Leña al funcionario, que es de goma

Tacho Rufino | 23 de noviembre de 2010 a las 14:10

  1. ¡Datos, datos! España tiene un número de funcionarios en relación con su población empleada por debajo de la media de la UE-15 (países que pertenecían a la UE antes de la ampliación hacia el Este; es decir, los en principio más desarrollados): un 13% frente a un 16%. Dentro de la Europa rica, Dinamarca (26%), Suecia (22%) y Finlandia (19%) no sólo son los que mayor número de funcionarios emplean, sino que también son los países que, según un reciente informe de la OCDE, cuentan con una economía más eficiente y emprendedora. ¿Quiere eso decir que, a mayor número de funcionarios, más competitiva es una economía? Claro que no, pero tampoco lo contrario, al menos como irrebatible axioma. Dos datos más: según datos de 2008 (no los tengo más recientes, si es que los hay), la población de empresarios y autónomos españoles es porcentualmente superior a la de la mencionada UE-15… pero también España cuenta con un porcentaje excesivo de empleados de baja cualificación (muchos de ellos empleados en la construcción), más propensos a ser despedidos. Es ésta una de las causas de que los porcentajes de funcionarios vayan creciendo en España: no se contratan más, no, sino que mantienen sus puestos, mientras que el denominador del ratio (la población empleada) se reduce. Sólo un dato comparativo más: la comunidad autónoma española con menos funcionarios es Cataluña (8,5%); la que tiene más, Extremadura (23%); Andalucía, un 15,6%. Ah, otro más: funcionarios puros y “de ventanilla” son pocos: una cuarta parte del total. La mayoría son médicos y sanitarios, policías y militares, maestros y profesores (alrededor del 75%). Por ello el gasto de, por ejemplo, la Junta de Andalucía es en más de un 70% dedicado a Sanidad y Educación públicas.
  2. Salarios (bueno, también son datos…). Los salarios de los funcionarios se han recortado de una manera sensible, hasta el 15% (de momento, los únicos que siguen la doctrina Krugman: “España debe reducir salarios y precios en un 20%”, dijo el Nobel en la CEA hace unos dos años; a la bajada de precios, ni se la espera). Sus pagas extras se han reducido a la mitad para este diciembre y para el año que viene. Debemos, además, recordar que los salarios de la función pública han estado años congelados, en gobiernos de distinto signo, con apreciable pérdida de su poder adquisitivo. La masa salarial privada, por su parte, se ha visto reducida por los despidos, y no tanto por recortes salariales. Los salarios públicos son seguros, pero han sido reducidos notablemente, en la mayoría de los casos a sueldos, en los mejores casos, mileuristas. Recortar ahí es lo más fácil para reducir el déficit público. Así se ha hecho, y se amenaza con más (Plan B de Salgado, apuesto yo).
  3. ¡Oh, la productividad! La productividad es otro cociente, que divide ingresos entre gastos, o salidas entre entradas, o outputs entre inputs. La productividad laboral tiene como denominador (el de abajo del cociente o ratio) el salario de los empleados. En el caso de los públicos, es difícil cuantificar los ingresos (el numerador), ya que son ingresos “sociales”: funciones que asume el Estado porque no son rentables mercantilmente, pero son necesarias para que no nos comamos a bocados por la calle o no se muera la gente de un resfriado mal curado; o pueda ir al cole el hijo de tu asistenta o el tuyo mismo (en Bélgica los colegios más deseados son los públicos;cuando se trata de salud, aquí, a unas malas, al Hospital público de cabeza); o para poder desplazarse de un sitio a otro, o para hacer frente a inclemencias y catástrofes, o para poder llamar para que saquen a un ladrón de tu casa (sin pagar); o para poder denunciar a quien lesiona tus derechos y, si la Justicia te da la razón, no pagar ni un duro; o para… mil cosas –funciones públicas– que algunos se empeñan en jibarizar y privatizar: son el origen de todos los males, en vez de un logro valiosísimo. Debe controlarse la eficiencia del gasto, y más en los tiempos que corren. Por ello, se plantea –por boca del vicepresidente Chaves– vincular salarios públicos a la productividad. Eso está muy bien, y de hecho se hace en algunas instituciones, pero para que veamos cuán procelosa es la medida de la productividad en cualquier trabajo, pero más en lo público, traigo aquí una frase de un experto (Francisco Longo, profesor de dirección de Recursos Humanos del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública. ESADE) en un artículo de El País, antes de ayer: “¿No sería lógico evaluar a los docentes, entre otras cosas, por los resultados académicos obtenidos por sus alumnos?”. ¿Lógico, por Dios? Yo soy profesor, y el aprobado general, según el profesor Longo, es la mejor manera de hacerme un profe muy productivo. Sólo un botón de muestra, como digo, para tener cuidado con los indicadores que se utilizan, o que proponen quienes de esto saben. Como dice la teoría, el indicador debe ser preciso, relevante, pertinente… ¡medir lo que tiene que medir! ¡Que el trabajo se hace bien y en plazo! Quienes han trabajado en la empresa privada –quien suscribe, por ejemplo– saben cuán perversa para la propia empresa puede ser la soberanía del indicador: se busca satisfacerlo a cualquier costa, y atajos siempre hay. Más vale controlar horarios y cargas de trabajo en relación a medias objetivas que lanzarse a genialidades de aparente Perogrullo, como ésta de evaluar al profesor por los aprobados que da.
  • oblongo

    El problema de los funcionarios españoles, es que no son como los funcionarios daneses, suecos o finlandeses. Es un problema de que en España contratamos españoles y no europeos del norte.
    Claro que es bonito que te curen una enfermedad gratis, o poder reclamar tus derechos judicialmente sin pagar; pero de nada te sirve que te operen dentro de 9 meses o que te den la razón dentro de 6 años.
    Esa es la diferencia entre los del norte de europa y nosotros: en el papel somos comparables, pero en la práctica no.
    El funcionario español sólo trabaja si quiere trabajar porque nadie lo controla y se siente poseedor del puesto(al fin y al cabo sacó una OPOSICIÓN(con mayúsculas)) y eso le da derecho a trabajar cuando le apetezca y sin que nadie le meta prisa ni diga si lo que hace está bien hecho.
    Lo bueno es que todos conocemos la realidad de primera mano: hemos ido a la comisaría a sacar el DNI, hacer una gestión a tráfico, o pagar un impuesto en hacienda.
    Yo cuando voy a una administración pública, mientras hago cola, me gusta contar las mesas vacias pero con expedientes encima y en las que hay un funcionario trabajando. Probadlo.

  • Reyes

    Oblongo, en Hacienda se trabaja a destajo. Yo no desaría estar atendiendo a gente uno detrás de otro con presión por mil euros ni de broma. Mi pareja es funcionario de la AET y trabaja bastante más que yo y por menos dinero. CLaro que de 5 a 7 (mi horario de tarde) estamos allí, pero es un absurdo echa-horas. Lo de las mesas vacías, en fin, diviertete contando y confirmando tus prejuicios, pero de nuevo… ni idea. En la privada sí que se entra en facebook sin problemas… En la pública, prohibido.

  • Alfred

    Gracias por el dato del porcentaje de funcionarios y gasto que van a educación y sanidad. Desautoriza muchos chistes y prejucios populares… de quienes no sacaron oposición alguna y fueron recomendados por un pariente para una empresa, o quienes no se acordaban de los perdedores de los funcionarios cuando los salarios privados nada tenian que ver con su productividad sino con la burbuja inmbiliaria y financiera. Oblongo seguro que es un hombre superproductivo y hacendoso como un danes o un fines. Espanha…

  • Jota

    Para Oblongo,Has estado y conoces de primera mano como trabajan los funcionarios en el norte de Europa, seguro que no, si no,no hablarías así. tardas 9 meses en operarte no porque el cirujano tarde más tiempo en España que en dinamarca en quitarte unas amigdalas so…es que en Dinamarca hay 10 y en España hay 1, Tienen mas centros y aquí menos,son mas rubios y aquí más morenos,no te jode y pagan por ello bastante. El problema es que no conocemos nada de lo que nos afecta y tenemos lo que nos merecemos. Mientras los culpables desvian la atención sobre otros colectivos

  • Maestro Zoilo

    Lo que dice oblongo puede ser verdad en algunos casos, pero no es lo general. Además, si vas a la Junta, ya no sabes si te atiende un empleado público o un externo… así están las cosas.

  • JUAN JOSE

    Es curioso como todo el mundo se queja del servicio público pero nadie por escrito. Y por otro lado te vas al dentista que te hace perder dos horas esperando o a un banco p.ej. y te encuentras unas colas de no te menees y nadie se queja lo más mínimo.