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Mariquilla, Christoph y Tannhäuser

Tacho Rufino | 24 de junio de 2010 a las 16:26

Anteanoche, refrescando el gaznate y el espíritu con mi madre y otros familiares a nivel de barrio riguroso, apareció por la terraza donde estábamos nosotros Christoph Wübbe, un amigo alemán que cuenta entre sus varios haberes el hablar un castellano espléndido (incluso para un español), aparte de ser una persona que no busca atajos para entender las cosas, y por ello debe calificárselo de profundo en su pensamiento. Christoph paseaba por las calles vacías de Heliópolis para prepararse a dormir, cuando le pedimos que se sentara con nosotros y compartiera una cerveza.

Se sienta junto a mí y, en esto, aparece mi sobrina Mariquilla, de unos diecisiete años, que también toma asiento, entre Christoph y yo. Tras presentarse él y ella, Christoph recibe una llamada de su hija, seguramente pidiendo una prórroga en su salida nocturna dado que acaba de tomar las vacaciones, y él, tras unas palabras en español, le habla dulce y elocuentemente en alemán. Dulcemente, digo. Es precisamente eso lo que despierta la exultante curiosidad de Mariquilla, quien le dice que le ha encantado escucharlo hablar (sin entender nada), para pasar a inquirirle sobre el tópico de la brusquedad, no ya del idioma alemán, sino de los alemanes. Él le habla del Romanticismo musical y poético, de las óperas de Wagner, de otras cosas que suelen soslayarse para, en España, agarrarse al lugar común como a un clavo ardiendo: “Oish, el alemán es que es muy duro para mí, prefiero el italiano”. Höderling, Schumman, Bethoveen y el también germánico Mozart, Ute Lemper y otros inmarcesibles ejemplos vienen a adornar el razonamiento de Christoph, que Mariquilla recibe con contenido entusiasmo.

Dicho sea todo esto porque, viniendo de camino a casa en coche, escucho la obertura de Tannhäuser de Wagner, interpretada por el Uri Caine Ensemble, que recomiendo en un momento de soledad y disposición emotiva. Y escuchando la sobrecogedora pieza recuerdo esos ratos sencillos (y no lo digo por la pieza musical) que, a la postre, es lo que nos llevaremos.

  • Pep

    Apreciado Tacho, me alegro por “Mariquilla”, la influencia que le pueda suponer tu acertada recomendación de una de las mejores cosas que uno pueda disfrutar en este valle: la música. Sin embargo, de los cuatro elegidos,carolingios, yo creo que Wagner pueda ejercer un efecto contrario en la adolescente al oir,por ejemplo, La Cabalgata de las Valkirias, dada su fuerte imprenta germánica y de tintes claramente bélicos en el esplendor de su partitura.

    Hablo de niños y adolescentes, por lo demás, Wagner es una de las mejores cosas que te puedan suceder cualquier día de estos en los que te sientes encantado de conocerte.

    Cordialmente,

  • Tacho Rufino

    Genial, Durán.

  • Ana

    Estaba contenta antes de escucharla, y tras hacerlo tengo ganas de llorar. Y me ha encantado.

  • Tacho Rufino

    Es una versión maravillosa de una pieza de fuerza y emoción inigualables.

  • macarena

    Hoy estoy de acuerdo contigo Tacho, primero en el comentario sobre Christoph como persona profunda en su pensamiento, añadiendo su especial ternura. Y segundo por la emoción que me inspira la ópera de Tannhauser, me compraré la interpretación de Uri Caine Esemble. sinceramente gracias y un beso