Grandezas y talones de Aquiles

Tacho Rufino | 21 de marzo de 2010 a las 18:07

A la democracia de voto universal, la vigente por estos pagos, se le suele aplicar el término “grandeza”, sobre todo en los discursos y en los comunicados de condena o repulsa de atentados y, en general, cualquier otro ataque al sistema. “La grandeza de la democracia consiste en…”, “… ésa es precisamente la grandeza de la democracia…”. Una de esas grandezas oficiales es el mandato “un hombre/una mujer, un voto”. Aunque uno sea una buena persona, un ciudadano honrado y cívico que cumple con sus obligaciones y, si los tiene, cría a sus hijos en el respeto a los demás y el cuidado de lo común, y otro sea un canalla de manual, un aprovechado que le pisaría el callo a su padre, un desalmado que no tiene piedad por los ancianos ni por los niños, una mala persona. A la paridad que otorga iguales derechos a estos perfiles extremos la llamamos grandeza, aunque sea una imperfección bastante inevitable. El problema es que no hay alternativa vendible o aceptable según la moral política comúnmente aceptada. Pero todos los consensos son menos que óptimos, sea para elegir un Gobierno, sea para organizar un viaje de grupo.

Íntimamente ligado al principio de igualdad del valor de los votos de las personas -como digo, políticamente correcto e inevitable, pero técnicamente imperfecto-, está un talón de Aquiles de la democracia: la necesidad de convocar elecciones cada cierto número de años, cuatro en nuestro caso. Las elecciones periódicas son, en principio, la forma de intentar evitar la corrupción y el nepotismo, además de propiciar el debate programático entre alternativas y el compromiso de los vencedores con sus promesas electorales. Pero también contienen una perversión congénita: dichas promesas pueden estar dirigidas a favorecer a colectivos concretos en detrimento de otros, porque en la obtención de los votos de aquéllos está la continuidad en el poder de quien asegura papeles para todos o 500 euros al año para empleados públicos, u otro tanto a parejas en edad de procrear. Se trata de mero marketing político, con adecuada valoración de los targets en distintos segmentos de la población objetivo. Inmigrantes, funcionarios, mujeres, mayores, jóvenes, gitanos, militares, padres, ateos, cabreados natos: su valor es más su peso a la luz de la Ley D’Hont que las aspiraciones y necesidades de los ciudadanos en general. Y uno de esos colectivos –por ejemplo, los funcionarios– puede tener valor en el Estado o en la Junta de Andalucía muy importante para el PSOE, y sin embargo en Valencia o Mallorca lo tendrá para el PP, y en el país Vasco para el PNV. El vivero, para el que lo trabaja.

Los periodos pre-electorales son cada vez más largos, y además hay elecciones de forma continua dado el complejo sistema territorial español. Eso emponzoña las virtudes del sistema electoral universal, y acentúa sus perversiones. Las fases de vacío de gestión pre y pos electorales son cada vez más largas, y no digamos si el resultado no es claro a favor de una formación. Las etapas de verdadera gestión (o sea, de planificación, organización, dirección y control) son cada vez más reducidas, y si no están enmudecidas por las elecciones recién pasadas y los pactos por dilucidar, lo están por las elecciones por venir, en la que los políticos, o la mayoría de ellos, hacen dejación de sus obligaciones sustanciales para con la ciudadanía, y se dedican al cabildeo, a pensar en su futuro personal, a no hacer aquéllo por lo que se los vota y se les paga.

La partitocracia es el origen del populismo que deriva del hartazgo de quienes asisten a comportamientos políticos indignos, poco profesionales, de poco peso personal, e incluso corruptos. El PP de Andalucía ha fichado al padre de Mari Luz, en un alarde de oportunidad y hasta de oportunismo político. El PSOE podría fichar al de Marta del Castillo para compensar ese saeta lanzada a la fibra sensible de los votantes. Propiciadas por esta degeneración de las bases éticas del sistema, llegará el día en que surgirán formaciones políticas de mensaje simple, de enfoque corto, dirigidas a la emocionalidad de la gente sencilla, y a la de la menos sencilla pero muy saturada. La penuria económica no hará sino aumentar las posibilidades de dichas formaciones nacidas de la contestación y la confusión.

La democracia constitucional por la que regimos nuestra colectividad no ha sido siempre nuestro sistema político, y si no lo cuidamos, si no lo controlamos y hasta lo refundamos, correrá el peligro de dejar de serlo, más pronto que tarde. ¿Alarmista? Ojalá.

(Ilustración de Blog de Arcadio, Punto de Vista, con interesantes reflexiones sobre el populismo)

  • Julia

    Arenas movedizas, totems infranqueables, asunto espinoso el que tocás…

  • Ale Ginger

    LA situación que describe es clara, tanto en lo tocante al principio ‘un hombre, un voto’ –las alternativas a este principio no son democráticas–, como en lo tocante a los tejemanejes políticos previos y posteriores a las muchas elecciones. Esto sí tiene remedio, simplificar el mapa político, o por lo menos recioanlizar el calendario electoral nacional, autonómico y municipal.

  • Samu Espada

    Buenos días, Ale, permíteme que te diga que lo de simplificar el mapa político en España es una utopía a día de hoy, a no ser uqe se simplifique a base de segregaciones de regiones….

  • Degades

    Yo creo que el gran problema con el que se enfrenta la democracia en la actualidad es el alejamiento cada vez mayor de los políticos que nos gobiernan respecto de los ciudadanos a quienes dicen representar, y de quienes se acuerdan solamente cada cuatro años en las campañas electorales para prometer lo que no van a cumplir. Los políticos dan por hecho inconscientemente que cuando les votamos les damos un cheque en blanco que ellos van a usar cuando y como les convenga, olvidándose muchas veces que si están ahí es para cumplir unos compromisos y, sobre todo, para solucionarnos nuestros problemas como ciudadanos, no para usar el cargo en provecho propio o para enriquecerse, como por desgracia vemos día a día, en que la corrupción es siempre noticia de actualidad. Ese es el gran problema que padece la democracia, la casta en que se ha convertido la clase política, que hace que vivan otra realidad distinta a la realidad de la calle.
    En España esto lo vivimos con especial crudeza, país donde los políticos corruptos campan a sus anchas. O donde los gobernantes tratan de hacernos ver una realidad inexistente, de ocultarnos la verdad o, simplemente, engañarnos, recurso, por cierto, muy utilizado por este Gobierno.

  • periodista

    este país es viejo y huele, tiene achaques; más que eso, está moribundo. lo han abandonado. más le valdría una buena eutanasia por la vía rápida y se acabó…
    pero rectifico lo del abandono: en realidad es un anciano terminal del que aún intentan aprovecharse. a saber: los políticos y los corifeos de unos y otros: los periodistas subvencionados atrincherados en los medios, unos en la jarana de la carpa socio-pseudoprogre y otros en la iracundia de la caverna ultra. y así sigue el país, igual que siempre, eternamente agonizando, y como siempre, aprovechándose de él los mismos.

  • U 521

    Su primer parrafo es de unos c. sin igual. ¿Debe valer lo mismo el voto de un canalla enganchado en la heroina que el de un probo ciudadano? ¿El de un tipo analfabeto funcional y colgado de la Esteban que el de un concienciado lector de prensa y/o libros? Que vengan y me lo expliquen.

  • ferran

    La implantacion del Estado autonomico,viene como consecuencia del “cafe para todos”para contraponer lo que impulsan Catalunya y Euzk.La pretension era disminuir el Estado centralista y asumir autogobiernos mas proximos al ciudadano. Esta premisa no se ha cumplido porque el Estado centralista se resiste a desaparecer y en esta dinamica, se hace fuerte un bipartidismo que dirige a sus peones en las autonomias. Los Presidentess autonomicos del PP y PSOE son condicionados por las centrales madrileñas y a la vez estos condicionan toda la cupula de poder por debajo de ellos.En esta situacion el bipartisimo es una demostracion de que se reparten el poder – caso de Euzkadi expulsando al ganador -. Mientras esta situacion persista y no aparezcan otros partidos para introducir un equilibrio, estos dos se repartiran el poder. Las listas abiertas y otras pretensiones, no arreglaran el problema. El caciquismo local,volveria tomar su accion con las listas abiertas. Yo creo que a Andalucia le convendria tener un partido independiente de Madrid, pero esto ya es cosa de Vds los andaluces