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Por favor, evítennos estos numeritos

Tacho Rufino | 24 de noviembre de 2009 a las 14:05

Hubo en tiempos una carpa que albergaba una pista de patinaje sobre hielo en Sevilla. El nombre de la instalación era Hielotrón, y era un equivalente invernal en el sur de España a lo que pretendió Fitzcarraldo construyendo un palacio de la ópera en el Amazonas profundo. Allí, en Hielotrón, muchos niños pasamos momentos mágicos patinando sobre cuchillas de patines alquilados, con guantes impropios para la tarea y gorros de lana. Entonces no se estilaban las carpas tanto como ahora, y el recinto también servía para celebrar conciertos y mítines políticos. Al único mitin que he asistido en mi vida fue allí, en las primeras elecciones democráticas. El partido que lo convocaba también ha desaparecido. Se llamaba Unión Regional Andaluza, partido conservador católico con un tinte regionalista de ocasión. Un tío mío, con escaso tiempo y menor vocación política, se presentaba a senador, y allí fuimos en familia a aplaudirle entre la escasa audiencia. Desde entonces, los mítines políticos me producen urticaria, no tanto por aquel evento guardado en un recóndito cajón de mi memoria, sino por lo extravagantes, forzados, hipócritas e inútiles que son dichos shows a día de hoy y desde hace tiempo. Particularmente, los mítines fuera de campaña me parecen un gasto superfluo… o con oscuras motivaciones: comisiones ilícitas y engorde de empresas afectas a los partidos mitineros, despliegue de cortinas de humo a través de la emisión de resúmenes de los actos en prime-time de las televisiones, más o menos afectas también…)

Lo del PSOE y Zapatero del domingo pasado con la excusa de presentar la nueva Ley de Economía Sostenible fue el remate de los tomates, el gran estrambote de la falsa familia feliz que mitinea unida. La vergüenza ajena es cosa muy española y, por tanto, muy de quien suscribe, pero en este caso no es ajena la vergüenza, es una vergüenza nacional. Porque se hace “ad maoirem Zp gloriam” (la mayor gloria, el fracaso o los palos de ciego de Zapatero -“¡presidente!, ¡presidente!”- afectan al país, por eso digo vergüenza nacional), intentando apuntalar una situación de derrumbe económico español, y personal de Zapatero. En un momento de carestía y depresión económica como el que vivimos, el mitin de antes de ayer, con sus speakers de reality show y sus escaleras mecánicas para que Él descienda de los parnasos de la altísima política mundial… fue aun más doloroso que ridículo (como lo califica El País).

La economía no se sostiene por ley (ver una entrada en este blog sobre este asunto); el modelo productivo y la estructura económica no va a cambiar de pronto por una norma jurídica de dudosísimo e ignoradísimo texto, aplicabilidad y, en suma, eficacia; ni las energías renovables, ni la educación del país, ni la I+D+I (vapuleada en los últimos presupuestos) van a ser promovidas de verdad y como debe ser por una ley que, a la postre, parece ser una huida hacia adelante, muy propia de la política de la imagen y el mundo virtual de nuestro presidente del Gobierno. Tampoco, en este sentido, Zapatero se va a parecer más a Obama por montar el circo juvenil del domingo. Se parece demasiado ya a sí mismo, a la etérea y cada vez más vacua metapersona en la que se está convirtiendo.

En fin, sentí también mucho rubor –y más pena- cuando vi a dos políticos de raza y currículum salir por un pasillo posmoderno a ese ruedo de ocasión. Felipe e Ibarra no se merecían esto, pero se han prestado a esto. Y no consuela esta decepción que muchos hemos sentido el hecho de que salieran con cara de no querer estar allí. ¿Qué buscaban, reaparecer como Antoñete? ¿Dar un servicio al partido y al Gran e Imprevisto Líder Global, al que dicen amar pero critican con frecuencia desde su off-side?

Por favor, evítennos estos numeritos

  • Pep

    Estimado amigo, completamente de acuerdo.Solo una vaga percepción.González e Ibarra ¡Políticos de raza! Puede que sea exagerado el calificativo.Eran otros tiempos y, hoy, el factotum socialista quizá no pasaría de charlatán de feria y el vecino del Jerte, acaso un matón ful, de broma.Recaudador de cajas ajenas, eso si. Claro que si atendemos a la reciente creación de “talleres” para la mejora de la masturbación en Extremadura, posiblemente podríamos mejorar la nota del ínclito Ibarra.
    Un abrazo.Bona tarda.

  • Tacho

    Hola Pep, me alegro de saber de ti de nuevo. No es por regatearte, pero creo que fueron buenos políticos, sobre todo relativamente al paisanaje actual. En cuanto a lo de “de raza”, en fin, recojo el guante de la exageración, pero en cualquier caso, razas las hay diversas. Hoy, González sufre el síndrome del “ex-gran hombre en edad tardía y sin tocar bola que se muere por epatar a la audiencia diciendo cualquier cosa llamativa, aunque contradiga a la anterior y esté en contra de la línea de su partido” (es un síndorme de nuevo cuño, con siglas difíciles). Bona tarda y leña al Inter.

  • Pep

    Muchas gracias por la “viva” administración de tu Blog.Aún sin estar presente de forma asidua, siempre me complazco con la lectura de tus interesantes aportaciones.

    Te reitero mi agradecimiento y admiración.¡Força Barça!

  • Pis Trein

    Felipe González vivió momentos de máxima tensión terrorista, y hizo lo que tuvo que hacer, que no podemos decir lo que es. Nos puso en órbita internacional, en la OTAN y en la Comunidad Económica Europea. Ahora da conferencias en plan guru y se dedica a su novia joven, a sus bonsai y a sus bisuterías, a la espera de que lo nomren para algún cargo representativo global y eso. Pero fue un gran político. Estoy de acuerdo.