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Fábula del óvulo huérfano

Tacho Rufino | 16 de enero de 2010 a las 8:04

OvuloELLA tiene unos treinta y algo años y, al tiempo que parece contar con una genética impecable, se encuentra en una espléndida forma que, según le dice el ginecólogo, son factores que hacen que sus óvulos sean a priori idóneos para utilizarlos en otras mujeres para la reproducción artificial. Durante varios años, por algo más de 400 euros por óvulo donado, ella ha conseguido un extra para su economía. El hecho de ser nativa española y de rasgos europeos la hace ser donante preferente. Esta forma de ganar un sobresueldo ha sido un recurso frecuente para inmigrantes con economías precarias, además de para jóvenes “del país” que quieren permitirse un capricho. Con todo el derecho a ser políticamente incorrectas, las clientas de dichos óvulos –convenientemente fecundados– los prefieren cargados de una raza similar a la propia. Las receptoras pagan una suma considerable por este tipo de tratamientos e intervenciones, y son exigentes en este extremo: nosotras parimos, nosotras decidimos… dentro de lo que cabe. Sea como sea, la cosa ha cambiado también en este mercado. Las fuerzas de la oferta y la demanda de óvulos no están ajenas a la depresión económica. ¿Algo lo está?

ovulo_articleLa última vez que nuestra protagonista fue a donar dos de sus diminutas potencias de vida, hace unos días, se llevó una sorpresa. Más bien varias sorpresas. En primer lugar, la sala de espera no estaba ocupada mayoritariamente por inmigrantes, sino por mujeres españolas, entre las cuales no faltaban varias de una edad similar a la suya, e incluso mayores que ella. Segundo, la sala estaba abarrotada, algo que no había sucedido en las numerosas ocasiones en las que, siempre en secreto, había sido intervenida para este menester. La tercera circunstancia sorpresiva tiene que ver no tanto con la oferta como con la demanda:

– “Clara”, le dijo apurado el médico, un viejo conocido, “la crisis ha llegado también a la inseminación artificial. Como sabes, este tipo de procesos es bastante costoso, y muchas han decidido dejar la maternidad para tiempos más benignos. La gente no quiere tener hijos tan alegremente como hace sólo dos años. Además, tenemos sobreoferta de óvulos, por lo que nos vemos obligados a aplicar estrictamente el protocolo. Las chicas más jóvenes son donantes preferentes, y además van a empezar a cobrar una cantidad sensiblemente inferior a la habitual. Lo siento, pero te quedas fuera de momento. De todas formas, tenemos tu número, y si la cosa cambia te llamaremos….”, tras lo cual miró hacia la puerta entreabierta de la pequeña consulta y gritó hacia la sala donde esperaban al menos veinte candidatas: “¿Desiré Velázquez? ¡Que pase, por favor!”

óvulo4Las malas expectativas cara al futuro a medio plazo, el temor a perder el empleo o el hecho de haberlo ya perdido o de no esperar encontrarlo, las dificultades para obtener un crédito y, en suma, ese crisol de éstas y otras circunstancias que denominamos “crisis” no deja títere con cabeza, y llega al universo de la donación de óvulos y la recepción de los mismos por mujeres o parejas con dificultades para conseguir un embarazo por la vía, digamos, tradicional. De manera análoga a lo que sucede en los cultivos de la fresa de Lepe, la población autóctona vuelve a ocupar aquellos puestos de trabajo (donar óvulos puede que no sea un trabajo propiamente dicho, pero sí es una actividad remunerada) que habían dejado para los inmigrantes, dado que el mercado de trabajo ofrecía colocaciones más cómodas y mejor pagadas. El proceso de contracción económica es evidente no sólo en las macromagnitudes llamadas PIB, ahorro y consumo, empleo, demanda y oferta (o su punto de encuentro, el precio, en este caso el menguante precio del óvulo)…, sino también en insospechados entornos microeconómicos, donde alguien quiere algo que no tiene y está dispuesto a pagar por ello una cantidad a quienes sí lo tienen o gestionan su distribución.

  • Xim Walker

    No sabía que exisitera un mercado como el que refieres en el artículo. Alucinante!! Quien controla eso? Lo sabes?

  • Lorenzo

    No veo nada mal en dar a quien algo lo falta lo que a una le sobra.

  • sansaysa

    Tomar la decisión de tener un hijo mediante la donación de un óvulo cuando ya has agotado todas las técnicas de reproducción que la ciencia ofrece hoy en día, no creo ni de lejos que se trate de una cuestión económica. Podrá influir en la oferta, en esto estamos de acuerdo, es un modo de ganar dinero, que por cierto, se considera altruista y es en pago por las no pocas molestias que supone la medicación y la intervención quirúrjica para extraer los óvulos, pero ¿de verdad piensas que influye en la demanda? En absoluto de acuerdo, tomar esa decisión, nada fácil, no tiene que ver con la pasta.
    Xim Walker: lo que de verdad es alucinante es que no supieses que existe la donación de óvulos y que por supuesto está controlada. En fin..