Duro como un ladrillo

Tacho Rufino | 3 de marzo de 2010 a las 10:24

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Jethro Tull, el grupo de rock progresivo liderado por el flautista escocés Ian Anderson, publicó su disco “Thick as a brick”´(en español, “Duro como un ladrillo”) en 1972. La canción que daba título al LP (vetusto término, qué le vamos a hacer) es de las que hoy día serían impensables en el mainstream musical popero o rockero: si dos afectados con tela de pose como los integrantes de Pereza, uf, son los defensores del rocanrol con que se les llena la boca, aviados estamos. No quiero (y no puedo, no soy capaz) adentrarme en las blogueras aguas jurisdiccionales de mi compañero Blas Fernández, pero no me resisto a tomar de nuevo el nombre de un mito musical en vano y hacer de la canción en cuestión un título para esta entrada, que va de la repentina recuperación de cariño del Gobierno hacia el sector de la construcción. En realidad, me lo merezco: son muchas las horas que he pasado escuchando esa canción de más de 40 minutos, la única de un vinilo con portada de periódico. Soy capaz de cantar estrofas completas del a veces obsceno poema (el duro ladrillo no es un verdadero ladrillo, no sé si me entienden), escrito por un adolescente y arreglado e interpretado por Jethro Tull, y también perpetro sus solos de flauta sin pudor alguno… eso sí, en la intimidad.

Pues bien, el Gobierno, apurado por la ciclogénesis explosiva de la economía, ha decidido volver a ordeñar a la vaca. La vieja vaca de la construcción: vieja, sí, pero nuestra vaca, como los hijosdepú de las bandas de gangsters, o como los leñeros oficiales de los equipos de fútbol (paradigma y prototipo, Gentile). Cuando todavía la crisis no se losa ponía de corbata a nuestros dirigentes, apostábamos oficialmente por la nueva economía y el cambio de modelo (“¿cariño, qué me pongo esta noche?”). Ahora se vuelven los ojos hacia la construcción, con el apoyo de un banco re-nacionalizado, el ICO. Agüita pa los pollos, que hay que comer, y para comer hay que emplear a gente. Nada como la constrcción para emplear. La ministra Corredor -¡habla, qué hermosa cualidad!- huye de la supuesta peste y declara que estos planes son para “rehabilitar”, no para construir. Quizá hasta se lo crea, que es lo peor. Todos a rehabilitar, que el dinero está fácil (de obtener y de devolver…). En fin, el ladrillo es duro, y aguanta que mancillen su honor y lo pisoteen. Al final resurge de sus cenizas, compacto y solícito como un flotador en pleno naufragio. (Ver noticia de Expansión de hace unas horas.)

  • Ricky

    ¿Desesperación o falta de imaginación de nuestros políticos? Tal vez las dos cosas.

  • Carmen P

    Dudo mucho de la eficacia de la rebaja en el IVA para que se rehabiliten viviendas porque nadie -salvando a los electricistas, quizá-, paga el IVA. Creo que junto con los médicos, las reformas en las viviendas es donde más dinero negro se moviliza.