Dios y la economía

Tacho Rufino | 23 de agosto de 2010 a las 13:42

diosMe recomiendan un interesante y fundamentado reportaje que publica hoy 23 de agosto El País acerca de la influencia de la cultura y la religión sobre la economía y el desarrollo de las naciones y/o países. Parte, cómo no, de una nueva refutación de las tesis de Max Weber en su clasiquísimo Ética protestante y el espíritu del capitalismo, citado antes aquí en un artículo corto titulado “Pícaros y vikingos”. El artículo de El País se titula, no sin arrojo, “La economía entiende muy poco de dioses”, y lo firma María Antonia Sánchez-Vallejo. La tesis básica de Weber es que el surgimiento del luteranismo y de la ética (se suele acompañar el término de “protestante”, pero en su momento quizá cabría decir “ética”, sin más, o quizá puritanismo, sobre esto, leer un viejo artículo de Savater también en El País, “Moral y puritanismo”) origina una forma de comportarse en el trabajo que desemboca en la versión primigenia del capitalismo como sistema de relaciones económicas y de modos de producción. La autora cita a un joven investiador, Davide Cantoni, quien ha estudiado la relación entre crecimiento de la renta en comarcas alemanas de distintas orientaciones religiosas (católicas y protestantes, básicamente) entre 1300 y 1900, y no ha hallado diferencias significativas. O sea, que quizá, más que la religión, lo que determina en mayor medida el crecimiento y la prosperidad es… ser alemán. Cita el reportaje también los fenómenos de Brasil o China y otros países orientales de éxito, y las opiniones de economistas y sociólogos, como Gil-Calvo.

Quien suscribe tiene una opinión, nada contrastada empíricamente, pero en la que creo con cierta dosis de fe y toda la intuición que puedo tener. Partiendo de la base de que el libro de Weber es bestial (de bueno, permítanme el adjetivo), y que debe ser analizado, cómo no, en su tiempo y contexto, yo creo que es la evolución económica de los terriotorios, de las formas de la economía, la que determina las creencias religiosas, más que al contrario. Por supuesto, deslindar ambas evoluciones –creencias y hechos económicos– y obviar sus interacciones e interferencias es osado e insensato. A quienes así pensamos nos llaman economicistas. Suena a insulto o desprecio, al menos, pero, bien mirado, no debe molestar.

  • Luis Rull

    ¡¡¡Bravo!!!

    Quien haya leído ese libro no afirma categóricamente que el protestantismo originara el capitalismo.

    El tito Max sólo llega a usar un término de un poema de Gothe: “Afinidades electivas”. Era muy cuidadoso con el lenguaje (mi amigo Juan dice que es más fácil ser cuidadoso cuando se piensa y escribe en alemán)

    La clave estaba en la “señales de Gracia”, la señales de que el individuo iba por buen camino al cielo…

    ¡Cuánto daño han hecho las versiones pseudo-marxistas de Weber en las facultades de letras!

  • Rebus sic stantibus

    En el ora et labora de los benedictinos, en este país,siempre se olvidó aquello de trabajar (siempre se santificaron a los místicos). Y si creemos en la evolución de las especies de Darwin, igual que perdimos el pelo en el cuerpo, el rabo prensil… esto de “dar al mazo” ha quedado fuera de nuestro ADN.

    Ya el gran Silvio lo cantaba en sureños: “…somos victimas propicias de una antigua maldicion
    hemos de pagar el pan con el propio sudor
    menos mal que aquí en Sevilla la vida tengo ganada
    porque con tanto calor sudo aunque no haga nada…”

  • Adorei

    Excelente entrada, me interesa más esa visión de Dios que el negacionismo otoñal de Hawkins, que quiere otro best-seller científico.