¡Hossanna, Obama!

Tacho Rufino | 21 de enero de 2009 a las 13:22

Desde los casi dos años que hace que, con gigantesca presión mediática, lo conozco, me he sentido un contrarioso y un pepitogrillo nato y hasta compulsivo. Tanto es así, que he estado callado y no me he decantado en las conversaciones acerca del demoníaco Bush y el divino Obama, tal y como es dogma calificarlos a día de hoy. Nunca he compartido el encantamiento colectivo por el dulce Barack, aunque pocas veces he escuchado una voz tan sugestiva y atractiva (hay que decir que -marketing is marketing- a todos los candidatos a la Casa Blanca se les entiende el inglés estupendamente, y su entonación y cadencia no son en absoluto espontáneas).

Un amigo viajero me comenta el titular de un artículo de Moisés Naim en El País hoy: “Un tsunami de lágrimas de emoción”. Por favor… Necesitamos esperanza, puede ser, pero ¿necesitamos tanta y tan meliflua devoción apriorística hacia nadie? Quizá sí: necesitamos dioses para soportar la tremenda incertidumbre. Los cristianos teníamos uno estupendo, pero lo hemos metido en el ataúd en aras del humanismo y el progreso. Si las dificultades de la fe y el rito no son soslayables, buscamos padres de la patria, a veces caricatos de padres de la patria: obamas, fugaces mesías de carne y hueso. Mientras soltamos lastre oscurantista, practicamos el “respetismo” cobarde con otras religiones: vive tú tu fe, que la mía no ha de molestarte, hermano del mundo. En un despliegue devocional que seguro no es azaroso, el presidente, en su día más bonito, paró la limusina en una iglesia de camino al celestial baño de multitudes, multitudes que a su vez rezaron con recogimiento y emoción un padrenuestro a coro. Tres millones de padrenuestros; qué bellísimo espectáculo debió ser, por otra parte. El obispo de rigor mencionó -me cuenta mi amigo- muchas veces el nombre de Jesús en su responso ante el gentío. El mensaje que intuyo: musulmanes, nosotros también tenemos religión, más antigua que la vuestra, y nuestra. Una forma de dar la mano con firmeza. Un universo de gestos.

Creo que, a partir de ahora, Obama va a ir consumiendo su crédito. Y creo que la gente, como yo hago ahora, empezará a decir que no era para tanto. Después: que vaya engañifa, que vaya mierda de americanos (esto, muy español), que todos sois iguales, etc, etc. El planeta no está en absoluto para milagros. Aunque yo he asistido a algo parecido a un milagro esta misma mañana. En la SER, he escuchado a un exultante Alejandro Sanz que babeaba con los locutores, abducidos todos por el obamismo y los nuevos Estados Unidos del Mundo. Cuando vea a Pilar Bardem ondear las barras y estrellas yanquis, me daré a la botella o solicitaré mi ingreso en un frenopático.

¡Hosanna (sálvanos ahora), Obama! Buen mandato, y buena suerte.

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  • U-Boat 521

    Excelente artículo. Oh mejor dicho en este caso: del copón. El complejismo que vivimos en occidente donde hay que pedir perdón por ser cristiano, por considerarse (incluso por pasar por) heterosexual, por pedir que metan a los delicuentes en la carcel, por no descartar sin debate la pena perpetua para determinados reicidentes (asesinos, pederestas, violadores: ¿más oportunidades?) recuerda mucho al siglo V P.O. (pre Obama) y a las orillas del Tiber. Leamos a Gibbon. O a Finkielkraut, que nos cae más cerca, y su “Tiranía de las Minorías”.

  • lalo

    Me uno al calificativo de “excelente articulo”, pero creo que lo entendi de forma diferente.
    Obama despierta esperanzas, pero no lo veo como una forma nueva de religion, mas un asidero donde agarrase.¿Demoniaco Bush?, no es un calificativo negativo pero con una carga de inteligencia añadida al cargo de satan, y no es el caso del saliente.Quien sabe si deremos eso de “valla mierda de americanos”, pero lo que esta claro que con el otro era diario, y quien sabe si el “exotico Presidente”, nos da una gran sorpresa, saludos.

  • Antonio Pavón

    Obama ha comenzado con la pluma en ristre firmando decretos “con pegada” por doquier. Que el ritmo no pare.


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