciones, insulsa por vacía. Siempre quedan recovecos, pero en Nochevieja el riesgo se multiplica. Estaba cantado que La última cena con la princesa de Vulgaria y Jorge Javier en Telecinco no iba a ser un programa de la BBC, pero lo de El Golosina vestido de burbuja de cava es para encargar un documental socioilógico a David Attenborough. Quienes perpetran sus fechorías a lo largo del calendario se ceban en la noche de los matasuegras. Todas las cadenas deberían ser multadas por actitud reincidente en este pasado 31.

Telecinco innovaba a su manera: Mila Ximénez hace un mes dijo que había abandonado la televisión, ja, pero, cáspita, despidió el año a moco tendido hablando con una hija por teléfono ante toda España. A Karmele la cortaron en dos en un número de circo. Lo suyo. Y el ídolo de Vulgaria dio paso a las uvas bailando el Waka-waka, después de conectarse con la casa de Gran Hermano, que ya tiene su canal informativo de 24 horas. Por eso y por muchas cosas más, muchas gracias, Iniesta.

José Mota también vivió en 2010 su mejor año y también reincidió en sus recursos habituales para su ¡Estamos contentos? Se quería centrar en Rajoy y Zapatero, pero la parodia política nunca ha sido lo suyo. Su Rubalcaba (vídeo de arriba, no os lo perdáis) sí es para enmarcar, que para eso protagonizó los mejores momentos de la noche de la marmota. Tan vieja. Al manchego le va más la caricatura directa, la canción del Papa Americano, las ínfulas de las Mujeres ricas aberronchadas contra el rocaje vivo o el anuncio de Evax convertido en un enfrentamiento entre recaudadores y contribuyentes. ¿Puede haber una fusión entre Cuatro y La 1? El Hormiguero con Mario Vargas Llosa (el propio Pablo Motos, mudo, qué bien), fue otro pespunte de purpurina. Andaban entre cruces y rayas los personajes de ese Pulp Fiction cuestionándose por la “recochura”: una preocupación a tres cuartos. Para otra noche marmotera, Mota debería tener recochura consigo mismo. No debería dormirse en los laureles, ni en las canciones de Blasa-Lady Faja ni en ese Rey fan de las posturas de Chiquito.

La auténtica absorbida, Cuatro, se entregaba a las curiosidades de Callejeros, cada vez más previsibles, y a un apéndice nocturno de Tonterías las justas, con el escote de Anna Simón más turbador de todo el año para los adolescentes. La más mona de la noche entre todas las cadenas fue Romina Belluscio. Ains, acabará en Telecinco, escapando de los corchopanazos de los tontacos.

La última cena de Telecinco recordaba bastante aquella polémica Nochevieja de Gurruchaga del 88. En aquellos años del siglo pasado se tejía una parodia transgresora que ha acabado siendo una realidad en el milenio de las crisis y fusiones. Los compadres de Sálvame, avituallados de jamón ibérico, se dedicaron a hacer lo de siempre a la espera de la aparición de la bellísima trinidad de sus campanadas. Fue un trío tan peripuesto como tontaco. De verdad. Sara Carbonero (su novio copó el último anuncio, claro) sin deporte es una lacia supina y Pilar Rubio se dedicaba a poner caritas, que para eso late una buena modelo bajo su ropa. Marta Fernández, AR 2, se puso demasiado parlanchina. Hacía de hermana mayor entre las melenas y fabricó unos minutos de espera que se hicieron cansinos mientras arrojaban ángeles de trapo y deseos a la masa sincopada de la Puerta del Sol. Ana Cristina Ramírez y Enrique Romero eran la opción más sana para no atragantarse de agobio, aunque desde Jaén. Lo de Berto Romero en La Sexta estaba demasiado enlatado. Pena.

Anne Igartiburu es la experta en llenar minutos huecos al relente de Madrid, pero no tuvo química con el propio José Mota. Entre el ruido de tantos petardos parece que las neuronas se paralizan, como le ocuría también a la pareja de Antena 3, Jorge Fernández y Sandra Daviú. La cadena de Planeta dedicó las últimas horas a un aluvión de El club del chiste, un corta y pega con un millón de tonterías de todo el año. Después de la medianoche Antena 3 insistió en este ensamblaje de mal humor y música con lo más granado de su videoteca, condemor, como también hizo Cuatro y, más tarde, Telecinco y La 1. En el cotillón televisivo ya sólo priva el refrito. Hubo momentos en que Bisbal, Rosa López o Andy y Lucas salían en varios canales a la vez. Viva Andalucía libre. Y ubicua.

Canal Sur, como marca su tradición, después de las hogueras del 24 vuelve a traer de la oreja a los copleros versátiles en la noche del 31, que lo mismo te evocan a Antonio Molina como a Las Ketchup. Por queeeé. Menudo aserejé público. Eva González y Luis Muñoz hilvanaban este empacho. “Vive vegano”, recomendaba una pancarta a lo grande en la Puerta del Sol. Sí. La televisión sólo tiene colesterol en Nochevieja.