A ver cómo se lo decimos a los de Cuatro

Francisco Andrés Gallardo | 24 de enero de 2009 a las 13:25

Ya sufrimos este verano por las noches del sábado de Canal Sur esos coros rocieros de cincuentones estirados, amas de casa vestidas de bandoleras y padres de familia cantando “Bamboleo” acompasándose con gracia lacia (yo no lo haría mejor, soy un pato circunflejo cuando me muevo, vale, pero no voy a los programas de Canal Sur). ‘Viva mi coro’ puede calificarse de los programas más pretenciosos de La Nuestra y los de Cuatro no han querido ser menos.

Este miércoles se despide de la programación ‘La batalla de los coros’, en los que cinco famosetes fabricaron sus masas corales para indiferencia del personal. Visto el resultado desde el primer momento, los de Sogecable podrían haber ahorrado esfuerzos.

Después de los fiascos de ‘Circus’, ‘Factor X’, ‘Tienes talento’ y cualquier otra expresión artística lanzada al concurso (menos ‘Fama’, en una franja en la que acertaron), está claro que el público le ha dicho a los directivos de Cuatro por activa y por pasiva que no quieren talent shows ni nada que se le parezca. Es un aviso también a navegantes de la competencia. Ya estamos hartos de anónimos místicos y con ganas de cumplir sueños a costa de ser una pesadilla para los demás. Pues eso.

He aquí el ejemplo de interpretación petulante, con profesora irritante. Aquí tienen a la cigomática Soraya y a su grupito que se lanza a lo retrospectivo con Boney M…

Aquí os dejo al coro de las bandoleras de Puente Genil en ‘Viva mi coro0′. Pedasso de verano ¿ke no? Aaaro.

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Obama en la mañana de la marmota

Francisco Andrés Gallardo | 20 de enero de 2009 a las 20:35

Como toda retransmisión institucional, tuvo una realización sobria, más bien gélida, contagiada del frío guachintoniano. Le añadieron con moderación ingredientes de Hollywood, como la dirección musical John Williams, solfeo imperial. La temperatura la aportaba la muchedumbre agolpada en The Mall, ante el Capitolio disfrazado de tarta con ribetes de los colores nacionales. El realizador de la CBS se reservaba unos cuantos planos con la ondeante enseña en primer plano, proclamando su simbolismo transparente. Los planos detalle de la multitud, abrigada hasta las cejas, añadían un tono de escena cinematográfica. Por momentos parecía que aguardaban a Phil en la mañana de la marmota, pero en cuanto se inició el protocolo la masa patriótica se tornó en una actitud de religiosa veneración.

Como toda retransmisión institucional, el espectador aguarda un acontecimiento así como un espectáculo, pero al cabo de los minutos la narración visual lo convierte en un programa convencional, protocolario. Pelín tedioso, aún más a nuestra distancia de miles de kilómetros. Su esencia. Barack Obama eligió la vestimenta que más le favorecía (traje y abrigo oscuros, camisa blanca y corbata roja), sincero, con desparpajo; y su esposa materializó su frescura osada con un traje amarillo, dorado para interpretaciones supersticiosas. Bush era un secundario bobo. Su papel. En España se vio en directo la toma de posesión en los canales pares y en recovecos informativos de la TDT. Miguel Vallés, como siempre, fue la mejor opción por su sabiduría de las interioridades del Distrito de Columbia. También estuvo acertado, y arropado, Carlos María Ruiz en Canal Sur 2, aunque por La Nuestra la señal se recibía con peor calidad. Matías Prats al menos estuvo ahí en el momento clave, interrumpiendo Tal cual lo contamos.

El coto intelectual de Coto

Francisco Andrés Gallardo | 19 de enero de 2009 a las 10:01

El milenarismo va a llegaaaar. El fin del mundo podría estar a la vuelta de la esquina: El Loco ha fichado a Coto Matamoros para que haga entrevistas intelectuales, y el primer invitado va a ser Fernando Arrabal. La segunda debería ser Soraya, la del camisón.

Jesús Quintero me comparaba hace unos días a Coto, criaturita, como “un nuevo Truman Capote” y por eso cuenta con él para los nuevos ‘Ratones Coloraos’ en Canal Sur. No sabemos si además será el relevo del Risitas y se pondrá a contar chistes mientras le dice a Kiko Matamoros “henmmanoooo”. Tremendo. Con Coto haciendo entrevistas a filósofos y escritores podríamos llegar al fin de la historia de la telebasura. Los cadáveres de ‘Aquí hay tomate’, ‘Crónicas marcianas’, ‘Salsa rosa’ y ‘Dolce vita’ se remueven en sus tumbas.

Y, de regalo, las tapas del Milenarismo…

Volver con la frente marchita y la cartera llena

Francisco Andrés Gallardo | 17 de enero de 2009 a las 23:12

“Que tendrán ellos, qué tendrán”, canturreaban Toni Cruz y Josep María Mainat cuando, disfrazados de Las Hermanas Sisters, se lanzaban al mercado en castellano con La Trinca. Después de aquellos discos llegaron sus programas en TV-3 y en TVE. Hace 20 años de ‘Tariro, tariro’ y desde entonces Cruz y Mainat no han parado de fabricar cosas por el plasma. Inventos tan rentables, como ‘OT’ o ‘Crónicas marcianas’ o encargos chungos como ‘Hasta que la tele nos separe’. La pareja surgida de La Trinca encabezan la firma más segura para el entretenimiento puro, Gestmusic.

Hace un par de semanas dieron un portazo a la dirección en España de la multinacional que engloba a Gestmusic, Endemol. Sus diferencias con Telecinco, que a nivel internacional a través de Mediaset controla Endemol, fueron el motivo de una sonada marcha, acompañada de Javier Sardá.

Se marcharon para volver. Y acaban de volver, con el beneplácito de la multinacional y justo cuando en Telecinco andan desesperados y, apeados de un buen trozo de soberbia, sin estar en condiciones de perder baluartes así como así. Cruz y Mainat se marcharon… para regresar. Para volver más fuertes, con más exigencias y con la voz alta. Ahora se les va a escuhar más a Telecinco. Y Sardá, claro, vuelve a casa tras la Navidad…

(En Tariro, Tariro, los de Gestmusic empezaron a aprender)

‘El Hormiguero’ de Buenafuente

Francisco Andrés Gallardo | 16 de enero de 2009 a las 9:04

El chisporroteo de Pablo Motos es el programa de moda: la competencia comienza a chotearse de ellos. Es la mejor señal. Andreu Buenafuente invitó esta semana al maestro (de la crónica televisiva) Pepe Colubi, la tele que lo parió, y le sometió a varios grados de entrevista, según el formato de varios programas, y lo de ‘El Hormiguero’ les salió bordado. Berto es el hermano gemelo de Flipy. Ese Trancas a tamaño natural… La televisión entretenida de calidad es imitada por la televisión entretenida de calidad. Aquí humor y después, gloria.

Hay tipos que saben promocionarse

Francisco Andrés Gallardo | 14 de enero de 2009 a las 9:31

Viene Will Smith a España a darle bombo a su película. Hace veinte años cosas así eran impensables. Lo dicho, viene Will, la transfiguración cineasta de Obama, y se presta a lo que haga falta para acumular cuota de presencia en televisores y revistas. Se presenta en ‘El Hormiguero’ y es capaz hasta de emular a El Fary. Todo sea por la promoción y por agradar a sus espectadores.

Hollywood, con un siglo de industria engrasada, sabe pulsar todos los resortes y canta hasta con hormigas de peluche para animar el cotarro. Comparando a Will Smith con algunos prima donnas españoles y televisivos uno entiende por qué Hollywood sigue siendo lo que es, por encima de los pirateos, la crisis económica y la crisis de creatividad.

Paco León, un fiera

Francisco Andrés Gallardo | 13 de enero de 2009 a las 13:38

La productora Áralan Films acaba de colgar en Youtube el cortometraje andaluz de animación ‘Espaguetti western’, que es candidato a los Goya. El alma de la película es la voz de Paco León, el aliciente añadido a este proyecto. Hay quienes le irritan Paco, confudido cada vez más con su personaje en ‘Aída’, Luisma. Pero ahora mismo en España sólo con decir “Paco León”, a la gente ya le da la risa. Es una garantía, pese a sus limitaciones.

Sin la voz de Paco León tal vez no caerías en la tentación de pinchar en los vídeos de ‘Espaguetti western’ de aquí abajo…

http://www.youtube.com/watch?v=rn-9_xyhBNM http://www.youtube.com/watch?v=qAaZbgUbGGg

Paco, lo dicho, hoy por hoy, es Luisma. Y parece en ocasiones que a los guionistas les da el trabajo hecho.

Y recordemos que Paco le debe mucho a Raquel Revuelta con aquellos grandes momentos en Homo zapping. Un fiera, el León…

Pero el primer recuerdo catódico que muchos tenemos de Paco es una de estas promos en Canal Sur, con Julián Villagrán. ¿No os acordáis? ¿ke no?

El Duque ‘sa morío’

Francisco Andrés Gallardo | 10 de enero de 2009 a las 16:11

(Ojo al monólogo del Duque. En buena parte también lo diría el Miguel Ángel Silvestre de la vida real).

Os traigo este artículo que hoy publico en papel…

Españoles, el Duque ha muerto. Es algo insólito en la televisión comercial de las ficciones. Los protagonistas nunca mueren. Como mucho los mandan al mismísimo Caribe, el final alternativo de Sin tetas no hay paraíso. Sólo Mercero, en otro tiempo, pudo atreverse a matar a Chanquete. El personaje de Miguel Ángel Silvestre acabó a balazos para conmoción de la audiencia femenina porque además de la marcha del actor, abandonando el proyecto que le ha dado fama (y se nos marcha por lo visto a Hollywood), la cadena tenía previsto dulcificar esa misma despedida emitiendo anoche el otro final. Catalina finalmente se reencuentra con su novio, el mayúsculo macarra, un tipo sin corazón que ha roto muchos corazones, para suspiro de quienes querían quedarse con un gusto meloso en la boca. Como aquellos libros juveniles que se pusieron de moda en los 80, el espectador se puede quedar con un final o con otro. Dos episodios al precio de uno (sólo se diferenciaban en tres minutos, remate duro o culmen empalagoso) y Telecinco ha hecho caja registradora y audímetro con ambos. Los índices mensuales de la alicaída cadena han mejorado, aunque a un palmo de Cuatro por detrás, gracias a esta estrategia digna del más hábil de los trileros.

La impresión de la noche del jueves (sin la competencia de Cuéntame y sólo con el estreno El mentalista pujando) fueron esos fatales borbotones de sangre que impregnaron la camisa del Duque mientras Cata lo recogía en su regazo después del aparatoso tiroteo con su rival, Morón. El Duque se nos va al otro barrio tras haber saldado cuenta con otros rivales. Si quieren encontrar un final aproximado en la historia de la televisión (una posible inspiración de los guionistas) la tienen en la segunda parte de Hombre rico, hombre pobre (1978). El senador Rudy Jordache, interpretado por Peter Strauss, se desquitaba en un callejón a Falconetti, el asesino de su hermano. Pero el malo, ay, tan malo, moribundo era capaz de endosarle un tiro mortal por la espalda al bonachón protagonista. Strauss, que estaba hasta el flequillo de Rudy Jordache, exigió morirse, como ahora ha hecho Silvestre con el Duque y no estirar más la serie.

Pero ni Telecinco ni la productora Grundy están por la labor de tirar por la ventana el éxito de este culebrón de lujo. En el final trágico Catalina acaba entre rejas pero desde ahí partiría la tercera temporada de Sin tetas no hay paraíso a partir del próximo otoño. La protagonista ha tocado fondo, y desde el submundo de la prisión intentará rehacer su vida. Si la dejan. Esos son por los menos los mimbres que deja la matanza de la noche del jueves. Lo único claro es que el Duque no volvería desde la tumba (aunque, que conste, no quedó aclarado del todo el desenlace mortal). Y Telecinco no está en condiciones de quedarse sin Sin tetas. Ya ha tenido bastante con dejar marchar a Fernando Alonso y a su amigo Antonio Lobato.

En vez del tiroteo en ‘Hombre rico, hombre pobre’, prefiero colgaros este vídeo de Hugh Laurie y Stephen Fry con el encuentro de un hombre rico con un hombre pobre…

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Detectives mentalistas

Francisco Andrés Gallardo | 8 de enero de 2009 a las 9:41

Hoy se estrena en La Sexta ‘El mentalista’, el mejor estreno de la temporada en Estados Unidos. Aún no he visto nada de lo nuevo de Simon Baker-Neococodrilo Dundee, pero otros amigos sofalícolas que descargan tela me han dicho que “no es para tanto, hombre”. El señor de La Sexta, Contreras, el otro día hablaba maravillas, pero claro a él le va en el negocio.

Fátima Díaz en nuestros periódicos habla hoy de ‘El mentalista’ y evoca otros grandes detectives psicológicos de la pantalla, los nietos de Sherlock Holmes. Como homenaje a todos los que se pirran por un fiambre, “en” y “fuera” de la pantalla, qué mejor que el himno internacional de los detectives: las sevillanas de Pepe Da Rosa.

Estas sevillanas de 1976 tienen su interés sociológico: además de su valor sobre la importancia popular de lo que echaban en la tele, Pepe incluye palabras que hasta entonces estaban vedadas en la canciones, como el juego de “gilikojak”. Da Rosa es mucho. Un tipo mentalista de su tiempo.

En la columna de papel hablo hoy de uno de los últimos churretes catódicos. El programa de los records de Telecinco…

Telecinco, en horas bajísimas, viene penduleando de vuelta en su devenir hegeliano. Ya andan en la fase de vuelta por el karaoke de Jordi LP así que dentro de un año rescatarán a las Mamachichos y a Juanito Navarro. Lo que llegó a ser una cadena urbana, progresista y de espíritu joven, va quedando poco nuevamente y ya sólo florece la horterada sin miramientos. Este martes se dio un paso adelante con un engendro que viene a traer lo peorcito de los años 90, Guinness world Records.

El nuevo (es un decir) programa retoma los shows británicos de plusmarcas y excesos que en España trajo en su día los Qué apostamos de la vida y que hacían furor unos quince años atrás. Por una grada complaciente fueron desfilando un tipo que intentó batir el máximo de calzoncillos colocados uno encima de otro, el extravagante señor más tatuado del mundo y un ciudadano que se llevó más de un cuarto de hora bajo el agua inmóvil. Lo de este último, como se imaginan, fue lo más antitelevisivo visto en los últimos siglos. Un buzo a pulmón libre, metido en una cubeta aguantando la respiración. Y Carmen Alcayde, la presentadora, haciendo comentarios en susurros y fabricando emoción indiferente.

Lo de Alcayde es para tomar nota. Además de la tirria que muchos pueden tenerle de por sí, no es lo mismo una chica mona llevando adelante un magacín en una mesa que ponerla a emular a Ramontxu de un día para otro. Carmen no da para mucho cuando la sueltan por un plató. En fin, los del libro Guinness, con arrastrado acento british para dar mayor verosimilutd, andaban por allí como notarios para dar fe de tanta gansada reunida. En el exterior batieron el récord en el número de especialistas quemados al unísono. Y así andan por Telecinco: quemados.

Hugh X Hug

Francisco Andrés Gallardo | 6 de enero de 2009 a las 0:46

Ante el regreso del doctor House hoy he publicado en papel un perfil del gran Laurie. El título del artículo es “Hugh, el troglodita que surgió de la BBC” y es por supuesto un juego de palabras (o al menos intentaba juguetear con las palabras) sobre un personaje de los tebeos de mi infancia, Hug, el troglodita, de un autor menor, pero no menos interesante, el valenciano Gosset.

Este es el artículo sobre Hugh…

Por mucho que le hemos dado vueltas, es difícil contrastar a Hugh Laurie con una figura española televisiva para que comprendieran el calado y talento de aquí el doctor de mentirijillas. Si acaso podríamos compararle con el fallecido Fernando Fernán Gómez y, por su trayectoria en la pequeña pantalla, de la tragedia a la comedia con toda naturalidad, podría parecérsele Enrique San Francisco, que en realidad pertenece a otro tiempo catódico y su mal talante le ha impedido hacer cosas más grandes.

House regresa esta noche a Cuatro y mañana se estrenan sus nuevos episodios. No le cayó del cielo este regalo interpretativo por el que se embolsa 400.000 dólares por capítulo (el actor de plasma mejor pagado del momento). Aunque a primera memoria muchos relacionen al áspero galeno con la paternidad del ratón Stuart Little, detrás del personaje hay un tipo que se crió en Oxford, estudió en el prestigioso Eton y se tituló en antropología por Cambridge. Pertenece a una curtida hornada de figuras británicas como Kenneth Branagh o Emma Thompson. Interpretó grandes dramáticos en la BBC pero también protagonizó programas de humor absurdo, a lo Martes y Trece, al lado de su compadre Stephen Fry, la voz británica que narra Pocoyó, por cierto (fíjense en los títulos de crédito de la premiada serie española). En este blog de El Sofalícola le pueden echar un vistazo a unos cuantos vídeos de esta pareja que dio grandes noches de carcajadas.

Hugh Laurie compone canciones, en serio y también en broma, e incluso destila estilo en novelas como Una noche de perros, algo más que un best seller escrito por un comediante. El barbado intérprete escenificó números memorables para los espectadores de la Gran Bretaña tan recordados como nuestras rupestres empanadillas. En Estados Unidos se ha ido desquitando apareciendo en Saturday Night Live o batiéndose en duelo en los late shows. También le pueden ver haciendo el ganso en La Víbora negra, junto a Rowan Atkinson, un ratito antes de que se inventara lo de Mr. Bean o de sufrido malhechor en la olvidable 101 dálmatas.

Hugh está a punto de cumplir el medio siglo, pero los años no han sido problema para que las féminas lo consideren “el actor más sexy de la televisión”. El doctor impone no tanto por su físico, enjuto, medio cojo, desaliñado y troglodita, sino por la personalidad y flema que le añade la percha, el trabajo interpretativo de un profesional especializado en el sarcasmo y las miradas de reojo.

Más que los títulos honoríficos, a este inglés lo que le pone es estar un rato con su familia. Cuando la parentela se quedó en el Reino Unido mientras él trabajaba en Los Ángeles, tuvo varios ataques de angustia que le llevaron a tomar el avión. Hugh está por encima de lo que le griten cuando pasa por la alfombra roja. Con su mujer, Jo Green, está a punto de cumplir los 20 años de matrimonio y la pareja tiene a tres trinquetes que ya han superado la adolescencia. Lo de “sexy” Hugh lo lleva por añadidura a un trabajo en el hospital que se lo ha tomado muy de veras.

Hace poco más de cuatro años que el Hollywood televisivo le presentó un proyecto acorde a las posibilidades de este actor que andaba bastante desaprovechado por Estados Unidos. Lo del doctor a lo Sherlock Holmes le vino de forma un tanto inesperada y la serie, que ha creado una escuela de antihéroes que caen estupendamente pese a sus desprecios, parece tener cuerda para rato. Para unas cuantas temporadas, aunque muchos hayan visto que se ha encasquillado en la reiteración. La escapatoria son los giros en la vida del protagonista, que en la quinta temporada ha perdido la lealtad y amistad de su Wilson-Watson, que además le acusa de ser el responsable de la muerte de su novia. Más allá de la investigación de las enfermedades más raras que han aparecido por la tele, House gana en vida interior. Hugh, simplemente, lo gana. Y muy bien

Y aquí juntos, Atkinson, el de la colonia, y el gran Hugh, para nada troglodita en su humor.

http://es.youtube.com/watch?v=IwbB6B0cQs4

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