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Sin compasión por el diablo

Tacho Rufino | 12 de diciembre de 2008 a las 19:02

“Tras el crack de 1929, se contaba que algunos brokers financieros y banqueros se suicidaron saltando (“jump”) por la ventana de su despacho al saber de la ruina de sus clientes particulares y empresas. Se cuenta que muchas personas sintieron cierta compasión por ellos. En 2008 ese sentimiento ha cambiado un poco…”. Ésta es la leyenda de un email que circula por Internet, que se acompaña de la foto de abajo: “¡Saltad, cabrones!”, dice la pancarta en Wall Street. Contradiciendo a los Rolling Stones, ya no hay “simpathy for the devil” en el siglo XXI. Sin compasión. De lo más crudo.

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  • la hora de la verdad

    ya es hora de que se diga la verdad y que los jueces los politicos los funcionarios del estado todos los que gobiernan este pais que es el tenemos hacia donde nos están llevando que es lo que hacen con el dinero publico con el dinero que estos años atras ha entrado en el pais han montado alguna industria hacia donde nos estan llevando con tanto engaño no hay pesca no hay mineria el campo no han enseñado a la juventud a trabajarlo profeciones se estan perdiendo con tanta globalización tantas muertes por las drogas tanta corrupción vale todo con tal de gobernar y mandar y el pueblo cada mas silenciado todo lo que esta pasando es la cosecha de tantos año de corrupción este es un pais sin gobierno pues son los primeros que nos tienen que enseña lo que hay en el mundo este que nos a tocado vivir.

  • Keith Richards

    Craso error. El diablo está disfrutando de lo lindo. Y si alguno de los banqueros / brokers / financieros salta al vacío, el descojone que se pilla es descomunal. Ellos son sus títeres. Le han servido durante todo este tiempo. Ahora, una vez que han fracasado, ¿para qué los quiere? Ya vendrán otros (las escuelas de Económicas y los masters están a rebosar de este tipo de gente). No le quepa la menor duda. La historia, querido amigo, se repetirá. Aunque usted y yo no la veamos, o no la reconozcamos… cuando la monja de turno no esté dando la sopita. Y el diablo seguirá sonriendo. Hasta el final (con banda sonora de los Stones, por supuesto).

  • Luis Conde More

    Como el más sobreactuado Al Pacino, el diablo, en una película de la que no recuerdo el título.

  • Randomize

    “Pactar con el diablo”, asaz patética, con Kino Rives de aprendiz de leguleyo canalla, que no es más malo –como actor– porque no se entrena. Aunque vale como ejemplo de lo que nos ocupa, Mr. Richards. John Milton (el propio Pacino haciendo de Belcebú) es el Diablo que manipula y se ríe de todos los mortales, empezando por sus propias marionetas, que nosotros llamamos tiburones.