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Stiglitz, ‘El Gran Agorero’

Tacho Rufino | 4 de octubre de 2010 a las 14:20

¿Quién es Stiglitz?

Stiglitz_xx_animHace unos siete años, recién traducido al español, comencé a leer con fruición un libro de Joseph Stiglitz, El malestar de la globalización. Creo recordar que no lo acabé, y que la lectura fue de conveniencia, ya que no era estrictamente necesario seguir las páginas de principio al final en secuencia. Algunos capítulos han envejecido mal, y el autor actualizó su contenido dándole proactividad y no mero diagnóstico en 2006 (Cómo hacer que la globalización funcione), pero el talante neokeynesiano –propio de los economistas que piensan que los automatismos del mercado, especialmente la tendencia al pleno empleo, son una falacia dañina y puramente teórica– de este economista judío de apabullante currículo quedaba fuera de toda duda a partir de sus ideas. Stiglitz no cae bien a la derecha oficial, y las malas lenguas dicen que eso tiene mucho que ver con que la Academia sueca le diera el Nobel. Muchas de esas ideas contrarias a las de los economistas que él llama “fundamentalistas del mercado” pueden resumirse en la siguiente respuesta del profesor de Columbia en una entrevista: “Las teorías que desarrollamos explican por qué los mercados sin trabas no sólo no alcanzan justicia social, sino que ni siquiera producen resultados eficientes. Por determinados intereses aún no ha habido un desafío intelectual a la refutación de la mano invisible de Adam Smith: la mano invisible no guía ni a los individuos ni a las empresas -que buscan su propio interés- hacia la eficiencia económica”

¿Por qué Stiglitz es un agorero?

corralitoPorque, como publica hoy esta casa en sus diarios, dice que “España puede acabar como la Argentina de el corralito”. Para tan inquietante aseveración, argumenta:

  • que nuestro déficit va a ser creciente, por mucho que se recorte el presupuesto. Dicho recorte, como venimos diciendo aquí, es mutilador más que racionalizador. Los gastos se recortan paralizando la capacidad de intervención del Estado… pero los ingresos decrecen más que los gastos, lo cual es un círculo vicioso de manual.
  • Que el recorte presupuestario llevará a un mayor desempleo.
  • Que España se convertirá en un frágil crónico por esa vía del recorte “ingenuo” y “precipitado”, y es cuestión de tiempo que los halcones especualdores vuelvan a fijar sus pupilas sobre esta presa fácil llamada España.
  • Que, finalmente, el Estado español estará en una situación crítica, de práctica suspensión de pagos y restricciones a la disposición de las cuentas bancarias de los particulares (lo que se llamó en Argentina el corralito), ya que no puede devaluar su moneda para resucitar vía exportaciones baratas.

Stiglitz nos da el lunes. ¿Añoraremos la peseta? Sobre la salida del euro por nuestro propio pie (y no saliendo del paraíso de la eurozona mediante expulsión del resto de países, ver entrada de este blog “Fuera cerdos del paraíso”) hablaremos aquí esta semana. ¿Un locura, una frikada? No, en absoluto. Cosas más raras se han visto en los últimos tres años.

  • Manuel L.

    Pues para ser rojo, vaya recomendaciones, no cree usted Rufino?

  • Xesús X. Fernández

    Efectivamente. La mano invisible es tan invisible que hace que los “mecanismos” del mercado ( y esto siempre “automaticamente”) beneficien a quienes más tienen, en favor de la “más pobreza” de los que menos tienen. Cierto es que no ha habodo gobierno de país “moderno”(¿?) que haya hecho caso de las recetas keynessianas en su totalidad (descosido por aquí, roto por alla, …), que ciertamente está más que demostrada su utilidad, aunque yo creo que lo más útil, para hacer frente a los “mecanismos automáticos del mercado”, a los que más arriba me he referido, y al continuo empobrecimiento de los más débiles que esos automatismos provocan, pasa por meter en la carcel a los que montan los circuitos; es decir: banqueros, altos cargos de multinacionales a “economistas” lambeculos,… (y por supuesto a sus lacayos de toda índole) que son una infame muestra de insolidaridad